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Mantengamos la promesa

Liturgia para el primer domingo de Adviento después  del Día Mundial del SIDA

Calendario de oraciones ecuménicas, Liberia, Sierra Leona

Este oficio religioso reúne los textos de Adviento del Leccionario común, ciclo C, bajo el tema “Mantengamos la promesa”. Esto secunda las campañas de la Alianza Ecuménica de Acción Mundial (EAA), la Campaña Mundial contra el SIDA y el tema de responsabilidad del Día Mundial del SIDA de 2006. La EAA centra su atención para el Día Mundial del SIDA en que los millones de personas que viven con VIH pero que no pueden acceder a las medicinas que prolongarían su vida consigan acceso al tratamiento. Según ONUSIDA/Organización Mundial de la Salud, unos seis millones de personas que viven con VIH no pueden obtener las medicinas que supondrían para ellos la diferencia entre la esperanza y la muerte. En África, muchos de los aproximadamente doce millones de huérfanos a causa del SIDA (cuyos padres han fallecido de enfermedades relacionadas con el SIDA) están infectados por VIH. El primer domingo de Adviento es un momento adecuado para considerar los efectos de esta enfermedad, apocalíptica en su alcance, y cómo nosotros los cristianos formamos parte de las promesas de Dios en este ámbito. Aquí encontrará más ideas para seguir tratando este tema a lo largo de todo el Adviento.

En 2006, el Día Mundial del SIDA (1 de diciembre) es un viernes. Esta liturgia se basa en el texto del primer domingo de Adviento (3 de diciembre), pero puede que las iglesias elijan celebrar este día una semana antes (Cristo Rey, 26 de noviembre) o el mismo 1 de diciembre.

Este oficio religioso ecuménico ha sido preparado por la Alianza Ecuménica de Acción Mundial y está disponible en español, francés e inglés. Por favor, no dude en usarlo entero o en parte, y adaptarlo a su realidad local si fuera necesario. Cuando haga uso de este recurso, por favor sírvase mencionar debidamente a la Alianza Ecuménica de Acción Mundial: www.e-alliance.ch

Agradecemos especialmente al Rev. Terry MacArthur la preparación de esta liturgia.


Preparación musical

Saludo

He aquí vienen días, dice el Señor, en que yo confirmaré mi promesa.

Ven, Emmanuel, ven.

Un renuevo justo actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra.

Ven, Emmanuel, ven.

Mi pueblo será salvo y habitará seguro.

Ven, Emmanuel, ven. Cumple tu promesa.

adaptado de Jeremías 33:14-16

Himno

Sugerencias:

Come, thou long-expected Jesus (Ven, Jesús muy esperado), Charles Wesley

Savior of the nations, come (Salvador de las naciones, ven), San Ambrosio

Watcher, tell us of the night (De la noche, guarda, ¿qué hay?), John Bowring

Una persona acerca una cesta con cajas de pastillas vacías. O podría haber una persona con una cesta de cajas de pastillas y varias personas con las manos vacías. Puede acompañarse esta representación con una flauta u otro instrumento que interprete la primera parte de “Oh ven, oh ven, Emmanuel”.

Lamento

El lector toma una de las cajas de pastillas vacías.

Dios de esperanza,
¿cuándo llegará el día
en que todas las personas que viven con VIH
tengan acceso al tratamiento, cuidados y apoyo que necesitan para vivir una vida fructífera?

Si puede haber un segundo lector, él o ella tomarán otra caja de pastillas vacía. Si sólo hay un lector, éste tomará otra caja vacía.

¿Cuándo llegará el día en que ningún recién nacido entre en este mundo ya infectado
porque su madre no pudo obtener las drogas antirretrovirales
que previenen la transmisión del VIH de madre a feto?

¿Cuándo llegará el día en que los niños no tengan que ver morir a su padre porque no hay
enfermeros para administrarle su medicación?

Lector 1           ¿Cuándo mantendrán los gobiernos sus promesas?
Lector 2           ¿Cuándo mantendrán los líderes sus promesas?

Lector 3           ¿Cuándo mantendré yo la promesa de amar al prójimo como a mí mismo? 
Lector 1           ¿Cuándo mantendrás tú, Dios, tu promesa de justicia y derecho?

Se vuelca la cesta con cajas de pastillas en el altar.

Respuesta cantada     ¡Oh, ven! ¡Oh, ven, Emmanuel!

Libra al cautivo Israel,

Que sufre desterrado aquí

Y espera al Hijo de David.

Lector 2:

¿Oyes a los solitarios, que sufren en el exilio,
el llanto de una niña que nunca conocerá la mano de su padre,
la súplica de un adolescente obligado a criar a sus hermanos y hermanas,
la desesperación de una abuela con diez nietos a los que alimentar
para quienes sólo existe pérdida, dolor, promesas vacías?          

Lector 1           ¿Cuándo mantendrán las compañías farmacéuticas sus promesas?

Lector 2           ¿Cuándo mantendrán los médicos y enfermeros sus promesas?

Lector 3           ¿Cuándo mantendrán los donantes sus promesas?

Lector 1           ¿Cuándo mantendrás tú, Dios, tus promesas de que tu pueblo será salvo?

El lector toma en sus manos un par de cajas de pastillas y las lanza con ira en una dirección que no comporte peligro.

Respuesta cantada
¡Oh, ven Tú, Aurora celestial!
Alúmbranos con tu verdad;

Disipa toda oscuridad
Y danos días de solaz

      

Lector 3          

¿Puedes ver la sombra oscura de la muerte,
las hijas que se venden para comprar comida,
los que se preocupan por lo que ocurrirá a sus hijos,
los que lloran en la noche aguardando la redención?

Lector 1           ¿Cuándo mantendrán los pastores y sacerdotes sus promesas?

Lector 2           ¿Cuándo mantendrán las iglesias sus promesas?

Lector 3           ¿Cuándo mantendré yo mi promesa?

Lector 1           ¿Cuándo mantendrás tú, Dios, tus promesas de que tu pueblo habitará seguro?

El lector tira al suelo algunas de las cajas de pastillas de la mesa del altar.

Respuesta cantada      

¡Oh, ven Tú, Vara de Isaí!
Redime al pueblo infeliz
Del poderío infernal,
Y dale vida celestial.

Alégrate, ¡oh Israel!

Vendrá, ya viene Emmanuel.

Lectura del Antiguo Testamento: Jeremías 33:14-16

He aquí vienen días, dice el Señor, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo justo, que actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra. En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura. Y se le llamará: “Señor, justicia nuestra”.

Salmo 25   (ligeramente adaptado)

A ti, Señor,
levantaré mi alma.
   
Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado.
No sea yo avergonzado.

No sea yo avergonzado.
¡No se alegren de mí mis enemigos!

Ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;
serán avergonzados los que se rebelan sin causa.


Muéstrame, Señor, tus caminos;
enséñame tus sendas.


Encamíname en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación;
en ti he esperado todo el día.

En este momento, el lector hace una pequeña pausa y luego continúa.

En ti he esperado todo el día.
En ti he esperado todo el día.


Acuérdate, Señor, de tus piedades
de tus piedades

y de tus misericordias,
tus misericordias,
que son perpetuas.

De los pecados de mi juventud y de mis rebeliones no te acuerdes.
Conforme a tu misericordia acuérdate, Señor, de mí,
por tu bondad.


Bueno y recto es el Señor;
por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.


Encaminará a los humildes en la justicia
y enseñará a los mansos su carrera.

Todas las sendas del Señor son misericordia y verdad
para los que guardan su pacto y sus testimonios.

Lectura de la Epístola: 1 Tesalonicenses 3:9-13

Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro y completemos lo que falte a vuestra fe?

Pero el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros. Que él afirme vuestros corazones, que os haga irreprochables en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

Aleluya cantada

Lectura del Evangelio: Lucas 21:25-36

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas. Los hombres quedarán sin aliento por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra, porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”.
También les dijo una parábola: “Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando veis que ya brotan, sabéis por vosotros mismos que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y de embriaguez y de las preocupaciones de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día, porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de la tierra. Velad, pues, orando en todo tiempo que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del hombre”.

Sermón

Himno  

Durante el himno, las cajas de pastillas vacías se pasan por toda la congregación. Si se han conseguido fácilmente, quizás se pueda dar una caja a cada miembro de la congregación.

Confesión y perdón

Llamamiento a la confesión

“Las personas quedarán sin aliento por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra”, dice Jesús. Sin embargo, en vez de erguirnos, levantar la cabeza y señalar la redención que se acerca, con frecuencia dejamos que el miedo nos supere, y sucumbimos a las preocupaciones de esta vida. No nos damos cuenta de la cercanía del reino de Dios y dejamos que se aflijan nuestros corazones. Nos vaciamos del espíritu de Dios, de la palabra de Dios.

Con una caja de pastillas vacía, guardamos silencio, permitiendo que Dios se dirija a cualquier vacuidad, miedo, pecado que viva en nosotros.

Silencio

Oración de confesión

Dios misericordioso,     

te confesamos que estamos atrapados en las redes del pecado y no podemos liberarnos.

No hemos abundado en amor unos para con otros.

No hemos abundado en amor hacia quienes viven con VIH o SIDA.

No hemos mantenido las promesas que te hicimos.

Perdónanos y libéranos para estar atentos a tu voluntad.

Llénanos de tu Espíritu,

para que nuestro mundo pueda ver que tu redención está cerca

a través de Jesucristo. Amén.

Respuesta cantada

Sugerencias: 

Señor, ten piedad
Escucha, Señor, nuestra oración

Palabras de perdón

La promesa de Dios no está vacía.
Dios llega al corazón nostálgico con redención.
Desde siempre, proclamamos que Cristo Jesús vino a salvar a los pecadores.
Él nos ha dado una nueva vida,
llena, rebosante, libre.
El cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras no pasarán. Tenemos su promesa. Él nos conducirá a la vida eterna. Amén.

El saludo de la paz

Afirmación de fe

Oraciones de intercesión

Como pueblo de la promesa de Dios, oramos por nuestro mundo y por los necesitados:  

Dios justo,
no permitas que quienes confían en ti sean avergonzados,
aunque se pregunten si son VIH positivos y se preocupen por ello,
aunque teman enfrentarse a la verdad,
aunque deseen ocultar su condición de VIH positivos.

No permitas que sean avergonzados
quienes se arman de valor para decir la verdad,
quienes luchan contra su ira y su temor,
quienes encuentran el camino de vuelta a ti.

Conforta a quienes lloran a sus seres queridos,
defiende a los débiles,
lleva sanación a quienes no dispondrán de medicinas,
y entereza a los que tienen las pastillas para contener los virus y bacterias.
No permitas que nadie de tu pueblo sea avergonzado.

Las iglesias que siguen el calendario de oraciones ecuménicas pueden incluir el siguiente fragmento de una oración escrita por Sahr Kemoore Salia para el servicio de culto que el Consejo de Iglesias de Sierra Leona celebró el 21 de septiembre de 2004 con motivo del Día Internacional de Oración por la Paz.

Señor Jesús, has venido para que tuviéramos vida y para que la tuviéramos en abundancia.
Necesitamos tu infinita misericordia para la paz.

Sin comida en la mesa ni dinero para enviar a los niños a la escuela ni pagar las facturas médicas,
la paz se escapa por la ventana.

El VIH, el SIDA y todo tipo de enfermedades y desempleo también pueden destrozar nuestra paz.

Cuando se pervierte la justicia y la corrupción enriquece a unos pocos a costa de las masas,
la paz se escurre entre los dedos de quienes gobiernan.

Oramos, por tanto, amado Señor, para que dotes a quienes ocupan puestos de confianza, poder y autoridad
de la sabiduría que proviene de ti con el fin de que el modo
en que gobiernan la familia, la comunidad, la institución y el estado
nos haga experimentar tu paz y gracia.

Entonces, toda la nación te oirá decirles: “Soy el Señor que trae la paz”.

Pueden añadirse otras oraciones sobre asuntos locales o personas del lugar.

Ofrenda 

Si este día se hace una ofrenda especial para un proyecto relacionado con el SIDA, debería explicarse tal proyecto. Si se han distribuido cajas de pastillas vacías entre los asistentes, puede invitarse a estos a poner dentro de la caja su donativo para el proyecto.

Lea a continuación otras opciones con respecto a las cajas de pastillas.

Ofertorio

Oración de acción de gracias por las ofrendas

Dios de promesa,
no has apartado a nadie de tu amor
ni has deseado a nadie la perdición.
Levantas renuevos justos para traer sanación a tu pueblo
y profetas de justicia para proclamar tu salvación.

Toma las ofrendas que te ofrecemos y bendícelas
para que tu redención se acerque
a todos los que necesitan de tu cuidado,
a todos los que necesitan de nuestro cuidado.
Oramos en el nombre de Jesucristo. Amén.

Himno

Envío (especialmente, en el caso de que los asistentes vayan a llevarse a casa las cajas de pastillas para utilizarlas durante el Adviento. Lea aquí abajo algunas ideas).

Dios de abundancia,
Dios de vida
en tu rectitud nos haces partícipes de tu promesa.

En tu justicia nos llamas a ser testigos de que tu día de redención está cerca.
Mientras llenamos estas cajas con donativos (o lo que se pida a la gente que haga)
haznos señas del amor que se arrima a quienes necesitan medicinas,
a aquellos para quienes las pastillas serían una liberación,

liberación para tener un trabajo,

liberación para soñar con un futuro,

liberación para criar a sus hijos,

liberación para abrazar, besar, tocar,

liberación para amar, liberación para vivir.

Oramos en nombre de nuestro redentor, Jesucristo. Amén.

Bendición

Himno

Oh ven, oh ven, Emmanuel (cantado esta vez como himno)

 

Algunas ideas para continuar utilizando la caja de pastillas durante el Adviento

Una posibilidad sería que los asistentes se llevaran a casa las cajas de pastillas y las trajeran más tarde durante el Adviento o en Navidad con un donativo para un proyecto relacionado con el SIDA.

En vez de un donativo, se podrían devolver las cajas de pastillas con oraciones para los que viven con VIH y SIDA o están infectados. Sin embargo, MUCHO CUIDADO, debe dejarse claro que no se debe nombrar en estas oraciones a ninguna persona sin su consentimiento expreso. Cada persona tiene derecho a contar su historia con respecto al VIH en el momento y situación que elija libremente.

Pueden decorarse las cajas de pastillas que los asistentes se llevan a casa para que formen parte de la decoración navideña de la iglesia, o para ponerlas en el árbol de Navidad, una vez las traigan de vuelta. También pueden colocarse junto a oraciones dedicadas a las personas que viven con VIH.

Otra opción sería colocar la caja de pastillas en el hogar junto a la corona de Adviento o las velas para que sirva de centro de oración durante este período.

Cada caja de pastillas podría representar una cantidad determinada de dinero recaudada para un proyecto relacionado con el VIH y el SIDA; cuando se recolectara esa cantidad, la caja de pastillas pasaría a ser una pieza del árbol de Navidad. Se alcanzaría el objetivo cuando se hubiera completado el árbol.

Para el segundo domingo de Adviento, el tema podría estar relacionado con la preparación del camino del Señor en tiempos de SIDA. ¿Qué cosas prácticas pueden hacer las congregaciones locales para recibir al Cristo que viene? ¿Quiénes nos animan ya a ir al desierto y cumplir la voluntad de Dios?

Para el tercer domingo de Adviento, podríamos preguntarnos qué nos diría Juan el Bautista que debemos hacer en un tiempo de SIDA para dar frutos de arrepentimiento. Con mucha frecuencia, se reprocha a las personas con VIH que deben arrepentirse de supuestos pecados del pasado. Pero, ¿tendría también Juan el Bautista palabras para las compañías farmacéuticas, para los líderes del gobierno y de la iglesia, para nosotros, cristianos corrientes que intentamos llevar vidas fieles? Podría haber una ofrenda de tarjetas postales a quienes ocupan puestos de poder, o cartas a los periódicos que lleven la voz de Juan el Bautista a quienes no siguen adelante con las promesas hechas.

El cuarto domingo de Adviento con la salutación de María y Elisabet, ambas embarazadas, sería un buen momento para lidiar con la manera en que las iglesias locales podrían ayudar a las madres VIH positivas para que no contagien el virus a sus bebés aún no nacidos. Los científicos han encontrado la forma de impedir el contagio. No obstante, aún no hemos encontrado los medios ni la voluntad necesaria para evitar que estos niños tengan el virus desde el momento de su primer llanto.

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