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LA SEXUALIDAD HUMANA Y LA FE CRISTIANA

Selecciones de un estudio para reflexión y deliberación de la iglesia

DIVISION PARA LA IGLESIA EN LA SOCIEDAD

IGLESIA EVANGELICA LUTERANA EN LOS ESTADOS UNIDAS DE AMERICA

Este estudio es la primera etapa en el desarrollo de un pronunciamiento social sobre el tema de la sexualidad humana. Su intención es estimular reflexión y dialogo con la Escritura, con la tradición teológica luterana, así como también estimular diálogo entre nosotros mismos. Es parte del proceso para desarrollar una ética sexual fiel a las Escrituras y a nuestra tradición, consciente de las preguntas a las que nos enfrentamos en la actualidad respecto a este tema.

Este estudio no es un documento oficial. Las personas que le lean no deben presumir que las posiciones que perciben en dicho estudio serán incluidas más tarde en el pronunciamiento social. Las reflexiones y opiniones o sugerencias de miembros de la iglesia influirán en el desarrollo del mismo.

Se invita a miembros de la Iglesia Evangélica Luterana en Estados Unidos de América para que:

  • Reflexionen sobre la Escritura al tratar este tema;

  • Hablen entre ellos mismos en el cuerpo de Cristo sobre preocupaciones y dudas que tengan sobre la sexualidad;

  • Estudien cómo se ha visto la sexualidad en comunidades bíblicas de fe;

  • Consideren perspectivas luteranas relacionadas a la sexualidad;

  • Exploren lo que quiere decir ser responsable sexualmente;

  • Deliberen sobre cómo puede tratarse este asunto por la iglesia;

Al tratar este tema lo hacemos como ministerio del cuerpo de Cristo. Es por esta razón que necesitamos escuchar los gritos, temores y alegrías de la gente. Lo hacemos con relación al testimonio de la escritura y a las confesiones históricas de la iglesia. Estas bases autorizadas de la iglesia, con las experiencias y conocimientos contemporáneos, nos guían para que discernamos o adjudiquemos, lo bueno, lo justo y lo propio respecto a la sexualidad.

Cómo proceder

Le animamos a usted a que participe en este estudio que se esta llevando a cabo en toda la iglesia recomendamos que cada grupo hable y reflexione por un mínimo de ocho horas sobre este tema. Se recomienda que cada participante tenga una copia de este material para que lo lea anticipadamente. Es importante que todas las personas participen en cada sesión.

Human Sexuality Study

Division for church in society

8765 w. Higgins Road

Chicago, 60631- 4190

312-380-2710

CAPITULO UNO

Opiniones, Inquietudes y Preocupaciones sobre la Sexualidad Hoy

Miembros del Grupo Encargado del Estudio de la Sexualidad Humana visitaron más de 50 congregaciones en diferentes partes del país para hablar sobre este tema con miembros de la IELA (ELCA). Lo que se pregunto: ¿Qué mensajes recibió usted de la iglesia sobre la sexualidad? La gran mayoría respondió, “no hemos oído nada, o muy poco. Casi nunca hablamos de eso” Muchos expresaron un gran deseo de hablar al respecto en el contexto de la fe y la vida cristiana.

Aunque normalmente lo siguiente es expresado abiertamente, es muy probable que exista en la mente de los miembros en muchas congregaciones:

  • De ninguna manera les diría que e sido maltratada sexualmente.

  • Por treinta años mi esposo y yo hemos tenido muy buenas relaciones sexuales; no tengo mucho que compartir con otras personas que les pueda ayudar.

  • A la edad de 35 años, todavía soy virgen; seguramente pensaran que soy una “remilgada”.

  • Claro que me opongo a las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Ojalá nunca se den cuenta de la aventura amorosa que he tenido por tantos años.

  • No puedo hablar de la sexualidad con esta gente. Nuestra cultura es diferente y no comprenderían nuestra forma de pensar.

  • Realmente no sé mucho sobre la sexualidad; no diré nada y escucharé.

  • Si se dan cuenta que soy “homosexual,” me imagino lo que pensarían. ¡Quizá me echarían de la iglesia!

  • Realmente me opongo a las relaciones sexuales antes del matrimonio, pero si lo digo, pensarían que estoy juzgando.

  • Pensarán que por que tengo 80 años no tengo ningún interés en el sexo. ¡Cuánto añoro ser acariciada y abrazada otra vez!.

  • ¿ Para que hablar de “ello?” No llegaremos a ningún acuerdo, solo ocasionaría pleitos y disgustos.

  • No me gusta hablar de “ello”. Me parece estar pecando.

  • ¡Otra vez, lo mismo de siempre! Más palabras sobre lo maravilloso que es el matrimonio. ¡Si supieran cuán miserables tantos de nosotros nos sentimos!.

Este es un tema muy complejo con el cual nos identificamos de diferente manera. A veces tiene que ver con placer y éxtasis; otras veces con temor o control por o sobre alguien.

La confusión y el silencio sobre la sexualidad han dañado a nuestra iglesia como comunidad. Muchos de nosotros hemos sido lastimados, atemorizados y confundidos. No hemos podido compartir nuestras experiencias de tristeza y gracia. Hemos sido abandonados a la deriva sin saber cómo enfrentarnos a situaciones sociales tan perturbadoras..

Uno de los propósitos de estudio es ayudar a que esas voces, frecuentemente calladas, sean oídas. Al tratarse este tema más de lleno con otras personas, esperamos que se desarrolle una ética sexual que sea fiel a la escritura como es interpretada por la Confesión Luterana y que también responda a las diferentes realidades a las que nos enfrentamos hoy.

Desde el punto de vista cultural, ¿ que es lo que más le a influenciado a pensar sobre la sexualidad de la manera en que lo hace?. Se recomienda que se compartan las experiencias que hayan tenido usted, miembros de su familia, amigos u otras personas que conozcan.

Dentro del protestantismo, el control de la natalidad ha sido mucho más aceptado en los últimos años. Algunas actividades sexuales continúan siendo vistas como pecado, pero una afirmación bíblica sobre la sexualidad le dio un enfoque diferente. Esto se ve claramente en pronunciamientos sociales luteranos de las últimas dos décadas.

Estos recientes pronunciamientos no presentan la sexualidad como una fuerza negativa que debe ser controlada, sino que la presentan como un buen don de Dios no se enfocan principalmente hacia ciertos actos sexuales genitales, sino hacia un entendimiento más completo de la sexualidad.

Este estudio se basa en, y al mismo tiempo explora, las implicaciones de los temas fundamentales de pronunciamientos sociales anteriores:

  • la sexualidad es un don que Dios nos a dado a todos;

  • nuestra sexualidad envuelve todo lo que somos y va más allá del acto sexual genital;

  • la expresión genital de nuestra sexualidad llega a su máximo en la promesa amorosa y duradera del matrimonio.

¿Son los anteriores temas centrales para usted?

¿Que agregaría?

Diferentes puntos de vista sobre el matrimonio.

Continuamente la iglesia ha mantenido que el matrimonio es el contexto apropiado donde la sexualidad se vive en toda su plenitud. La fe cristiana afirma que el matrimonio es un pacto de fidelidad -una promesa dinámica, para toda la vida entre un hombre y una mujer en una unión personal y sexual. Es en esto en lo que basamos este estudio

Al mismo tiempo, a través de la historia se han visto muchos cambios sobre las formas del matrimonio y lo que se espera del mismo.

La forma del matrimonio quizá sea diferente, pero desde el punto de vista cristiano, lo principal es la promesa que dos personas se hacen mutuamente al contraer matrimonio: “unirse y compartir en todo en el futuro y ser fiel hasta que la muerte los separe. “ Para los cristianos, no es la ceremonia legal lo que verdaderamente constituye el matrimonio, sino las promesas hechas públicamente ante Dios y ante el prójimo.

El matrimonio continúa siendo la base donde la mayor parte de las personas vive el rico y verdadero significado de la sexualidad. A pesar de las muchas desavenencias por las que pasan, hay muchos matrimonios felices, unidos, fieles por toda la vida. Damos gracias y celebramos cómo el don de Dios que la sexualidad puede florecer en el matrimonio, a pesar de sus muchas imperfecciones. Buscamos apoyar y aprender de aquellos matrimonios que tienen mucho que ofrecernos.

Pero muchas personas no se realizan sexualmente en el matrimonio. El matrimonio puede ser muy doloroso y al mismo tiempo puede traer gran felicidad; puede haber mucho maltrato, así como también puede haber un inmenso amor. Más del 40% de las personas mayores de 15 años en los Estados Unidos son solteras. La iglesia afirma que ellos también son seres humanos sexuales, pero por lo general, no ha dicho o hecho casi nada para ayudarles a vivir su sexualidad. Pero por otro lado, algunas personas tienen una relación fiel y amorosa pero no están casadas legalmente. Con frecuencia estas voces no se escuchan o no quieren ser escuchadas en las distintas discusiones sobre que se llevan a cabo en la iglesia.

Al hablar de la sexualidad, es de suma importancia que haya una muy buena relación entre las personas en el grupo. Necesitamos representar lo que significa ser una comunidad de Cristo en la manera en que hablamos unos con otros sobre este tema, así como también en lo que decimos. Frecuentemente es difícil darnos cuenta cómo otras personas perciben y viven la sexualidad. Nos queremos adelantar a juzgar a otros o a justificarnos a nosotros mismos. Al compartir nuestras diferentes experiencias y convicciones, podemos llegar a tener un mejor entendimiento de que el cuerpo de Cristo está formado por personas que pueden ser completamente diferentes, pero que están reconciliadas en Jesucristo. Al hablar unos con otros, debemos hacerlo pidiéndole a Dios y escuchándonos seriamente. Necesitamos respetar la vida intima y la vulnerabilidad de los demás, y prestar atención tanto a la sabiduría como a los limites de nuestra tradición y de nuestras experiencias. Esta manera de compartir requiere un ambiente en donde todas las personas se sientan seguras. También requiere hacer las cosas con sinceridad e integridad para poder desafiar, de mejor manera, las perspectivas y posiciones presentadas por cada cual.

CAPITULO DOS

La Sexualidad Humana en la Biblia.

A. El papel de la Biblia en el desarrollo de una ética sexual.

La Biblia es la fuente indispensable para nuestra fe porque da testimonio de Jesucristo. Pero la Biblia sola no es el objeto de nuestra fe.

Es importante que estudiemos y hablemos cuidadosamente sobre los versículos de la Biblia relacionados a la sexualidad. Esto quiere decir, examinar la forma y el contexto de algunos textos en particular, así como también la relación que los mismos tienen con el mensaje principal del evangelio. La palabra misma ilumina el significado de la Escritura. Las Escrituras nos proveen “diferentes maneras de interpretar” o modelos que nos ayudan a hablar sobre dudas que tengamos. La comunidad de fe no puede evitar el tener que enfrentarse a la difícil tarea de hablar sobre la diferencia entre el significado central y el significado periférico de la Escritura y decir qué se aplica al contexto actual. Muchos fueron los debates que se tuvieron para llegar a lo que hoy es el canon bíblico. Las deliberaciones continúan en el presente.

B. La sexualidad humana en el antiguo testamento

Haga el favor de leer los siguientes textos, poniendo especial atención a Génesis 1 y 2 y al Cantar de los Cantares.

Deuteronomio 22; 22; 22;28-29;24; 1-4; 25;5-10.

Exodo 20;17; 22;16-30; 18;6-18, 19,20 y 22 20; 10-14, 18 y 17-21

Joel 2;28 -29

Génesis 1;1-2;4a; 2;4b-25; 38;1-39

Cantar de los Cantares capítulos 1-8

La persona que dirige al grupo puede hacer comentarios al respecto.

Un sumario de las perspectivas del Antiguo Testamento

En la actualidad, al tomar en cuenta lo que el Antiguo Testamento implica referente a la ética cristiana sobre la sexualidad, lo primero que nos asombra es lo diferente que era la vida de la gente de Israel comparada a la nuestra, en diferentes contextos históricos. Por lo tanto, también es diferente lo que pensaban sobre la sexualidad. El factor decisivo que determinaba la ética sexual que ellos tenían es, con algunas excepciones importantes, la prioridad dada a la procreación como el objetivo de la actividad sexual. Esto se unía a la idea de que las relaciones heterosexuales eran la expresión normativa de la sexualidad humana. Esta bendición de procrear establecía los límites de lo que era prohibido y permitido. Permitía algunos comportamientos que en la actualidad los consideraríamos injustos. Por lo general no se dudaba de la prerrogativa masculina. Maneras de expresar la sexualidad que se desviaran de la función principal de procreación, eran vistas con sospecha y aún se denunciaban (por ejemplo el tener actividades sexuales que no fueran vaginales, heterosexuales).

Al mismo tiempo, algunos conceptos teológicos sobre la sexualidad empezaron a ser revelados, lo cual ha dado una base bíblica para elaborar una ética sexual en el presente. Dios dispuso que tanto el hombre como la mujer identificaran la imagen de Dios de la misma manera y que se vieran como compañeros en la relación y en la responsabilidad que tienen. La sexualidad es la voluntad de Dios, creada como un buen don de Dios y, por lo tanto, no es algo de lo cual debe sentirse pena o vergüenza. Según lo que podemos ver en el Antiguo Testamento, nuestra sexualidad no es un aspecto inferior de lo que somos, tampoco es lo que determinara principalmente nuestra identidad humana. Es para disfrutarse, protegerse, regularse y emplearse con responsabilidad en la vida, ante Dios y por el prójimo

Por lo tanto la voluntad de Dios como se ve en la creación y en la nueva creación, provee la base para comprender lo que significa ser humano. En otros escritos, particularmente en aquellos que hablan del pacto entre Dios e Israel, nos damos cuenta de los atributos y la naturaleza de Dios. La fe, la justicia y la comprensión de Dios permitieron que Israel entendiera mejor y actuara de una manera más responsable en sus relaciones. Con estos conceptos sobre la voluntad y la naturaleza de Dios, nosotros hoy debemos tratar el tema de la sexualidad de una manera sensata y madura. No podemos basarnos únicamente en el Antiguo Testamento para resolver las cuestiones a las que nos enfrentamos hoy, ya que son vistas de muy diferente manera en la actualidad.

C. La sexualidad humana en el Nuevo Testamento.

Haga el favor de leer los siguientes textos, poniendo especial atención a san Marcos 3:31-35 y 10:2-9; Gálatas3:28;1 Corintios, 5-7:

S Mateo5;27-30, 11:18-19, 19;10-12; S Marcos 2:13-17, 3:31-35,7:14-23, 10:2-9, 10:28-31; S Lucas 7: 36-50, 15:1-2; Gálatas 3:28, 5:16-21; Corintios 5:1-6-20, 7:1-40; Romanos 1:18-3:20; Tesalonicenses 4:3-8; Colosenses 3:18-4:1 1 Pedro 2:18-3:7; 1 Timoteo 2:8-15, 3:2-5; Tito 2:1-10.

La persona que dirige el grupo puede hacer comentarios al respecto.

Un sumario de las perspectivas del Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento tomó algunos de los puntos principales sobre la sexualidad que se encuentran en el Antiguo Testamento, especialmente que la sexualidad es un buen don de Dios que necesita ser ordenado y nutrido cuidadosamente. Al hacer esto, se incluyeron algunas de las sensibilidades morales de la comunidad judía, mientras que se examinaron otras.

Al aproximarse la nueva era en la que las viejas distinciones serían eliminadas, los cristianos de aquella época se veían a si mismos como una comunidad inclusiva. Su identidad y su vida fueron moldeadas indudablemente por el ministerio, la cruz y la resurrección de Jesucristo. Se veían a sí mismos como una “nueva familia” de Dios en sus últimos días. Consecuentemente, estructuras familiares heredadas y el mandato de procreación vinieron a ser algo secundarios. Al mismo tiempo, se tomó con más seriedad que la promesa del matrimonio fuera permanente y mutua. Jesús y sus primeros seguidores desafiaron muchas creencias patriarcales de la época. Pero esto no continuó así cuando la iglesia busco demostrar respeto por el orden familiar al esparcirse por otras culturas.

La iglesia en sus primeros días se veía a sí misma como un pueblo que debía vivir de una manera diferente al resto del mundo. Esta era una forma de anticipar la realización final de Dios en Cristo. El determinar lo que esto significaba en su vida sexual era un reto constante. Ellos creían que sus cuerpos eran de gran significado. Aunque se continuaba afirmando el matrimonio, por la misión de Dios, el celibato llegó a ser también una forma de vida aceptada para aquellos quienes poseían ese don.

El amor hacia el prójimo y el que se tuvieran buenas y justas relaciones vino a ser el punto principal en la ética del nuevo testamento. la afirmación de Jesús sobre la dignidad de todos, especialmente la de aquellos despreciados y considerados “los mas pobres” le llevaron a que se resistiera al legalismo. Al contrario, se concentro en el espíritu y en la intención de la Tora. Ignoró en gran parte las reglas sobre la pureza que tendían a separar a la gente y puso mucho mas énfasis en la compasión divina y en el perdón como una forma de incluir a todos en la nueva comunidad de Dios. Pablo también se preocupaba mucho porque hubiera compasión en la comunidad. Los cristianos debían demostrar esa compasión entre ellos mismos y vivir de una manera responsable como seres sexuales para que floreciera la misión y el testimonio de la iglesia.

CAPITULO TRES

Perspectivas luteranas relacionadas a la sexualidad.

En el siglo XVI, la Reforma Luterana fue un redescubrimiento de la Biblia como la fuente que revela el destino de la humanidad por medio de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. El movimiento luterano vio las Sagradas Escrituras como el testimonio que señala a Cristo. Los luteranos insistieron que la Biblia no es principalmente un libro de leyes que regula todos los aspectos de la vida. Reconocieron el peligro de que podía convertirse en el instrumento para los intereses de la iglesia como institución, principalmente cuando la iglesia utilizaba su autoridad de una manera injusta. Todos los aspectos de la vida, incluyendo la sexualidad, podían ser afectadas por la manera falsa en que la iglesia interpretaba la Escritura.

A. Hacia una liberación de la sexualidad dentro del matrimonio

Martín Lutero ayudó a liberar la sexualidad de la prisión de un dualismo que consideraba el “espíritu” como bueno y la “carne” como mala.

Lutero afirmó que la sexualidad era parte de la buena creación de Dios y rechazó los requisitos de celibato para las personas ordenadas, pero no promovió cambios radicales en la estructura de la sociedad del siglo XVI.

Lo mejor del luteranismo celebraba la belleza del cuerpo humano al vivir como parte de la única creación de Dios. La sexualidad es algo básico en la existencia humana y se pervierte precisamente cuando se le separa de otros aspectos de la vida o cuando domina el resto de la misma.

Desdichadamente, el espíritu de libertad sobre la sexualidad decayó en el luteranismo posterior. La libertad hizo que una forma de vida severa y seria empezara a predominar en la mayoría del Protestantismo.

Al ser confrontados con tal moralidad y legalidad, los luteranos no solo se volvieron a lo bueno de la sexualidad que ya había sido creado, sino que también volvieron a la doctrina de salvación sólo por la gracia a través de la fe en Jesucristo.

B. La vida de los cristianos en el interino

Al empezar esta sección, se recomienda leer y hablar sobre Romanos 3:24-28.

Nos hemos liberado de ciertas inquietudes sobre nuestra salvación y de una forma de vida moral que se vive para satisfacer a Dios y al prójimo. Ahora, nos preocupamos unos por los otros. Respondiendo a lo que Dios quiere que hagamos en Cristo. Por la gracia, Dios nos abre el camino para que disfrutemos plenamente de relaciones sexuales saludables como Dios el creador lo dispone.

Dios hace un llamado para que la iglesia participe en la lucha entre la era antigua y la nueva. En esta lucha, la iglesia proclamará la victoria de Cristo contra el pecado, la muerte y lo malo. Esto debe hacerse dando gracias, al lado de aquellos que son víctimas del pecado e injusticias. En este sentido la iglesia proclama la Palabra de Dios y como ley, revela la realidad del pecado, y como evangelio, revela el poder que Dios tiene para transformar lo que es viejo en algo que es nuevo.

C. La creación a la luz de la nueva creación

Nuestra redención en Cristo afecta mucho nuestra manera de pensar sobre la creación. La redención no nos separa ni nos pone en contra de la creación, pero nos ayuda a apreciar verdaderamente la creación como dios lo ha dispuesto. El mundo se nos ha vuelto a dar como la buena creación de Dios. Aquellos que han “vuelto a nacer” por la muerte y resurrección de Jesús, vuelven a nacer en el mundo que Dios creó, para caminar en todo lo nuevo de la vida creada.

Sabemos que no podemos tratar de “ser como dioses” al querer escaparnos de lo que Dios ha creado. Necesitamos tomar con seriedad nuestro cuerpo y sus deseos. Como gente que aguarda que Dios complete su creación (Romanos 8), tenemos una pasión por su creación. Podemos afirmar, en vez de temer, la pasión que se despierta en nosotros. Hemos sido creados para gozar y disfrutar de lo que Dios ha creado. Al hacerlo, descubrimos nuestra interdependencia entre uno y otro: somos entes creados para tener relaciones que tenemos el uno con el otro.

Si valoramos justamente la creación, vamos a querer comprenderla. En tiempos modernos, se ha aprendido muchisimo sobre la creación del mundo a través de diferentes ciencias sociales y naturales. Así como aquellas personas que escribieron la Biblia usaron sus conocimientos en aquellos tiempos para comprender y hablar mejor sobre las actividades de Dios en el mundo, nosotros también debemos hacerlo ahora si queremos que la gente de hoy nos comprenda.

Puede aquí leerse Génesis. 1: 27-28 y Efesios 5;24.

Ha habido un gran debate entre los luteranos sobre si pueden o no cambiarse estas “ordenes de la creación”. políticas, económicas o sexuales.

No hay orden natural puro al cual podemos volver. Bajo condiciones del pecado y de la historia, es dudoso mantener que tales estructuras no puedan ser cambiadas. Lo que no se pueda cambiar será únicamente revelado al final de la historia, cuando toda la creación se reconciliará con Dios en Cristo ( Col 1:20)

Mientras tanto, la iglesia proclama el fin continuo de lo viejo y la llegada de la nueva creación. Es por ello que los cristianos ven todas las estructuras, incluyendo aquellas que ordenan nuestra vida sexual, como estructuras condicionadas históricamente y sujetas a cambio. Las estructuras son necesarias y útiles, pero no deben convertirse en algo absoluto. No confiamos en estructuras que no cambian, sino en la fidelidad de Dios que no cambia. Dios hace todas las cosas nuevas y no se limita a lo que ya existe.

Gracias a lo que Dios hizo por nosotros en Cristo, nos ofrecemos por el bien de otros. En este sentido, una ética luterana de la cruz seculariza la moral. Ve una acción moral no como algo para obtener un beneficio de Dios, sino como algo que responde a una necesidad humana. Basándonos en la cruz, también tenemos la obligación moral de cuidar de aquellos que son vulnerables, de aquellos que son víctimas del poder humano arrogante, de los olvidados, de aquellos que se consideran desenfrenados y no apegados a la religión.

La ley, como don de Dios, es el instrumento por el cual se cuida al prójimo. Dios manda la ley para que haya orden en la creación. La función básica de la ley es asegurar el orden en el caos que el pecado humano provoca y dar a conocer nuestra incapacidad para alcanzar la máxima salvación por medio de la ley.

Tener compasión es el deseo de entregarse completamente por el prójimo. Requiere cierto orden por el cual el pecado pueda impedirse y tanto el prójimo como nosotros podamos ser protegidos. La institución del matrimonio ha servido y continua sirviendo este objetivo con relación a la sexualidad. Pero bajo algunas circunstancias, se excluye o se lastima al prójimo por esta estructura en vez de protegérsele. Cuando el fin de la ley de preocuparse por el bien del prójimo no se logra, esto viene a ser una razón para analizar como funciona cierta estructura en situaciones particulares.

Vivir la Palabra de Dios como ley y evangelio, es la constante labor de la iglesia saber cuándo la ley, dentro de ciertas estructuras, sirve o no justamente lo encomendado por Dios para la humanidad.

La moral nunca es algo fijo que se considera bueno a malo. Está continuamente cambiando, especialmente al enfrentarse a los nuevos retos que se le presentan y los conflictos que esto normalmente origina. Por esta razón es sumamente importante que la iglesia delibere sobre esto. Como comunidad de deliberación moral guiada por el espíritu santo, debemos de estar preparados a enfrentarnos a la posibilidad que la lealtad a la misión de Cristo en nuestros días puede hacer que dudemos de algunas reglas y practicas que hemos heredado sobre la moral. Somos parte de una tradición viviente y dinámica.

CAPITULO CUATRO

Nuestra mayordomía de la sexualidad hoy

A. La perversión de la sexualidad en nuestra sociedad.

Nuestra condición pecadora resulta en actitudes y practicas que se exageran o menosprecian lo ha sido creado por Dios. Nos obsesionamos de tal manera con la sexualidad como si fuera un dios, o la degradamos como si no hubiera verdaderamente sido creada por Dios. En cualquiera de los casos, no valoramos justamente lo que ha sido creado.

La sexualidad se pervierte cuando lo que solo importa es obtener el propio placer inmediato. El excesivo y desenfrenado individualismo que existe en nuestra cultura hacen que algunas personas entablen relaciones principalmente para su propia satisfacción. Cuando la relación ya no va de acuerdo con lo que la otra persona cree que es conveniente, se termina. Por otro lado, sin auto estima, al permitir que una persona sea usada o manipulada simplemente por complacer a otra, es tan perversa como lo anterior.

En nuestra sociedad, sexualidad se ha ido entretejiendo con el dinero, el poder y la aceptación social, llegando a existir en función de ellos y al pasar esto se usan y abusan seres humanos. La pornografía ( que se a convertido en una industria de 8 billones por año) y la prostitución son ejemplos palpables de cómo la sexualidad está relacionada con el dinero.

Mucha propaganda usa imágenes sexuales para vender automóviles, perfumes y ropa. El sexo vende. Todo lo que tenga que ver con la sexualidad parece generar mayores ganancias. Las firmas que se anuncian, prometen popularidad o aceptación social a aquellas personas que compren sus productos los cuales atraen más por la sugerencia sexual que se les da. Nuestra cultura está llena de actitudes y referencias sexuales explícitas.

B. Afirmándonos nosotros mismos como seres sexuales

Dios nos crea como seres sexuales que anhelan tener relaciones con otras personas. Sin embargo podemos amar a otros sin tener un sentido propio de auto afirmación o autoestima. Auto-estima no es lo mismo que egoísmo, o a pensar solo en uno mismo, o por amor propio o absorberse en si mismo. No es posible amar al prójimo como a si mismos si no nos amamos de una manera sana. El devolver la salud e integridad a la gente era algo muy importante en el ministerio de Jesús. Esto se debe al hecho de que como resultado de que Dios nos ama podemos cuidar de nosotros mismos.

El amarnos a nosotros mismos incluye el que apreciemos la imagen física de nuestro cuerpo, la belleza de nuestro cuerpo humano, sin importar su condición.

Mucha gente ha recibido el mensaje que deben avergonzarse y sentirse culpables cuando se tocan a sí mismas, y especialmente cuando se trata de la auto-estimulación genital. En la actualidad sabemos que tales mensajes pueden ser dañinos para el desarrollo y relaciones sexuales posteriores. Es importante que tanto los niños y niñas, como los adolescentes y adultos, se den cuenta de cómo sus cuerpos pueden brindarles gran placer. Esto es algo que los hace sentirse bien al reconocerse a si mismos como seres sexuales. Por lo tanto, los tabúes tradicionales en contra de la masturbación necesitan ser examinados. Cuando se hace en privado, la masturbación no es malsana, a no ser de que se convierta en algo compulsivo o que sea una forma de evitar expresar la intimidad sexual entre dos personas.

C. La educación referente a nuestra sexualidad

Es moralmente importante el tener información exacta y al corriente sobre la sexualidad. Nos ayuda a tener un mejor entendimiento de este don que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. Buena educación sobre la sexualidad es necesaria para todas las edades, desde los niños y niñas pequeños hasta las personas mayores. En contraste con los jóvenes que no han recibido ninguna educación sobre la sexualidad, aquellos que sí la reciben empiezan a tener relaciones sexuales más tarde así como también disminuye el numero de embarazos entre los adolescentes.

¿ Por qué es necesario que esto sea más inclusivo que la educación “ sexual?” ¿ cuales son las objeciones ? ¿Cómo puede hablarse de ello?

Las familias cargan con una gran responsabilidad referente a la educación sexual. Desgraciadamente, en muchas familias esto no esta pasando. Aun las familias donde sí está pasando, necesitan ayuda de las iglesias y de las escuelas. Muchos padres no se sienten cómodos al hablar sobre la sexualidad con sus hijos o hijas, y tienen dificultad al no poder establecer canales abiertos de comunicación con sus hijos.

¿ Por qué es difícil para muchas familias? ¿ Cómo puede la iglesia ayudar al respecto?

D. Viviendo nuestra sexualidad en una promesa fiel y duradera

El matrimonio ha significado una promesa para toda la vida entre un hombre y una mujer. Pero en la actualidad se están haciendo muchas preguntas con relación a las cuales ni siquiera se pensaba en épocas pasadas. En la actualidad frecuentemente se hacen promesas con la esperanza, pero no necesariamente con la expectativa, de que la promesa será para toda la vida. Hombres y mujeres viven juntos sin estar casados. Ellos preguntan por qué deben hacerse esa promesa pública de matrimonio. Parejas de homosexuales y lesbianas viven juntas. Algunas de ellas preguntan por qué su firme relación no debe ser vista como un matrimonio o “ unión sagrada”; otras preguntan por qué un ”modelo heterosexual “debe ser impuesto en ellos. Para responder a estas preguntas, necesitamos considerar, no sólo a la estructura del matrimonio ( la promesa para toda la vida entre un hombre y una mujer), sino también aquello que incluye cuando dos personas se hacen una promesa mutuamente.

¿ Cómo puede la iglesia guiar en el desarrollo de relaciones sexuales saludables? ¿Cómo podemos reconocer y apoyar tales relaciones?

El crecimiento del compromiso.

La conexión erótica entre dos personas expresa y establece un vínculo muy profundo entre ellos. Es mucho lo que se siente: estímulo del cuerpo, sentimiento de “ confiar totalmente “ en esa persona especial, deseo de compartir la vida en el futuro. Este vínculo se respeta y se aprecia mejor cuando hay un conocimiento profundo de lo que significa su relación y promesa de fidelidad mutua. La promesa amorosa y constante de Dios hacia nosotros, revelada por el nuevo y el viejo pacto, nos anima y nos hace capaces de enfrentarnos a los compromisos que tenemos unos con los otros.

Tal promesa no es generalizada o abstracta. La promesa se hace a una persona que forma parte de una comunidad mucho mas amplia. la responsabilidad no se termina después de haberse hecho las promesas o votos, sino que es algo que se desarrolla más íntimamente con el paso del tiempo. Las personas que se hacen promesas mutuas, necesitan tener la madurez suficiente como para comprender y tomar seriamente lo que se están prometiendo. El prometer o aceptar la responsabilidad de una relación envuelve un riesgo, incluyendo el riesgo de que aveces se puede fracasar. También envuelve un riesgo, incluyendo el riesgo de que a veces se puede fracasar. También envuelve trabajo de parte de los dos si es que la relación va a mantenerse sana y va a continuar desarrollándose favorablemente para ambos con el paso del tiempo. frecuentemente las relaciones matrimoniales pueden profundizarse y enriquecerse con la ayuda de consejeros profesionales o por medio de programas para el enriquecimiento del matrimonio.

Lo que cada uno de nosotros es viene a moldear y a darle sustancia a esta promesa que nos permite expresar nuestra sexualidad humana. Cuando nos hacemos “una sola carne” con otra persona, una nueva forma de “nosotros” es creada. Unidos se nos llama a realizar una misión, no solamente por nosotros mismos, sino por los demás. Tales promesas hacen que el mundo de Dios sea diferente.

El final del compromiso.

Jesús claramente acentuó la permanencia de la promesa matrimonial. Sin embargo, en la actualidad hay muchos divorcios. ¿ como puede la iglesia seguir a Jesús e insistir en la seriedad de esta promesa y al mismo tiempo demostrar compasión cuando se rompen promesas ?

Romper una promesa con el divorcio es algo muy serio, frecuentemente muy angustioso .el divorcio es consecuencia del pecado humano. Normalmente ocurre después de que la relación ya ha sido menospreciada en el pensamiento, con palabras y acciones. La iglesia debe ayudar a las dos personas para que vean sus problemas más claramente y, cuando sea posible, procurar que se logre el perdón y la reconciliación. Si después de considerarse cuidadosamente lo que ha pasado en el matrimonio, se llega a la conclusión de que el daño hecho es irreparable, y que al continuar en la relación causaría más daño que un divorcio, la decisión del divorcio quizás sea la mejor. Puede ser el menor de los males en este mundo caído.

¿Cómo puede la iglesia dar un contexto de perdón, cura, y de dolor a estas relaciones deshechas?

CAPITULO CINCO

Inquietudes que nos preocupan en la actualidad.

Lo que se habló en los capítulos anteriores es de gran importancia y sirve de base para continuar con nuestro estudio en este último capítulo. Teniendo en mente los diferentes testimonios bíblicos y la tradición viviente de la fe, ¿cómo es que debemos hablar de lo que se nos presenta ahora? ¿Cómo debemos responder a las realidades humanas y que nos hacen utilizar, y al mismo tiempo desafiar una ética de sexualidad común?.

A. Maltrato (Abuso) Sexual.

En este capítulo, al hablarse del maltrato sexual, se refiere a aquello que comúnmente se denomina “abuso sexual” se deja a discreción del grupo usar maltrato o abuso.

Dios creó al hombre y a la mujer para ser seres humanos sexuales, totalmente conscientes de la dicha que pueden encontrar uno en el otro. Los dos también son llamados a ser mutuamente responsables de sus actividades sexuales y expresar plenamente lo que uno significa para el otro demostrando con ello un amor cristiano. Los estereotipos sobre aquello que el hombre y la mujer deben hacer y el control patriarcal, representan lo contrario a la igualdad creada para ambos y a una relación consciente y madura. La sexualidad masculina es creada por Dios para ser responsable, no violenta o mezquina. La sexualidad femenina es creada por Dios para ser responsable, no para ser víctima. Todos tenemos responsabilidades, a veces la de iniciar el contacto sexual en la relación, a veces la de recibir la atención sexual de la otra persona.

La dos personas deben consentir con gusto, así como también respetar cuando se diga “no”. Cuando la respuesta es “no” es totalmente injusto reaccionar con violencia, coerción, presión, amenazas, intimidación, manipulación, mentiras, engaños, chantaje o culpa. Cualquier forma de maltrato sexual es contraria a lo estipulado por Dios: encontrar mutua felicidad sexual el uno en el otro.

Algo muy importante que ha ocurrido en los últimos años es el esfuerzo hecho para distinguir entre la sexualidad sana, de consentimiento mutuo, y la violencia y el maltrato sexual que tanto daña. El maltrato sexual ocurre cuando se usa la sexualidad y se impone la voluntad de una persona sobre la otra, lo cual puede hacerse por medio de violencia, asalto y acoso sexual. Puede incluir el maltrato sexual de niños, violación marital y explotación sexual por profesionales.

En los últimos 20 años hemos sabido mucho más sobre maltrato sexual de lo que se supo en los últimos veinte siglos. Mucho hemos aprendido gracias al deseo que tienen las personas víctimas de narrar lo que les ha pasado en su vida y el deseo de otras de escuchar. Nos hemos dado cuenta hasta que grado ha llegado el abuso sexual en nuestra cultura. Frecuentemente hay abuso físico, emocional y espiritual cuando hay abuso sexual.

El maltrato sexual es una manifestación de pecado. La iglesia tiene que tomar una posición firme y humanitaria contra la epidemia de violencia sexual y violación en nuestra sociedad.

¿Cómo ha sido que algunos puntos de vista sobre el matrimonio no han permitido poner al descubierto, o han contribuido al maltrato sexual en el matrimonio?

Ya que la mayor parte de este maltrato ocurre en el matrimonio, es muy importante enfatizar que el matrimonio es un pacto de amor y fe, no un contrato de posesión y pertenencia. La violación marital y otras formas de maltrato en las relaciones íntimas no deben ser toleradas. De hecho, estos maltratos son evidencia de que la promesa se ha roto. Si tales promesas deben ser renovadas y tener una nueva vida, se requiere un serio esfuerzo de parte de las personas involucradas en la relación, frecuentemente con la ayuda pastoral y profesional. Tanto las personas que deciden continuar en el matrimonio como las que deciden separarse, necesitan de la compasión y ayuda de la iglesia.

Consecuencias del maltrato

En el maltrato sexual, la sexualidad se usa como un instrumento para dominar o explotar. En la mayoría de los casos, mujeres y niños son las víctimas. El maltrato ocasiona un trauma físico, emocional y espiritual que puede durar toda la vida. Los maltratos pueden tener diferentes efectos en las personas, pero normalmente incluyen temor, dolor, desconfianza, vergüenza, confusión, enojo y autoculpabilidad. Si la persona víctima conocía y tenía confianza en el perpetrador, las heridas en la confianza, en la autoestima y en el bajo concepto de sí mismo pueden ser muy graves.

Las consecuencias del maltrato sexual cuando niño pueden ser alcoholismo, adicción a las drogas, huida del hogar, delincuencia juvenil, prostitución, embarazo de jovencitas, automutilación y suicidio. Algunos estudios hechos en la actualidad revelan que muchas de las personas que sufren de alteraciones en la personalidad fueron maltratadas cuando niños. Todas estas clases de maltrato sexual pueden también resultar en una crisis de fe para la víctima y para aquellos que ayudan a la víctima.

Sanando el maltrato.

Las víctimas de la violencia sexual y de la violación necesitan mucha ayuda para “cicatrizar sus heridas”. Actualmente sabemos mucho más al respecto de lo que sabíamos hace algunos años. En muchas ciudades hay lugares específicos que brindan ayuda a estas víctimas. También, personas con similares experiencias han formado grupos. Dios hace un llamado a la iglesia para que oiga las voces de estas víctimas, unja sus heridas y proclame la buena palabra a los cautivos (Lucas 4:16sgt) El sanar a aquellos que han sobrevivido el abuso y el prevenir o evitar que ocurran más maltratos sexuales son urgentes ministerios cristianos en la actualidad.

¿Cómo puede usted o su congregación participar en este ministerio de curación? ¿Cómo podría hacerlo usted?

No ha habido mucho progreso en la curación de aquellos que maltratan. En la ultima década se han hecho diferentes esfuerzos pero es muy temprano para saber qué es lo que realmente contribuye a una permanente rehabilitación de las personas que maltratan sexualmente. Es necesario que se sienta un sincero arrepentimiento y que haya una efectiva rehabilitación. La gracia de Dios es para todos, sin embargo no debemos abaratar nuestra tradición teológica prometiendo una gracia barata ( por ejemplo, perdón sin cambio). Esperamos que los próximos 20 años sean tan provechosos en medidas creativas para curar a las personas que maltratan como han sido los últimos 20 años para los sobrevivientes.

La revelación de experiencias es lo que empieza el proceso de curación en quienes han sido agraviados sexualmente. La iglesia tiene que ofrecer un medio en el que personas maltratadas sexualmente no se sientan avergonzadas de compartir sus experiencias. La iglesia tiene que facilitar que se hable del maltrato sexual. Tenemos que darnos cuenta como podemos disponer de los recursos de nuestra tradición que puedan ser útiles para poner un alto al maltrato sexual.

¿Por que se maltrata?

Las personas no violan, atormentan, asedian o explotan principalmente porque tienen necesidad de tener relaciones sexuales. Por el contrario, usan la sexualidad como instrumento para lograr algo más o para expresar otras necesidades. Estos factores, que no son sexuales, pueden ser el deseo de sentirse con más poder ( tal como sentir o creer que se tiene el derecho de dominar a otra persona sexualmente ) y cólera o ira que hace que la persona no se comporte como es debido. El maltrato sexual normalmente va acompañado de violencia. La gran mayoría de las personas que maltratan sexualmente no tienen personalidades anormales o patológicas. son personas comunes quienes frecuentemente ven lo que han hecho como algo que no tiene nada de malo, o creen que lo que ha pasado es culpa de la víctima.

El que se haya visto históricamente a mujeres y a niños como propiedad, los malentendidoss sobre la sexualidad femenina y masculina y los estereotipos construidos sobre el papel que la mujer y el hombre desempeñan en la sociedad, han contribuido al maltrato sexual.

En los tiempos cuando se valoraba a la mujer principalmente para la procreación, la castidad era sumamente importante -y se exigía - más en las mujeres que en los hombres. Se animaba a las mujeres a que fueran sumisas y se pensaba que ignoraban mucho sobre la sexualidad; a los hombres se les animaba a que fueran agresivos y frecuentemente se pensaba que sabían mucho más y tenían más experiencia. Como se ha visto, mujeres y niños no eran considerados sujetos legales. Eran propiedad de un esposo o padre a quien tenían que obedecer. El hombre era quien iniciaba la actividad sexual; la mujer tenía la responsabilidad de poner el limite. Aquellas mujeres que iniciaban dicha actividad eran consideradas prostitutas. “Una buena mujer” nunca iniciaba la actividad sexual. Esto estaba relacionado con la noción de que la mujer debería decir “no” aun cuando su deseo era realmente decir “si.” De la misma manera si la mujer había sido violada, se convertía en algo que no “era bueno “ -su carácter moral se había manchado indeleblemente. Era considerada impura y excluida de formar parte de un matrimonio feliz o de tener una vida normal. Alguna de estas ideas, todavía presentes en nuestra sociedad, explican por qué las víctimas de maltrato sexual frecuentemente se sienten avergonzadas y se culpan a si mismas.

La sexualidad ha sido y continua siendo relacionada con propiedad y pureza (lo que se considera “limpio o impuro”).

La intimidad quizá sea valorada de diferente manera por el hombre que por la mujer. Un viejo dicho indica que las mujeres “ dan sexo “ para recibir amor y que los hombres dan amor para “obtener sexo”. Quizá esto sea una exageración, pero frecuentemente las mujeres valoran más el hablar, sintiéndose así más íntimamente unidas al hombre, mientras que los hombres frecuentemente expresan intimidad por medio de la actividad sexual. La sociedad tiende a condicionar a los hombres a separarse de la intimidad emocional en el proceso sexual de madurez. Muchos hombres viven la experiencia completa en la relación con el paso del tiempo. “Esos sentimientos masculinos que se expresan -principalmente la agresión y el deseo sexual --dan al hombre una base muy limitada para establecer confianza y las metas que deben ser compartidas, lo cual es necesario para desarrollar y mantener las relaciones intimas.”

¿Tiene esto significado para usted, según las experiencias que ha tenido? ¿Cómo podríamos sobrepasar estos obstáculos.?

La idea de que el hombre inicie y de que la mujer ponga los limites en el contacto sexual ha creado algunas tensiones y algunos malentendidos que hacen que haya más maltrato sexual. Para que los hombres inicien una relación, necesitan tener mucho valor; tienen que enfrentarse a la posibilidad del rechazo. Los hombres también pueden malinterpretar una amistad e ir tras una relación sexual o aun a propósito, ignorar que la mujer les trata de dar a entender que no tiene ningún interés o que la manera de comportarse sexualmente es como miden su hombría. A veces el hombre no solamente quiere ser el iniciador, sino también quiere ser el recipiente de la atención sexual.

La mujer necesita tener mucha paciencia, y frecuentemente es frustrante esperar a que el hombre exprese interés sexual. A veces la mujer no tiene el más mínimo interés en un hombre y así lo demuestra, pero el hombre cree que este comportamiento se debe a la suposición de que la mujer no debe demostrar interés en actividades sexuales. Cuando esto ocurre, el “no “ de ella quizá no se respete. Además, la sociedad condiciona a la mujer a rechazar poco a poco las insinuaciones sexuales del hombre, especialmente si es necesario mantener una relación no sexual con la misma persona. Al rechazar de esta manera, puede pensarse que no se expresan los sentimientos con completa honestidad. Hay incertidumbre y nerviosidad en la mujer cuando sus sentimientos son mal interpretados.

La iglesia necesita cambiar muchas de las experiencias del hombre y de la mujer. Necesitamos comprender tanto las virtudes como las tensiones causadas por estas expectativas. No deben formarse estereotipos basándose en el sexo. Las personas son ricamente variadas y complicadas. Hombres y mujeres, ambos creados en la imagen de Dios, tienen dignidad moral y merecen respeto.

Necesitamos seriamente enfocar nuestra atención en alcanzar una mejor comprensión sobre la sexualidad femenina y masculina que nos permita promover relaciones saludables mutuas, en vez de que continúe lo que hasta ahora ha estado pasando. La sexualidad abusiva no ocurre debido a las especulaciones sexuales que tenemos, como tal. Pero la agresión sexual exagera aspectos del estereotipo del género masculino y el ser víctimas sexuales exagera aspectos del estereotipo del género femenino.

Hacia relaciones sexuales saludables

los cristianos sabemos claramente del pecado y del abuso que existe en el mundo. También sabemos claramente que vivimos a la luz del reino de justicia prometido por Dios. Si una relación mejora considerablemente, esto no quiere decir que ya no habrá problemas, sino que continuara habiendo altas y bajas. Aunque una relación puede y debe desarrollarse al paso del tiempo, como seres humanos pecamos constantemente y vivimos necesitando el perdón por la gracia de Dios. Lo bueno de las relaciones sexuales se afirma aún cuando nos damos cuenta de la constante presencia del pecado.

¿Cuáles son algunas características de las relaciones sexuales saludables?

¿Cuales son algunas características importantes de una relación sexual saludable? ¿Con cuáles no está de acuerdo ? ¿Que agregaría usted?

  • la persona se siente segura física, emocional y espiritualmente. Esto es lo básico. Violencia, coerción y amenazas no son aceptables. Las personas se sienten seguras de hablar sobre sus verdaderos sentimientos y temores. Pueden compartir sus imperfecciones y sus virtudes mutuamente. Por la firme promesa que se han hecho, pueden revelar lo que verdaderamente son y asumir riesgos. Los dos se escuchan con atención mutua.

  • Se expresan intimidades físicas y emocionales. Las dos personas pueden ser vulnerables, recibir y dar mutuamente. Aumenta lo que se comparte mutuamente y se mantiene una intimidad física. A veces al tocarse y abrazarse se siente una gran atracción sexual, otras veces una gran cercanía, protección y aceptación.

  • Confianza y honestidad se nutren. La confianza puede perderse o aumentarse. Es importante saber cómo hacer honestas observaciones de una manera efectiva pero sin lastimarse uno al otro.

  • Se respeta mutuamente el cuerpo y el espíritu. Se respetan las diferencias que existen; no son vistas como amenazas. Se admira y aprecia la integridad y el bienestar de cada uno.

  • El poder no es jerárquico o controlador (Mateo 20: 20-28 ), sino mutuo (1Corintios 7; 4sgt.). Hay justicia reciprocidad, igualdad al compartir. El poder no se basa en que uno gane y el otro pierda. La pareja no busca tener el control de uno sobre el otro, sino de ayudarse mutuamente. Pueden los dos llegar a un acuerdo en sus diferencias.

  • La relación nunca es estática. Está constantemente cambiando. Una relación saludable envuelve trabajo y juego, arrepentimiento, renovación y cambio.

  • En una relación saludable, las dos personas no hay roles estereotipados según el sexo. Tienen la libertad de rechazar o de afirmar lo que “supuestamente “ debe ser hecho por uno o el otro.

  • Es posible tener una relación saludable por la gracia de Dios. Ambas personas saben que Dios y los demás les aman. Pueden amarse a si mismos y aceptar y amar a otra persona. El amor de esa otra persona especial aumenta nuestra autoaceptación.

  • Gozo y risa, buen humor, y juego son especialmente importante en una relación saludable. Nuestra vulnerabilidad y debilidad humana, más claramente visto en nuestra vida sexual, nos recuerda que no debemos tomar la vida demasiado en serio.

  • La pareja no piensa solamente en si misma, o en su relación, sino que ambos están liberados por Cristo para darse, sirviendo y llevando a cabo una misión por los demás.

¿Cómo puede ayudar el ministerio de su congregación a desarrollar relaciones sexuales más saludables?

B. Relaciones de homosexuales y lesbianas.

Beatriz y Alicia han sido buenas amigas y compañeras de cuarto por cuatro años. Ninguna de las dos ha tenido una relación seria ni con un hombre ni con una mujer. Valoran mucho su amistad y empiezan a reconocer que ambas sienten una mutua atracción sexual.

Juan está en su ultimo año de secundaria. Ha salido con algunas muchachas, pero nunca ha sentido una atracción sexual por ninguna. Recientemente ha descubierto una gran atracción por Roberto, su compañero de laboratorio. Juan tiene mucho miedo de hablar con Roberto porque teme ser rechazado. No ha expresado sus sentimientos ni a su pastor ni a su familia. Continua sintiéndose más y más deprimido cada día y esta aun pensando acabar con su vida en vez de enfrentarse a la hostilidad o al rechazo que pueda recibir de otros.

Santiago sintió atracción hacia el sexo masculino desde que era jovencito. Aun así, se casó con Juana, y ahora tienen tres hijos. Su fuerte atracción sexual hacia otros hombres no ha desaparecido. Lucha pensando cómo decirle a Juana que se ha enamorado de David y quiere tener una relación firme con él.

Susana y Berenice han vivido juntas por nueve años y se aman profundamente. Han adoptado un bebé de seis meses. Como una forma de nutrir su amor y por su hijo, han pedido a su pastor que tenga un servicio en la iglesia para bendecir su relación y públicamente anunciar su promesa.

Lo que se entiende actualmente sobre relaciones sexuales.

Como personas responsables de la creación de Dios, reconocemos que la información científica puede ayudarnos a entender mejor lo que Dios está creando. Tal información, por si misma, no aclara totalmente nuestros dilemas ético-teológicos. Viviendo en un tiempo intermedio, reconocemos que lo que sabemos es tentativo e incompleto. Nunca puede ser la base total y única para nuestra ética. Sin embargo, la gracia de Dios hace que saquemos conclusiones y que actuemos basándonos en lo incompleto, a veces en los conocimientos imperfectos que tenemos, confiados de que Dios continúa con nosotros mientras deliberamos sobre cualquier tema.

En las ultimas décadas nos hemos dado cuenta de muchas cosas referente a la orientación sexual. No fue sino hasta el siglo XIX cuando la homosexualidad empezó a conceptualizarse como una condición u orientación básica en algunas personas. A mediados del siglo XX, las escala de Kinsey fue creada e indicó una variación referente a la orientación sexual en lugar de una simple división entre heterosexualidad y homosexualidad. Según esta escala, la mayoría de las personas sienten atracción principalmente hacia personas del sexo opuesto. Algunas sienten atracción hacia personas del mismo sexo. Pocas personas sienten atracción exclusivamente hacia hombres o mujeres. Otras sienten aproximadamente la misma atracción hacia ambos, hombres y mujeres, teniendo una orientación bisexual.

Investigaciones científicas confiables y estudios clínicos están más y más de acuerdo en que la orientación sexual se establece en los primeros años de la niñez, por una combinación de factores genéticos, hormonales y ambientales. No sabemos con seguridad cómo se desarrolla la orientación sexual. Lo que sí sabemos es que no es algo que sólo tiene que ver con la “naturaleza” o con la manera en que se “nutre” a la persona. La orientación sexual no se basa únicamente en lo que se sabe biológica o socialmente. Envuelve una misteriosa combinación de factores. Fuerzas genéticas y hormonales, unidas con las de crianza en importantes periodos de desarrollo sexual de la persona vienen a influir en esto. Juntas determinan la orientación que viene a ser irreversible. Investigaciones continúan llegando a la conclusión de que la orientación sexual no es algo que se escoge, sino que es establecido involuntariamente. No nos volvemos heterosexuales u homosexuales simplemente por contacto, aun por contacto sexual con personas de nuestro mismo sexo o del sexo opuesto. Factores biológicos, sociales y psicológicos se combinan de tal manera que la orientación sexual sentida viene a ser “dada”.

Algunas personas quizá no se den cuenta de su orientación sexual hasta la edad adulta, aunque en la mayoría de la gente ocurre más temprano. el descubrir esta orientación sexual puede ser algo variable y extenderse por un tiempo. Investigaciones recientes revelan que la orientación sexual de una persona es dada a conocer por la atracción sexual que dicha persona siente hacia aquellas personas del mismo sexo o del sexo opuesto, fantasías eróticas, y por el comportamiento sexual físico.

La orientación sexual no determina por sí sola la adaptación psicológica de la persona. Dicha adaptación tiende a ser afectada por la aceptación o el rechazo que se recibe de la familia, amigos y de la sociedad en general. La orientación sexual de la persona, como tal, no es la causa de sus problemas emocionales. Sin embargo, el no poder aceptarse a sí mismo como homosexual o lesbiana, y el no ser aceptado por la familia y la sociedad como tal, puede contribuir a tales problemas.

Algunas personas discuten estas ideas actuales sobre la orientación sexual. Dicen que la orientación hacia el mismo sexo es algo patológica y necesita cambiarse. Otros animan a homosexuales que no pueden cambiar su orientación a que se resistan a la tentación de entrar en relaciones homosexuales. Quizá algo pueda cambiarse, pero no hay clara evidencia de que terapia u oración puedan cambiar a personas homosexuales a heterosexuales. Algunas técnicas usadas para cambiar, “convertir “o “curar” la orientación sexual, presentan serias preguntas de ética debido a la técnica coercitiva usada y a su dudosa efectividad. Mucha de la evidencia que supone que puede “curarse” la homosexualidad, se ha basado en casos de personas que eran bisexuales.

¿Que cree usted causa la orientación sexual? ¿qué es lo que ha influenciado su manera de pensar ? ¿como deben reaccionar los cristianos hacia personas homosexuales o lesbianas?

La información obtenida de investigaciones hechas sobre la orientación sexual es evaluada de diferente manera por diferentes personas. Frecuentemente las evaluaciones confirman la manera de pensar de cada persona al respecto. También dan la idea de las diferentes maneras de pensar de cada persona al respecto. También dan la idea de las diferentes maneras cómo lesbianas y homosexuales deben ser tratados. A continuación hay algunas:

  • Quizá tengamos que aceptar que la orientación sexual es “dada “ pero solo como parte de “ la caída de la creación. Tales personas no deben dar a conocer su homosexualidad. Depende de ellos, pueden elegir portarse bien o pecar.

  • La homosexualidad parece ser parte de la creación de Dios. Debe ser afirmada y vivida de acuerdo a las mismas normas de la heterosexualidad. No es un pecado, aunque se puede corromper por el pecado de la misma manera que la heterosexualidad.

Implicaciones del testimonio bíblico acerca de las relaciones entre lesbianas y homosexuales en la actualidad.

La base luterana para una ética sexual debe considerar lo que dice la Escritura y la tradición de la iglesia, incluyendo lo que se piensa sobre las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Debemos también estar dispuestos a escuchar lo que recientemente se ha descubierto sobre la creación de Dios. Todo esto nos ayuda a entender el significado del testimonio bíblico en nuestros días. Necesitamos preguntarnos qué seria lo más fiel y efectivo para la misión contemporánea de la iglesia y ministerio en el mundo. Por un lado, hemos oído que ser homosexual es un pecado. Por otro lado, algunos cristianos han confesado abiertamente el amor misericordioso de Dios en las vidas de homosexuales y lesbianas.

¿Cómo podemos hablar de estos dos mensajes conflictivos?

Necesitamos examinar las suposiciones de que en la Biblia se rechaza la homosexualidad, como fue discutido en el capitulo anterior dos, debido a lo que ahora a salido a la luz al respecto:

(1) El concepto de orientación sexual era desconocido para los autores de la Biblia. Ninguno de los pasajes relevantes se refiere específicamente a la orientación homosexual. Pasajes bíblicos que prohiben o condenan ciertos comportamientos del mismo sexo, suponían que todas las personas eran por naturaleza heterosexual.

Si comprendemos que algunas personas tienen una orientación sexual hacia personas del mismo sexo, ¿ es justo, o propio, insistir que se priven de expresar su sexualidad de la manera “natural “ para ellos?.¿ En qué se debe basar para animarlos o desanimarlos a que tengan relaciones sexuales? ¿ Es apropiado decir que traten de convertirse y que traten de vivir como heterosexuales? Si o no; ¿por que? ¿ Cuál es la voluntad de Dios para nosotros, seres sexuales? ¿Es diferente si somos homosexuales o lesbianas?

(2) En el antiguo medio oriente y en el mundo romano, se explotaba y abusaba muchisimo de la actividad sexual del mismo sexo. Esa realidad afectó el punto de vista bíblico de tal actividad.

¿ Es justo, o propio, formar juicios morales de estos pasajes y aplicarlos a relaciones homosexuales o lesbianas que son mutuamente amorosas y honestas? Sí o no, ¿por qué? Debemos juzgar de la misma manera los actos sexuales entre personas del mismo sexo? ¿Pueden los atributos de una relación sexual firme y duradera estar presentes cuando las dos personas son del mismo sexo?

(3) La procreación ha sido vista como el principal objetivo de la sexualidad (e.g Génesis 1:28-”fructifíquense y multiplíquense”) aun cuando otros objetivos de la sexualidad se citan en la escritura (e.g Génesis 2 y Cantar de los Cantares) la incapacidad de una pareja de lesbianas o de homosexuales de tener hijos ha sido vista por muchos como la base para rechazar su expresión sexual. Muchas iglesias durante este siglo, incluyendo luteranas, se han alejado de la noción de que el principal objetivo de la sexualidad es el de procreación. La iglesia bendice a muchos matrimonios heterosexuales en los cuales procreación no se tiene en mente o es imposible.

¿Que tan esencial es la procreación para lo que la sexualidad significa? ¿Es el mandamiento de procrear base suficiente para oponerse a relaciones homosexuales o lesbianas en la actualidad?

(4) Inquietudes o preocupaciones sobre la pureza y la sanidad también han creado juicios en contra de las relaciones del mismo sexo. Actos de impureza tales como relaciones sexuales entre personas del mismo sexo (en Levíticos y Romanos) eran consideradas repelentes totalmente. Inquietudes sobre la pureza se pusieron en perspectiva y fueron transformadas en el Nuevo Testamento. Jesús y Pablo buscaron romper las barreras establecidas por las reglas de pureza entre personas y comunidades. ¿Son estas inquietudes sobre la pureza suficiente base para que los cristianos rechacen las relaciones homosexuales en la actualidad? ¿Cómo debe reaccionar la iglesia hacia aquellas personas que todavía piensan igual sobre la pureza?

(5) Que el hombre y la mujer se complementen físicamente ha sido considerado esencial en las relaciones sexuales, para “ completarse uno al otro,” y para hacerse “una carne “. Las narraciones bíblicas de la creación han sido usadas para darle más validez a este punto de vista basándose en la suposición de que todos los seres humanos sean por naturaleza heterosexual. Sin embargo, estas narraciones enfatizan la humanidad común, así como también las diferencias entre el hombre y la mujer. El testimonio bíblico es que somos sexuales, seres que necesitan tener una relación, que se necesitan unos a los otros.

¿Puede la intención de Dios de vivirse la vida con otra persona en intima relación sexual ser igual entre dos mujeres y dos hombres que como es entre dos personas del sexo opuesto? Sí o no, ¿por qué? ¿Pueden personas del mismo sexo hacerse “una carne?” ¿Existe el peligro de que se ignore o se base demasiado en las diferencias fisiológicas?

(6) Los estereotipos de los sexos que suponen que el hombre debe dominar y la mujer ser pasiva, hacen más difícil que sean aceptadas las relaciones de parejas homosexuales y lesbianas. Pasajes bíblicos a veces se usan para dar más énfasis a estos estereotipos. El que dos mujeres estén juntas quizá no vaya con nuestra noción de que la mujer necesita a un hombre para guiarla y sentirse completa. Muchos estereotipos sobre homosexuales y lesbianas se basan en la errónea noción de que relaciones del mismo sexo sólo imitan relaciones heterosexuales --una persona tiene el papel “masculino” y la otra el papel “femenino”.

¿Cómo se relaciona lo que usted piensa del hombre y la mujer a su reacción a las relaciones de homosexuales y lesbianas? Al cambiar el papel del hombre y la mujer en la sociedad, ¿cómo puede afectar la manera de pensar de relaciones homosexuales o lesbianas?

(7) Aunque en ningún Evangelio hay evidencia de que Jesús haya hablado especialmente sobre relaciones del mismo sexo, por sus palabras y sus acciones dio a conocer claramente cómo es que debemos tratarnos unos a los otros

.¿Cuales son algunos de los valores y principios que Jesús propuso para vivir nuestras vidas? ¿Cómo se aplican con relación a como debemos ver o vivir relaciones las sexuales en la actualidad?.

Al examinar y pensar detenidamente sobre este testimonio bíblico, debemos distinguir entre los juicios morales que se hacían sobre actividades del mismo sexo en tiempos bíblicos y los que se hacen en la actualidad.? Al examinar y pensar detenidamente sobre este testimonio bíblico, debemos distinguir entre los juicios morales que se hacían sobre actividades del mismo sexo en tiempos bíblicos y los que se hacen en la actualidad. Debido al testimonio bíblico, nos damos cuenta que vivimos en una época donde no se pueden hacer juicios absolutos. En la Biblia, la actividad sexual entre personas del mismo sexo (con un significado completamente diferente al actual) no aclara totalmente el asunto. Debemos estudiar el testimonio bíblico en su totalidad, teniendo como centro a Jesucristo quien solo nos justifica ante Dios. Enfocando nuestra mente en esta dirección al estudiar lo que sigue en este capitulo, descubrimos una base evangélica al hablar de este tema tan importante en la actualidad.

El pecado, la nueva creación, y las relaciones homosexuales y lesbianas.

Los luteranos tienen gran respeto por lo que considera ser “natural” según la ley de Dios. Sin embargo, los juicios morales que formamos los hacemos sabiendo que la Biblia dice que es “natural que nos inclinemos” a estar lejos de Dios y a pecar. Sin importar nuestra orientación sexual, todos somos pecadores. Pecamos en nuestra actitud, particularmente hacia aquellos que no son iguales a nosotros. Los luteranos saben perfectamente bien de la ansiedad, inseguridad y el temor que existe entre los seres humanos. También sabemos lo mucho que nos esforzamos para vernos bien y parecer justos, especialmente menospreciando a aquellos quienes, según nosotros, claramente han pecado. A veces usamos la ley de Dios en contra de otros cubriendo así nuestros propios temores y ansiedades. Sin embargo, cuando se usa como se debe, la ley de Dios nos da a conocer como es que fallamos tantas veces al no confiar en Dios. Todos necesitamos arrepentirnos diariamente. Jesucristo desafía nuestra tendencia pecadora de poner en categorías o juzgar quienes son los que pecan más. La Biblia dice claramente que es Cristo quien nos salva a todos.

Con el bautismo entramos en la lucha entre la nueva y la vieja creación. La ley dada por Cristo -amar a Dios y al prójimo como a nosotros mismos- guía nuestra vida en este tiempo intermedio. Ponemos atención al sufrimiento y a las necesidades del prójimo. Siendo el cuerpo de Cristo, estamos con todos aquellos que son víctimas del pecado y la injusticia.

¿ que indicaría si pusiéramos nuestra atención hacia el sufrimiento y las necesidades de nuestros prójimos homosexuales o lesbianas? ¿Y hacia el prójimo que es abusado o maltratado sexualmente? ¿o hacia aquellos que son solteros o solteras?

Entre el sufrimiento y la opresión, quizá también encontremos muestras de amor, de esperanza y de promesa. Algunas personas homosexuales y lesbianas demuestran claramente tener una relación amorosa, que enriquece su vida, con otra persona. Dichos testimonios quizá desafíen algunas de las suposiciones y entendimientos que hayamos tenido en el pasado.

¿Es posible que algunas de las serias relaciones entre homosexuales o lesbianas sean señal de amor transformado de la nueva creación de Dios en Cristo, un amor que continuamente está yendo más allá de los limites del pasado? ¿O son violaciones de la de lo que Dios dispuso?

También sabemos que el amor y la comprensión requieren de una estructura y orden. Sin orden las posibilidades de promiscuidad y abuso aumentarían. Hay promiscuidad entre los homosexuales. Es difícil que dos personas mantengan un amor fiel por largo tiempo sin estructura ni apoyo social, es decir, sin el orden que los luteranos asocian con la ley. Las relaciones entre homosexuales y lesbianas no han contado, generalmente, con ese apoyo social y legal. Aun así, algunas de estas parejas han disfrutado de una buena relación por mucho tiempo, frecuentemente con mas oposición pasiva que activa.

¿Habría más promiscuidad o relaciones cortas entre los homosexuales si no cuentan con el reconocimiento y la protección social de sus relaciones? ¿Cómo debe responder la iglesia a aquellas parejas que quieren tener su unión reconocida y bendecida? ¿Por que? ¿Cómo debemos nosotros responder a aquellos quienes practican la sexualidad en serias relaciones que no son monógamas? ¿Deben las relaciones homosexuales ser juzgadas de diferente manera que las heterosexuales?

Muchas personas continuarán expresándose de la homosexualidad como algo simplemente malo o repulsivo. Muchas veces no sabemos con claridad por qué estamos a favor o en contra de cierto comportamiento. Es necesario estudiar continuamente el tema, reflexionar y hablar seriamente con personas homosexuales y lesbianas. Nuestros sentimientos, sin importar lo profundo o lo negativo que sean, no debemos expresarlo verbalmente o en nuestras acciones violando la dignidad de otros. Nosotros somos responsables de lo que decimos y hacemos.

¿Se justifica establecer reglas en contra de cierto modo de vivir sólo porque en lo personal no se está de acuerdo con ello? ¿Si o no, por qué? ¿Cuales son las normas públicas que afectan a homosexuales y a las lesbianas por las que la iglesia debe abogar?

Para la consideración del pueblo de fe

¿Que significa que la iglesia responda a homosexuales y lesbianas que se encuentran entre nosotros? La iglesia debe hacerlo, no por temor sino por su identidad central en Cristo y la nueva creación iniciada por él. Por que somos el cuerpo de Cristo, se nos hace un llamado a que conformemos nuestras palabras y obras a su amor sin barreras y a su justicia inclusiva. Cumplir la misión de Dios en este mundo, de la mejor manera, necesita ser el enfoque principal.

Miembros de esta iglesia quizá no lleguen a un acuerdo en muchos aspectos de la homosexualidad, pero lo siguiente debe de considerarse seriamente:

  1. Mujeres lesbianas y hombres homosexuales están ahora presentes en nuestras congregaciones, escuelas, lugares de trabajo y en nuestras vecindades. La mayoría de nosotros no sabemos quienes son. Si comentamos algo sobre la homosexualidad que condene a lesbianas y homosexuales en general como inmorales, quizá estemos ofendiendo y enajenando a esa persona próxima de nosotros, implicando que la orientación sexual de la persona determina su carácter.

¿Cómo debemos responder de manera diferente?

  1. “Ataques a homosexuales” en cualquier forma deben se resistir y condenar. Construir estereotipos lastima. La violencia interpersonal nunca es aceptable. Si alguien le revela que él o ella es homosexual o lesbiana, le han confiado algo muy íntimo y vulnerable de su ser.

¿Que haría si esto le hubiera sido confiado a usted?

  1. Las personas homosexuales y lesbianas como las personas heterosexuales, también son hijos e hijas de Dios que necesitan la gracia y la comunidad de fe. Nuestro bautismo nos hace hijos e hijas de Dios. Dios no revoca nuestro bautismo cuando descubrimos nuestra orientación sexual. Una congregación que cierra sus puertas a personas de “diferente” orientación sexual, necesita pensar detenidamente sobre lo que significa ser iglesia.

¿Recibe verdaderamente su iglesia a hombres homosexuales y a mujeres lesbianas? ¿Son reconocidos y utilizados sus talentos? ¿Se les anima a que participen en todas las actividades de la iglesia igual que a las personas heterosexuales? ¿Sí o no, por qué? .

  1. Todos somos pecadores que necesitamos de la gracia de Dios. Ni las personas homosexuales ni las heterosexuales son justificadas por su orientación sexual; son justificadas solo por el amor misericordioso de Dios. También debemos darnos cuenta de que no porque algo nos parece repulsivo, quiere decir que eso sea un pecado.

Después de haber estudiado el capitulo dos y hablado de lo anterior, ¿debe continuarse viéndose la homosexualidad como un pecado de manera que no se ve la heterosexualidad? Sí o no, ¿por qué?

  1. Nuestra sexualidad es un buen don de Dios dado a nosotros que ha de disfrutarse en una relación amorosa con otra persona. Para algunos quizá no sea necesario tener una relación genital. Para la mayoría, sin embargo, esto significa tener una relación con el sexo opuesto. Para aquellos con orientación sexual homosexual, esta relación se tiene con una persona del mismo sexo.

¿Debe la orientación sexual ser vista como un don de Dios? Sí o no ¿por qué? ¿Teológicamente, cómo debe verse la orientación homosexual o heterosexual? ¿Eticamente cómo deben evaluarse las actividades homosexuales o heterosexuales?.

  1. Una vida en celibato puede ser un importante testimonio al reino de Dios por venir. Sin embargo, San Pablo y la Confesión Luterana reconocieron que este don del espíritu no puede exigirse de todos.

¿Es justo esperar que todos los homosexuales vivan en celibato? Sí o no, ¿por qué?.

  1. Este estudio ha sustentado que la sexualidad debe vivirse en su totalidad en una relación firme y duradera de amor y felicidad. Nueva evidencia histórica nos revela que algunas relaciones entre personas del mismo sexo quizá fueron bendecidas en el pasado. Tal vez la iglesia deba ahora examinar su posición al respecto.

¿Debemos tener como base principal el gran valor que una promesa tiene y al mismo tiempo negar el reconocimiento y la bendición de la iglesia a personas homosexuales y lesbianas que se han prometido un amor mutuo? Sí o no ¿por qué?.

Al deliberar sobre estas y otras preguntas, necesitamos pedir que el espíritu de Dios sea nuestra guía, hablar con personas homosexuales y lesbianas y continuar estudiando y hablando al respecto.

¿Es importante poner atención a lo que homosexuales y lesbianas lo que tengan que decir sobre su vida y

relaciones personales? ¿Qué diferencias o similitudes hay entre relaciones homosexuales o heterosexuales?.

C. Relaciones sexuales genitales fuera del matrimonio.

La iglesia debe animar que el contexto apropiado para tener relaciones sexuales es en una promesa de amor y fidelidad, una promesa firme y duradera. el convertirse en una “sola carne” no es algo que se toma a la ligera (Mateo 19;6 ) por tradición y por experiencia se sabe que el no tomar las relaciones sexuales en serio, ya sean heterosexuales u homosexuales, es algo que ni es saludable ni va de acuerdo con nuestra identidad como cristianos. Tal manera de comportarse no se funda en, ni contribuye al respeto, la intimidad o al cariño de la otra persona, lo cual es característico en una relación firme y duradera. Usar y abusar de otras personas es siempre malo. El querer iniciar una relación sexual por el simple hecho de “ganar puntos” o ser popular o para obtener satisfacción propia, no es moralmente aceptable. La promiscuidad debe de rechazarse tanto ahora como se rechazo en el pasado.

Asimismo, cuando la expresión sexual genital fuera del matrimonio implica infidelidad a una relación firme y duradera, también se considera dañoso y malo. La infidelidad es inaceptable. Tal actividad extra marital causa que ya no haya confianza, viola la unión que la sexualidad establece y viola la vulnerabilidad de la otra persona. Es la esencia del adulterio o “rompimiento del matrimonio (Mateo 19;6). Ya sea que la persona este enterada o no de la infidelidad, el daño como quiera se hace aún más ya que existe engaño, mentira e hipocresía en la relación que supuestamente es firme y duradera. Gracia arrepentimiento y reconciliación, así como también mucho esfuerzo de parte de la pareja, es lo único que puede cicatrizar tal herida.

El dilema ético de la soltería

Si la iglesia continua afirmando que sólo en el matrimonio heterosexual es propio disfrutar del sexo genital, debe también pensar sobre el dolor y la confusión por la que pasan las personas solteras y sus seres queridos. Debe tomarse muy en serio por lo que las personas solteras están pasando en la actualidad pero no debemos hacerlo principalmente por ir de acuerdo con lo que está pasando. Como cristianos estamos en el mundo pero no somos del mundo; siempre hay incertidumbre sobre los valores y las practicas del presente. Sin embargo, no podemos pasar por alto los dilemas a los que muchos de nuestros prójimos solteros se enfrentan en nuestra sociedad. La cruz del sufrimiento de Jesucristo nos obliga a que nos enfrentemos a ello, en vez de negar las ambigüedades y dolores por los que pasan.

Todos somos solteros en alguna etapa de nuestra vida. Las personas que se casan, son solteras antes de casarse. Muchas personas casadas vuelven a la soltería al divorciarse o por la muerte de su pareja. Considérese las siguientes realidades actuales:

  • Algunas personas prefieren no casarse.

  • Muchas personas que quisieran casarse no encuentran a esa persona amorosa o les es difícil formar una relación duradera.

  • Aquellas que se casan, tienden a hacerlo a una edad madura.

  • Muchas personas que pasan por uno o dos periodos de soltería entre un matrimonio y otro.

  • Se vive mucho más tiempo ahora, con frecuencia por un largo periodo de tiempo, sin pareja.

La soltería continúa aumentando más y más en nuestra sociedad. En los Estados Unidos, de 1970 a 1990,el numero de personas solteras mayores de 15 años aumentó de 53 a 79 millones, mas del 40%de la población actual. Muchas personas solteras tienen relaciones sexuales. ¿Que es lo que está diciendo la iglesia a este gran numero de personas entre nosotros?. ¿Qué debe decir?. Este es el reto al que nos enfrentamos y sobre el cual debemos reflexionar y deliberar.

En páginas anteriores en este estudio, hicimos énfasis sobre tres temas que van de acuerdo con nuestra tradición biblica-teológica y lo que esta pasando en esta época contemporánea:

  • La sexualidad es un don positivo de Dios para todos;

  • Nuestra sexualidad da a conocer lo que somos y va mucho más allá de la actividad genital.

  • La expresión genital de nuestra sexualidad llega a su máximo en la promesa amorosa y duradera del matrimonio.

Los tres puntos anteriores tienen implicaciones que confunden a personas solteras:

  • ¿Podemos afirmar que la sexualidad es un buen don de Dios para todos y luego decir que algunas personas no deben de disfrutar de este don? Por otro lado, ¿es el don de la sexualidad apreciado solamente por medio del sexo genital?

  • Afirmamos que la sexualidad va mucho más allá del sexo genital. Pero, ¿contradecimos esto cuando evaluamos el comportamiento sexual de las personas solteras basándonos en sus relaciones sexuales genitales?. Si dos personas solteras tienen una relación intima, ¿quiere decir esto que relaciones sexuales genitales?.

  • Si la sexualidad debe vivirse en relaciones firmes y duraderas, ¿que debemos decir de los obstáculos que se les presenta a muchas personas al querer y no poder lograr eso? ¿Eticamente hablando, es lo mismo no poder encontrar a la pareja apropiada que no querer tener una relación firme y duradera?

Que otras dudas o dilemas nos presentan estas realidades?

Las situaciones a las que nos enfrentamos respecto a la soltería son muy diferentes. A continuación se describen algunas con el objeto de que se reflexione sobre ellas. Al hablar póngase atención principalmente a aquello que éticamente se relacione con los temas bíblicos y teológicos presentados en este estudio.

Personas que no se han casado y probablemente no lo harán

Hay 11 millones mujeres más que hombres en los Estados Unidos. Esta diferencia aumenta al llegar a más edad, con dos mujeres por cada hombre para la edad de 80 años. Simplemente basándonos en esto, no puede esperarse que todo el mundo se case. Por ejemplo, en algunas comunidades áfrico-americanas es alarmante el numero de jóvenes varones que mueren o que son encarcelados, haciendo aun mas difícil que las mujeres áfrico-americanas se casen.

¿Cómo deben expresar su sexualidad aquellas personas que no tienen muchas esperanzas de tener una relación firme y duradera?

María es una maestra de 50 años, nunca se ha casado y no cree llegar a hacerlo. Se entrega a los niños en su clase y a los hijos de sus hermanos quienes por ahora viven con ella. Su amable y simpática personalidad hacen que muchas personas la busquen. Aun en relaciones simplemente amistosas, demuestra su afecto acercándose a otros, dándoles un abrazo y un beso. Se ve claramente que a ella también le gusta recibir estas muestras de afecto.

Como seres físicos, todos tenemos la necesidad de mostrar y de que se nos muestre afecto. ¿Que relación hay entre mostrar afecto físicamente y la sexualidad? ¿Cómo varia esto según las diferentes culturas? ¿Como podrían las congregaciones ser lugares donde apropiadas muestras de afecto se demuestren, principalmente entre aquellas personas que no tienen relaciones sexuales intimas con nadie? ¿Que riesgo hay? ¿Cómo podría hablarse de ello?

Parejas mayores que no están casadas.

Somos seres sexuales que añoramos tener intimidad con otra persona sin importar nuestra edad. Esta añoranza no se acaba cuando muere el esposo o la esposa. Por las leyes de los impuestos y pensiones, muchas personas mayores de edad que enviudan sufren una gran perdida en sus entradas al volverse a casar.

Gabriel y Elena han tenido una buena relación por cinco años. Por mas de 30 años, los dos han participado de múltiples actividades en la iglesia. Han decidido hacerse una promesa y vivir juntos el resto de su vida. Si se casan legalmente, tendrán graves consecuencias económicamente porque los dos dependen de lo que reciben de su seguro social. Se les ha dicho que darían un mal ejemplo a la congregación si no se casan. Piensan pedirle al pastor que “bendiga “su matrimonio de una manera informal, no en una ceremonia que los una legalmente.

¿Qué debe considerarse al hacer esta decisión? ¿Que papel desempeña la iglesia? ¿Debe el pastor bendecir su unión sin ser un matrimonio legal? Si o no, ¿por qué? ¿Seria apropiado separar la ceremonia matrimonial civil de la religiosa como se hace en algunos países?

Actividad sexual entre los adolescentes.

Más y más se oye en la prensa que está bien que la adolescencia crea apropiado y normal tener relaciones sexuales. La mayoría lo ha hecho para la edad de 17 años. Como resultado de una mejor nutrición y cuidado de la salud, los jóvenes de ahora maduran más temprano que los de generaciones anteriores. A diferencia de otras sociedades en las que las señoritas, principalmente, están comprometidas o casadas después de la pubertad, las activas hormonas de los adolescentes continuaran activas hasta una década o más después de la pubertad, pero no en el matrimonio.

Guillermo y Susana tienen 17 años. Han salido juntos por más de un año, y la relación parece ponerse más en serio. Se quieren mucho los dos, pero no han hablado sobre el futuro de su relación. La mayoría de sus amigos, incluyendo aquellos que van y participan en actividades de la iglesia, han empezado a tener relaciones sexuales, algunas veces casuales. Guillermo y Susana tienen un gran deseo de expresar su amor de un manera más intima que simplemente besándose. Pero no se deciden.

¿Que deben hacer? ¿Que deben considerar antes de decidir? ¿Que razones podría usted dar para que tuvieran, o no tuvieran, relaciones sexuales? ¿Cómo les ayudaría usted a que se dieran cuenta de su madurez y la de su relación? ¿Cómo deben de ver la influencia de otros amigos y de la cultura en general?

Adultos jóvenes que viven juntos

Aunque la madurez física se obtiene a menor edad, gente de nuestra sociedad está tardándose más y más para contraer matrimonio. Nuestra sociedad, exigiendo empleados educados, requiere que se preparen mejor. El establecerse y formar una familia es mucho más difíciles en la actualidad. Sin embargo, el “vivir juntos” o “acompañarse “ antes del matrimonio es común.

María y Miguel han terminado su segundo año de colegio. Están enamorados y quieren vivir juntos. Todavía no saben si se casarán o no, pero piensan que su relación tiene futuro. Si se casan, será cuando terminen su carrera de post-grado, en cuatro o cinco años más.

¿Que deben hacer? ¿Que deben considerar antes de decidir? ¿Seria la situación diferente si los dos tuvieran un empleo permanente? ¿Cómo debe tratarlos la iglesia y su familia si es que en realidad empiezan a vivir juntos? ¿es siempre mala la actividad sexual genital entre parejas que no están casadas ? si no es así, que plan se debe seguir ? ¿Que debe hacerse?

Personas divorciadas

Con el aumento de divorcios quiere decir que hay más gente soltera. Antiguamente, si había separación en el matrimonio era porque moría una de las personas; en la actualidad esto ocurre más por el divorcio. Actualmente se rompen promesas con mucha facilidad. Algunas veces tiene que hacerse, como en el caso de serio abuso. A personas que han estado casadas y acostumbradas a relaciones sexuales, les será difícil reprimir este aspecto de su vida. Las personas divorciadas son adultos que necesitan respetarse., Especialmente en lo que respecta a algo tan intimo y personal como es la sexualidad.

Dario se divorció hace dos años, habiendo tenido por diez años una buena relación sexual en su matrimonio. Ha salido con varias mujeres, pero recientemente conoció a Juana, quien ya está por finalizar su divorcio legalmente. Hay una gran atracción mutua y desean tener relaciones sexuales. Pero, por ahora, ninguno de los dos está listo para un compromiso serio.

¿Qué es lo que deben de considerar antes de decidir sobre sus relaciones sexuales ? ¿seria diferente sí tuvieran hijos adolescentes, o si fueran viudos, Dario de 70 años y Juana de 65?

Al reflexionar sobre lo anterior, ¿dónde hay consistencias e inconsistencias? Se requiere madurez para juzgar y actuar en asuntos sexuales pero, ¿puede esto medirse en años? ¿Hay alguna libertad,(con sus limites ) con la cual se obtenga dicha madurez ? ¿Por qué se necesitan fijar limites bien definidos? ¿que se puede decir sobre el período de tiempo y la calidad de una relación en la cual seria apropiado tener relaciones sexuales genitales ? ¿y la índole o clase de actos sexuales ? ¿Que otros factores son éticamente importantes?.

En conclusión

La iglesia no puede pretender tener la solución para todos los problemas sexuales, interpersonales, o sociales a los que nos enfrentamos en la actualidad. Pero lo que sí podemos hacer es luchar con toda honestidad y tratar de entender por lo que mucha gente esta pasando ahora. Podemos ofrecer los recursos de nuestra fe al reflexionar sobre estas preguntas. Podemos inspirar confianza y establecer comunicación para que el pueblo de fe se sienta en completa libertad de expresar sus inquietudes y preocupaciones; juntos debemos luchar con tantas inquietudes que otros y nosotros también tenemos.

Durante el interino entre la primera y la ultima venida de Cristo, la palabra de Dios llega a nosotros como ley y evangelio.

Como ley, revela el pecado, principalmente el deseo de tomar el lugar de Dios (Génesis 3;5) lo cual viola el primer mandamiento que nos dice que confiemos totalmente en Dios. Pecamos cuando queremos vivir nuestra sexualidad sin acatarnos a ningún orden o ley, así como también pecamos cuando nos justificamos a nosotros mismos asegurando que estamos viviendo según las reglas, o cuando de una manera abusiva imponemos nuestra voluntad en la vida sexual de otras personas.como evangelio, la palabra de Dios nos da el poder de vivir en una obediencia nueva. la fe de Dios nos permite renovar nuestra promesa en una relación mutua que sea integra, saludable, fiel y dinámica. Tal promesa es fortalecida por la esperanza de la resurrección de que el pecado y la muerte no son la ultima palabra, así como también por la promesa de que Dios hará que todas las cosas se conviertan en lo más fructífero.

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