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DIA MUNDIAL DEL SIDA 2011

MENSAJE DE LAS ORGANIZACIONES BASADAS EN LA FE Y DE LA SOCIEDAD CIVIL PARA EL DÍA MUNDIAL DEL SIDA 2011

ALCANZAR LOS TRES CEROS.

Introducción:

 

El texto del Mensaje del Día Mundial del SIDA comienza con la breve descripción de la realidad que se desea modificar. Sin ese reconocimiento todo el documento sería una simple declamación. Es necesario que nuestras comunidades y nuestras personas se unan para realmente alcanzar para el año 2015 el CERO NUEVAS INFECCIONES, CERO MUERTES RELACIONADAS CON EL VIH Y CERO DISCRIMINACIÓN. Somos conscientes que no tenemos mucho tiempo y la tarea es compleja y diversa.

 

Objetivo:

Este Plan estratégico tiene que ayudarnos a lograr el acceso universal a la prevención del vih, su tratamiento, cuidado y apoyo para lograr revertir la difusión del virus y alcanzar realmente los OBJETIVOS DE DESARROLLO DEL MILENIO que nuestros gobiernos se propusieron alcanzar para el 2015. Esa es nuestra tarea de incidencia en políticas públicas.

 

Revolucionar la prevención del vih.

Las estadísticas de las nuevas infecciones nos muestran que los métodos hasta el momento empleados para la prevención no están dando los resultados esperados. Es por ello que con urgencia nos propongamos renovadas formas de prevención.

 

La epidemia continúa en nuestros  países  siendo  altamente  focalizada y por ello tenemos que  encontrar la forma de

dialogar con mente, corazón y acción abiertas con estos grupos que también son altamente vulnerables, no solo al virus, sino a estigma y discriminación.

Visión y Objetivos para el CERO NUEVAS INFECCIONES:

Construir una propuesta educativa para la prevención que siga los pasos propuestos por la teología latinoamericana de VER la realidad y sus problemas, JUZGAR las respuestas más humanas y posibles subordinando la dogmática a la vida, ACTUAR de forma siempre renovada que nos permita mejorar aquello que hemos hecho y que no han alcanzado los objetivos propuestos.

 

Sabemos que la eliminación de la transmisión vertical del virus está al alcance de nuestras manos y en eso no podemos ahorrar ni recursos ni esfuerzos. Los nuevos paradigmas en políticas de reducción del impacto del uso de drogas consideradas ilegales nos abren la posibilidad de una mirada centrada en los derechos humanos y sacar el tema del área policial para mirarlo en perspectiva tanto de derechos humanos y desde el mismo Evangelio.

 

Aportes de una nueva fase en tratamiento, cuidado y apoyo.

Las muertes relacionadas con el vih se pueden evitar. Esta crisis mundial exige un esfuerzo mundial. Asumimos el compromiso de ser parte de esa respuesta. Para ello tenemos que ejercer una clara incidencia en políticas públicas para que nuestros países con relación al vih declaren la emergencia sanitaria y poder de esta forma liberarse de las restricciones impuestas por la Organización Mundial de Comercio.

 

Visión y Objetivos para alcanzar CERO MUERTES.

Reconocer que aún en nuestros propios países y en nuestra región todavía hay áreas, grupos y personas que no tienen un sustentable acceso a los tratamientos que garantizan una real calidad de vida. Este es un obstáculo que debemos modificar.

 

La equidad de género comprendida en forma amplia y democrática es todavía una realidad a alcanzar. Lo hecho hasta ahora no es suficiente y los debates de la agenda pública nos muestran los dificultades que debemos enfrentar. El pleno respeto y reconocimiento de todas las diversidades en nuestras comunidades y en nuestra sociedad aún es asignatura pendiente.

 

Para alcanzar este equidad de género fundamentado en el Objetivo de CERO DISCRIMINACIÓN es necesario construir un mensaje que permita acciones de inclusividad y que sea alternativo a todos los mensajes que promueven descalificación que finalmente facilitan la discriminación.

 

Visión y Objetivos para CERO DISCRIMINACIÓN.

Nuestras comunidades de fe son formadoras de opinión y sobre ellas tenemos que actuar para que sean santuarios de una inclusión incondicional y radical de toda persona vulnerable al estigma y la discriminación, en especial cuando ellas se relacionan con el vih o el sida. Es necesario romper silencios y hablar de los temas tabúes.

 

Conclusión. Temas Centrales.

Aquellas personas y organizaciones que adhirieron a este mensaje saben muy bien que estamos al comienzo de una tarea. El lograr CERO NUEVAS INFECCIONES, CERO MUERTE RELACIONADA CON EL VIH Y CERO DISCRIMINACIÓN es un objetivo. Ahora tenemos que encontrar los caminos y rutas que nos permitan alcanzarlo. La tarea recién comienza. Necesitaremos toda la ayuda de ONUSIDA y de otras agencias del sistema de Naciones Unidas para que el año 2015 nos encuentre con la satisfacción de la tarea cumplida.

  

 

MENSAJE DE LAS ORGANIZACIONES BASADAS EN LA FE Y DE LA SOCIEDAD CIVIL PARA EL

DÍA MUNDIAL DEL SIDA 2011

ALCANZAR LOS TRES CEROS.

 

Luego de tres décadas de presencia de la epidemia del vih y del sida en medio de todos nosotros y nosotras, las comunidades de fe en el mundo entero y muy especialmente en América Latina, hemos tenido un  doloroso, difícil y prometedor aprendizaje. El vih nunca ha estado ausente de nuestras comunidades. Desde el mismo comienzo de la epidemia pudimos constatar que muchas de las personas afectadas o infectadas eran miembros activos y amados de nuestras propias instituciones y familias. Lamentablemente tuvieron que vivir esos procesos en soledad y en silencio. Es por ello que en este Día Mundial del SIDA 2011 queremos romper esas soledades y hacer visibles nuestras comuniones.

 

Desde el mismo comienzo de la epidemia, el vih no solamente alcanzó a miembros de nuestras comunidades y su entorno afectivo, sino que también afecto e infecto a destacados líderes de nuestras organizaciones y jerarquías. También ellas y ellos tuvieron que vivir esta situación con los signos del estigma y la discriminación que nuestros silencios o nuestros mensajes profundizaron. Es por ello que en este Día Mundial del SIDA 2011 queremos terminar con esos estigmas y esas discriminaciones.

 

Es por todo ello que queremos unir nuestras voces, vidas y acciones al Plan Estratégico para el período 2011-2015 elaborado por ONUSIDA, la organización que une los diversos esfuerzos de Naciones Unidas para la educación, la prevención, el cuidado y los promoción de los derechos humanos en el contexto de la epidemia del vih,  y que nos propone el objetivo mundial de alcanzar el acceso universal a la prevención del vih, su tratamiento, cuidado y apoyo y que busca detener y revertir la difusión del vih y contribuir a que juntos y juntas alcancemos los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 

Como comunidades de fe hacemos nuestros estos objetivos y estos tiempos y plazos. Queremos acompañar con todas nuestras energías, estructuras y liderazgo para lograr que todas las personas en el mundo pero especialmente en América Latina tengan asegurado el acceso incondicional, sin restricciones y de calidad a la información que previene, al cuidado y apoyo que incluye y la defensa de todos los derechos humanos que dignifican.

 

Revolucionar la prevención del vih.

Tenemos conciencia que cada día en el mundo siete mil nuevas personas se infectan con el vih. Cada una de estas personas, muchas de ellas miembros activos y valiosos de nuestras propias comunidades y de nuestro liderazgo hacen que con urgencia y honestidad busquemos revolucionar las políticas y prácticas de prevención de nuestras propias comunidades. Tenemos que asumir una clara posición crítica con relación a nuestras propuestas que en el pasado no han asegurado una prevención efectiva y humanamente posible. Para alcanzar este objetivo de creativas y posibles propuestas de una prevención revolucionaria en vih, tenemos que aprovechar las mejores experiencias aplicadas por diversos movimientos sociales que han construido nuevos paradigmas en políticas de salud y derechos sexuales, al relacionar los derechos humanos con las políticas del uso de drogas. Es necesario escuchar sus voces y tener un diálogo imaginativo y respetuoso con las personas y grupos que viven o están siendo afectados por la epidemia del vih.

 

 Tenemos que reconocer que en América Latina la epidemia sigue siendo altamente focalizada en personas de orientación homosexuales,  una prevención adecuada exige que entremos en estrecha cooperación con personas y grupos que en el pasado, y aún en el presente, han sido y son objeto de mensajes discriminatorios que necesitan ser criticados y reformulados. Esa es la revolución en la prevención que soñamos y con la cual queremos asumir y proponer este Plan Estratégico como una hoja de ruta que nos lleve a alcanzar los objetivos propuestos.

 

 

Visión y Objetivos para alcanzar la meta:

CERO NUEVAS INFECCIONES antes del año  2015.

 

 

Construir una propuesta de educación para la prevención que logre reducir la transmisión sexual del vih a la mitad, y esto exige que nuestras comunidades de fe entremos en diálogo con las organizaciones que representan los intereses y promueven los derechos de los hombres que tienen sexo con hombres. Igualmente tenemos que proponer como objetivo abrir nuestras mentes y corazones a las personas que vienen haciendo trabajos realmente novedosos para prevenir la infección de vih y defender los derechos de las personas que realizan trabajo sexual en las calles de nuestras ciudades.

 

Sabemos que estos son los puntos críticos de la prevención y los que ofrecen mayores dificultades a nuestras comunidades de fe. Es por ello que queremos en este Día Mundial del SIDA asumir estos desafíos sin silencios cómplices. Ha llegado el momento de ver, juzgar y actuar ahora y aquí. Es por ello que nuestro compromiso nos lleva a tener una mirada crítica con aquello que hemos hecho en el pasado y con el cual hacernos vulnerables a personas y grupos, asumiendo un diálogo equitativo con el objetivo de encontrar nuevos caminos que realmente revolucionen nuestras mentes, corazones y conductas.

 

Tenemos pleno conocimiento que la transmisión vertical, es decir, de una madre con vih a su bebé puede ser fácilmente evitada si esa mujer llega temprano a los servicios de salud que han de garantizar una calidad de vida y de respetuoso tratamiento que pueda evitar la infección de su hijo o hija. Nuestro compromiso que tiene como objetivo alcanzar CERO INFECCION de una madre a su bebe de manera integral y hemos de cuidar tanto a la madre como la vida en gestación.

 

Los nuevos paradigmas de aproximación pastoral a las personas que son usuarias de drogas tiene el objetivo de abandonar el modelo policial y considerar a cada una de estas personas ciudadanos de una republica que garantiza todos los derechos. Es por ello que nuestras comunidades tienen que entrar en diálogo sustentable con las organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil que vienen proponiendo nuevos caminos y respuestas. Nuestras comunidades pueden aportar a esta aproximación desde la equidad, la justicia, la perspectiva evangélicas de nuestras identidades siempre preocupadas de toda persona en situación de vulnerabilidad al estigma y la discriminación.

 

Aportes de una nueva fase en tratamiento, cuidado y apoyo.

Tenemos en nuestra memoria, oraciones y conciencia que solamente en el año 2009 aproximadamente un millón ochocientas mil personas murieron en el mundo de infecciones relacionadas con el vih. Estas muertes se hubieran podido evitar si gran parte si ellas, que más allá de un número estadísticos tenían biografías de una validez irrepetible, hubieran tenido acceso a tratamientos de acuerdo a sus necesidades. Diferentes servicios tanto de salud como de educación y de servicios han fallado. También nuestras comunidades al no incluir el tema de la prevención y el acceso universal y equitativo a los tratamientos que garantizan la calidad de vida, hemos sido responsables. Porque no queremos que eso se repita hoy, en este Día Mundial del SIDA 2011, asumimos este compromiso.

 

Para alcanzar este objetivo sabemos que muchas de los acuerdos y tratados que rigen a la Organización Mundial del Comercio necesitan ser criticados, revisados y actualizados. Por eso queremos acompañar los esfuerzos de nuestros gobiernos y de la sociedad civil en modificar estos acuerdos para que dejen de ser obstáculos en el acceso a los tratamientos, que los conflictos de derechos e intereses puedan ser solucionados teniendo en cuenta las vidas de personas y grupos en situación de vulnerabilidad económica y social. Sabemos que eso es posible y por ello queremos trabajar junto a quienes sueñan con un mundo más justo.

 

 

Visión y Objetivos para alcanzar la meta:

CERO MUERTES RELACIONADAS CON EL SIDA antes del año  2015.

 

 

Si bien América Latina tiene una posición relativamente más positiva en cuanto al acceso universal a las terapias antiretrovirales que aseguran que las personas que viven con vih puedan tener la seguridad de una vida de calidad, aún hay regiones donde ese derecho no se ha alcanzado. Es por ello que nuestro compromiso no termina en las fronteras nacionales sino que asumiendo que nuestra fe nos hace ciudadanos y ciudadanas de aquella ciudad en la cual la voluntad de calidad de vida de Aquel que nos hace familia, queremos unir nuestro clamor a otras voces que solicitan ya que el CERO MUERTES RELACIONADAS CON EL SIDA sea una realidad aquí y ahora. No hemos de bajar los brazos hasta que todas las personas con vih o sida que necesitan tratamiento tengan pleno acceso a ellos en nuestro continente

 

Avances en los derechos humanos y la equidad de género en la respuesta al vih

Nuestras comunidades de fe hacen del enfoque de derechos humanos y de la equidad de género un eje de interpretación, reflexión y acción que no queremos ni podemos ignorar. Hemos asumido esa perspectiva y no la hemos de abandonar porque el mismo Evangelio nos compele una y otra vez a mirar la realidad desde esta perspectiva.

 

A partir de este compromiso tenemos que revisar con valentía todas aquellas acciones, propuestas y mensajes que no han promovido ni protegido los derechos de las personas afectadas e infectadas por vih o sida. Asumimos nuestra responsabilidad en la fundamentación de muchos estigmas que han provocado discriminación. Hoy queremos reparar esa situación porque ese estigma y esa discriminación han provocado que muchas personas, hermanos y hermanas nuestras, no tuvieran un adecuado acceso a tratamientos, cuidados y apoyo. Todo esfuerzo que en nuestras sociedades se hagan para proteger los derechos humanos, promover el respeto de todas las dignidades y de todas las identidades, tiene que contar en la vanguardia de esos esfuerzos a nuestras comunidades de fe.

 

Nuestro opción siempre renovada y siempre escandalosa con quienes nuestras sociedades y aún nuestras propias comunidades han estigmatizados y marginados, nos lleva hoy a asumir el compromiso de asegurar que toda persona, independientemente de sus identidades tengan asegurado una correcta protección de sus derechos. Somos conscientes que el estigma y la discriminación que conduce a la marginalidad e ilegalidad hacen que personas y grupos sean más vulnerables al vih. Es por ello que para alcanzar el CERO EN DISCRIMINACIÓN nos proponemos aumentar nuestras acciones, recursos y apoyos, de forma que lleguemos al 2015 con la satisfacción del deber cumplido. 

 

 

Visión y Objetivos para alcanzar la meta:

CERO DISCRIMINACIÒN antes del año  2015.

 

 

El debate de la agenda pública en muchos de nuestros países muestra las dificultades que diversas leyes propuestas contra la discriminación han sufrido. Aún hay una tarea en este importante capítulo donde las comunidades de fe, como formadoras de opinión tiene un significativo papel a cumplir, pero esa responsabilidad exige una fuerte crítica sobre mensajes, acciones y posiciones públicas que hemos asumido en el pasado y que no queremos que se repitan en el futuro porque también nosotros y nosotras queremos llegar al 2015 con el objetivo cumplido de Cero Discriminación empezando  justamente con nuestras propias comunidades.

 

Tenemos que romper los silencios y la violencia verbal e ideológica que vivimos haciendo visible a personas que tiene estilos de vida diferentes a las propuestas por nuestras comunidades. Tenemos que recordar una y otra vez que hablamos desde una identidad religiosa en un contexto altamente diverso. Ese respeto del pluralismo que solicitamos para nuestra propia identidad confesional tiene que ser el fundamento de nuestro respeto por la diversidad cultural, social, religiosa dentro del contexto en que nos toca vivir. Tenemos que transformarnos en monitores de la libertad e igualdad religiosa como la madre de todas las libertades. No se puede aspirar a vivir en libertad religiosa si no es acompañada por el pleno ejercicio de todas las otras libertades.

 

Desde ese respeto del pluralismo de vidas, valores, actitudes y culturas es que queremos hablar con los grupos y personas vulnerables al estigma y la discriminación relacionadas con el vih. Queremos romper el silencio y las dificultades que nuestras comunidades tienen de hablar con relación a las personas que ejercen el trabajo sexual, con las personas que son usuarios de drogas que aún consideramos ilegales, junto a las personas de orientación homosexual o de diversas identidades sexuales. Reconocemos y queremos cambiar todas nuestras actitudes que no reconocen la violencia de género que existe no solo en la sociedad sino en nuestras propias comunidades. Queremos decirles a todas ellas y a todos ellos que por derecho evangélico son parte de ese espacio que llamamos Reino de Dios.

 

Conclusión. Temas Centrales.

Queremos, juntos y juntas, construir un mensaje que sea realmente integral y que incluya una respuesta siempre nueva y desafiante que pueda alcanzar a las personas y grupos más vulnerables al estigma y la discriminación relacionado con el vih y sida. Queremos, en unidad, movilizar todas nuestras energías para constituirnos en santuarios de protección de los derechos humanos y aplicar nuestras energías para que nuestros países cumplan con los acuerdos y declaraciones que promueven esos derechos.

 

Tenemos delante de nosotros y nosotras las Metas de Desarrollo del Milenio sabiendo que cada una de las metas allí propuestas tiene relación con el alcanzar el objetivo de CERO NUEVA INFECCION, CERO MUERTE RELACIONADA CON EL SIDA Y CERO DISCRIMINACIÓN. Asumimos y renovamos en este Día Mundial del SIDA 2011 el compromiso de promover estos objetivos en nuestras comunidades de fe, en nuestras organizaciones y propias vidas y abrirnos a la generosa y confiable cooperación con todos los hombres y mujeres, que igual que nosotros y nosotras trabajamos por un mundo más humano, justo y solidario.

 

            “Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos” 

                        Ciclo B. Primer Domingo de Adviento.  Lectura del Profeta Isaías (64:1-9)

 

Adhesiones:

 
  • Lic. Gerardo García Helder. Presidente AMICO (Asociación para la
    Misericordia y la Comprensión) Buenos Aires. Argentina

  • Iglesia Anabautista Menonita de Buenos Aires

  • Pastor César Henríquez Acción Ecuménica- Venezuela  

  • Pastor Lisandro Orlov. Pastoral Ecuménica VIH y SIDA.  Buenos Aires. Argentina

  • Rev. Dan González Ortega –Pastor Presbiteriano, Rector de la Comunidad Teológica de México

  • Dr. Moisés Pérez Espino –Pastor Luterano, Vicerrector Académico de la Comunidad Teológica de México

  • Ing. Victoriano Báez-Camargo –Bautista, Vicerrector Administrativo de la Comunidad Teológica de México

  • Rev. Ángela Trejo Haager –Pastora Luterana, Coordinadora del Seminario Luterano Augsburgo (Comunidad Teológica de México)

  • Mtro. Javier Ulloa Castellanos –Pastor Bautista, Coordinador del Seminario Bautista de México (Comunidad Teológica de México)

  • M.V.Z. Eugenio Araiza Bahena –Menonita, Director General de la Asociación Mexicana de Transformación Rural y Urbana, A.C. (Comunidad Teológica de México)

  • P. Pablo Ramos –Sacerdote Anglicano, Dean del Seminario Anglicano de “San Andrés” (Comunidad Teológica de México)

  • Pbro. Edgar Gutiérrez Torres –Pastor Metodista, Rector del Seminario Metodista “Gonzalo Báez-Camargo” (Comunidad Teológica de México)

  • Mtro. Alberto Arenas Mondragón. Pastor Presbiteriano, Coordinador de la Facultad Latinoamericana de Teología Reformada (Comunidad Teológica de México)

  • Lic. Joel Roldán Parra. Pastor Pentecostal, Director del Instituto Palabra de Sabiduría (Comunidad Teológica de México)

  • Dr. José Ramón Alcántara Mejía. Pastor Luterano, Presidente del Consejo Directivo de la Comunidad Teológica de México.

  • Dr. P. Ricardo Blanco Beledo. Sacerdote Anglicano, Coordinador de Capellanía (Comunidad Teológica de México)

  • Mtro. David Abdiel Rodríguez Fuentes. Pastor Presbiteriano, Coordinador de Pastorales Emergentes (Comunidad Teológica de México)

  • Lic. Eugenio Araiza Bahena. Director de AMEXTRA A.C. (Asociación Mexicana de Transformación Rural y Urbana A.C.) México. D.F.

  • Rev. Gerardo Oberman. Presidente de las Iglesias Reformadas en Argentina (Adherida a la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.

  • Obispo Melvin Jiménez. Iglesia Luterana Costarricense. San José. Costa Rica.

  • Guillermo C. Font. Consejero Pastoral de la Iglesia Evangélica Menonita de Trenque Lauquen. Director y Editor de la Revista “Cairos” y de Ediciones Cairos. Argentina.

  • Rev. Héctor Antonio Fernández Espino. Pastor Luterano. Director Asociación Instituto Ecuménico Diaconal Esteban- El Salvador, Centro América.

  • Ana Langerak. Pastora de la Iglesia Luterana Costarricense. Centro América

  • Pastor Raúl A. Gleim  - Misión María Magdalena – Iglesia Evangélica Luterana Unida  – Resistencia – Chaco Argentina

  • Lic.Cs.Religiosas Lina Tudela (Pastoral ecuménica de acompañamiento a personas viviendo con vih y sida - Chile).

  • Rev. P. Dr : Livan Echazabal Responsable de la Pastoral de la Salud Iglesia Anglicana del Uruguay

  • Rev. Aldo M. Etchegoyen Obispo (Emérito) Iglesia Evangélica Metodista Argentina

  • Lic. Nicolás Gómez Núñez. Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas, (FASIC) Santiago de Chile.

  • Sra. Ramona Coceres , Misión Maria Magdalena  de la Iglesia Evangélica Luterana Unida. Resistencia Chaco

  • Lic. Marco A. Morales. Moderador de Congregación Cristiana Inclusiva, Emaús – Vida en Abundancia, México, D.F.

  • Pbra. Loida Gáffaro de Valera. Moderadora Iglesia Presbiteriana de Venezuela.

  • YWCA de Perú. Lissette Herrera. Presidenta. Silvana Ayaipoma. Secretaria General.

  • Rvdo. Adiel Julio Ubarne Quintana. Iglesia Presbiteriana de Venezuela. Moderador del Presbiterio Occidental

 

 

Ciclo B. Primer Domingo de Adviento

Evangelio: Marcos 13, 24-37

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 64, 1-9

Salmo Responsorial: Salmo 80, 1-7, 16-18

Segunda Lectura: 1º Corintios 1, 3-9

 

 

 

EVANGELIO Marcos 13, 24-37

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Pueden encontrar este texto en el sitio: http://www.sobicain.org/shell.asp?p=Biblia

En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos y discípulas: “En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo de la humanidad venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

 

Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta  de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.

 

 “Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como una persona que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!”

Aclamemos el Evangelio del Señor.

 

CERO DISCRIMINACIÓN

Hace pocos días viendo una imagen de un cuadro de Sandro Botticelli, titulado “La Virgen del Libro” me di cuenta que en esa escena de María y el Niño Jesús, lleno de ternura se hacen presente ya los signos de la pasión. El Niño Jesús tiene en sus manos los clavos de la pasión y en torno a su brazo la corona de espinas. El pintor con pensamiento teológico ubica esta escena del comienzo en la perspectiva del final. Igualmente la Iglesia al colocar este texto del Evangelio de Marcos al comienzo del año eclesiástico también nos induce a pensar en perspectiva, a no quedarnos en el día a día sino el planificar y ver el mañana. El lenguaje apocalíptico de este pasaje no nos tiene que someter al miedo y al terror, sino que tenemos que tener en cuenta que siempre este género literario tenía como intención marcar rupturas con sistemas de explotación y poder opresor, ver con confianza el mañana y actuar en forma atrevida mientras esperamos que esa victoria de la justicia y la equidad se haga visible, real y cotidiana.

 

En esa misma perspectiva como comunidades de fe nos preparamos para celebrar el Día Mundial del SIDA 2011 sabiendo que es una invitación para asumir una militancia que esté dispuesta a correr riesgo al comprometerse con firmeza en el propósito de “Alcanzar la meta de CERO en nuevas infecciones, el CERO en las muertes relacionadas con el sida y el CERO en discriminación”  Todas estas metas exigen de nosotros y nosotras una clara vocación de incidencia en políticas públicas que nos permitan implementar campañas de prevención que hablen a la realidad específica y concreta de cada sociedad rompiendo los silencios que tabúes y prejuicios aún rodean a los temas críticos y esenciales de la prevención. Exige de quienes soñamos en un mundo sin vih ni sida a través de un acceso universal a los tratamientos que aseguran la calidad de vida de las personas infectadas, y a las comunidades de fe, a todas ellas, les corresponde un papel sumamente importante en alcanzar el CERO DISCRIMINACIÓN ya que muchas veces sus actitudes, sus mensajes y sus propuestas han sido el fundamento de mucha de la discriminación que existe en nuestras sociedades y en nuestras propias comunidades. Alcanzar el CERO DISCRIMINACIÓN exige una honesta relectura de nuestros fundamentos confesionales y de nuestras prácticas pastorales. Esperamos que la propuesta de este texto del Evangelio de Marcos nos pueda brindar un cuaderno de ruta para planificar esta acción de liberación, de esperanza y de ruptura con todos nuestros silencios y todas nuestras complicidades.

 

Tenemos como tarea en este domingo y en todos los demás de este año encontrar la puerta que nos permita relacionar este texto con una perspectiva que les hable tanto a las personas con vih como a quienes son, desde hace muchos años, activistas en la promoción de todos los derechos y de todas las dignidades.

 

Desde la primera frase el evangelista coloca en labios de Jesús de Nazaret el sueño, la propuesta y el programa de acción que comienza ahora y que llegará a su plenitud en un futuro que ya está al alcance de las manos de toda la humanidad. “En ese tiempo” no es un tiempo ni de terror ni de miedo. El lenguaje simbólico de tribulaciones, del sol que se oscurece y de las estrellas que caen del cielo, son indicios de la radicalidad del cambio. Ese tiempo esperado es un tiempo de liberación de todas las opresiones y del brillo de la justicia y la verdad. Seguramente que para alcanzarlo tenemos que disponer desde ahora la certeza de saber que hemos de encontrar tribulaciones. Alcanzar el Cero de muertes relacionadas con el sida implica indudablemente una tarea constante de enfrentar la poca decisión política de gobiernos, funcionarios y estructuras diversas, que aún conserva muchísimo poder. Lograr que haya una efectiva educación para la prevención que nos permita soñar en un mundo sin vih y sin sida, lograr que haya Cero infecciones ha de demandar en quienes somos militantes de la vida, la inclusión a todo nivel y  la justicia, un compromiso constante y permanente de enfrentar con todas nuestras energías infinidad de prejuicios, miedos, silencios e hipocresías.

 

En ese tiempo” Jesús de Nazaret ubica nuestro hoy en una perspectiva de urgencia. Es necesario que ahora y aquí preparemos con todas nuestras fuerzas y compromiso la llegada del nuevo sol, de la nueva luna y de las nuevas estrellas que han de reemplazar este sistema que está y tiene que estar en crisis para permitir el nacimiento de nuevas propuestas y sistemas más humanos y solidarios y menos financieros y de mercado. Es necesario conmover los astros y el cielo como condición previa para poder ver al Hijo de toda la humanidad venir en las nubes que anuncian un nuevo régimen que cumple la voluntad de Dios y donde quienes anuncian la verdadera gloria y poder de Dios consiste en la promoción de quienes son las y los más vulnerables a la exclusión, el estigma y la discriminación. Solo un radical cambio cósmico permitirá el nacimiento de una nueva realidad. Solo entonces los militantes de esta buena noticia de esperanza, justicia e inclusión se revelarán como los verdaderos y auténticos ángeles de ese Reino donde será realidad el Cero de nuevas infecciones de vih, el Cero de muertes relacionadas con el sida y Cero discriminación de las personas infectadas o afectadas por la epidemia.

 

La gran tarea de quienes escuchan este evangelio en este contexto del Día Mundial del SIDA 2011 es proponer a nuestras comunidades, a nuestros líderes y a todas las organizaciones de buena voluntad comprometidas con los derechos y las dignidades humanas, en que tenemos que proponernos alcanzar en este año lograr finalmente el Cero discriminación. Para ello tenemos que apagar el brillo de los soles y las lunas teológicas que aún fundamenta la exclusión, de dejar caer las estrellas pastorales que anuncian gloria donde solo hay pobreza, opresión y estigmas. No tenemos que tener miedo sino la plena confianza que luego de este tiempo de muchas rupturas,  comprometiendo cada hora y cada día en romper con los sistemas teológicos y con las fundamentalistas y literales formas de comprender las Escrituras,  podremos ver al Hijo de todas las humanidades venir sobre las nubes de una comunidad radicalmente inclusiva, porque esa incondicional comunión es el verdadero y escandaloso poder y gloria del Dios que asume todas las vulnerabilidades.

 

Aún cuando la propuesta radical, fascinante, provocativa de este Día Mundial del SIDA de alcanzar en los próximos meses CERO DISCRIMINACIÓN, CERO MUERTE Y CERO INFECCIÓN  nos parezca utópica, el texto del Evangelio nos dice que es imparable. Todos los signos de este tiempo nos revelan que de una u otra forma esa meta es posible. Es muy seguro que tendremos que pasar por muchas tribulaciones, algunas postergaciones temporarias y otras dificultades, pero estos objetivos continuarán vivos en nuestro compromiso y los de nuestras comunidades y organizaciones. Estos objetivos están cerca, todas las Declaraciones de Compromisos de gobiernos y sistemas ya lo prometen. Seguramente algunos han de trabajar con mayor entusiasmo y otros con menos, pero el objetivo se alcanzará. Dios no quiere que pase esta generación sin llegar a ver un mundo libre de sida. El cielo y la tierra del antiguo sistema pueden pasar pero esta promesa divina no pasará. Nadie sabe cuando será ese día y a que hora va ocurrir pero nuestra esperanza no se moverá de este objetivo.

 

Con la mirada puesta en el objetivo propuesto para este Día Mundial del SIDA queremos renovar nuestro compromiso de alcanzar el CERO muerte, CERO infecciones nuevas y CERO discriminación.  Indudablemente para lograrlo tenemos que estar prevenidos y atentos frente a todas las tentaciones que nos rodean de bajar los brazos, de disminuir nuestras propuestas  y de guardar silencio ante actos de corrupción, ignorancia, prejuicios e indolencia. No nos hemos de callar. Hemos de hablar porque esa es nuestra herramienta que hace visible nuestro compromiso. Estamos prevenidos y los estaremos cada día y a cada hora de este año, no nos tomarán por sorpresa porque les conocemos. No nos van a encontrar dormidos ni dormidas.

 

Para la reunión de grupo

Debemos analizar nuestro compromiso relacionado con el vih y sida: ¿estamos pensando en forma apocalíptica sin esperanza o nuestra aproximación al tema tiene como eje al anunciar la buena noticia que es posible alcanzar en medio de muchas tribulaciones que ya conocemos el objetivo de los tres CEROS es posibles? ¿Es central en nuestra forma de ver, pensar y actuar la certeza que a través  de esta crisis veremos al Hijo de la humanidad venir lleno con el poder y la gloria de Aquel que se hace vulnerable para terminar con todas las vulnerabilidades y que abre las puertas de nuestras comunidades a los cuatro puntos cardinales de las personas y grupos que aún no viven la realidad del CERO discriminación?

 

Para la oración de las y los fieles

En este tiempo de Adviento y de espera confiada y atenta, nos unimos en oración para interceder por todas las personas que viven o están afectadas por el vih o sida y por todo el Cuerpo de Cristo para que tenga líderes proféticos que se atrevan a proponer alcanzar el CERO nuevas infecciones de vih, CERO muerte relacionadas con el sida y CERO discriminación,  para que por tu espíritu de justicia e inclusión puedan actuar transformando esta tierra y este cielo en una casa de hermanos y hermanas.

 

(Se hace un breve silencio.)

 

Tú eres la Casa de quienes no encuentran su hogar en esta realidad,  por eso concédenos el coraje de ponernos en tus manos para que nos conduzcas en las acciones que nos liberen del estigma y la discriminación que vivimos en el contexto de la epidemia del vih y del sida, pueda ser superado y para que las puertas de nuestras mentes, corazones y comunidades se abran sin condiciones.

 

Meta de todos los milenios, concédenos un liderazgo que nos mantenga cuidadosos y prevenidos contra toda inequidad, injusticia y violencia. Concédenos la visión de servir a nuestros hermanos y hermanos sabiendo que en realidad te estamos sirviendo a ti. Sabemos que tu llegada siempre es imprevista y por ello te rogamos que nos mantengas despiertos y despiertas para que nunca te traicionemos ni traicionemos a quienes viven en situación de vulnerabilidad al estigma y la discriminación...

 

Meta de nuestro compromiso de bautismo, te rogamos que la justicia y la misericordia se encuentre y abracen en medio de nuestra comunidad y en nuestras vidas para que todas aquellas `personas que proceden de los cuatro puntos cardinales de la diversidad de estilos de vida encuentra en nosotros y nosotras su hogar, su familia y su comunidad.

 

Oración comunitaria

Misterio del tiempo del Reino,  que sustentas a todo ser y toda vida, que cuidad del cosmos y al ser humano dentro de él: acoge nuestro deseo de caminar por la vida confiados en la bondad paradójica de tu iniciativa, que nos antecede y supera, y en la que queremos tener el coraje de cifrar nuestra esperanza a pesar de todos los signos de desesperanza que nos rodean. Te presentamos la expresión de nuestros sentimientos más profundos y compromiso de ser guías y líderes proféticos, empoderados por tu Espíritu para que podamos actuar proféticamente.  Aumenta nuestra fe y esperanza, consolida tu amor en nosotros y nosotras para que actuemos de forma tal que podamos celebrar en esta generación tu venida. Por aquel que Viene y se Encarna en nuestros sueños y se hace nuestra meta en este milenio y por siempre. Amén.

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires

Noviembre 2011

 

Ciclo B. Segundo Domingo de Adviento

Evangelio: Marcos 1, 1-8

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 40,1-11

Salmo Responsorial: Salmo 85,1-2, 8-13

Segunda Lectura: 2º Pedro 3, 8-15a

 

 

 

EVANGELIO Marcos 1, 1-8

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.

Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.    Aclamemos el  Evangelio del Señor.

 

MODAS, DESIERTOS Y REVOLUCIÓN

 

El relato de hoy comienzo con todo. Fuegos artificiales, la orquesta tocando a fondo y con energía, los diferentes actores, todo nos brinda desde la primera frase las claves para una comprensión de todo el relato. Esas claves son el contenido profundo de toda proclamación que pretenda ser evangélica, el lugar desde donde se realiza esa proclamación y el objetivo de la misma. Toda una planificación estratégica para quienes trabajamos en el contexto de la epidemia del vih y del sida.

 

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, es decir, un proceso que tiene un origen pero que aún no tiene un fin. Una vez que se inicia esa dinámica ya no se la puede parar. Esa Buena Nueva tiene una fuente en la cual se nutre pero continúa fluyendo en forma creativa y recreativa. Esa Buena Noticia no es un libro ni una biografía ni una historia. Es el núcleo duro y perdurable de toda evangelización: hacer presente, visible y palpable una buena noticia para todas las personas en situación de exclusión, de estigma y exclusión. Es una buena noticia para todas las personas y grupos vulnerables al vih y al sida. No es una nueva ley, ni son los mandamientos viejos o nuevos o los reglamentos diversos que imponen condiciones de pertenencia. Es la convocatoria sin exclusiones.

 

Esa buena noticia, ese evangelio, no nos pertenece porque tiene un propietario: Jesús de Nazaret, a quien confesamos como el Cristo del Dios del Reino. No es propiedad de ninguna institución ni jerarquía. Esta buena noticia, ese evangelio, solamente se puede descifrar y comprender en perspectiva profética. Es el anuncio de liberación a todas y todos los oprimidos, estigmatizados y marginados en cualquier circunstancia y por diversos sistemas. Es el comienzo de un nuevo y definitivo éxodo hacia las tierras prometidas de  la libertad, solidaridad, equidad y justicia. Todo el escenario, las y los protagonistas y el libreto en general esta colocado de forma tal de no dejar dudas sobre la forma en que debemos comprender este evangelio. Siempre tiene que ser una buena noticia. No permitamos que comprensiones moralizantes y estigmatizadoras le hagan perder el rumbo a nuestra proclamación si quiere ser evangélica.

 

Esa proclamación se ubica en el lugar utópico y teológico de un desierto que se considera el espacio en el cual se vivió la relación con Dios y con la comunidad en clara obediencia a la voluntad de Aquel que inicia todos los éxodos de liberación. En el imaginario popular de aquel tiempo el desierto era la memoria de un tiempo en que no había templos ni jerarquías políticas o religiosas que oprimieran económica o teológicamente. Se tenía como paradigma o modelo de toda construcción que se fundamentara en la justicia y la equidad. Esa voz que clama en ese espacio ya es toda una definición política que siempre es una amenaza a los poderes establecidos de distintos colores y estructuras. También nuestra proclamación de una buena nueva tiene que construirse desde las márgenes de toda sociedad y toda institución. Este desierto como definición política y teológica todavía tiene vigencia. La epidemia del vih y sida es hoy un desierto que nos ubica en las márgenes de muchos sistemas de exclusión.

 

Además de ser el espacio de la justicia y la solidaridad política y teológica, el desierto es el espacio en el cual se inician todas las revoluciones y de todos los movimientos contestatarios de situaciones inequitativas. Todos los movimientos de cambio y todas las revoluciones en el tiempo de Jesús de Nazaret comenzaron en los desiertos. Es una estrategia de cambios radicales y de cuestionamientos serios y con riesgos. La buena noticia, el evangelio, no es un elemento que se pueda negociar ni con Jerusalén ni con Judea. Las personas que quieran formar parte de la radical inclusión del proyecto de Dios que llamamos Reino, tienen la necesidad de abandonar sus complicidades con los espacios del poder opresor. Se terminó el tiempo de la diplomacia y de la paciencia. Las buenas nuevas siempre son una explosión de inclusión, de cambios inesperados y escandalosos. Es el comienzo del cumplimiento de las promesas de construcción de nuevos espacios donde todas las liberaciones han de ser proclamadas y donde se han de iniciar todos los éxodos que nos llevaran por diversos caminos a la unidad en equidad y justicia.

 

Indudablemente Juan a quien llaman el bautista, no es el centro de este prólogo al relato que nos describe el contenido del evangelio de Jesús de Nazaret. Es este Jesús quien es el actor principal de todo este relato. Es su camino y el de su proyecto el que debemos preparar. Para llegar a la nueva tierra prometida que todos los ríos  Jordán  nos hacen ya pregustar, debemos sortear muchos obstáculos y quitar muchas piedras de ese camino. Eso se nos aclara y especifica desde un primer momento en que se nos convoca a ser parte de este caminar. Nadie nos está engañando ni se nos promete ninguna falsa prosperidad fundamentada en el mantenimiento de situaciones conocidas de inequidad. Evangelio y revolución de todas las situaciones de opresión y exclusión, tanto a nivel personal como comunitario, van juntas. Las buenas noticias que proféticamente nos anuncia Jesús de Nazaret, obligatoriamente han de producir cambios muy fuertes y profundamente escandalosos para nuestros criterios de pureza y de aquello que consideramos política y teológicamente correcto. Solo en esa perspectiva el evangelio continuará siendo la revolucionaria buena noticia que anuncia un tiempo de reconstrucción del proyecto original del creador de toda vida

 

Es sorprendente como el anuncio de este bautismo de conversión para el perdón de los pecados se hace en clave de jubileo. El vocabulario utilizado une esta proclamación con el proceso establecido en el antiguo régimen para renovar la sociedad de estructuras injustas y volverle a dar el carácter solidario que se había vivido en la etapa del desierto. Todos los jubileos en las Escrituras tienen como finalidad poner fin a situaciones de injusticias, legales pero no legitimas. El movimiento de los jubileos es un intento siempre renovado de volver al espíritu de justicia vivido en aquel tiempo utópico y teológico ubicado en el desierto, pero es también un llamado a iniciar procesos revolucionarios de todos los éxodos que abandonan los pecados sociales y comunitarios.

 

Este bautismo de conversión para el perdón de los pecados hace que las personas que vivían en la zona de la ortodoxia fundamentalista de Judea y los que disfrutaban de los beneficios injustos de espacios de poder, simbolizado por las ciudades con sus palacios y templos, tengan que salir en forma de protesta y contestataria de esos espacios. El es inicio de un nuevo éxodo que revolucionariamente huye de esos espacios para ubicarse en otro horizonte teológico que acompaña otro horizonte político.  Frente a la buena noticia de que otra comunidad de fe y otra organización política es posible tenemos que tomar decisiones con graves consecuencias. O nos quedamos tal como estamos gozando de estructuras injustas o salimos a todos los desiertos de los éxodos, rompiendo complicidades. Este movimiento y esta peregrinación sin retorno es la parte visible del anuncio de la buena nueva que nos lleva a construir nuevas tierras prometidas donde todos los vulnerables de todos los sistemas y de todos los virus encontrarán una propuesta de un mundo renovado.

 

Es evidente que la descripción de las vestimentas de Juan al que llamamos el bautista, no es un detallado catálogo de la última moda “leather” en aquellos tiempos. Tiene que ve con la coherencia necesaria entre aquello que se proclama y la vida cotidiana personal y comunitaria. A lo largo de la historia del cristianismo se ha comprobado que si bien el hábito no hace al monje porque se han traicionado la simbología de esas vestimentas, no podemos dejar de comprobar la necesaria relación entre el anuncio de una buena noticia y las prácticas de la vida cotidiana.

 

Todas y cada uno de las vestimentas de Juan son un anuncio de la perspectiva profética del anuncio de la buena noticia del aquel que nos acompaña en todos los caminos y en todos los procesos de jubileos y de éxodos.

 

Para la revisión de vida

¿Estamos decididos a emprender un camino que me lleva a desiertos teológicos y pastorales que necesitan construir nuevos mensajes, actualizar acciones y llamar a mis hermanos y hermanas a un nuevo bautismo de conversión para dialogar con las personas que viven con vih y sida?

 

Para la reunión de grupo

A lo largo de los tiempos hemos exiliado a muchos y a muchas por sus diversidades: ¿estamos dispuestos a anunciar el fin de exilios y ser la tierra de inclusión y confidencialidad donde las personas que viven con vih y con sida se siente seguras frente a los peligros del estigma y la discriminación?

 

¿Hemos tomado conciencia de la necesidad de cambios en nuestras vidas personales y comunitarias a través de un renovado bautismo en las aguas de la vida nueva de quienes se atreven a dejar las estructuras de opresión?

 

Para la oración de las y  los fieles

Esperando el cumplimiento de todas tus promesas, concédenos la fuerza de interceder por tu iglesia para que sea instrumento de renovación y liberación en medio de las tinieblas de todos los poderes que nos tientan y que contaminan tu creación.

 

(Se hace un breve silencio)

 

Tú que nunca dejas de escuchar las voces que proclaman en todos los desiertos y en todos los espacios de resistencia, te damos gracias por llamarnos a formar una comunidad de pecadores perdonados en nuestro bautismo de fuego y espíritu. Ayúdanos a escuchar tus buenas noticias como buenas noticias y nunca a transformarlas en leyes y reglamentos. Eres propicio, Señor, con tu tierra, cambias la suerte de tu pueblo.

 

Tu que nunca estás ausente ni lejano del corazón de quienes de esperan, te alabamos porque nos propones todos los días nuevos caminos y nuevos desafíos. Envía tu Espíritu para que tengamos la valentía de remover las piedras que encontramos en el camino que nos lleva al Reino prometido, donde todas y todos seremos abrazados por tu reconciliación y perdón. Perdonas la culpa de tu pueblo, lo absuelves de sus pecados.

 

Luz de todas las luces, que nos llamas a ser luz que no se esconde ni tiene miedo de iluminar las injusticias y las discriminaciones. Concédenos que en nuestro trabajo pastoral junto a las personas estigmatizadas por vivir con vih ilumine mentes, corazones y vidas y nos lleve a gritar: justicia y libertad. ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación!

 

Oración comunitaria

Mueve nuestros corazones y nuestras voces, Tú que eres la promesa eterna, para que preparemos todos los caminos que conducen hacia aquel que es Camino, Verdad y Vida. Por su llegada siempre inesperada y siempre desafiante, concédenos la fortaleza en nuestros desiertos, para que iluminados por tu Evangelio y solamente desde el podamos vencer todas las tinieblas de este sistema de desertificación de naturaleza y existencias. Te lo pedimos por Aquel que es la esperanza de todas nuestras esperas. Amén.

 

(o también:)

 

Palabra viva y firme,

         murmullo que grita,

         dialogo que construye comunidad,

Concédenos la valentía de romper silencios,

         para que nuestro clamor se transforme en acción.

Condúcenos a los desiertos de la opresión,

         para que anunciemos buenas nuevas

         de libertad y de inclusión.

Revélate en todos los desiertos,

         para que junto a los márgenes

         vivamos la revolución de tu evangelio.

No permitas que transformemos

                 tus buenas nuevas en un libro cerrado.

Envía tu espíritu de transformación

         para que en todos los desiertos,

         crezca la semilla de la justicia,

         las flores de la equidad,

         y el fruto de la inclusividad.

Ven pronto, Palabra eterna,

         te estamos esperando.

Amén

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires.

Diciembre 2008

 

Ciclo B. Tercer  Domingo de Adviento

Evangelio: Juan 1, 6-8, 19-28

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 61, 1-4, 8-11

Salmo Responsorial: Salmo 126 o Lucas 1, 47-55

Segunda Lectura: 1º Tesalonisenses 5, 16-24

 

 

 

EVANGELIO Juan 1, 6-8, 19-28

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llama Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todas y todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz.

 

Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: «¿Quién eres tú?” Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: «Yo no soy el Mesías”. “¿Quién eres, entonces?”, le preguntaron: « ¿Eres Elías?» Juan dijo: «No.”. “¿Eres el Profeta?» «Tampoco», respondió. Ellos insistieron: « ¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?» Y él les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.»

 

Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: « ¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?»  Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.»  Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.    Aclamemos el Evangelio del Señor.

 

TESTIGOS DE LA LUZ Y DE LA CRUZ

 

El lema de la Campaña Mundial para el Día del Sida 2008 nos proponía reflexionar sobre: “Lidera, Empodera, Actúa”.  Sin lugar a dudas podemos pensar en estas propuestas desde una teología de la gloria o desde una teología de la cruz. Siempre encontraremos este dilema hermenéutico. Quienes piensan en liderar desde posiciones de poder y superioridad inmediatamente hablaran de “manejar” situaciones y personas como si se tratara de macetas. Juan, a quien llamamos el bautista nos ofrece un modelo de liderazgo totalmente diferente que se construye desde la teología de la cruz, que esencialmente quiere servir en la construcción de un mundo y una iglesia más fraterna, equitativa y con justicia.

 

La aparición de este liderazgo es simple y muy común. Es a través de una persona, que al igual que Jesús de Nazaret es enviado con una misión: el de ser testigo. Esta palabra en griego es “martirio” y de por sí nos ubica en una perspectiva de un liderazgo que corre muchos riesgos al romper con barreras y fronteras, con divisiones y clasificaciones. No es una tarea fácil ser testigo de la luz en un mundo de tinieblas con mucho poder. Esa luz nos trae el proyecto del Aquel que reina con criterios sorprendentes a nuestras formas de catalogar personas y situaciones. Quienes estamos comprometidos en hacer de la epidemia del vih una oportunidad de conversión de iglesias y sociedades sabemos muy bien los riesgos de martirio que significa el reconocer todas las dignidades y proclamar el necesario respeto de todos los derechos humanos en la diversidad de personas e identidades afectadas por el vih o el sida.

 

Esa luz que estamos llamados a testificar hasta el martirio no nos pertenece ni le pertenece a ninguna institución ni organización ni jerarquía porque le pertenece a Jesús de Nazaret. Esa luz la debemos comprender no solamente en perspectiva de martirio sino también en perspectiva profética. El liderazgo de Juan, al que llamamos bautista, nos ilustra muy bien el riesgo que representa asumir ese testimonio profético. Conocemos el final de la historia.

 

Para asumir ese testimonio de martirio y profético necesitamos nosotras y nosotros mismos ser empoderados porque inmediatamente los grupos de poder y de control enviaran expertos a examinar nuestra forma nueva y creativa de relacionarnos con las personas y grupos vulnerables al vih. Los muchos sacerdotes y levitas de entonces y de ahora, desde las estructuras de poder ubicadas en todos los Jerusalén del mundo, quieren conocer las identidad de las personas porque piensan tener el derecho a determinarán si con esa información pueden ser aceptables y admitida. Podríamos decir que Juan, al que llamamos el bautista, sale del closet, da a conocer su verdadera identidad. Asume su identidad corriendo todos los riesgos y evitando todas las confusiones.

 

Muchas de las personas que acompañamos en el contexto del vih y del sida infinidad de veces tienen que responder cuestionarios similares y hechos con la misma intencionalidad: «¿Quién eres tú?” ¿Eres usuario de drogas o traficante? ¿Usas crack o solamente coca? ¿Eres hetero u homosexual? ¿Activo o pasivo? ¿Eres profesional del sexo o simplemente aficionado? ¡Cuantos riesgos se corre al responder a cualquiera de estas preguntas frente a los sacerdotes y levitas de nuestras comunidades que se interponen en los caminos de Dios!

 

Al igual que Juan, al que llamamos el bautista, y frente a las insistentes preguntas inquisitoriales de nuestros hermanos y hermanas, también debemos responder que el trabajo pastoral junta a las personas y los grupos vulnerables al vih consiste en gritar en todos los desiertos que nos convocan a promover la justicia y a la revolución. Nuestro testimonio de la luz consiste en quitar todos los obstáculos que impidan la radical inclusividad de nuestras comunidades. Debemos allanar las situaciones de estigma, sospechas, discriminación y exclusión. ¡Que los caminos de aquel que se hace camino estén libres de obstáculos, prejuicios y leyes que impidan a uno solo de estos hermanos y hermanas sentir que hay una nueva tierra prometida al otro lado del Jordán! Esta tarea de derrumbar murallas y facilitar el acceso a nuestras comunidades se hace en espíritu profético, de denuncia y de propuestas.

 

Quienes trabajamos en la crisis del vih y sida aplanando los obstáculos que excluyen a muchas personas que viven con el virus, tenemos la misión de hacer sentir que nuestras comunidades son ahora y aquí la tierra prometida o el Reino de la justicia y de la inclusividad que nos revela el Evangelio. Muchas y muchos nos cuestionarán nuestra forma desafiante y escandalosa de bautizar una extraña y sorprendente forma de comprender las buenas noticias de liberación que nos revela Jesús de Nazaret al que confesamos con todos los riesgos que es el Cristo del Dios del Reino.

 

En el contexto del vih y sida hemos descubierto que en medio de nosotros y nosotras hay alguien al que no conocemos pero que al esconderse en las y los estigmatizados nos revela la dignidad de todos los seres humanos que viven situaciones de opresión y estigma. Aquél que se esconde en pesebres y en los márgenes de nuestras sociedades y que rechaza palacios y templos, no revela que la única forma de ver su rostro y tocar con nuestras manos su presencia es mirando el rostro de las  y los hermanos afectados e infectados por el estigma y la discriminación de todos los virus de intolerancia y odio,  y que quienes se sienten expertos en ortodoxias y rituales, desparraman por el mundo usando radios y televisiones diversas.

 

Para vivir este testimonio de martirio y este espíritu profético Juan se ubica en las márgenes del Jordán, siempre al otro lado de las barreras y los límites de quienes quieren sentirse superiores y un poco más puros que los demás. La voz que facilita los caminos y que grita las buenas nuevas de reparación y de inclusión se ubica en ese espacio utópico y teológico del desierto en un tiempo cuando no había ni templos ni jerarquías y nadie se sentía dueño de la verdad. No había en aquel desierto, antesala de todas las tierras prometidas, ni reyes ni sumos sacerdotes ni reverendos ni reverendas,  ni santidades en grados diversos.

 

En este sentido quiero traer a la memoria el comentario de Lutero a este texto cuando dice: “El comienzo del reino eterno de Cristo y del Nuevo Testamento son coincidentes con el tiempo de Juan el Bautista. Y simultáneamente el régimen de Moisés, de los profetas, de los sacerdotes y de los levitas, terminó. Cristo mismo nos lo dice en Mateo 11,13: “Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan” Y ya que Cristo, el Señor, actualmente está presente, la misión de Moisés, los sacerdotes y los profetas, quienes han instruido al pueblo de Israel y han gobernado de acuerdo con la Ley, ha terminado; porque su tiempo no se extiende más allá del advenimiento de Cristo. Con Su advenimiento las reglas de Moisés han llegado a su fin, con sus prescripciones relacionadas con los pleitos, matrimonio, divorcio, herencias, penalidades por transgresiones diversas, regulaciones eclesiásticas para el templo, el sacerdocio, la liturgia divina, las ceremonias de la iglesia, circuncisión, ayunos, sacrificios, y otras cosas similares[1] Esta parece una muy buena noticia que no creo que alegre a muchos de las misma manera con que nos alegra a quienes estamos llamados a ser testigos de un nuevo liderazgo desde el servicio y la simplicidad y que hemos sido empoderados para todo martirio.

 

El testimonio de Juan a quien llamamos el bautista, nos dice que su liderazgo no es digno de desatar la correa de las sandalias de Aquel que es el verdadero esposo de la comunidad de fe. Para quienes viven esta tarea desde una teología de la gloria esta afirmación le debe sonar muy extraña porque solamente los esclavos o las esposas realizaban esta tarea como signo de sumisión y humildad. En la tierra prometida del Reino, donde todos las jerarquías serán puestos patas para arriba, el inclinarnos ante la dignidad de otros y otras reconociendo en esos rostros el rostro escondido del verdadero sacerdote, del esposo legitimo, hace de nuestra pastoral este llamado a la cruz que puede sonar como un gozoso himno que nos empodera para actuar de esta manera y con este espíritu.

   

Para la revisión de vida

Nada ni nadie puede sustituir la presencia escondida de aquel que es Luz y que nos llama a ser luz. Nuestro liderazgo consiste en abrir caminos, en facilitar senderos, en allanar dificultades en fidelidad a la sorprendente gracia de Dios.

             

Para la reunión de grupo

¿El espíritu del Señor está sobre nosotros y nosotras? En nuestra acción pastoral junta a las personas y grupos vulnerables al vih y la sida ¿nos sentimos ungidos para llevar la buena noticia a las y los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar liberación a las y los cautivos y la libertad a las y los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor, a consolar a todas y todos los que están en duelo, a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría y su abatimiento por un canto de alabanza?

 

Para la oración de las y los fieles

Esperando siempre en tu promesa de luz, concédenos el poder interceder por tu comunidad de fe, por todo el mundo y por toda tu creación.

 

(Se hace un breve silencio:)

 

Nos alegramos en tu comunidad de fe. Congrega a tu cuerpo que lleva todos los signos de todos los estigmas para que con un fuerte liderazgo de servicio y simplicidad pueda sostener con firmeza su esperanza en ese Reino que ya viene y que ya está en medio de todos nosotros y nosotras. Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos.

 

Nos alegramos en medio de tu creación y de este mundo. Restaura la luz de tu voluntad para que todos aquellos y aquellas que están amenazados por los desastres ecológicos que nacen de nuestro egoísmo y pecado puedan sostener acciones que repare y restaure la pureza de tu creación y de tu mundo. Las y los que siembran entre lágrimas, cosecharán entre canciones.

 

Nos alegramos en tu acción de sanación radical de nuestras divisiones y nuestras injusticias. Empoderanos para asumir una tarea y acción que pueda detener el vih y todas las epidemias de discriminación y marginación. Concédenos una identidad de testigos y profetas de tu luz. El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas

 

Oración comunitaria

Creador de todos los motivos de nuestra espera y de nuestra esperanza, ya que una vez llamaste a Juan el bautista a dar testimonio hasta el martirio de la llegada de tu Hijo y a preparar su camino de sorprendente gracia, concede a nosotras y nosotros, tu pueblo, la sabiduría de ver tu proyecto y propósito escondido en nuestra realidad y la capacidad de escuchar tu voluntad a fin de que podamos dar testimonio ahora y aquí de tu presencia y a facilitar el camino de quienes quiere venir a recibirte. Por Jesús, tu Hijo y Cristo, nuestro hermano y compañero, que vive y lidera junto a Aquel que determina todo de acuerdo a su plan, y con tu Espíritu de santidad, una sola fuente de empoderamiento, ahora y siempre. Amén.

 

Ciclo B. Cuarto  Domingo de Adviento

Evangelio: Lucas 1, 26-38

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: 2º Samuel 7, 1-11, 16

Salmo Responsorial: Salmo 89, 1-4, 19-26

Segunda Lectura: Romanos 16, 25-27

 

 

 

EVANGELIO Lucas 1, 26-38

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: « ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.» Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.» María dijo al Ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?» El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.» María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó.   Aclamemos el Evangelio del Señor.

 

PROPOSICIÓN INDECENTE.

 

Este pasaje del evangelio tiene un dramatismo que ninguna tarjeta de Navidad puede ocultar ni diluir. Todo es muy extraño, raro y sorprendente. La acción se ubica en el lugar muy poco ortodoxo desde una perspectiva teológica centrada en Jerusalén. Esta región es denominada despectivamente como Galilea de los gentiles, con toda la carga negativa que puede suponer esa forma de hablar en labios de convencidos fundamentalistas.

 

Toda la escena es una abierta trasgresión a las consideraciones establecidas y aceptadas sobre lo que debe ser un matrimonio legalmente constituido y una familia de acuerdo a las pautas de cualquier defensor de los valores familiares y morales de aquel tiempo y de ahora. Este pasaje contiene una propuesta que suena profundamente rara e indecente y que nos sorprende de la misma forma en que lo hizo y escandalizó a María, la campesina. Este diálogo ubica el nacimiento de Jesús de Nazaret rompiendo desde su misma encarnación con los modelos de familia patriarcal y su estructura jerárquica y reproductora de sistemas simbólicos de sumisiones de mujeres y niños y aún de varones en situación de menor poder. La encarnación es, desde un comienzo, una ruptura con ese ordenamiento que sostiene sistemas y paradigmas morales que solo han servido para excluir y marginar. El Dios que se hace Emmanuel pone en peligro y cuestiona esas estructuras. Es por ello que la comunidad de fe cuando está defendiendo la “sagrada familia” debe analizar cuidadosamente si esa defensa esté en comunión con la tradición de Jesús de Nazaret o es una construcción cultural, social y teológica para proteger situaciones de poder que nada tiene que ver con la propuesta evangélica de una comunidad de iguales y de todas las igualdades.

 

La figura de José es totalmente marginal y secundaria en esta nueva concepción de familia alternativa y desconcertante. El sistema patriarcal es cuestionado seis meses antes del nacimiento de Jesús, de la misma manera como continua siendo cuestionado por quienes se atreven a escuchar el Evangelio con otros oídos y con otras acciones. Ni una sola gota de sangre de José ni de David corre por las venas del nuevo bebé que se llamará Jesús y que vivirá en la marginal y sospechosa Nazaret. Las diversas genealogías colocadas aquí y allí en los Evangelios son verdaderas fantasías teológicas que quieren ocultar la radicalidad de la encarnación de Aquel que siempre está cerca de quienes son estigmatizados, sospechados y excluidos. Las dificultades que encuentran los estudiosos para compatibilizar esas genealogías nos muestran la creatividad teológica.

 

En realidad este niño podría muy bien ser clasificado por los defensores de los valores morales y familiares tradicionales de aquel tiempo y de ahora como un bastardo. Quienes no pueden ir más allá de la letra sin captar el espíritu de las acciones de Dios siempre tendrán dificultades en encontrar la fuerza revolucionaria y escandalosa del Evangelio y todas sus explicaciones tendrán como objetivo domesticar esa fuerza. Al escribir este adjetivo y calificación, aún ahora y hoy, me estremece y confunde porque me enfrenta con la paradójica,  escandalosa y despojada encarnación de Quien escoge siempre lo escondido y despreciado. Solo quienes podemos ir más allá de las apariencias podremos descubrir el hilo conductor de la historia y sus propuestas.

 

Es muy posible que Jesús no tenga ni una sola gota de sangre que pueda relacionarle con el ADN de David, el rey. Quizás esa es una construcción teológica como para hacer menos escandalosos los extraños caminos que escoge el gran Trasgresor de fronteras y murallas. Y realmente me alegra pensar que hay una posibilidad de que no tenga ninguna relación con antecedentes de poder un poco desprestigiados y,  que en su Encarnación, el despojarse de Jesús sea tan radical. No solo abandona su condición de divinidad, sino que elige ser una persona sin ningún antecedente sanguíneo con los opresores y guerreros de antes o de ahora. No solo escoge el camino de toda la humanidad simple y pobre sino que elige ser como quienes son sujetos de la trata de personas, recordando que las y los esclavos de otros tiempos eran objeto de la diversión sexual de los explotadores. Esta reflexión me lleva a una dimensión en la que realmente me da miedo continuar pensado las consecuencias de una tan escandalosa encarnación. Pensar que además de asumir una condición humana, se hace esclavo con todas las connotaciones sexuales que tiene esa realidad, porque se somete para denunciar y liberarnos de traficantes inescrupulosos. Para darle dimensión de modelo a su acción, escoge ubicarse entre quienes son considerados subversivos para el sistema de todas las trata de personas y que por ser peligrosos merecen la muerte porque viene a subvertir el orden moral lógico y racional establecido. Ese despojarse tan radical es el núcleo que resulta tan duro de aceptar por los que quieren limitar la radicalidad de esa encarnación.

 

María, de acuerdo al Evangelio, no tiene ningún mérito ni antecedente personal para ser escogida como para ser instrumento de tan escandalosa instalación del Dios Emmanuel entre nosotros y nosotras. La virginidad es una situación temporaria y ocasional. Esa condición sexual no garantiza absolutamente nada de nadie y no nos dice nada sobre la calidad moral, social o teológica de la persona escogida con esa característica. Me cuesta entender el debate que se ha establecido sobre este dato biográfico.  Considero que es una forma poética y con un lenguaje e imágenes encantadoras,  comunicar que toda esta iniciativa y proyecto desconcertante, le pertenece solo a Dios. Todo el debate sobre la virginidad de Maria es, muchas veces,  otro intento de despojar a la Encarnación de Quien lo ha creado todo, de su profundo escándalo. El centro del diálogo y del debate que se establece entre Gabriel, el ángel,  y María, la doncella, no se centra sobre este accidente sexual sino sobre la escandalosa e indecente propuesta que viene desde Aquel que es el centro de todas las escenas.

 

La indecencia está en la propuesta y el escándalo esta en la obediente respuesta de María. Esta escena nos revela que el proyecto de Dios puede tomar caminos que muchas veces no coinciden con nuestros criterios de lo que se considera decente y honorable. La propuesta de Dios lleva a María a aceptar aquello que a los ojos ciegos a la acción paradójica de Dios, consideran siempre como sospechosas e indecentes. Este diálogo está lleno de palabras como “desconcertada”, “no temas” y de preguntas que revelan duda e incredulidad humanamente justificadas: “¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?”

 

La gracia de Aquel que es fuente de todas las gracias es siempre sorprendente, escandalosa y su dimensión nos causa siempre temor. María ha sido favorecida por Quien tiene todos los planes de vida, sin que ella haya aportado absolutamente nada. Esa gracia es total y fantástica y radicalmente libre, gratuita y paradójica.  Si encontráramos una sola virtud que haga a María merecedora de esta gracia sorprendente se rompería todo el encanto de la escena. Cuando buscamos virtudes como condición para recibir la gracia de Dios y la inclusión en la comunidad de fe y esperanza también rompemos el encanto del anuncio de la gracia y el amor incondicional y libre de Dios.

 

Al estar escuchando este Evangelio en el contexto de la epidemia del vih y en el diálogo profundo y respetuoso con las personas y grupos vulnerables al vih y al sida, también estamos llamados y llamadas a anunciar la misma calidad de gracia libre, incondicional y gratuita del Altísimo. Ninguna persona puede quedar al margen de esta proclamación y de esta realidad. Gracia siempre imprevista, siempre sorprendente, y que siempre nos desconcierta.

 

Me llena de gozo al ver todo el escándalo que ha producido en mi persona una relectura del Evangelio en perspectiva del vih y del compromiso con personas y grupos vulnerables al vih. Me alegro en Aquel que es mi líder porque me ha renovado en el escándalo y en el desconcierto. Yo también quiero ser vulnerable al evangelio y ser desconcertado, al igual que Maria y de esta actuar de acuerdo a este estilo de Encarnación y vivir con coherencia la buena noticia.

 

Esta escena me ha convencido que, si el objetivo de una pastoral con personas que viven con vih, es lograr que cada una pueda reconocer que es servidor o servidora del Señor, debemos juntos y juntas aceptar que se haga en nosotros y nosotras su voluntad. Esta es condición previa al anunciar que el Espíritu de toda santidad descenderá sobre cada uno de quienes logramos aceptar esa escandalosa  gracia de Dios.

 

En este tiempo de todos los advientos del que será líder por siempre cuyo liderazgo no tendrá fin  y que nos empodera para anunciar a todas las personas y grupos vulnerables al vih: “Alégrense, llenas y llenos de gracia, el Señor esta con todas y todos ustedes”. Saludar de esta manera y actuar en consecuencia, a hermanos y hermanas, extraños y extrañas y sentir que es verdad, que el Señor esta con todos nosotros y nosotras. Y tener la firma voluntad que ese saludo deje de ser una formula retórica y litúrgica para ser una confesión y un credo para que el Espíritu de todas las santidades y de todas las dignidades descienda sobre nuestra realidad, sobre esta epidemia y sobre nuestras comunidades de fe.

 

Para la revisión de vida

¿Estamos dispuestos a correr los riesgos de comunión que nos pide el Evangelio? ¿Estamos dispuestos a decirle que si al proyecto de Dios y despojarnos de todo poder, prestigio y desafiar los criterios de nuestra sociedad, comunidad de fe y familiares y entrar en comunión incondicional con las personas y grupos vulnerables al vih y al sida?

 

Para la reunión de grupo

En este tiempo de espera y desconcierto frente a la propuesta de Dios Emmanuel, ¿tendremos la gozosa valentía de encontrar y poner de manifiesto la santidad de personas e identidades cuando otros y otras se escandalizan y tienen vergüenza? ¿Esta Navidad podrá ser un tiempo de sanación de nuestras divisiones y lograr que aquellas y aquellos que no encontraron lugar en el mesón de nuestras comunidades puedan escuchar el anuncio de Gabriel, el ángel de Dios, que anuncia gracia y amor para todos y todas?

 

Para la oración de las y  los fieles

Con la firme esperanza en tus promesas que anuncian que el Reino ya está en medio de nosotros y nosotras, oramos para que tu iglesia y toda la creación sean iluminadas con la luz de Belén.

 

(Se hace un breve silencio:)

 

Conmueve a tu iglesia, Memoria de todas las justicias, para que sea un signo de tu presencia y de tu Reino entre quienes esperan un futuro mejor, y para que tu pueblo fiel renueve su compromiso de bautismo que revele tu amor incondicional. Cantaré eternamente el amor del Señor.

 

Conmueve a todas las naciones, Primero y Último de todas las cosas, para que sean instrumentos de tu paz. Que tu Palabra hecha carne conduzca a todos sus líderes y gobernantes, a sus docentes y estudiantes, obreros y desocupados, para que puedan vivir en solidaridad que busca equidad y para que quiten todos los obstáculos que impiden tu llegada. Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.

 

Conmuévenos para que en todos aquellos y aquellas que sufren opresión, estigma y exclusión, te podamos descubrir y ser puentes y signos de reconciliación, dignidad y de un futuro mejor. Concédenos que esta celebración de tu irrupción en nuestra historia con fortalezca en la confianza y en la esperanza al saber que tú no abandonas a los que te buscan. Tu has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo.

 

Oración comunitaria

            Palabra de vida y justicia, que en otros tiempos, y de muchas formas, hablaste por tus profetas en todos los pueblos y naciones, y que para nosotros y nosotras, en nuestro hermano Jesús de Nazaret, hiciste brillar tu amor de un modo inefable; haz que a la luz de tu Evangelio, diseminado por todo el mundo, todas las religiones acojan el don de tu Palabra y la pongan en práctica en la fraternidad universal que a todos nos has prometido. Tú que vives y haces vivir, amas y haces amar, por los siglos de los siglos. Amén.

   

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Diciembre 2008

 

 

Ciclo A. B.C.

LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR.

Amanecer de Navidad II

(Leccionario Común Revisado)

Evangelio : Lucas 2, [1-7] 8-20

Primera Lectura: Isaías 62. 6-13

Salmo Responsorial: Salmo 97

Segunda Lectura: Tito 3, 4-7

   

 

EVANGELIO
Lucas 2, [1-7] 8-20

 

[En aquella  época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue].

 

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el ángel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor, Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:“¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz a los seres humanos amados por  él!”

 

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían  unos a otros. “Vayamos  a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado”.Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.

 

Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído conforme al anuncio que habían recibido.   El Evangelio del Señor.

 

MARGENTES Y ESCANDALO

 

El gran desafío que nos presenta este texto del evangelio es mantener su carácter de escándalo. Lamentablemente a lo largo de los siglos y en diversos lugares y comunidades hemos domesticado este texto y edulcorado su mensaje. Actualmente es un texto que se puede representar, leer, utilizar para mensajes de Navidad sin que nadie se sienta cuestionado, interpelado o llamado a la conversión. Tenemos una visión romántica e idílica de la situación que nos protege del ser confrontados y confrontadas para asumir el riesgo de vivir el Evangelio en su plenitud.

 

En primer lugar tenemos el aspecto político de este relato. El nacimiento, la encarnación del Mesías no se produce en un vacío como muchas de nuestras celebraciones y predicaciones. Las indicaciones del censo y de emperadores y gobernadores, no solo son datos para fijar una fecha aproximada del nacimiento, sino que nos anuncia que toda encarnación de Dios se produce en un contexto político y tiene como objetivo en constituirse en un contra sistema alternativo.  Ese censo del emperador Augusto, que muy posiblemente nunca existió y que me importa muy poco si realmente  se hizo. Lo que si me revela es que el Evangelista capto la ideología globalizante de todo imperio. Este censo es una realidad de todos los imperios que quieren construir una paz impuesta por las armas y el poder desde los centros jerárquicos de las estructuras dominantes. Frente a esa pax romana, a esa globalización imperial, se construye una alternativa política que ya no se construye desde los poderosos y desde los centros financieros, sino que se construye desde todos los márgenes. Belén, el pesebre, María y José, representan todos los márgenes de nuestras vidas e historias. La pax Christi es totalmente diferente y alternativa a la paz que imponen los imperios con sus guerras preventivas de guerras.

 

La epidemia del vih también se encarna en un sistema político y tiene la fuerza suficiente como para ayudarnos a leer la realidad, construir la historia y proponer una iglesia que ya no espera nada de los centros imperiales sino que se construye desde todos los márgenes de ese sistema. El pesebre, Belén, pastores y los progenitores del Niño nos revelan que nosotros y nosotras también construimos una nueva historia y una globalización alternativa de los márgenes. ¡Qué formidable herramienta interpretativa del Evangelio nos concede nuestro diálogo honesto y franco con las personas y grupos en situación del vulnerabilidad al vih y sida! La epidemia nos ha llevado a los márgenes del sistema y de la iglesia como para que comencemos a recorrer otros caminos que conducen a los establos, pesebres, chiqueros, villas miserias, asentamientos, tierras ocupadas o como queramos hacer visible este nacimiento.

 

Todos aquellos y aquellas que han experimentado el estigma y el rechazo del sistema y de las comunidades de fe, en los pastores encuentran el paradigma de su dignidad. Junto a ellos y ellas, a todas y todos los pastores del mundo, es decir, traducidos en nuestras categorías, junto a quienes el sistema y las iglesias han colocado en el último y más bajo escalón de las dignidades. Desde allí estamos llamados y llamadas a construir esta paz de Cristo que marca una diferencia y otro nuestro nivel de compromiso con la liberación.

 

Si quisiera traducir en criterios contemporáneos, el escándalo de este relato nos llevaría a pensar que el anuncio hecho a los pastores, hoy acontece en las calles de nuestras ciudades, en las zonas rojas de nuestros pueblos a las y los usuarios de drogas ilegales, a los y las trabajadoras sexuales, a las personas que tienen más parejas de las que nos permitimos, o las personas de orientación e identidad sexual diversa. Ellos y ellas son las y los destinatarios del anuncio de los ángeles y no otros. Nada de templos ni palacios gubernamentales de diversos colores.

 

Con el trabajo de acompañamiento y promoción de los derechos de las personas y grupos que viven en situación de vulnerabilidad al vih tenemos como misión anunciar: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor, Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”   Y este anuncio lo hacemos junto a sus rebaños, es decir, en los espacios públicos en los cuales el sistema los ha colocado. Es allí donde nuestra identidad y nuestra misión nos llevan.  Paz y buena voluntad son las primeras palabras que surgen de nuestros labios, y esa paz y buena voluntad es para todos y todas. Nadie queda excluido o excluida. Los ángeles nos conducen a una comunión e identificación en destino y clasificación con todos aquellos que están en los márgenes. ¿No es esto un escándalo? ¿Qué lugar ocupan en este día de Navidad los márgenes de la sociedad, dónde están las personas y los grupos vulnerables a nuestros estigmas y exclusiones?

 

Hace poco descubrí una exposición de una fotógrafa sueco que representó la anunciación como una pareja de lesbianas, la santa cena como una reunión de travestis o transféneros, y Jesús con tacos altos. El bautismo de Jesús con toda su sexualidad a la vista que me mostró que no tengo todos los temas conflictivos con mi cuerpo resuelto.  Las fotografías no me dejaban tomar aliento, una tras otra me golpeaban y me desafiaban. Cada una era una bofetada a mis piedades y paradigmas de cómo me imaginaba cada escena idílica que me he construido para domesticar el evangelio. Las fotografías de este artista me mostraban que mi conversión a la inclusividad del Evangelio todavía no es perfecta. Aún tengo miedo de las dimensiones de la convocatoria de los ángeles. El anuncio de no temer a la inclusividad es en primer lugar para mi y espero que lo sea para mi comunidad de fe.

 

Me imagino un paisaje de Belén aquí en mi ciudad, donde el león y el buey comen juntos de la misma mano, el lobo y el cordero cantan a varias voces el Gloria en los Cielos, pero también me imagino una comunidad donde usuarios de drogas y las maestras de la escuela dominical se alegran de la venida del Emmanuel, donde las personas de identidad transgénero presiden la oración del pueblo de Dios, donde las y los ministros ordenados al ministerio de la Palabra de Dios y los Sacramentos que viven en una unión estable y respetuosa con personas del mismo sexo ya no son miembros de segunda categoría. El león y el buey, el lobo y el cordero nos muestran el camino y el escándalo de este idílico y desafiante mensaje de Nochebuena y Navidad. Permitamos que el Espíritu nos escandalice como camino de conversión a la globalización alternativa de la inclusión en justicia, de una sociedad que utiliza el amor como herramienta de cambio y hace de todas las armas de opresión y miedo, instrumentos de edificación del Reino.

 

Para la revisión de vida

A lo largo de nuestras vidas, ¿cuándo nos hemos sentido excluidos o excluidas? ¿Qué diferencia experimentamos siendo excluidos y como ese sentimiento afectaba nuestras relaciones con los demás, con otros excluidos y excluidas y con Dios?

   

Para la reunión de grupo

¿De que forma su comunidad de fe celebra los dones y aportes que las personas y los grupos que viven en situación de vulnerabilidad al vih hacen cada día? ¿Cuál es el significado de los silencios frente a esa sabiduría y esos dones? ¿Qué clase de oración o acciones se podrían realizar para cambiar esta situación?

 

Para la oración de las y los fieles

Con los ángeles y arcángeles y con todos los coros de las personas estigmatizas por la sociedad pero redimidas por Dios, nos unimos a la oración de toda tu iglesia, que viene desde todos los márgenes de la historia y de los tiempos a cantar ya sin temores de exclusión al Verbo creador hecho carne.

 

(Se hace un breve silencio)

 

Por esta iglesia y por esta comunidad de fe para que pueda tener el coraje de escandalizarse con el relato del pesebre de Belén y permitir así los cambios que el Emmanuel nos pide. Que las buenas noticias de paz y bienestar para todos y todas aleje todos nuestros temores y den lugar a la alegría de la inclusión. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.

 

Por las naciones del mundo entero, para que en unidad puedan caminar los senderos de la paz y buscar la reconciliación de todos y todas en justicia y equidad de todos los géneros, para que todos los pueblos, todas las personas y todos los grupos que viven en situación de vulnerabilidad al vih y sida, se unan para alabar la Palabra que se hace comunión y garantía de dignidad con nosotros y nosotras. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.

 

Por las personas que la globalización imperial coloca en los márgenes de la vida y les quita la esperanza en el Reino, para que en la celebración junto al pesebre de Belén asumamos el compromiso de parar esas injusticias y para que todos y todas nos alegremos en la abundancia de tu gracia y tus regalos gratuitos e inmerecidos. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.

 

Por nuestra comunidad de fe, reunida alrededor de la Palabra y los Sacramentos para que renovada en su compromiso bautismal, abra sus corazones y mentes a todos los pastores y excluidos y excluidas del mundo sin temor y con la alegría de poder cumplir así las promesas de Aquel que nos llama a la unidad de todo el género humano. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.

 

Confiando en tu misericordia, que nos salvas de los que se proclaman salvadores, tu eres el Señor que nos liberas  de los que se consideran señores de vida y bienes, y desarticulas en amor y justicia todas las jerarquías que hemos construido, gritamos ¡Maranata, ven pronto! Amén y amén.

 

Oración comunitaria

Poder de todos los poderes, tú te has dado a conocer en tu Hijo, Jesús, el redentor y transformador del mundo. Te pedimos que su nacimiento como criatura humana nos libere de todas las viejas esclavitudes de nuestros graves pecados de exclusión, egoísmo, intolerancia y falta de compromiso con el Reino. Te lo pedimos por Jesús, el Cristo, nuestro único Señor frente ta todos los otros señores, nuestro único Salvador frente a todos los otros salvadores, que vive y nos guía contigo y con el Espíritu que nos santifica a todas y todos, una sola fuerza, ahora y siempre. Amén.

 

(o también: )

 

Principio de todas las generaciones y de todos los tiempos,

No permitas que los gozos y las esperanzas de este tiempo de Navidad,

            nos haga olvidar que en medio de tu pueblo

            aún hay estigma y discriminación.

Transforma esta alegría en fortaleza para cumplir nuestros compromisos.

            que la esperanza se encarne en propuestas,

            que la alegría sea el comienzo de alianzas estratégicas,

            para que tu epifanía sea realidad.

Que tu presencia en medio de tu iglesia,

            sea un desafío para que juntos y juntas con todos los coros,

            de ángeles, arcángeles y toda la diversidad de pueblos

            y personas de buena voluntad,

             proclamemos en palabra y acción,

                                   paz y reconciliación,

                                   inclusión y comunión,

                                   justicia y misericordia,

                                   para  todos y todas,

            En el bendito nombre de Aquel que nos revela tú presencia

                                   en los pobres pesebres de este mundo.

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

 


[1] Luther, M.  Luther’s Works. vol. 22. “Sermons on the Gospel of St. John: Chapters 1-4 (J.J. Pelican, H.C. Oswald Ed.) Saint Louis. Concordia Publishing House. 1957.  Traducción al castellano personal.

 

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