pastoral sida pastoral sida pastoral sida

PREDICAR A LOS CONVERTIDOS,

 PERTURBAR A LA IGLESIA CRISTIANA

Una perspectiva teológica, un mandato bíblico. [1]

Musa W. Dube

iAy de ustedes. ..hipócritas. ..que descuidan  lo esencial de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!

Mateo 23:23.

 

La difícil tarea de predicar a los convertidos.

En una iglesia a la cual solía asistir, había un pastor a quien nunca se le ofrecía el púlpito para predicar, pese a que lo era con dedicación total al servicio de la misma y, además, estaba bien capacitado para hacerlo. Cada vez que, por cualquier asunto, el pastor principal estaba ausente, se le pedía a algún Iíder de la iglesia que predicase en su lugar. Por preguntar sobre esta anomalía, se me informó que el pastor en cuestión era un evangelista. Cuandoquiera el esta en posición de predicar, lo hace con un duro mensaje de arrepentimiento, aun cuando esté predicando a convertidos. Se decía que él había tenido su propia congregación, pero que ésta, paulatinamente, se había ido alejando, ya que cada domingo el pastor se paraba ante su congregación de creyentes comprometidos y gritaba un mensaje de conversión. Los Ilamaba pecadores y les exigía que se convirtiesen. Y, aun cuando, cada vez ellos se convirtieran, al siguiente domingo, él volvería a su mensaje de conversión. Cuando la congregación se disgregó, la junta de la iglesia decidió que este pastor es un evangelista, es decir, un portador de las buenas nuevas a los no-creyentes.

 

Esto me recuerda mi propia experiencia, cuando yo era todavía una estudiante de la escuela secundaria y miembro activa del Movimiento Estudiantil Cristiano. Un día, en una asamblea cristiana, conocí a una fervorosa joven cristiana, quien me preguntó: " ¿Has recibido al Señor Jesucristo como a tu salvador? ¿Has nacido nuevamente?", a lo que conteste en forma afirmativa. Como si no me hubiera escuchado, empezó a predicarme. Me instó a que me arrepintiese para aceptar a Jesús como mi salvador, para nacer a una nueva vida. Ustedes podrán imaginar mi respuesta. Aún hoy en día podría decirles que hora era, dónde estaba sentada, que estaba mirando y cómo me sentí. Con toda seguridad, puedo afirmar que estaba mirando la pared, tratando de decirle a mi irrefrenable joven predicadora: "Cállate. Ve y halla a no-creyentes y predícales a ellos, si realmente quieres predicar un mensaje de conversión". Y su sermón me parecía que duraba tanto. Me sentía turbada e insultada.

 

La lección es clara: predicar un mensaje de arrepentimiento a convertidos es tarea difícil, o, por lo menos, no aconsejable. La Iglesia Cristiana encuentra que este mensaje es perturbador. Con todo, debiéramos preguntar: ¿Por qué hay en los creyentes tanta intolerancia hacia los evangelistas, los mensajeros de las buenas nuevas? ¿Por qué nosotros, creyentes, no escuchamos jubilosamente a los evangelistas? Y, ¿por qué, el mensaje de arrepentimiento es tan difícil para nosotros, los convertidos?  Debiéramos preguntarnos a nosotros mismos si, acaso, tal mensaje no es el más importante que necesitamos escuchar y por qué motivo estamos todo el tiempo resistiéndolo, mirando las paredes, y escapando, dado que nos creemos que ya estamos convertidos.

 

Me vinieron a la memoria estos relatos de mi pasado, el miércoles por la mañana, en el gimnasio. Estaba sentada en mi bicicleta, pedaleando duramente para quemar algunas calorías, mientras oraba por mi tarea inmediata : el "mandato bíblico" que el Padre Gary Thomson me pidió les presentase en esta mañana. Le pregunte al Señor: "¿Qué mensaje debo dar ante esta importante consulta sobre el VIH/SIDA, cuyo lema es: " Juntos podemos hacer la diferencia”?  Tres imágenes acudieron a mi mente: Juan el Bautista, predicando en el desierto; el severo mensaje de Jesús en Mateo 23 y la imagen de mi madre, una madre de trece hijos, a la cual inmediatamente asocié con la sollozante voz de Raquel.

 

Por supuesto, me inquieté de inmediato al recordar al pastor/evangelista que no podía predicar en una iglesia y a la joven que me había endilgado aquel sermón. Reflexioné: "Pero, ¿cómo puedo dar un mensaje de arrepentimiento a los convertidos?" En verdad, me resistía a presentarme ante esta congregación de hombres y mujeres santos para hablarles con las palabras de Juan el Bautista diciéndoles: "iConviértanse, raza de víboras!". Tampoco podía imaginarme a mí misma hablándoles con las palabras de Jesús en Mateo 23 y diciendo: "iAvergüéncense, hipócritas", cuando sé que dedican desinteresadamente muchas horas de sus vidas trabajando por el Reino de Dios, a fin de que la justicia se establezca sobre la tierra.

 

Estaba perturbada porque, por cierto, sé que no es así. Soy consciente de que predicar un mensaje de arrepentimiento a los convertidos es un riesgo; es como quedarse en aprontes, especialmente en este caso, en que ustedes están a la búsqueda de la unidad entre las iglesias cristianas, porque muchas veces el congregar a personas, conlleva el riesgo de desintegrar al Pueblo de Dios. Inmediatamente los convertidos se sienten incómodos. Se dicen a sí mismos: " ¿Que les pasa? Nosotros somos creyentes. Anúnciennos un mensaje adecuado a nuestra fe, no un mensaje de conversión". Así, los convertidos se desconectan del mensaje. Se sienten insultados, juzgados y subestimados. Empiezan a decir: " ¿Están menospreciando nuestra salvación, nuestra fe, nuestro testimonio?" Comienzan a preguntarse a sí mismos si uno es de esos cristianos fundamentalistas que dicen: "A menos que nazcas de nuevo, tengas don de lenguas y concurras a una iglesia como la mía, no eres cristiano".

A mí misma, no me gusta, por cierto, cuando alguien me predica un mensaje de conversión y sé muy bien cómo evadirme mirando las paredes. Pero, aquí estamos esta mañana, en Johannesburgo, en el Hotel Duneden. Procedemos de las más grandes ciudades de nuestros países: Lusaka, Luanda y Blantyre. Hemos venido de Ginebra, Maputo, Maseru, Manzini. Sí, hemos venido hasta el fin desde Harare, Gaborone y Pretoria, para consultarnos mutuamente sobre cómo podemos trabajar juntos para hacer la diferencia, y me temo que el mandato bíblico que les traigo sea: "iConviértanse, conviértanse!", pues Raquel está sollozando y gimiendo por sus hijos. Raquel no hallará consolación pues sus hijos ya no están más! Por lo tanto, los invito en esta mañana a evitar las paredes, a evitar el techo, a evitar las ventanas y los pisos, que tendemos a prestarles atención cuando un entusiasta evangelista nos dice: "Cambia o quémate". Los invito a tratar de escuchar nuevamente el mensaje de conversión como un mensaje apropiado a ustedes: un mensaje que debiera unir a la iglesia más que dividirnos en nuestra lucha contra el VIH/SIDA. Por lo tanto, permítanme elaborar lo que vi en estas tres imágenes, empezando, por supuesto, con la de Juan el Bautista.

1a. Imagen: Juan el Bautista nos esta llamando: "iConviertanse!"

Vi y escuché a Juan el Bautista de pie en el desierto vociferando: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos esta cerca". Vi a mucha gente procedente de Judea, que se convertía y era bautizada, confesando sus pecados. Vi a fariseos y saduceos procedentes de Jerusalén, para arrepentirse y ser bautizados, confesando sus pecados. Escuche a Juan el Bautista que les decía a los fariseos y saduceos: "Raza de víboras, ¿quien les ensenó a escapar de la ira de Dios que se acerca? Produzcan el fruto de una sincera conversión y no se contenten con decir: 'Tenemos a Abraham y a Sara como nuestros antepasados' Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de ellos" (Mateo 3:7-9).

Dispuse de tiempo suficiente para apreciar lo que vi en la historia de Juan el Bautista. Juan estaba predicando a los judíos, un pueblo que conocía la Ley de Dios y vivía según ella. En breve, él predicaba a los convertidos. Vi a "la gente de Jerusalén y de todo Judea yendo hacia él, así como toda la gente de la región a lo largo dei Jordán, y ellos eran bautizados por Juan en el río Jordán, confesando sus pecados." (Mateo 3:3l. Vi a "muchos fariseos y saduceos, que se acercaban a recibir el bautismo" (v.7) Y aprecie profundamente la respuesta de los saduceos y fariseos. [2]   Estos eran los Iíderes políticos y espirituales de la Santa Nación de Dios: Israel. Los saduceos eran sacerdotes -gente de "cuello clerical”­ que administraban los santos sacramentos en el templo dei Señor, en Jerusalén. Los fariseos eran comprometidos hombres de Dios. Ellos pasaban su tiempo aprendiendo la ley, interpretando la ley, enseñando la ley y cuidando que se guardase la ley. Los fariseos no dedicaban mucho tiempo de sus vidas angustiándose con la pregunta "¿Qué demanda el Señor de nosotros?”. Efectivamente, los estudios históricos sustentan que cuándo Jerusalén y el templo fueron destruidos en la guerra Judeo­romana dei 63-70, esto constituyó una crisis nacional para los judíos. Los fariseos se ocuparon de mantener unida la fe dei pueblo de Dios, ya que ellos siempre habían practicado una espiritualidad que fluía por todos los aspectos y momentos de sus vidas, una espiritualidad que no giraba en torno dei templo ni de Jerusalén. Ellos lograron ofrecer una solución de supervivencia viable, en un período de crisis nacional. Con el templo y con Jerusalén o sin ambos, los fariseos podían mostrar a sus congéneres judíos que es aún posible saber y mantener lo que el Señor requiere de ellos.

Con todo, notamos que cuando Juan estaba proclamando el mensaje de conversión, estos Iíderes judíos atendieron al Ilamado. Dejaron Jerusalén, bajaron al desierto de Judea para escuchar, confesar sus pecados y ser bautizados, como todos los demás. Notamos que Juan está un poco sorprendido y es severo contra los saduceos y los fariseos. Mira a estos Iíderes espirituales y políticos de la nación y les dice: Ustedes, "raza de víboras, ¿quién les enserió a escapar de la ira de Dios que se acerca?" (Mateo 3:7). Realmente, esta pregunta es sorprendente aun para el mismo Juan, que era el mensajero. Todos los que se acercaban a él y convirtiéndose eran bautizados, estaban admitiendo su pecaminosidad, a pesar de que ellos eran los convertidos: el pueblo de Dios.

Debo decir, sin embargo, que he dedicado un buen tiempo en apreciar la tarea de Juan el Bautista. Él predicaba a los convertidos y no tuvo miedo de nadie. No tuvo los conflictos que yo tuve. No midió sus palabras ante los poderosos Iíderes espirituales y nacionales. Juan el Bautista miró a estos Iíderes a los ojos y dijo: Ustedes, "raza de víboras, ¿quién les enserió a escapar de la ira de Dios que se acerca?". Requiere coraje hablar de esa forma a sus superiores, a sus jefes, a sus obispos y a sus sacerdotes. Otro elemento sorprendente en el relato es que -por cuanto dije los convertidos son poco amigables hacia cualquiera que les predique un mensaje de conversión-, la historia de Juan el Bautista presenta un panorama diferente. EI relato nos muestra que los convertidos ciertamente escuchan el mensaje de conversión. Ellos realmente necesitan confesar sus pecados, y ser bautizados. [3] .   La imagen que recibimos a través de Juan el Bautista es que los Iíderes espirituales y políticos son, en realidad, los peores pecadores: son raza de víboras. Pero, aunque él les habló duramente, ellos no protestaron.

Ahora bien, sé que este recinto esta colmado de Iíderes espirituales, nacionales e internacionales. ¿Qué pasaría, si les dijera: Desciendan de Jerusalén, desciendan dei templo, desciendan al desierto, al Jordán: escuchen, confiesen sus pecados y sean bautizados? ¿Aceptarían verse a sí mismos como raza de víboras? ¿Estarían dispuestos a escuchar la orden de que necesitan Ilevar "frutos de una sincera conversión"? ¿Qué pasaría, si les dijera: No den por sentado que ustedes son la Iglesia Cristiana, no se basen en sus tradiciones, sus diferentes antepasados cristianos, sus ciudades de Jerusalén? ...¿Que pasaría, si les dijera que Dios puede hacer surgir hijos e hijas fuera de sus iglesias? ¿Qué pasaría, si los mirase a los ojos y les dijera, como Jesús dijo: "Les aseguro que los publicanos y las prostitutas Ilegan antes que ustedes al Reino de Dios?". (Mateo 21:28) ¿Se convertirían? Deben hacerlo.

Algunos de nosotros podríamos estar escuchando y pensando "hai maneIJ (no), no nos digas nada de los fariseos y saduceos. Ellos eran pecadores y necesitaban convertirse. Por cierto, una imagen fuertemente negativa de los fariseos en los Evangelios nos ha conducido equivocadamente a muchos de nosotros al examinar el hecho histórico, es decir, que ellos eran hombres santos que buscaron en muchos momentos de sus vidas el rostro dei Señor. Por cierto, el retrato negativo de saduceos y fariseos ha contribuido en gran escala al antisemitismo. Pero, una lectura precisa de los Evangelios indica que Jesús se comprometió estrechamente con ellos, porque las cuestiones de la ley y dei cuidado dei templo estaban en sus manos. Pero, supongo, algunos oyentes todavía podrían insistir diciendo: "Por favor, no nos compares con los fariseos y saduceos. Aquellos necesitaban convertirse y ser bautizados". A estos, me siento feliz de decirles: "De acuerdo. Pero aquí, no termina la narración sobre Juan el Bautista. Permítanme que prosigamos hacia todo lo que nosotros debemos ver".

Jesús se convirtió y confesó sus pecados.

AI continuar el relato vemos a Jesús respondiendo también él al mensaje de Juan el Bautista. EI texto nos refiere que: "Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él." (Mateo 3:13). Ahora bien: no debemos olvidar que Juan el Bautista estaba predicando un mensaje de arrepentimiento de los pecados y Jesús respondió en forma positiva. Jesús, a quien nosotros, los cristianos, consideramos absolutamente como el Hijo de Dios, como uno sin pecado, escuchó el mensaje de arrepentimiento y acudió para pasar por el bautismo de Juan [4] .  Por supuesto, esto no complace a muchos cristianos, a quienes les gustaría pensar en Jesús como Santo, a pesar de que Jesús mismo haya dicho: " ¿Por qué me Ilamas bueno? Sólo Dios es bueno".(Marcos 10: 18) [5] .  En este relato, notamos que al mismo Juan el Bautista le chocó la respuesta de Jesús. Empezó a  retroceder. Esto superaba lo que él había negociado. EI texto nos refiere que Juan podría haber evitado que Jesús pasara por el bautismo de los pecados, tal como él lo testimonió al decir: ¿Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti: y eres tú el que viene a mi encuentro" [6]   (Mateo 3: 14).

La acción de Jesús es aleccionadora. Esto es: el hecho de que Jesús haya respondido al mensaje de conversión, no implica que nosotros estemos sobre nuestro Maestro (Juan 13:13-14). La respuesta de Jesús nos dice que podía escuchar y aprender de gente que estaba en un nivel inferior a Él. Este es, por lo tanto, un buen momento para que nosotros reflexionemos seriamente como Iíderes cristianos, como gente de fe, como la Iglesia: ¿Nos consideramos a nosotros mismos como superiores y, con eso, Santos? ¿O admitimos que necesitamos un mensaje de conversión? ¿Sostenemos que lo sabemos todo y que la gente tiene que aprender de nosotros, que deben ser bautizados por nosotros. . . o creemos que hay momentos en que debemos descender de los tronos de nuestro poder y aprender de la gente que esta en niveles inferiores a nosotros? ¿Cómo influye nuestro auto-conocimiento en la era de VIH/SIDA? ¿Cómo moldea esto nuestra respuesta y nuestro impacto?

La Iglesia y su liderazgo deben convertirse de la mediocridad teol6gica.

Sospecho que a nosotros, la Iglesia Cristiana, y a nuestro liderazgo en esta era dei VIH/SIDA, nos perturba el escuchar el mensaje de salvación o aun el predicarlo, el que creamos que el mundo es pecador y nosotros somos Santos. Creemos que debemos predicar el mensaje de arrepentimiento y que el mundo debe convertirse. Consecuentemente, las más de las veces, sostenemos que aquellos que están infectados y afectados por el VIH/SIDA son castigados por Dios a causa de sus pecados. Erróneamente, en lugar de luchar contra el VIH/SIDA, empezamos por luchar contra las víctimas. En lugar de terminar con el estigma asociado al VIH/SIDA, lo agravamos. Esto indica que muchos de nosotros no estamos preparados para afirmar: todos necesitamos convertirnos, cristianos y no ­cristianos por igual, dado que reconocemos que unos y otros hemos caído en este error. Si los cristianos no estuvieran fallando, ¿de qué otra manera podríamos explicar el hecho de que "las iglesias mismas están viviendo con VIH/SIDA, que los miembros de muchas iglesias lo sufren, quedan incapacitados, mueren y son sepultados”? La afirmación de que el VIH/SIDA es un castigo de Dios, indica que muchos de nosotros todavía no hemos aceptado el hecho de que VIH/SIDA esta transgrediendo la voluntad y el Reino de Dios, y no es -y no puede serlo-­ enviado por Dios.

EI hecho de que algunos líderes cristianos todavía digan: "Aquellos que están agonizando de VIH/SIDA sufren el castigo de Dios y están pagando por sus vidas inmorales", refleja nuestra inmadurez teológica. Es una interpretación teológica que necesita cambiar, ya que no explica el porqué de los chicos que nacen con la infección de VIH/SIDA. Tampoco esta suficientemente confrontado el problema de mujeres casadas, con parejas infieles. No se puede incluir la situación de aquellas mujeres y niñas que son violadas en sus hogares, en las calles, en las oficinas o en sus iglesias. La interpretación teológica no abarca a los trabajadores sexuales, que deben elegir entre morir de hambre o vender sexo [7] . Y tampoco encara la situación de madres amorosas y ancianas de las áreas rurales, las enfermeras que se infectan en el proceso de atender a los enfermos. ¿Está Dios castigando a estos grupos de personas porque han pecado?

Se necesita un cambio teológico en un contexto de VIH/SIDA.

EI hecho de que Jesús fuera de un sitio a otro curando a los enfermos, significa que la salud es la voluntad de Dios para todo el mundo. Si a Jesús no le importó preguntar a sus pacientes: " ¿Cómo contrajiste esta enfermedad?", sino que fundamentalmente se preocupó de que se recuperaran plenamente en su salud, me parece que nosotros necesitamos hacer un cambio en nuestro enfoque teológico y concentrarnos en curar al pueblo de Dios, prescindiendo de todo juicio. Necesitamos actuar desde un punto de vista teológico que sostenga que la salud es un derecho dado por Dios a todas las personas y a la totalidad de la creación. EI VIH/SIDA es una enfermedad, una epidemia, que viola la creación de Dios y el Reino: no es y no puede ser enviado por Dios.

Uno de los debates que parece consumir energía en la iglesia y su liderazgo, y que -según mi opinión- ­indica una urgente necesidad de un cambio en nuestro enfoque teológico, es el debate sobre el condón. Muchos argumentan que los preservativos promueven la promiscuidad. Otros Iíderes eclesiásticos señalan y sacan provecho dei hecho que los condones no son en el cien por cien seguros, como si la abstinencia y la fidelidad probaran ser 100% seguros, tanto adentro de la iglesia como afuera de ella. Si bien hay voces en el liderazgo de las iglesias que promueven el uso dei condón, son muy pocos estos Iíderes, porque la mayoría permanecen silenciosos, quizás para facilitar la unidad dentro de las iglesias. Por eso, es correcto decir que, como iglesia, las más de las veces nos fastidia volver a considerar el tema dei condón, ya que tememos que nos divida; de cualquier manera no podemos escapar de esta cuestión.

Las susceptibilidades en la iglesia, en torno al debate dei condón están relacionadas a lo que consideramos los valores. cristianos de santidad sexual. Como Iíderes eclesiásticos tememos hablar dei condón, porque, si lo hacemos, se nos podría interpretar como promoviendo el sexo fuera dei matrimonio. También tememos promoverlo entre las parejas casadas, porque si lo hacemos, podemos estar muy cerca de tolerar la infidelidad entre ellos. Podríamos estar admitiendo que la infidelidad ocurre entre las parejas casadas. Por lo tanto, insistimos en que como Iíderes eclesiásticos, nosotros predicamos la abstinencia para los solteros y la fidelidad para los casados. Con todo, nuestros temores son infundados, ya que parecen implicar que la infidelidad no ocurrió antes dei condón y dei VIH/SIDA. Nuestros temores nos ciegan a partir del hecho de que infidelidad y falta de abstinencia siguen ocurriendo aun con la mortal epidemia de VIH/SIDA. Nos hemos hecho insensibles. No tenemos misericordia. Hemos olvidado que Jesús dijo: "Yo quiero misericordia y no sacrificios" (Mateo 9:13). Nuestros temores y nuestra insistencia en la abstinencia, sé fiel o muere de VIH/SIDA, parecen igualar peligrosamente el evangelio de Cristo y la salvación cristiana con la pureza sexual. Ellos parecen hacer la vista gorda al hecho que somos solamente cristianos porque somos perdonados, y no porque somos perfectos. Ellos pasan por alto que somos salvos por la fe, no por nuestras obras. Es más, nuestros debates no son para nada ingenuos, ya que se hace la vista gorda a la estructura subyacente que hace que la abstinencia, la fidelidad y el no uso dei condón sea para nada fácil. Insistiría en que, siempre que nuestras relaciones se basan en desigualdades de género, raza y clase, la lucha contra el VIH/SIDA es más que simplemente abstenerse, ser fiel y no usar condón.

Por ejemplo: cuando nos abocamos a la literatura bíblica, encontramos muchos ejemplos de parejas múltiples entre los casados, amantes de Dios. Jacob tuvo al mismo tiempo a Raquel y a Lía, y, además, le fueron dadas sus esclavas. Estas dos hermanas fueron la negociación de su padre para explotar el trabajo de Jacob (Génesis 29-30). EI Rey David codició y se unió en matrimonio con Betsabe, la mujer de Urías. Virtualmente, David usó su poder para tenerla; tuvo sexo con ella, mató al marido y finalmente la convirtió en su esposa {2° Samuel 11). Los puntos de vista de Betsabe, apenas si se indican, excepto cuando ella le envía un mensaje a David, en que dice: "Estoy embarazada". Aunque, más tarde, ella es embellecida como la madre dei famoso rey Salomón, Betsabe fue una víctima de la violencia machista. David usó su poder sobre una mujer impotente. La violó, mató a su marido y luego la convirtió en su esposa, ¿Obra la fidelidad para muchas mujeres impotentes como Betsabe? Más adelante, en los años de su vejez, se le proporciona a David una joven sunamita, de nombre Abisag, para revitalizarlo. Aunque el rey no se unió a ella, se la buscó para que durmiera en los brazos dei rey, que estaba muy avanzado en años (1er. Reyes 1: 1-4). EI rey Salomón tuvo infinidad de esposas y concubinas (1er. Reyes 11). EI texto bíblico nos habla de muchos otros casos de abuso sexual.

Se dice que Lot, cuando fue atacado por los hombres de Sodoma, les ofreció a sus dos hijas vírgenes, para proteger a sus visitantes masculinos (Génesis 19:4-10). Siquem violó a Dina (Génesis 34), mientras que Amnón, hermanastro de Tamar, la violó dentro de su casa (2° Samuel 13). También podemos encontrar muchos ejemplos de mujeres, las cuales, a causa de las estructuras patriarcales que les negaban su acceso a la propiedad, tenían que seducir a hombres para obtener seguridad social y material. Tenemos a Tamar, la viuda que debió vestirse como una prostituta para conseguir con este ardid a Juda (Génesis 38), su suegro, a fin de tener un hijo. Tenemos a Rut, que se acostó con Booz,  Ilevándolo a tomar la decisión de casarse con ella, para poder asegurar así su propio futuro y el de Noemí[ (Rut 3-4).

Confrontando los pecados patriarcales en la lucha contra el VIH/SIDA.

A semejanza dei mundo bíblico, nuestras sociedades e iglesias tienen mucho de patriarcales. Nuestras sociedades sudafricanas todavía marginan a las mujeres dei acceso a la propiedad y a la toma de decisiones. Consecuentemente muchas mujeres todavía necesitan vestirse como Tamar y transformarse en trabajadoras sexuales para sobrevivir. Muchas casadas, o en pareja, temen insistir en sexo seguro, con tal de que no se desencanten sus maridos/parejas que las mantienen, y las abandonen dejándolas sin comida y sin techo. Además, la violencia masculina se ha intensificado en la era dei VIH/SIDA, tanto que muchas niñas, mujeres y mujeres mayores son violadas en forma pública y privada. En tal puesta en escena, la fórmula "ser fiel" no funciona para muchas mujeres solteras y casadas. La fórmula de la abstinencia es derrotada por nuestras normas sociales subyacentes de desigual distribución dei poder.

Por cierto, nuestras iglesias sudafricanas son, las más de las veces, custodios dei poder patriarcal y otras relaciones desiguales. De cualquier modo, los estudios sobre el VIH/SIDA muestran que uno de los factores relevantes en la difusión dei VIH/SIDA es la impotencia de la mujer: su incapacidad de tomar decisiones sobre sus vidas debido a la carencia de bienes materiales y poder de decisión (ONUSIDA 2000-45-54). Ello implica que mientras los hombres y mujeres sean definidos como desiguales, el control dei VIH/SIDA demostrará ser un desafío. Mientras nosotros vivamos en familias, iglesias y denominaciones que promueven la desigualdad de hombres y mujeres, somos parte significativa dei problema de contener la expansión dei VIH/SIDA. Este es un factor que Ilama a la iglesia y a su liderazgo a arrepentirse de consagrar la relación patriarcal y de negar una teología que afirme tanto al hombre como a la mujer hechos a la imagen de Dios (Génesis 1:27). Hace mucho tiempo, Jesús sentó un precedente para nosotros, cuando hizo caso omiso dei poder patriarcal y nos Ilamó a ser una iglesia que reconozca la igualdad de hombres y mujeres ( Marcos 5: 24-43, Mateo 15:21-28, Lucas 7:36-50; 10:38-42 y 18:1-8; Juan 4; 8:1-12; 12:1-8; 19-20, Hechos 2:14-21). Tal como "Enfrentando el SIDA " nos lo dice: "Dondequiera la discriminación sexual deje a las mujeres poco educadas, inhabilitadas e incapaces de obtener un título de propiedad u otros recursos vitales, las hace, a la vez, más vulnerables a la infecciÓn dei VIH/SIDA" (1997:16). Aquí esta la raíz de la propagación dei VIH/SIDA, a la que debemos exterminar.

Pero tal vez sea demasiado ambicioso de mi parte y de todos nosotros estar citando antiguos estudios bíblicos, para indicar que, como iglesia, somos a la vez que patriarcales, una parte dei problema. Hablemos sobre una noticia que estaba en los titulares internacionales de la última semana (16-21 de marzo 01) y que nos afectaba a todos nosotros en nuestra hipocresía. Es la historia de los Obispos Católicos africanos, que abusaban de monjas, exigiéndoles sexo, ya que ahora tienen miedo de buscar sexo afuera, por temor a contagiarse de VIH/SIDA. La noticia dice que algunas de estas monjas son violadas y que cuando quedan embarazadas están obligadas a abortar. A aquellas que no abortan, se las echa de los conventos; rechazadas por la iglesia, son, a la vez, rechazadas por sus respectivas sociedades por haber quebrantado sus votos religiosos. De acuerdo con el informe, estas últimas o se hicieron prostitutas o acordaron ser una segunda o tercera esposa de algún hombre, a fin de poder sobrevivir. Puesto que esta historia esta conectada con el temor producido por el VIH/SIDA a los Obispos de buscar prostitutas o mujeres de afuera, esto indica una cantidad de cosas. Primero: que la abstinencia era raramente observada antes que el VIH/SIDA estallase. Segundo: que el uso de anticonceptivos ha sido común entre estos Iíderes de la Iglesia Catolicorromana, que debían mantener la simulación de celibato y que insistían en abstenerse del uso de anticonceptivos. Tercero: que el aborto se usa como medio de control de la natalidad. ¡Nos hicieron creer que estos son tabúes para la iglesia Catolicorromana! [8] .

Pero, como el informe lo revela, nada pudo estar más lejos de la verdad. Debo decir que este relato me recordó a Pablo, cuando acometió contra Pedro por rechazar comer con los paganos, diciéndole: "Si tu, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas a los paganos a que vivan como los judíos?" (Gálatas 2:14). Si el liderazgo de la iglesia africana no puede vivir en abstinencia ni mantener los votos de su ordenación, si ellos usan anticonceptivos, ¿por qué sentencian a millones de hombres y mujeres de sus iglesias y de la sociedad a morir de VIH/SIDA, por insistir en la abstinencia y la fidelidad como únicos medios de controlar el VIH/SIDA, mientras que ellos mismos no pueden mantener tales normas éticas?

Pero quizás el aspecto mÁs importante de esta historia es que nos demuestra claramente que evitar el VIH/SIDA no es tan simple como abstenerse y ser fiel. Más bien, también tiene que ver con las estructuras culturales que otorgan poder al género masculino sobre el femenino en nuestras familias, iglesias y sociedad. Permítanme citar parte dei informe para ilustrar cómo las desigualdades por el sexo hacen vulnerables a muchos.

EI clero católico explota su autoridad espiritual y financiera para obtener favores sexuales de religiosas, muchas de las cuales, en los países en vías de desarrollo, están culturalmente condicionadas a ser serviles a los hombres. Los informes dicen que el sacerdote, en ocasiones, requiere sexo a cambio de favores, tales como permisos o certificación para trabajar en una diócesis dada (...). En unas pocas ocasiones -según el documento­ los sacerdotes han embarazado a monjas y después las han incitado a abortar. ( ...) las hermanas están hostigadas por políticas que les exigen dejar la congregación si quedan embarazadas, mientras que al sacerdote involucrado se le permite continuar su ministerio.

(National Catholic Reporter, 19/03/01, paginas 1 y 11.)

Mientras que tuve mis reservas sobre este informe [9]   y mientras que el abuso sexual clerical no esta limitado a la Iglesia Catolicorromana, este relato nos demuestra que las monjas que han elegido una vida de abstinencia, no están protegidas, en forma alguna, de la infección dei VIH/SIDA. Esto es así, no porque ellas no se abstengan, sino porque viven y actúan en iglesias y sociedades donde el poder dei liderazgo, de tomar decisiones y de acceso a recursos materiales, esta en manos de varones sacerdotes. Sobre todo la experiencia de las monjas ha captado gráficamente y puesto de relieve la condición de toda mujer africana, en las culturas patriarcales sudafricanas, en la era dei VIH/SIDA. Dicho en forma simple: la experiencia de las monjas indica que, difícilmente, mientras el patriarcado predomine en la iglesia y en la sociedad, ninguna mujer africana esta a salvo dei VIH/SIDA, aunque haya elegido vivir en abstinencia o ser fiel. Siempre será insuficiente enfatizar, que acaso esta es una de nuestras mayores pruebas en nuestro compromiso de luchar contra el VIH/SIDA como iglesia. ¿Queremos realmente arrancar de raíz el VIH/SIDA? Si nuestra respuesta es afirmativa, entonces, debemos arrancar de raíz, de entre nosotros, el patriarcado. Debemos desarrollar e implementar una teolog[a de justicia de género.

Permítanme volver brevemente al debate sobre el condón. Según mi punto de vista, nuestros feroces debates sobre el tema, indican tanto hipocresía como pobreza teológica, cuando no absoluta mezquindad entre nuestras iglesias y su liderazgo. Tristemente, indica que hemos dejado de comprender que la vida es sagrada, que toda vida fue creada por Dios y continua siendo sagrada para Dios. EI mundo pertenece a Dios. Esto indica que tal vez hemos olvidado que somos mayordomos de la creación divina. Nuestra preocupación debiera ser que todo lo que destruya la vida debe ser detenido, pues viola la creación divina. Nuestro respeto por Dios debiera conducirnos a respetar la vida, tanto de los creyentes como de los no-creyentes. Aquí[, permítanme pensar en voz alta en su presencia y discúlpenme si me encuentran ofensiva: lo que no logro entender es ¿por qué debiéramos tener reparos sobre un revestimiento plástico (condón) sobre un pene, si tal bolsa plástica puede evitar una enfermedad mortal? Y esto no acaba aquí. ¿Por qué debiéramos objetarlo si sabemos que tal infección va a conducir a los infectados a indecibles sufrimientos, si va a involucrar a la familia en el largo sufrimiento dei tratamiento, si va a conducir a la disminución de los fondos familiares, a la perdida dei trabajo, a la baja productividad y, finalmente, a dejar a pobres niños huérfanos? Entiéndanme en su justa medida: no estoy abogando por el uso o no-uso dei condón; más bien estoy clamando por una madurez teológica en nuestro servicio a la humanidad y a Dios. Por esto, mi tema no es tanto el condón, ni siquiera, tampoco la abstinencia o la fidelidad. Más bien es el respeto por la vida como un respeto a Dios y como nuestros actos de alabanza. Nuestro punto de vista teológico debiera ser que, se debe detener cualquier cosa que viole la vida de Dios. De ello se deduce que nuestra responsabilidad es tanto con los creyentes como con los no-creyentes, a fin de que todos sigan vivos y sin infectarse.

Cuidar es bueno, pero no suficiente.

Sin duda, como iglesia, nos enorgullecemos de nuestros roles en el cuidado dei prójimo. Visitamos a los enfermos, oramos por ellos, los aconsejamos -tanto a ellos como a sus parientes-; muchas veces cuidamos a los enfermos, los lavamos, oramos por ellos, los alimentamos y, cuando mueren, los enterramos. Igualmente, asistimos a los huérfanos, haciendo todo lo que esta dentro de nuestras posibilidades de ayuda. Pero el problema con nuestros excelentes "programas asistenciales" es que les faltan programas preventivos igualmente efectivos. Esta aproximación desequilibrada hace que la iglesia y su liderazgo sean una institución que se concentra en los síntomas. Solamente entramos a manejar la crisis, pero no abordamos la raíz dei problema. Lo que es más problemático con este panorama orientado a lo asistencial, es que el mismo plantea serias dudas en nuestra teología de respeto por la vida, si es que en realidad existe. Si realmente respetamos toda vida como sagrada, si en verdad miramos a cada ser humano, cristianos o no-cristianos, como hecho a imagen de Dios, ¿no debiéramos mostrar esta afirmación teológica diseñando programas que hagan de nosotros, como tales, instrumentos efectivos en la prevención dei VIHISIDA?

Iglesia radicalmente profética.

Otro problema teológico que nos confronta en la lucha contra el VIH/SIDA, es que hemos fracasado en nuestro rol profético. La mayor parte dei tiempo, no estamos haciendo, en absoluto, nada nuevo. No estamos haciendo nada radical en respuesta a la tragedia humana dei VIH/SIDA. En cambio, hacemos justamente lo que hemos estado haciendo siempre como iglesia, es decir: predicar abstinencia sexual, fidelidad y cuidado pastoral a los necesitados, enfermos y viudas. Esto es bueno, pero, desafortunadamente, debo decirles que no es suficientemente bueno. Es una parte integral de nuestra adoración, pero, lamentablemente no indica que nos hayamos lanzado a nuevas estrategias especiales para confrontar esta emergencia: el furioso ataque dei VIH/SIDA a la vida humana, a la creación de Dios. Nuestra respuesta queda limitada a las tradiciones, a los límites de nuestras antiguas prácticas. La epidemia dei VIH/SIDA, lamentablemente requiere más de nosotros. Requiere que demos un nuevo mensaje profético a nuestras iglesias y sociedad. Requiere profetas dispuestos a actuar, escuchar y ver más allá de la comodidad de la tradición. Requiere un profeta radical, que no tema anunciar un programa radical de liberación (Lucas 4:16-18). Jesús no temió citar a las escrituras e ir más allá derogando la tradición, diciendo: "pero les aseguro" (Mateo 5:11-21 ). En resumen: necesitamos a aquel profeta que diga: "No he venido para abolir todos los buenos esfuerzos que han sido hechos para luchar contra el VIH/SIDA, sino a cumplirlos". Necesitamos un profeta dispuesto a decir:

Ustedes han oído que deben practicar la abstinencia, pero yo les digo eviten todas las relaciones que nieguen la djgnjdad humana de todas las personas, sean mujeres, niños, negros, minorías étnicas, indígenas, personas de diferentes orientaciones sexuales o inmigrantes ilegales.

Ustedes han oído que deben ser fieles, pero yo les digo: “Sean honestos para confrontar y abolir toas las relaciones opresivas de hombres y mujeres en el matrimonio, en el liderazgo eclesiástico y todas las demás relaciones sociales.

Ustedes han oído que deben usar condón, pero les digo que ”confronten" todos los factores que destruyen la vida humana y la creación, como actos de su adoración.

Ustedes han oído que deben practicar la abstinencia y ser fieles, pero yo les digo que cuandoquiera tengan sexo, usen condón.

Por lo tanto, nuestra búsqueda teológica para lograr algo distinto, debiera involucrar un continuo escuchar al espíritu y a lo que él nos dice, y tener la disposición de pronunciar tales mensajes a una iglesia que parece pegada a la tradición, a una estructura que no hace más que repetir la forma en que siempre hemos hecho las cosas. Según mi opinión, tal iglesia traiciona a su Señor. Si tratara de preguntarme a mí misma qué diría Jesús de nuestros debates, estoy segura que su respuesta sería: "Fidelidad y abstinencia se hicieron para las personas, y no las personas para estas prácticas". Estoy segura que si le preguntásemos a Jesús si usar o no condón, el respondería que si tu asno ha caído en un pozo en sábado, debes sacarlo. No lo dejes morir allí, afirmando que es sábado, pues estas violando la vida". Jesús nos diría que lo que contamina a una persona es lo que sale, no lo que entra. En nuestra lucha contra el VIH/SIDA, debemos desarrollar una teología de respeto a la vida, bien fundamentada. Nuestra teología profética debe basarse y ser impelida por una teología de respeto a la vida. Debe basarse en el convencimiento de que "Dios quiere que ninguno este infectado de VIH/SIDA, sin considerar si esa persona estaba quebrando la abstinencia o la fidelidad. Por lo tanto, necesitamos continuar diciendo: "abstente, sé fiel, pero siempre que hagas sexo, usa condón."

Escribas disciplinados por el Reino de Dios.

Un importante eslabón para ser una iglesia profética y efectiva en la lucha contra el VIH/SIDA se relaciona con ser una iglesia dispuesta a aprender. Un profeta, como lo indican todos los libros dei Antiguo Testamento, era un individuo que estaba socialmente relacionado y, a la vez, bien informado. Un profeta era un analista social, un individuo que tenía juicios críticos sobre las estructuras sociales opresivas predominantes y clamaba por un nuevo orden social. En nuestros esfuerzos por hacernos profetas activos en la lucha contra el VIH/SIDA, necesitamos ser teológicamente educados y, al mismo tiempo, activos estudiantes. Necesitamos escudriñar constantemente nuestras estructuras teológicas y estar plenamente informados sobre las últimas y más efectivas prácticas sobre VIH/SIDA, así como suministrar al mundo las mejores prácticas. En este momento, todos debiéramos medir nuestro nivel de educación, revisando nuestra estructura teológica, revisando nuestras políticas y las estructuras de nuestros concilios e iglesias. Necesitamos preguntarnos si los miembros de nuestro cuerpo administrativo están capacitados en VIH/SIDA. ¿Tenemos una política de VIH/SIDA para nuestros empleados y para todos nuestros programas? ¿Hemos adiestrado a nuestros funcionarios y planeamos tener funcionarios en el proyecto, que hagan dei VIH/SIDA la corriente principal en el desarrollo de todos sus proyectos? ¿Hemos adiestrado a nuestros miembros en la comprensión y planificación de género y la transversalidad dei género en todos los proyectos y programas de nuestros consejos? Si hemos contestado negativamente a las preguntas precedentes, entonces necesitamos empezar por tener talleres para nuestra propia educación, ya que no podemos afrontar este tema siendo guías ciegos.

La segunda imagen: Jesús dice: "¡Ay de ustedes, hip6critas!".

Ahora quiero volver a la segunda imagen que se me había ocurrido. Recuerden: era la mañana dei miércoles y yo estaba en el gimnasio, pedaleando en una bicicleta y orando por el mandato bíblico a presentarles. La segunda imagen que me vino a la mente, fue Jesús predicando a las multitudes y a los discípulos en Mateo 23. Lo que es ilustrativo aquí es que Jesús, que estaba dirigiéndose a las multitudes y a sus discípulos, enfocó la atención en los fariseos y escribas. Escuche a Jesús que decía: "Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés: ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen" (Mateo 23: 2-3).

Este capítulo constituye, quizás, uno de los más duros castigos para los fariseos y escribas, en los Evangelios. No obstante, recuerden que dije que los fariseos eran hombres comprometidos con Dios. Jesús reconoce que tenían poder. Se sentaban en la cátedra de Moisés. Él reconoce que lo que enseñaban es correcto, al mandar a los discípulos que guarden sus enseñanzas. Sin embargo, culpa a los escribas y fariseos por la práctica. Ellos no hacen lo que dicen. Jesús ha Ilegado al punto adonde quiere, para subrayar, mostrando el verdadero carácter de los fariseos, que las multitudes y sus discípulos no pueden confiar en su liderazgo. En consecuencia, en todo este capítulo, Jesús predica un sermón que machaca al comenzar casi cada versículo con las palabras: "iAy de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas " (vers. 13,16,23,25,27,29). Esta repetición es un recurso literario que sirve a propósitos retóricos. Con términos en nada indefinidos, Jesús busca persuadir a los oyentes de que ellos no deberían hacer lo que hacían escribas y fariseos. EI duro castigo de Jesús a fariseos y escribas indica la seria responsabilidad que implica el ser Iíderes espirituales, sean predicadores. intérpretes, teólogos o clérigos ordenados. EI punto crucial dei disgusto de Jesús con su liderazgo se encuentra en el versículo 23, en que Jesús dice: " iAy de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, dei hinojo y dei comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe".

En esta era dei VIH/SIDA, nosotros, como Iíderes eclesiásticos, ¿estamos sentados responsablemente en nuestros lugares de poder? ¿Pueden, tanto nuestras enseñanzas como prácticas, ser confiables o somos hipócritas? ¿Es, tal vez, hora de que algún profeta verdadero, seguidor de Jesús, dijera a los miembros de sus iglesias que "los Iíderes eclesiásticos se sientan en la cátedra de Cristo, pero no hacen lo que predican?” En resumen, ¿se nos puede encontrar confiables tanto en nuestras enseñanzas como en nuestra práctica, o debemos hacernos súbditos de vergüenza e infortunio? EI mensaje que veo en esta imagen de Jesús es que todos nosotros, a los que se nos ha confiado la tarea de intérpretes, debiéramos sostener responsablemente nuestra posición sin descuidar -tal como Jesús nos dice­ los importantísimos asuntos de la ley: es decir, justicia, misericordia y fe. Creo que esta debiera ser una parte esencial de nuestra teología en la lucha contra el VIH/SIDA.

Tercera imagen: Raquel gime por sus hijos.

Mientras pedaleaba en mi bicicleta, tratando de quemar calorías y orando por el mensaje, la tercera imagen que me vino a la mente fue la de mi madre,  de trece hijos. Me vi confrontada con el miedo de mi madre, de no saber cual sería el próximo hijo en enfermarse, cual seria el siguiente en ser hospitalizado, cual seria el próximo en morir, y por cuanto tiempo estaría cuidando y enterrando, y otra vez cuidando, enterrando. Trece veces, sin contar a los nietos. Trate de imaginarme cómo dormirá una mujer así ¿Cómo vendrá el sueño a sus ojos con tan pesada sombra de muerte que pende alrededor de sus hijos? ¿Cómo hará para comer? EI texto bíblico que viene a mi memoria relevante con su situación eran las palabras dei Profeta Jeremías (tal como las cita Mateo), cuando dijo:

En Rama se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos:

es Raquel, que Ilora a sus hijos

y no quiere que la consuelen,

porque ya no existen. (Mateo 2:18) [10]

En el año pasado, cuando dos de los hermanastros de mi madre se la pasaban entrando y saliendo dei hospital, mi madre hizo una confesión. Dijo que hacía mucho, cuando acababa de casarse (1948) y tenía que dejar su iglesia de soltera para asistir a la de Vapostoro, que era la iglesia de su suegra, un profeta le dijo: "Veo en una visión que tendrá muchos hijos; ellos crecerán y, después, todos morirán". Mi madre me contó esto por primera vez ahora, cuando su hijo mayor tiene 54 años, mientras que el menor tiene 24. Obviamente, me contó esta historia al darse cuenta de que esta era del VIH/SIDA puede ser el principio dei cumplimiento de la vieja predicción. Me preguntaba a mí misma, por qué ella, anteriormente nunca había dicho nada de esta predicción, a ninguno de nosotros. Podría ser que la hubiera desechado como charlatanería vacía. Pero, el hecho de que ella nunca olvidase esta vieja predicción de medio siglo, sugiere, por otra parte, que muy posiblemente ella no quiso pronunciar una palabra tal, ya que ello casi significaba poner una maldición mortal sobre todos sus hijos e hijas. Y, por cierto, he pasado bastante tiempo reflexionando sobre esta predicción y me he preguntado a mí misma: "Entonces, ¿voy a sucumbir con el flagelo dei VIH/SIDA? Y, si es así, ¿cuando?" Estoy segura de que cada uno de nosotros que haya oído la vieja predicción, inmediatamente habrá temido estar caminando por el valle de la muerte. Pero, más allá de mi familia, muchos de nosotros, que vivimos en la Iínea de combate dei VIH/SIDA, albergamos la misma preocupación: constantemente nos repetimos a nosotros mismos esta pregunta y nos preocupamos por el destino de nuestros hijos e hijas. Nosotros, en Sudáfrica, estamos atormentados por el futuro incierto: caminamos por el largo valle de la muerte.

Pero ¿qué decir sobre la vieja mujer que teme la muerte de sus trece hijos, a los que ahora podemos agregar a los nietos, también? Y aquí los invito a imaginar las pesadillas de muchas madres y muchos padres, que temen la muerte de sus hijos e hijas. Los invito a escuchar sus voces quejumbrosas, las fuertes lamentaciones de las madres sudafricanas, que gimen por sus hijos e hijas. Y, al igual que Raquel, rechazan ser consoladas porque sus hijos e hijas ya no están.

EI VIH/SIDA es peor que la guerra.

Los comentaristas nos dicen que la imagen de una Raquel quejumbrosa se refería "a dos significativas derrotas de Israel por los poderes imperiales: el exilio dei pueblo ( ...) vencido en 722 por Asiria ( ...) y vencido en 587 por Babilonia ( ...) Estos eventos ( ...) significaron gran sufrimiento causado por los poderes imperiales." (Carter 2000:86). Fueron las guerras que Ilevaron a sollozar, a las madres de Israel y a lamentarse a gritos por sus hijos muertos. Aún cuando la guerra haya causado este gran sollozar, nosotros sabemos, ahora, que "en Africa Subsahariana, VIH es hoy más mortal que la misma guerra". Las evidencias estadísticas sostienen que, mientras que "en 1998, 200.000 africanos murieron en la guerra, más de dos millones murieron de SIDA." Esto ¿los capacita como iglesia a oír los fuertes sollozos de mi madre? ¿Pueden oír a la Madre -África gimiendo por sus hijos? ¿Pueden escuchar el sonido dei caer de sus lágrimas? ¿Comprenden por qué ella rechaza ser consolada?

No sé cuales serán sus respuestas a estas preguntas, pero les digo: "iEI que tenga oídos para oír, que oiga!". Les digo: que la iglesia que está reunida aquí sepa que no pueden permitirse no convertirse, ya que el Reino de Dios es violado en sus familias, en sus congregaciones, en sus denominaciones y en sus sociedades. Les digo: que la iglesia que está reunida aquí sepa y comprenda que deben convertirse por haber juzgado a los enfermos y enfermas, diciendo que aquellos que se han infectado de VIH/SIDA, son castigados por Dios por sus pecados, alimentando por ello el estigma de aquellos que viven o mueren de VIH/SIDA. Les digo: que la iglesia que esta reunida aquí, comprenda y se convierta de las estructuras patriarcales que están incrustadas en sus familias, en sus iglesias y en sus sociedades, que sentencian a miles de mujeres y niñas a morir de VIH/SIDA. Sí. Que la iglesia que está reunida aquí, sepa y comprenda que cada respiración humana es sagrada para Dios; cada ser humano es hecho a imagen de Dios y que nosotros, como iglesia, estemos preocupados por respetar a toda la creación. Repito: que la iglesia que está reunida aquí, se convierta, pues ustedes han descuidado los más importantes asuntos de justicia, misericordia y fe (Mateo 23:23). Sí, que la iglesia que está reunida aquí, vuelva a sus respectivos países de origen a "producir fruto de una sincera conversión" en la lucha contra el VIH/SIDA (Mateo 3:8).

Bibliografia:

.Buckenham, Karen ed. Vio/ence Against Women: A Resource Manua/ For the Church in South Africa.

Natal: PACSA, 1999.

Carter, Warren. Matthewand The Margins: A Sociopo/itica/ and Re/igious Reading. New York:

Orbis Press, 2000.

Dibeela, Moiseraele P. What Does The Lord Require of Us? Nottingham: United Reformed Church

East Midland Synod, 2000.

Dube, M.W.I Postcolonia/ Feminist Interpretation ofthe Bible. St. Louis: Chalice Press, 2000.

Healing Where There is No healing: Reading the Miracles in an HIV/AIDS Context." In Essays in Honor of Daniel Patte. Philadelphia: Trinity Press, 2001.

Lerner, Natan. ReligionJ Beliefs And International Human Rights. New York Orbis 2000­.

Maluleke, T.S. "Towards a New Theological Education Curriculum for the Twenty-First Century jn Afrjca: HIV/AIDS and the New Kairos" Ponencja presentada en HIV/AIDS Curriculum for Theological Institutjons in Eastern Africa and Southern Africa. Map International, Nairobj Junio 26-30, 2000­

Allen Hon L. & Pamela Scharffer, "Reports of Abuse: AIDS Exacerbates Exploitation of Nuns." National Catholic Reporler 19/03/01.

Nurwegian Church Aid. The Globa/ HIV/AIDS Epidemic: Understanding the Issues. Noviembre 2000. .Newsom, Carol & Sharon Ringe, eds. The WomenJs Bible. Louisville: SPCK, 1992.

Nyambura, Njoroge. Kiama Kia Ngo: African Christian Feminist Ethic of Resistance and Transformation. Accra: Ghana, Asempa Publishers in Collaboration with the Legon Theological Studies Series Project, 2000.

Rakoczy, Susan ed. Silent No Longer: The Church Responds to Sexual Violence. Natal: Natal Wjtness Publishing Company 2000. .

Roetzel Calvin. The World That Shaped the New Testament. Atlanta: john Knox Press. 1985. .

Schussler Fiorenza, E & Mary Shawn Copeland, eds. Violence against Women Concilium. 1994/1. London: SMC Press, 1994.

Theisen, Gerd., Sociology of Early Palestinian Christianity. Philadelphja: Fortress Press, 1977. .

UNAIDS, Report On Global HIV/AIDS Epidemic. Junio 2000.

UNDP. Botswana Human Development Reporl: Towards An AIDS-Free Generation. Gaborone. UNDP, 2000.

.WCC, Facing AIDS: The Chal/enge, The ChurcheJs Response: A WCC Study DocumentJ Geneva WCC Publications, 1997.

WCC."The Ecumenical HIV/AIDS Intiatjve u Southern African Regjonal Consultation, Johannesburg, Marzo 26-28,01.

.Welbourn, Alice ed. Stepping Stones: A Training Package on HIV/AIDS Communication and Relationship Skil/s. Herts: ACTIONAID, 1998 edt.

.West, Geraid & Mussa W. Dube, The Bib/e in Africa. Leiden: Brill., 2000.


 

[1] Este documento se presentó ante la Consulta Regional Sudafricana sobre VIH/SIDA: Juntos podemos hacer la

 djferencia. Johannesburgo, Sud Afrjca, 26-29 de marzo 2001

[2] Para una detallada descripción de dichos grupos judíos, ver: Roetzel, Calvjn J., The World That Shaped the New Testament. Atlanta: John Knox Press 1985 y Gerd Theissen, Sociology of Early Palestinian ChristianityJ Phjladelphja: Fortress Press, 1977. Estos textos debaten sobre zelotes, Juan el Bautista, fariseos, saduceos, esenios, las comunidades de Qumram y el movimjento de Jesús, como grupos de diferentes intereses, que trataron de ofrecer solución en el despertar de la opresión política y la crisis nacional de la destrucción de los símbolos judíos centrales, el templo y Jerusalén en los años 63-70.

[3] Quizás, las iglesias independientes africanas han captado un importante tema teológico, ya que bautizan varias veces a sus miembros. Ver: I. Daniel, The Quest for Belonging,Gweru: Mambo Press, 1987.

[4] Otro ejemplo de la conversión de Jesús está en la historia de la mujer cananea, en Mateo 15:21-28. En tanto que Jesús no deseaba embarcarse en una misión a los paganos, la palabra de la mujer cananea -se dice­ lo persuade de lo contrario.

[5] En verdad, el paralelo de Mateo (19:16-30) de este versículo, indica que la iglesia dei primer siglo estaba incómoda con el retrato humano que Marcos hace de Jesús. Por eso, en Mateo, esta declaración es redactada para leer: “Maestro, que obras buenas debo hacer. .." En resumen, el adjetivo “bueno" ya no califica a Jesús; de aquí que tranquilamente se eluda la situación de Jesús negando que el sea bueno. No obstante, Lucas (18:18-30) mantiene la versión de Marcos.

[6] En realidad, el análisis redaccional indica que Mateo 3 ya está involucrando en una gran apología eI hecho de que Jesús se sometiera al bautismo de conversión para el perdón de los pecados. De ahí que solamente en Mateo encontremos una extensa controversia entre Jesús y Juan el B8utista previo al bautismo, el cual realmente es una expljcación de por que el debía someterse a un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. En Lucas 3:21, encontramos ciertos manejos similares del escritor. Lucas saca el bautismo de Jesús dei resto. No lo describe, pero informa en una frase, sin mencionar en la escena a Juan el Bautista. En Marcos 1: 1-11, el primer evangelio que se escribió, que también había sido usado por Mateo y Lucas para escribir sus evangelios, no tenemos tales explicaciones. Simplemente, Jesús va a Juan el Bautista y se somete a su bautismo, que era un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.

[7]  Una madre viuda, de Zambia, dice por ejemplo: " ¿De qué otro modo puedo alimentar a mis hijos, excepto que por prostituirme?" NCA Global HIV/AIDS Epidemic : Understanding the Issues, Noviembre 2000.

[8]   Los estudios sobre el abuso sexual dei clero no están limitados, por cierto, a la Iglesia Catolicorromana o al continente africano. Recientes estudios indican que es un problema muy extendido, que todavía requiere ser investigado. Ver: Marie M. Fortune, "Clergy Misconduct: Sexual Abuse in the Ministerial Relationship", pags. 109-118 en Concilium, 1994/1.

[9]   Encuentro que esta historia conlleva tonos racistas y coloniales. Por ejemplo, se la enfoca en Africa, mientras que se dice que el abuso de monjas sucede también en los EE.UU., Italia y otros pauses desarrollados. No se dan detalles de Italia y EE.UU. Además, algunas de las descripciones evocan estereotipos coloniales tales como la sexualidad negra, que uno no puede dejar de tomar sino con alguna reserva, o sin coincidir en que es insultante. Por ejemplo el informe de Reuter del 20 de marzo 01 dice: "Referente a Africa, su informe dijo: 'Es imposible (allí) para una mujer o una adolescente, rechazar a un hombre mayor, en particular a un sacerdote'. " Como mujer africana, me siento insultada por tales generalizaciones; son no solamente mentiras difundidas, sino que vienen a servir como un importantísimo estereotipo. Si se coteja esta declaración con Cutrufelli, M.R. , "Women of Africa: TheRoots of Oppression", quien dice: "Sea públicamente o en secreto, la prostitución es todavía la principal -si no la única­ fuente de trabajo para la mujer africana" (pag. 3), entonces es evidente que muchos de los salvadores de nuestras hermanas, occidentales, están trabajando dentro de estructuras de referencia racistas y coloniales.

[10] Los eruditos sostienen que esta cita esta extraída de Jeremías 31:15, de la versión Griega de la Septuaginta, pero  Mateo no sigue el texto exacto de Jeremías. Ver: Warren Carter, Matthew and the Margins, pag. 86.

 

 

VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR