Domingo 23 de septiembre 2012

Ciclo B. Vigésimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario

(Leccionario Común Revisado. Propio 20)

Evangelio : Marcos 9, 30-37

Primera Lectura: Jeremías 11, 18-20 o Sabiduría 1, 16-2,1,12-22

Salmo Responsorial:  Salmo 54

Segunda Lectura: Santiago 3, 13-4, 3, 7-8a

 

EVANGELIO
Marcos 9, 30-37

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Pueden encontrar este texto en el sitio: http://www.sobicain.org/shell.asp?p=Biblia

En aquel tiempo, atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,  porque enseñaba y les decía: "El Hijo de la Humanidad va a ser entregado en manos de los seres humanos; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".  Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".  Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.  Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos y todas".  Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:  "El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".

Aclamemos el Evangelio del Señor.

 

 

DIALOGO DE SORDOS.

 
Hablar de y sobre inclusión en nuestras comunidades de fe resulta mucha más fácil que el ponerlo en práctica y vivirla en forma visible y real. La teoría siempre va mucho más rápido que nuestros logras prácticos y las transformaciones mentales, afectivas y personales necesarias como para abrir y terminar con tantas barreras que las tradiciones humanas han creado y que muchas veces nos dan tanta tranquilidad.

La epidemia del sida también, al igual que a Jesús de Nazaret, nos ha llevado a territorios y espacios extraños. Casi todos los grupos y personas afectados por el estigma y la discriminación relacionados con el vih han tenido y aún tienen una relación conflictiva con las comunidades de fe fundamentada en sus mensajes y actitudes abiertamente conflictivas, descalificadotes y muchas veces insultantes. Es en ese espacio hostil y difícil en el que se produce este proceso de conversión del mismo Jesús y que puede ser un paradigma de conversión tanto a nivel personal como comunitario. Esta mujer pertenece a uno de esos grupos que los códigos de pureza y de santidad utilizados y seguidos por los fundamentalistas que enfrentan la hermenéutica de Jesús de Nazaret consideran descalificados de acuerdo con sus criterios de inclusividad.

Desde las márgenes de la sociedad y junto a los grupos estigmatizados y excluidos por las ortodoxias fundamentalistas, Jesús de Nazaret enfrenta nuevamente la hermenéutica fundamentada en la observancia de la ley como camino competitivo del proceso de liberación. Las y los discípulos no pueden ni quieren escuchar la radicalidad del compromiso de comunión de Dios en ese proceso de despojamiento de todo signo de poder. No pueden comprender y temían hacerle preguntas porque no querían escuchar las respuestas.

La encarnación es el proceso iniciado por Quien se hace persona como camino a un nuevo nacimiento y a una nueva creación construida sobre valores desafiantes a los impuestos por la rígida observancia de la Ley. Las y los discípulos de aquel entonces como los de ahora quieren escuchar sola y exclusivamente la teología de la gloria que da prestigio y poder y rechazan toda teología de la cruz de identificación con impuros de dudosa dignidad. Ese es el debate y eso es lo que no se comprendió en aquel momento ni ahora. La gran tentación y la gran debilidad de muchas teologías es continuar pensando en un ser divino lleno de poder y prestigio al mejor estilo aristotélico. Jesús de Nazaret escandalosamente nos viene a revelar el rostro de un Dios que se hace plena y totalmente vulnerable. Su muerte de cruz y su resurrección es la plenitud de ese nuevo rostro de Dios.

La blasfema teología de Jesús de Nazaret  termina con el concepto del Dios todopoderoso, omnipotente, que todo lo sabe y que todo lo tiene planificado de antemano. No es ese exactamente  Quien ha enviado a Jesús para que sea su Cristo ni esa es su utopía. A esta revelación las y los discípulos le tienen miedo. También nosotros y nosotras le tenemos miedo. El Dios que nos revela todo el proceso de la encarnación es el Aquel que se despoja totalmente de todos los poderes, y cuando se dice todos, es realmente todo. Dios no está jugando. No es una parodia. El despojamiento de Dios en el proceso que llamamos Jesús de Nazaret es real y no es un juego de niños. La encarnación es el camino del total y radical despojamiento y de la epifanía y la hierofanta de Quien se hace, sin trucos ni ficciones, totalmente vulnerables a todas las vulnerabilidades de la creación, para desde allí fundamentar el proceso de nuestra liberación de todas las tiranía y los opresiones.

"El Hijo de la Humanidad va a ser entregado en manos de los seres humanos; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".  Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas” Este es el núcleo de la escandalosa encarnación para la liberación y nunca de expiación. Redimir es la acción de pagar por la liberación de un esclavo. El proceso de redención revelado en la encarnación nos muestra el precio que hay que pagarle al tirano que oprime a la humanidad y a la creación. No es al que le envío a quién hay que pagarle por la liberación ni para aplacar inventadas iras, sino a quien se ha adueñado de lo que no es suyo, es el precio exigido por el impostor. El total anonadamiento de Dios es el precio de esa radical liberación.

Jesús de Nazaret no da explicación ni fundamentación alguna por esta muerte y resurrección porque no quiere dar explicación teórica. Su vida y su praxis, su comer con estigmatizados y excluidos de esos sistemas teológicos de pureza y jerarquías el camino y la verdad y la vida de la real redención y liberación. Esa es la teología considerada por los fundamentalistas como teología blasfema y motivo suficiente para ser considerado subversivo por los sistemas de opresión tanto político como religioso. La redención consiste en liberarnos tanto hermeneuticamente como práctica de una equivocada comprensión de la intención y naturaleza de Dios. Esta es la buena noticia que estamos destinados a proclamar en el contexto de las personas y grupos afectados por todos los estigmas y discriminaciones relacionados con el vih.  La redención, el pago de liberación, es una buena noticia para todos y todas en la misma proporción y la misma cantidad porque todos y todas hemos sido liberados de la muerte, de la obediencia de la ley, de todos los pecados,  y aún de la misma ira de Dios. La Ley nos ha descalificado frente a Dios y nos revela todas nuestras esclavitudes. La cruz restituye nuestra condición de hijos e hijas para todos y todas. ¡Esa sí que es verdaderamente una buena noticia!

Jesús de Nazaret se da cuenta que sus discípulos y discípulas continúan pensando con los valores del antiguo sistema. No evolucionan tan rapidamente como lo hubiera esperado. No pueden pensar desde una teología que conduce al total despojamiento como instrumento de reconstrucción de una sociedad y una comunidad de fe sin dueños ni amos. Están aferrados a clasificarse mutuamente y de forma jerárquica a partir de virtudes que nacen del cumplimiento de códigos y mandamientos. De ahí los conceptos de más puros, mejores, más buenos, etc. Clasificaciones que nacen de códigos y mandamientos que compiten con la radicalidad de la sola fe en la sola gracia del solo Cristo. Las y los discípulos se avergüenzan de revelar que aún siguen pensando a la antigua, piensan en méritos y quien es el más grande en el cumplimiento de mandamientos y reglamentos. Se siguen mirando y considerando no en perspectiva de la gracia sino en perspectiva de la Ley y niegan esa gracia incondicional de la redención total comunicada y regalada inmerecidamente a todos y todas con la sola fe en el solo Cristo.  

Solo quien  se despoja de toda pretensión de tener derechos, méritos y dignidad ante Aquel que envía a Jesús para que revele su verdadero rostro, puede realmente recibir al solo Cristo por la sola gracia y la sola fe. El paradigma de la encarnación nos conduce a ese difícil total despojamiento que crea el verdadero vacío para nacer todos y todas de nuevo reflejando al Cristo del Dios del Reino. Esto es lo que nos cuesta aceptar porque seguimos discutiendo aún hoy quién es el más grande porque ese debate nos permite descalificar a otros como indignos o merecedores de la redención porque su identidad de género, su orientación sexual, su monogamia o su fidelidad de matrimonio no es tan perfecta como la que pretendemos que debe ser. Hemos transformado el Evangelio, la buena noticia, en una Ley que excluye y condena. Al debatir aún hoy bajo un espantoso ropaje de humildad la soberbia de teologías de gloria que en definitiva humilla y niegan a Aquel que en Jesús se ha desposado de toda dignidad, prestigio y poder.

Solo desde esa radical renuncia a todo mérito y del confiar sola y exclusivamente en el proceso de liberación de solo Cristo podremos realmente construir una comunidad radicalmente y escandalosamente inclusiva. No hay mayor inclusividad que esta. Si continuamos debatiendo quién es el más grande en méritos, olor a santidad, prestigio académico, ortodoxia religiosa u  orientación sexual, seremos obstáculos al mensaje inclusivo e incluyente del Evangelio. Tenemos que aprender a recibir en Nombre de Aquel que se ha despojado de todo, a uno de estos pequeños según las categorías del mundo y de muchas comunidades de fe, para que se produzca el milagro de recibir a Aquel que envío a Jesús de Nazaret para que sea su Cristo y para que revele la utopía del Reino donde todas y todos en la diversidad encuentran su espacio de dignidad, respeto, derechos y celebración.

Para la oración de las y los fieles:

Como discípulos y discípulas de Cristo Jesús, que intentamos terminar con debates y discusiones sobre jerarquías, poderes y prestigios, te pedimos que escuches nuestras oraciones para que no tengamos miedo de confesarte nuestras debilidades y liberados por ti podamos abrir nuestras mentes, corazones y comunidades a quienes tú has amado primero.

Se hace un breve silencio.

Constructor de nuestra comunidad y de nuestra iglesia a lo largo y ancho del mundo entero, concédenos tener tu valiente compromiso de vida y de comunión con las personas estigmatizadas, oprimidas y excluidas de nuestras vidas por una errada comprensión de tu voluntad y de tus Escrituras.

Camino de todas las gracias, encárnate en nuestras vidas tanto a nivel de comunidad como personal, para que en todo momento seamos instrumentos de tu liberación, y que sin temores ni complicidades, podemos dar la bienvenida a quienes tu nos regalas como prójimos.

Verdadera Palabra vida de Dios, concédenos recibirte como sacramento y misterio en la vida, identidad y persona que todos nuestros hermanos y hermanas que caminan con nosotros y nosotras pera que junto a la nube de todos tus testigos a través de los siglos, también podamos entrar en tus espacios de libertad para servir, de amar en la búsqueda de justicia y en la celebración de toda unidad en la diversidad.

Aquí se pueden incluir otras intercesiones.

Imagen de todas las vulnerabilidades, envía tu Espíritu de fortaleza para que te podamos recibir de tal manera que tengamos la voluntad, la decisión y el valor de caminar por tus senderos, de hablar tu verdad y de no tener miedo a tu cruz que siempre tiene hambre y sed de justicia, misericordia y paciencia.

Oración comunitaria

Hijo de la Humanidad, Tú que ejerces el poder despojándote de todo poder, y que nos llamas a trabajar y servir las mesas de inclusión de forma tal que nadie quede fuera de tu banquete, sana nuestras cegueras, nuestros silencios y nuestra complicidades, de forma tal que tu voluntad se haga realidad y que en vulnerables y silenciados podamos descubrir tu presencia y tu invitación a seguir tus caminos que atraviesan todos los márgenes sociales y teológicos. Enséñanos a permanecer en ese camino de justicia y equidad. Te lo pedimos por Jesucristo, el Hijo de la Humanidad. Amén.           

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Septiembre de 2012