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IGLESIA DE LA DIÓCESIS DE SUDÁFRICA LOS ANGLICANOS Y LA ORIENTACIÓN SEXUAL INFORME PREPARADO POR LA COMISIÓN TEOLÓGICA ANGLICANA SUDAFRICANA Y AVALADO POR EL SÍNODO DE OBISPOS PARA SU ESTUDIO Preparado por la Comisión Teológica Anglicana Sudafricana, y publicado en Diciembre de 1997, por la CPSA (Iglesia de la Diócesis de Sudáfrica), Comisión de Publicaciones, Casilla de Correo 61394 Marshalltown 2107, Sudáfrica. DEL ARZOBISPO ANGLICANO DE CIUDAD DEL CABO Su Eminencia Reverendo Njongonkulu Wiston Hugh Ndungane D.D.F.K.C. BISHOPSCOURT CLAREMONT CAPE 7700Queridos amigos: Este documento se propone ser una guía de estudio para un debate permanente, a la vez que un folleto anexo al informe de la CPSA sobre “La Iglesia y la Sexualidad Humana”. Se propone abordar un tema que es, a la vez, tanto delicado como, algunas veces, extremadamente polémico, donde se sostienen opiniones ampliamente discrepantes. Algunas personas piensan que este tema puede causar división dentro de la Iglesia; otros dirían que el mismo, como muchos otros, no es un asunto fundamental, esencial a la fe, sino uno de “segundo nivel”, donde las personas pueden sostener diferentes puntos de vista, manteniendo la integridad. La CPSA ha hallado, a través de los años, un método para tratar temas difíciles, el cual ha sido muy útil y adulto. Hemos estudiado el tema a través de un documento como éste; entonces, ha habido consultas y conferencias con el objetivo de informarnos a nosotros mismos; los obispos han debatido el tema, así como lo han hecho las congregaciones locales y los sínodos diocesanos; finalmente, el tema ha llegado al Sínodo de la Diócesis, donde se examina y determina el pensamiento de la Iglesia. Sobre el tema debatido en este folleto, estamos aún dando los primeros pasos, y nos encontramos lejos de estar seguros de que alcanzaremos completo acuerdo o consenso total. En lo que confiamos que alcanzaremos, es una capacidad adulta para respetar posiciones diferentes, sin juzgarnos los unos a los otros. Es la oración de los Obispos y de la Comisión Teológica, que este documento pueda ayudar, junto con los libros mencionados en la bibliografía, para informar a la Iglesia para el debate y las decisiones que están por venir. +Njongonkulu, Ciudad del Cabo. COMISIÓN TEOLÓGICA ANGLICANA SUDAFRICANA: LOS ANGLICANOS Y LA ORIENTACIÓN SEXUAL Informe para un debate permanente y documento anexo al informe de la CPSA, para ser objeto de estudio: LA IGLESIA Y LA SEXUALIDAD HUMANA (1995) En “La Iglesia y la Sexualidad Humana”, la Comisión Teológica Anglicana Sudafricana dijo, en la Sección 7, que el tema de la homosexualidad necesitaba ulterior estudio y discusión. El presente informe aspira a proseguir con la discusión. A través de este informe, usamos el término homosexual para incluir a las personas homosexuales, varones y mujeres (personas gay y lesbianas). 1.) INTRODUCCIÓN 1.1. Éste no es un tema nuevo para la Iglesia en Sudáfrica. El mismo se consideró en un informe a los Obispos de la Diócesis en 1977. Siempre ha habido personas laicas y clérigos, de orientación homosexual. Algunas personas laicas y clérigos han estado involucrados en relaciones homosexuales, a la vez que son miembros activos de la Iglesia. Sin embargo, esto nunca ha sido aprobado o abiertamente aceptado. Hemos tendido a seguir la política del “no lo preguntes, no lo digas”. 1.2. Ahora, sin embargo, hay una urgencia, tanto en Sudáfrica como internacionalmente, por reconsiderar esto. Hay urgencia para permitir a las personas de la iglesia, incluyendo a los clérigos, que entren abiertamente en relaciones homosexuales. También hay urgencia para ordenar a personas que están involucradas en una relación homosexual. 1.3. La nueva Declaración de Derechos Sudafricanos establece que: “El Estado no puede discriminar de mala fe, directa o indirectamente contra alguien en una o más causas, incluyendo raza, género, sexo, embarazo, estado marital, origen étnico o social, color, orientación sexual, incapacidad por la edad, parentesco, conciencia, creencias, cultura, idioma y nacimiento.” (Declaración de Derechos 9 (3). El continuo rechazo de la Iglesia para aceptar las relaciones homosexuales o para ordenar o autorizar a los clérigos abiertamente homosexuales, puede bien parecer a algunos que es una violación a los derechos humanos. 1.4. No hay consenso anglicano sobre este tema, ni lo hay en la mayoría de las otras iglesias, ni tampoco en Sudáfrica o internacionalmente. 1.5. No obstante, la Iglesia necesita responder al tema de las relaciones homosexuales. Especialmente a la luz de un profundo sentimiento de rechazo y alienación de la Iglesia, sentido por mucha gente gay. (Ver: Apéndice 1). 2. ÁREAS DE ACUERDO EN LA DISCUSIÓN. Hay, algunas cosas sobre las que, probablemente, ya estamos de acuerdo. 2.1. El rechazo por las personas homosexuales es en sí un pecado y confesamos con penitencia que, a menudo, a través de los tiempos, las personas homosexuales han experimentado los prejuicios y la hostilidad de la Iglesia. (Iglesia y Sexualidad Humana, 7.2.). Dios ama a todas las personas (Juan 3:16) y los cristianos están llamados a extender este amor a todos a quienes conozcan. 2.2. El rechazo por las personas homosexuales puede reflejar temores por la homosexualidad dentro del que rechaza, o una proyección de algo que está en el interior de nosotros mismos. 2.3. La orientación sexual es un aspecto de la personalidad profundamente enraizado en ella, en que inciden muchos factores. Es aún incierto el origen de una orientación heterosexual u homosexual y el grado de elección personal que implica dicha orientación. No se puede inculpar la orientación sexual ya sea genéticamente heredada o producto del medio social. Hasta este punto, nadie debiera ser condenado únicamente sobre la base de la orientación sexual. La responsabilidad moral sólo puede convertirse en tema cuando hay decisiones por hacer sobre la conducta. 2.4. La aproximación cristiana al tema de la orientación sexual debería ser sobre la base de la sensibilidad, que busca comprender, más que reforzar el prejuicio. 2.5. La atracción sexual por personas del mismo sexo parece ser común a todas las culturas, aunque a menudo se la niegue o reprima. Por esa razón, es difícl averiguar la proporción real de tales personas en conjunto, dentro de la comunidad. La idea de que la homosexualidad sólo afecta a la comunidad blanca es falsa. 2.6. Las distintas culturas definen la homosexualidad en forma diferente. En algunas culturas, un hombre que tiene una mujer, o relaciones sexuales con mujeres, no es considerado como homosexual aun cuando también tenga relaciones sexuales con hombres. Por lo tanto, al debatir sobre la homosexualidad, no siempre estamos hablando sobre la misma cosa y, posiblemente, las personas que niegan que la homosexualidad exista dentro de su propia comunidad, puedan estar usando la palabra en forma diferente. Los roles del sexo y del género se construyen, en parte, por determinadas sociedades y lo que parece antinatural en una sociedad, no siempre lo parecerá así en otra. 2.7. La sexualidad no está limitada a la actividad genital. Todos nosotros somos seres sexuales. Nuestra sexualidad es parte de nuestra personalidad y, por eso, ella es siempre un componente en nuestras relaciones con otras personas. Podemos aceptar que esto es natural y bueno, sin que, necesariamente, nos comprometamos a aprobar la actividad genital entre personas que no están casadas o personas del mismo sexo. El amor y la expresión física de amor y cariño (aunque no sea necesariamente genital), es humana y totalmente cristiana entre personas del mismo o diferente género (Juan 13:25; Lucas 22:47; Hechos 20:37, etc.) 2.8. Sin embargo, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, así como la tradición de la Iglesia, por regla general, han entendido que se prohibiera el sexo genital homosexual. 2.9. Las relaciones homosexuales son, algunas veces, el resultado de las condiciones de vida, por ejemplo: en los albergues, prisiones, campos de prisioneros de guerra o aun en escuelas con pupilos del mismo sexo. Por lo tanto, la homosexualidad pudiera necesitar ser discutida en el contexto de otras cuestiones sociales. 2.10. Cualesquiera sean los puntos de vista sostenidos sobre su orientación sexual, hay en el mundo y en la Iglesia , muchas personas de homosexualidad activa, cuyas vidas son profundamente llenas de amor, solidarias, algunas veces heroicas, que expresan manifiestamente la gracia del Espíritu Santo de Dios. 3. ÁREAS DE DEBATE. Algunos argumentarían que la Iglesia debiera modificar su posición tradicional sobre la homosexualidad; otros argumentarían que no es posible. Los puntos de debate incluyen los siguientes: 3.1. Las razones de la orientación homosexual se debaten y pueden ser genéticas (posición esencialista), sociales (posición constructivista), o ambas. También puede haber un elemento de decisión sobre el grado al cual un individuo permite que se establezca su orientación. La existencia de una orientación bisexual, sugiere un elemento de ambigüedad sobre esto. El amplio -pero no unánime- consenso entre expertos, médicos y psicólogos, es que, por lo general, la orientación es irreversible. La Asociación Psicológica Norteamericana y los libros de texto tipo norteamericanos sobre desórdenes psiquiátricos (DSM IV) ya no consideran la homosexualidad como una condición patológica, y muchas personas de la sociedad civil consideran la conducta homosexual como un tema de particular libertad personal. 3.2. Algunos cristianos, heterosexuales u homosexuales, viven célibes; algunas veces surge de las circunstancias; algunas veces, por elección; algunas veces, por principio. En lo que a personas heterosexuales respecta, los cristianos, generalmente, están de acuerdo en que no todos están llamados o les cuadra una vida célibe. Por lo tanto, necesitamos debatir si es justo decir que todas las personas homosexuales están llamadas al celibato, o si es legítimo para ellos, como cristianos, que tengan una relación sexual satisfactoria con otra persona. Quizá aquellos que son irreversiblemente de orientación homosexual, están llamados a ser “eunucos por causa del Reino de los Cielos” (Mateo 19: 11-12) O, tal vez, esto es injusto. Si creemos que Dios nos ha hecho seres sexuales, con un anhelo natural y necesitados de una proximidad física con un prójimo amado, y, si la homosexualidad es irreversible, debemos examinar si es moral que neguemos a las personas homosexuales la satisfacción, alegría y amor en relaciones sexuales fieles, que creemos son parte del deseo de Dios para la mayoría de las personas. 3.3. El consenso tradicional de la enseñanza cristiana ha sido que en su esencia natural y según la perspectiva de las Escrituras, hombres y mujeres son física y psicológicamente complementarios, de modo que la pareja “natural” es entre un hombre y una mujer. Por lo tanto, según este punto de vista: Se considera un casamiento como un unirse dos mitades para hacer un entero, normalmente con el propósito de dar por resultado hijos, como una prolongación de la relación. Aun cuando en muchos casos, a causa de infertilidad o de la edad, una pareja puede no tener hijos, la “norma” para la relación sexual es la de un hombre y una mujer, prometiéndose por toda la vida fidelidad mutua, como el núcleo de una familia (La Iglesia y la Sexualidad Humana, E.2, E3 , pág. 15). Debilitar ese ideal, es debilitar el rol de la familia en la sociedad. Una relación sexual entre dos hombres o dos mujeres, no obstante sea de amor, no es un reflejo de aquel ideal y no puede verse como equivalente a un matrimonio. Tal relación sería antinatural y contraria a la correcta norma humana. Así es como lo entienden pasajes tales como Génesis 2:24, Marcos 10: 6-8 y Efesios 5:31. 3.4. Sin embargo, otros argumentarían que lo que nos parece natural a nosotros es, mayormente, un producto de la sociedad en la cual hemos sido criados (Ver: sección 2.6.) 4. LA BIBLIA Y LA HOMOSEXUALIDAD. 4.1. Si los consideramos en su propio contexto, algunos preceptos bíblicos contra la homosexualidad, pueden referirse a otros temas. Pueden reflejar normas culturales de otros tiempos: o pueden reverse a la luz del presente conocimiento de que una orientación homosexual es, por lo general, irreversible (Ver: Sección 3.1.) Algunos sostendrán que la Biblia es completamente explícita en su rechazo de la conducta homosexual y que, ya que esto es un asunto de ética de la fe, cuestionar a la Biblia sobre este punto es socavar su autoridad. Otros sostendrán que, al igual que en los debates sobre el divorcio, las mujeres en posiciones de liderazgo sobre los hombres, etc., los principios bíblicos manifiestos se basan, a menudo, en un contexto social diferente y necesitan ser reinterpretados en nuestro propio contexto y a la luz de otros principios bíblicos, mayores. 4.2. En algunos aspectos, nuestra actual comprensión de temas éticos va más allá de lo que se concibió en tiempos bíblicos. Ahora interpretamos como opresivos algunos textos de la Biblia sobre, por ejemplo, la conquista de Canaan, o la esclavitud, o las mujeres. Lo mismo puede aplicarse a los textos sobre la homosexualidad. 4.3. En Génesis 19:1-29 y Jueces 19:22-30, el pecado a causa del cual los hombres son castigados, no es las relaciones homosexuales por consentimiento, sino el abuso homosexual, la violencia y (en el pasaje de Génesis), en la hospitalidad hacia el extranjero, la crueldad contra el indefenso. El comentario del texto de Génesis en Ezequiel 16:49-50, así lo aclara. El hecho de que, en el pasaje bíblico no haya comentarios sobre la crueldad hacia la concubina en la historia de Jueces, lo hace, en todo caso, un texto difícil de usar. 4.4. Levítico 18:22 y 20:13 prohíben, por cierto, la conducta homosexual, y no son convincentes las sugerencias de que lo que se prohíbe aquí no es la conducta homosexual por sí misma, sino la conducta homosexual en el contexto del culto pagano. Con todo, estas prohibiciones están puestas en el contexto de leyes de pureza en lo tocante a la especial condición de Israel, por ejemplo: que no debían confundirse los límites entre israelitas y gentiles, hombres y mujeres, humanos y animales. Los mismos pasajes establecen reglas sobre prácticas de los alimentos kosher, no raparse la cabeza, la impureza ritual de las mujeres menstruantes, etc. Mientras que las leyes de pureza eran importantes para los israelitas, no eran observadas de igual manera para las leyes éticas del Decálogo, que se aplicarían a toda la raza humana. Por lo tanto, algunos podrían argumentar que la prohibición de la conducta homosexual en estos pasajes, no es más valedera que las leyes que nos comprometen a vivir en todos los demás aspectos como los judíos ortodoxos. Otros, argumentarían que las exigencias que dan cuerpo a Levítico, son parte de la maraña de enseñanzas morales de la Torah como un todo, y que no debiera hacérsele perder peso demasiado rápidamente. 4.5. Jesús pone en tela de juicio la importancia de las leyes sobre la pureza y la santidad (Marcos 7: 1-23) y acentúa la ley del amor (Marcos 12:28-31). De igual modo, Pablo enseña que todos los mandamientos se cumplen en la ley del amor (Romanos 13:8-10). En todas las relaciones, forman parte integral la fidelidad, honestidad, compromiso y preocupación por el otro. 4.6. A la luz de esta ley del amor, podemos considerar que los pasajes de Levítico que prohíben la conducta homosexual, no son obligatorios para los cristianos, pero que, con todo, si las relaciones homosexuales han de ser permitidas, tales relaciones debieran ser de amor, fidelidad, reflejo del constante cuidado de Dios, etc. Por lo tanto, no podríamos tolerar, sin embargo, la actividad sexual promiscua o egocéntrica, sea ella hétero u homosexual 4.7. No registramos ninguna explícita enseñanza de Jesús sobre el tema de la homosexualidad. Él enseña sobre el matrimonio y el ideal de un hombre y una mujer que forman una unión de por vida, basando su enseñanza en Génesis (Marcos 10: 1-12). Pablo, siguiendo la misma enseñanza de Génesis, amplía esto más allá. Considera el casamiento como algo natural y la homosexualidad como antinatural (Romanos 1: 26-27); y, en Romanos 2: 14, parecen estar los fundamentos para un concepto de “ley natural”; es decir, que por naturaleza, o por conciencia inmanente, hombres y mujeres saben qué es lo correcto y qué está mal. Pero, ya que en 1ª Cor. 11:14, Pablo también dice que no es natural que el hombre use el cabello largo o que la mujer lo use corto, por “naturaleza”, algunas veces, él puede significar poco más que lo que es habitual. 4.8. La exégesis del pasaje de 1ª Cor. 6:9, es difícil. Las diferentes traducciones usan distintas palabras para las voces griegas malakoi y arsenokotai. Por lo tanto, según la traducción, parece que Pablo condena a “sodomitas”, “varones prostitutos”, “pervertidos sexuales”, “transgresores homosexuales”. Pero, desde que Pablo es la primera fuente escrita de la palabra griega arsenokotai, no sabemos exactamente qué significó Pablo o qué estaba condenando. A menudo, las traducciones hacen que el significado de Pablo suene aquí mucho más claro que como se podría justificar en base al original griego. Es posible que, por malakoi, Pablo significara hombre afeminado, y, por arsenokotai, aquellos que los usan. Por lo tanto, podría argumentarse que Pablo está hablando sobre la conducta homosexual explotadora, más que sobre relaciones de mutuo acuerdo. En todo caso, este pasaje no es, por cierto, sobre lesbianas. Por lo tanto, los puntos de vista de Pablo son difíciles de desenmarañar de su desaprobación por la idolatría de la cultura grecorromana; y la aplicación de sus puntos de vista a nuestro contexto, es completamente difícil de determinar. De todos modos, Pablo no ve a las personas homosexuales activas, como más pecadoras que los difamadores, ladronzuelos, etc., y él vincula todo esto todavía más estrechamente con la práctica de la idolatría, la cual, para Pablo, es el pecado realmente serio. 4.9. El pasaje de 1ª de Corintios 6:20, “Glorifiquen a Dios en sus cuerpos”, nos recuerda cómo se debe regular nuestra conducta sexual. Como miembros del Cuerpo de Cristo, o -para cambiar la metáfora-, parte del Templo del Espíritu Santo, somos responsables de nuestra conducta, ante la Iglesia en su totalidad. Por lo tanto, el texto “Ustedes han sido comprados, ¡y a qué precio!. Glorifiquen, entonces, a Dios en sus cuerpos”, nos recuerda que, como personas bautizadas en Cristo, estamos comprometidos a un nuevo estilo de vida. Nuestros cuerpos son para manifestar el amor de Dios en Cristo, y si los deshonramos, sea sexualmente o de cualquier otra manera, afectamos a la Iglesia en su totalidad. Lo que a menudo se entiende como pecado personal, realmente lesiona a toda la Comunidad Cristiana, desde que nosotros estamos unidos juntos en un Cuerpo de Cristo, bajo Él como su Cabeza. Nuestros cuerpos son, en sí mismos, instrumentos de la presencia de Dios en el mundo. 4.10. Por lo tanto, Pablo rechaza cualquier forma de promiscuidad, la cual no solamente es autocomplaciente y egoísta, sino que también mancha a la Comunidad Cristiana. En el sexo promiscuo y en el adulterio, hay una falsa unidad, que niega nuestra unidad con Cristo y con nuestros compañeros en Cristo. Jesús nos exhorta a un compromiso que vaya más allá de nosotros mismos, hasta el sacrificio de Cristo, el cual nos ayude a nuevas relaciones, donde amor, fidelidad y preocupación por los otros reflejen más completamente el amor de Dios. 4.11.Esta enseñanza no resuelve el tema de la permisibilidad de relaciones entre personas del mismo sexo, pero implica claramente que relaciones fieles, cuidadosas y comprometidas entre dos personas, reflejan más exactamente las exigencias de la vida cristiana, que la promiscuidad, la cual debiera condenarse en cualquier contexto, homosexual o heterosexual. 5. PASOS SIGUIENTES. 5.1. A esta altura, sería inexacto decir que la Iglesia, como un todo, ya no condena las relaciones sexuales homosexuales. No hay consenso en el tema y, en verdad, muchas personas del clero y laicos de la CPSA desaprueban la conducta homosexual. Por otro lado, los homosexuales en la Iglesia se sienten alienados y excluidos. En consecuencia, el tema es difícil y delicado y no estamos todavía en condiciones de resolverlo. 5.2. La opción tradicional “no lo preguntes, no lo digas”, para los homosexuales practicantes en la Iglesia, es, de cualquier modo, poco práctica, deshonesta y perjudicial, tanto para los individuos como para la Iglesia como un todo. Lo que se necesita es un debate abierto sobre el tema; la divulgación de más información sobre homosexualidad; un nuevo examen de los textos bíblicos; y, si fuera posible, un debate abierto sin límite fijo, dentro de la iglesia, que incluya tanto a personas de orientación homosexual como heterosexual. Debemos encontrar algún modo de animar a los homosexuales en la participación de este debate, quienes pueden no desear participar, porque pueden temer que tal franqueza pueda llevar a la exclusión o discriminación , porque han sido lastimados. Pocos, fuera de la comunidad homosexual, tienen una comprensión adecuada de su experiencia. La Iglesia necesita ser una comunidad acogedora, en la cual las personas puedan exponer honestamente su sentir y sus necesidades. 5.3. Necesitamos reconocer que si la opinión convencional sobre homosexualidad fuera modificada, habría consecuencias. En tanto que no tenemos necesariamente que concordar en que relaciones homosexuales son lo mismo que matrimonio, si la iglesia llegara a un acuerdo de que el amor homosexual puede ser un canal para la gracia de Dios, entonces permitiría que la pareja homosexual fuera bendecida, permitiría que los homosexuales varones o mujeres fuesen ordenados, permitiría que sus parejas desempeñaran un papel público en la iglesia. Apéndice RESPUESTA AL DOCUMENTO DE ESTUDIO SOBRE HOMOSEXUALIDAD DE LA COMISIÓN TEOLÓGICA ANGLICANA SUDAFRICANA. Desde que los Obispos de la Iglesia de la Diócesis publicaron su Declaración sobre Homosexualidad, en abril de 1997, la Comisión Teológica Anglicana Sudafricana ha tenido varias presentaciones por parte de varones gay sobre el tema. Hemos querido que ellos hablaran por sí mismos y así estamos publicando extractos de las presentaciones. 1. Los informes sobre homosexualidad de los Obispos y de la Comisión Teológica continúan tratando la homosexualidad como el problema. Se condenan el odio, el rechazo, la crueldad y la hostilidad hacia lesbianas y gays, pero no hacen ningún intento de abordar la homofobia. ¿Qué va a hacer la iglesia para tratar ese problema que es enorme? En esta etapa, ni siquiera se la reconoce. 2. Soy gay. Soy sacerdote de la Iglesia Anglicana. Por muchos años, esto significaba elegir entre lo uno y lo otro. Particularmente durante mis años fundamentalistas, trataba a menudo de “curarme” de esta enfermedad. No creo que sería provechoso referirme a la historia completa, sino solamente a aquellas partes pertinentes. Con toda honestidad, no puedo decir que sabía que era gay durante toda mi vida. Por muchos años no pensé que era gay. Me sentía diferente, pero, en aquel tiempo de mi vida, no me hubiera denominado a mí mismo, gay. No podía entregarme. Sin embargo, con el empuje de aspiraciones de ser ordenado, empecé a pensar sobre estas cosas en mucho más detalle.
Infortunadamente, no puedo ser lo que soy, donde yo estoy. Esta es la tensión máxima para mí. A veces, me lleva a sentimientos de impotente desesperación y también a sentimientos de tranquila firmeza, para ver esto, de principio al fin, a dondequiera vaya. Siento que mi integridad está oprimida, por tener que mantener en secreto parte de mi vida. Una parte que es completamente aceptable tener, aun en la iglesia, pero a la que no se permite ser vista o practicada. También me doy cuenta de que habría enormes obstáculos a superar si quisiéramos traer a la Iglesia en su totalidad a esta discusión. Con referencia a esto, me parece que es hora de que la Iglesia admita este proceso de debate e investigación. No podemos mantener a un grupo selecto de clérigos y académicos, detrás de puertas cerradas, debatiendo temas que finalmente nos afectan a todos. 3. El mandamiento de Jesús es amar. Él ofreció vida: vida eterna. Nadie quedaba excluido, pero la condición era y sigue siendo arrepentimiento. Arrepentimiento implica rechazar el pecado. Creo que aquellos que apelan a las personas homosexuales para que se arrepientan de su sexualidad, en realidad están sugiriendo que la orientación sexual es una cuestión de elección, y que la sexualidad es , en sí misma, un pecado. También esto sugiere que ellos creen que ellos mismos eligieron su heterosexualidad, y que esa es la correcta elección. La evidencia científica muestra, según se informa, que hay elementos genéticos que determinan la orientación sexual. Sé que yo no tuve otra alternativa en esta cuestión; y la mayoría de las personas homosexuales con quienes he hablado sobre esto, sienten lo mismo. La única elección que hicimos, era si -o no- deberíamos continuar fingiendo ser heterosexuales. Del mismo modo, no podemos arrepentirnos del color de nuestra piel o de ser zurdos. Podemos, y debemos, arrepentirnos de nuestro mal uso y abuso de nuestra sexualidad, y de nuestra promiscuidad sexual. Es imposible arrepentirse de algo que realmente es un don de Dios. Aquellos que apelan a las personas homosexuales a que se sanen, están sugiriendo que sexualidad -de cualquier clase, incluyendo heterosexualidad- es similar a una enfermedad. Solamente puedo decir, que he hallado extraordinario consuelo, felicidad y satisfacción como persona, y que mi reconocimiento de lo que son las relaciones, ha sido acrecentado. Mi pareja, que también es cristiano, y yo, creemos firmemente que nuestra relación es la voluntad de Dios para nosotros.
No hemos recibido ninguna bendición formal para nuestra relación por un sacerdote o alguna otra persona, pero la misma ha sido sumamente bendecida -así lo creemos- por Dios; y se nos ha asegurado que nuestra larga relación ha sido una fuente de aliento y esperanza para muchas personas, tanto homosexuales como heterosexuales, quienes nos han conocido y han sido huéspedes en nuestro hogar. Creemos que Dios nos ha usado para servir como ministros suyos a muchas personas, cristianas y no-cristianas, que no se sintieron libres como para acercarse a los ministros de sus iglesias (incluyendo clérigos anglicanos) o a personas profesionales, por temor al rechazo, o por haber sido rechazados. RESPUESTAS A LA COMISIÓN TEOLÓGICA ANGLICANA SUDAFRICANA SOBRE HOMOSEXUALIDAD. Benévolamente, el Arzobispo aprobó que la SAATC (Comisión Teológica Anglicana Sudafricana) invitara a responder al Documento de Estudio sobre Homosexualidad. Se recibió alrededor de una docena de respuestas de tal tenor; reconociendo que no son muchas, ellas han posibilitado a la SAATC, y a través de ellas a los Obispos de la Diócesis, a escuchar algunas voces dentro de la comunidad clerical anglicana. El Obispo de Johanesburgo ya ha informado sobre las primeras respuestas recibidas. Este breve resumen integrará el cuadro. Se recibieron dos respuestas de parejas heterosexuales. Ambas parejas se describen a sí mismas como entrados en años. Las dos cartas expresan preocupación por el dolor de las personas homosexuales; pero una y otra eran totalmente inflexibles, sobre tradicionales bases bíblicas como las prohibiciones de Pablo, de que es completamente imposible para la Iglesia Anglicana, “tolerar” actos genitales homosexuales. Aunque hayan sido solamente dos cartas, la Comisión está completamente segura de que representan una posición fuertemente sostenida entre los anglicanos conservadores tradicionales, quienes de ninguna manera son homofóbicos o estridentes en sus posiciones, pero que se sentirían profundamente confundidos si la Iglesia aceptara abiertamente las relaciones homosexuales. Por lo tanto, si la Iglesia estuviera por moverse en tal dirección, habría que empeñarse enormemente para suministrar razones y para demostrar cómo es posible una aceptación tal, dentro de la enseñanza de la Biblia. Todas las demás respuestas -10 de ellas-, eran de clérigos que son, o eran, homosexuales. Todos son varones. Algunos de los clérigos se mantienen, ahora, por sus propios esfuerzos: otros reciben sueldos. Algunos son funcionarios más antiguos en la iglesia; otras son de jóvenes pastores en sus tres primeros años de ordenación; algunas son de pastores ordenados hace 30 años o más. Por lo tanto, representan un espectro absolutamente amplio. Solamente uno de los pastores que respondió, está retirado ahora del ministerio sacerdotal. Sin embargo, no se recibieron respuestas de laicos ni de clérigos, de personas a las que podría llamarse del grupo cultural negro o indio. Por lo tanto, no tenemos las posiciones de uno de los mayores sectores de la comunidad. Todos los clérigos, excepto uno, han estado -o están todavía- comprometidos con una pareja. Varios de ellos tienen una pareja estable, con quien conviven. Todas las respuestas de clérigos, excepto uno, manifestaban estar completamente seguros de que las relaciones homosexuales son permisibles para las personas en general y para ellos, en particular. La mayoría de ellos comentó lo que parecen ser preceptos bíblicos contra la homosexualidad, pero muchos coincidieron en los mismos comentarios que contiene la guía de estudio de la SAATC. Sólo uno de los clérigos que respondió, cree que las relaciones homosexuales están prohibidas por Jesús. La mayor parte de ellos comentó sobre lo que habían percibido como la ignorancia de la iglesia oficial en cuanto a lo que significa ser gay; varios comentaron, con resentimiento, que la iglesia oficial parecía mantener una posición conjunta de que ser gay es ser promiscuo. Ninguno de los que respondió parece haber tenido más de una o dos relaciones homosexuales; aquellos que integran una pareja, se ven a sí mismos estando en una relación fiel y estable. Los que respondieron parecen haber experimentado distintos grados de aceptación. Ninguno de ellos parece haber sido capaz de hablar abiertamente con sus congregaciones sobre su orientación. Todos ellos parecen haber sido sinceros con su obispo, y aquellos que tienen una pareja, parecen creer que su obispo está al tanto de esto. Pero todos, salvo uno, todavía ejercen como pastores, algunos de ellos como pastores a sueldo. Algunos de los que respondieron han sabido, desde la juventud, que eran de orientación homosexual, y nunca habían tenido relaciones heterosexuales. Por otro lado, varios estaban casados, pero ahora se encuentran divorciados. Se refieren al dolor de esta experiencia, y al sufrimiento que sus ex-esposas experimentaron. En cambio, uno de los que respondieron era de orientación homosexual pero se hizo heterosexual y ahora se encuentra casado con toda felicidad. Varios de los que respondieron trazan paralelos entre ser negro y ser gay. Tanto las personas negras como las gay experimentan discriminación, se ve a ambos como un “problema” con el que la iglesia tiene que habérselas. Los que respondieron piensan que, al igual que la iglesia ha tenido que luchar contra los prejuicios raciales, dentro y fuera de la iglesia, lo mismo se aplica a los prejuicios contra la homosexualidad. Uno de los que respondió traza paralelos entre la actitud de la Iglesia para el volver a celebrar un nuevo matrimonio después del divorcio y la aceptación de las uniones homosexuales. El Nuevo Testamento, sostiene, está claramente en contra del primero; sin embargo, la iglesia ha encontrado posible bendecir tales uniones. ¿Por qué, entonces, la iglesia se resiste a esta última, especialmente desde que (en su opinión) no hay nada en el Nuevo Testamento o en la tradición que lo prohíba? Varios hablan de los esfuerzos hechos por amigos bien intencionados, en el Seminario Teológico o subsiguientemente, para cambiar su orientación o para orar por ellos para sacarlos de su orientación. Todos, sin embargo, excepto uno, ven su homosexualidad no solamente como inalterable, sino como un don dado a ellos por Dios, un don que quieren compartir con la iglesia. Sin embargo, uno de los que respondió plantea una proposición completamente diferente. Se refiere a su conocimiento, cuando era joven, de que se sentía sexualmente atraído por otros hombres. Pero tratándolos, se convenció de que la práctica homosexual era inaceptable a Dios. Él luchaba, por muchos años, contra lo que percibía como este problema, buscando ayuda psiquiátrica; pero la orientación homosexual perduró, en conflicto con sus convicciones cristianas. Finalmente, después de una crisis de tentación, un grupo de amigos oró e impuso las manos sobre él, y después de un intenso período de oración personal, poco después, él estaba - tal como lo cree - “curado”, haciéndose de orientación heterosexual y, por último, enamorándose y casándose. La SAATC cree que todas estas voces deben ser escuchadas por: aquellos de los feligreses “comunes”, a quienes siempre se les ha enseñado que la homosexualidad es contraria a la voluntad de Dios y que necesitan ser cuidados y pastoreados; por los varones gay que creen que Dios los ha hecho homosexuales, que Dios los ha conducido a relaciones amorosas y que su orientación es un creativo don de Dios; a personas previamente gay, que no creían que Dios deseara que fuesen gay y que han cambiado su orientación. Pero, hay también otra alternativa, la de quienes no hemos tenido respuesta alguna, pero que opinamos existen; es decir, varones gay, especialmente pastores gay, que han luchado contra lo que ellos veían como una tentación y que han sido, o tratado ser, célibes de por vida, que ahora pueden sentir que, si la iglesia estuviera por aprobar las relaciones gay, el sufrimiento de sus vidas y su lucha habrán sido en vano. Finalmente, unas pocas citas: “El Señor me ha curado y estoy convencido que, tanto la orientación homosexual, que no es de ningún modo pecado, tampoco es lo que Él quiere para el individuo, y también, que hay en su corazón un deseo de amor para curar a todos aquellos que son de orientación homosexual”. “Ahora estoy convencido de que la Biblia no dice nada sobre ser intrínsecamente gay. Parece condenar a algunas formas de actividad homosexual. Pero, qué eran exactamente esas formas está lejos de ser claro”. “Si Dios no creó a las personas gay, o no quiso que adquiriesen esta forma, entonces ellos son un error viviente, un permanente reproche al Creador, una categoría íntegra de muchos millones de personas, condenadas eternamente a existir como eunucos, en un estado que no es de su propia elección”. “He hablado sinceramente con mi obispo sobre mi homosexualidad y sobre el hecho de que yo no me sienta llamado al celibato. Él optó por mantener su autorización total para mí como sacerdote.” “He percibido que la iglesia realmente lucha con la Verdad que no es ‘su’ verdad. En vez de ayudarme a tratar sincera y creativamente el dolor que había estado en mi corazón desde la niñez, y en cómo ese dolor casi lo había destruido todo y a todos los próximos a mí, fui estimulado a continuar viviendo en mi falsedad. Un clérigo mayor hasta me dijo: ‘¿Por qué no mantienes, en oculto, a un joven, y sigues casado con ***?’” “El sacerdocio me parece auténtico para mí y lo ejerzo. Constantemente, me siento más bien tolerado que incluido en la Comunidad de Fe, y todavía, algunas veces, me lamento sobre esto y, en otros momentos, me pongo furioso”. “Dios ha sido misericordioso desde el principio, y yo he … sido concientizado de que ser gay es parte del don de Dios para mí en la iglesia. Hay un carisma especial que tenemos, en parte por haber tenido que ocultar nuestra verdadera naturaleza, pero también porque hemos tenido una lucha con nuestro concepto de Dios y de la iglesia. Uno es consciente de cuánto nosotros, como iglesia, necesitamos proveer el lugar donde todos seamos en verdad bienvenidos y donde el Cristo herido pueda alcanzar a todos aquellos que están quebrantados”. BIBLIOGRAFÍA Robin Scroggs, 1983. “The New Testament and Homosexuality. A contextual background for contemporary debate. Philadelphia. Fortress Press. Earl A. Shelp y Ronald H. Sunderland, 1987. “Aids and the Church” Philadelphia. Westminster. Elizabeth Stuart. “Gay and Lesbian Prayerbook. James Doodward (ed) 1990. “Embracing the Caos. Theological responses to AIDS. London. SPCK. L. William Countryman “Dirt, Greed and Sex. Sexual Ethics in the New Testament and their Implication for Today”. Philadelphia. Fortress Press. 1988 John Boswell.“Christianity, Social Tolerance, and Homosexuality”The University of Chicago. 1980. Existe traducción al castellano. “Cristianismo, Tolerancia Social y Homosexualidad" Muchnik Editores S.A. Barcelona. 1992.
Elizabeth Moberly, 1983. “Psychogenesis: The early development of gender Indentity”. London Routledge. Elizabeth Moberly.“Homosexuality: A new Christina Ethic”. Germond Pand de Gruchy “Aliens in the Household of God” David Philip Cape Town. Michael Vasey “Strangers and Friends” Hodder and Stougton Christi Ruth Vonholdt (ed)”Striving for Gender Identity – Homosexuality and Christian Counseling”. Published by The German Institute for Youth and Society. |