Domingo 25 noviembre de 2012
Ciclo B. Trigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario
Fiesta de Cristo Rey
(Leccionario Común Revisado. Propio 29)
Evangelio : Juan 18, 33-37
Primera Lectura: Daniel 7, 9-10, 13-14
Salmo Responsorial: Salmo 93
Segunda Lectura: Apocalipsis 1, 4b-8

 

EVANGELIO
Juan 18, 33-37

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990
Pueden encontrar este texto en el sitio: http://www.sobicain.org/shell.asp?p=Biblia

En aquel tiempo, Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?". Jesús le respondió: "¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?". Pilato replicó: "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?". Jesús respondió: "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí". Pilato le dijo: "¿Entonces tú eres rey?". Jesús respondió: "Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz". Aclamemos el Evangelio del Señor.

 

 

EL JUICIO A DIOS

 
Desde el mismo momento en que se inicia el proceso de encarnación todo el proyecto de Dios es llevado a juicio porque contradice los criterios de una teología de la gloria que no admite esa manifestación y epifanía que nos revela el rostro vulnerable de Aquel que es pura comunión con todas y todos los estigmatizados por los diversos códigos de santidad y de pureza. En esta escena que se desarrolla en un espacio tan opositor como el pretorio romano escuchamos un diálogo de sordos que va en dos planos y que no tienen casi ningún punto de contacto Los valores y criterios que subyacen debajo de cada palabra, de cada imagen o cada idea pertenecen a sistemas de pensamientos totalmente opuestos. El juicio culmina con esta escena pero su comienzo y sus raíces hay que encontrarlas desde el comienzo y a lo largo del proceso de la encarnación, vida y mensaje de Jesús de Nazaret y que llega a su plenitud en esta pasión.

Mientras que los líderes religiosos del templo y de todo el sistema simbólico y de estructuras jerárquicas religiosas habían comprendido muy bien lo peligrosa que podía ser para sus intereses la relectura de las Escrituras, la teología universalista que encontraban en el núcleo de la proclamación de Jesús de Nazaret y una consecuente práctica pastoral radicalmente inclusiva. Todas y cada una de esas propuestas eran y son para estos maestros de la teología retributiva, madre de todas las teologías de

la gloria y de las teologías de la prosperidad, el fundamento para acusarlo de ejercer una teología blasfema. Por eso y en el contexto de todas las realidades criticas puestas de manifiesto por la epidemia del vih y sida, teniendo muy en cuenta las  identidades reveladas por un diagnóstico médico, transformado por muchos y muchas, en un diagnóstico moral, debemos recuperar esos criterios bíblicos, teológicos y pastorales de modo que nuevamente se nos acuse de ejercer una teología blasfema según los estrechos límites de posiciones religiosas abiertamente desafíos por las prácticas y la identidad manifestada en las miradas, abrazos, comuniones y propuestas de Jesús de Nazaret.

Es necesario tener en mente, al escuchar estas palabras de Jesús en respuesta a las preguntas del imperio, que primeramente nos ha dicho que sus discípulos y discípulas tenemos que ser la luz del mundo y la sal de ese mismo mundo. Por lo tanto cuando Jesús de Nazaret utiliza en esta escena y diálogo la expresión de que su realeza no es de este mundo, se refiere claramente no al mundo geográfico y cósmico, sino a los valores y criterios del mundo en que se ejercen un poder opresor, excluyente, mentiroso y marginador.

Cuando Jesús de Nazaret hace una diferencia contundente entre su reino y el reino del imperio y todos los otros estados, no se refiere a una idílica realidad que se manifestará en un más allá del tiempo y de espacio real y concreto de nuestra vida cotidiana. No nos está hablando ni de nubes, ni de arpas, ni de plumas de ángeles. Esta contraponiendo dos proyectos políticos. Uno es el espacio donde se revela la soberanía de Dios y el otro es el que se manifiesta en los valores de ese imperio representado por Pilato y de todos los imperios, tanto políticos como religiosos. Esos proyectos no tiene lugar en la propuesta de Jesús de Nazaret. Allí está el escándalo del cual el pobre gobernador no logra intuir su peligro subversivo. No entiende absolutamente nada de aquello que sí tienen muy presente los líderes religiosos desde hace tiempo, que han sospechado y con mucha razón de toda la teología y hermenéutica de Jesús de Nazaret. El Reino de Dios, que es un proyecto donde se cumple ahora y aquí la voluntad de Aquel que es el creador de toda la economía de salvación, que garantiza vida plena, es decir, de calidad humana y en armonía con toda la creación, y que se contrapone con los proyectos de rápida rapiña, degradación y contaminación de toda la creación.

Por supuesto que toda esta escena necesitamos comprenderla en el contexto de la celebración de la Pascua, la gran epopeya del proceso de liberación de todas las tiranías. Ese es el gran signo o el paradigma sobre el cual se construye todo este relato. Se enfrentan dos propuestas políticas. Una construida sobre la voluntad de liberación sostenida y sustentable de Dios y la otra basada en la explotación irracional de personas, pueblos y naturaleza. El juicio a Jesús de Nazaret por todas sus propuestas y acciones previas son claramente rechazadas por aquellos que se sienten dueños de una verdad totalmente excluyente. La gran verdad a la cual Jesús de Nazaret se refiere es a esa constante voluntad liberadora de Dios frente a los siempre nuevos proyectos opresores. La tipología o signo que nos da la clave interpretativa del relato de la pasión no tiene que ver con procesos de expiación sino en propuestas políticas alternativas y desafiantes de radical liberación. Ese es el peligro y el escándalo de la verdad que una y otra vez pone de manifiesto en su comprensión de la realidad en la cual se desarrollan nuestras acciones humanas, de la hermenéutica que desde esa realidad nos encamina hacia relecturas liberadora de códigos de pureza y santidad excluyentes, y una construcción teológica que fundamenta en clave de derechos humanos una propuesta de una comunidad humana construida en una convocatoria radicalmente universal donde nada ni nadie queda excluido o excluida de una comunión entre todos los que hasta ayer éramos unos para otros extraños y extrañas, diferentes y extranjeros.

Aquellos que reclaman como fundamento de sus posiciones para acusar a Jesús de Nazaret de ejercer una teología blasfema se fundamentan en tener una Ley. Frente a esa Ley aparece ahora una propuesta de una verdad que abre nuestros oídos mentales y nos permiten participar de un proyecto que libera para incluir. Ese es el núcleo de todo el debate y de todo el escándalo de quienes son acusadores de Jesús de Nazaret. Esa verdad es que Dios ama a las y los pecadores. Ese es el criterio que no pueden aceptar los adversarios teológicos de Jesús y la Ley bajo, con y en la que se escudan es el gran obstáculo para ingresar en este proceso revelador de la

soberanía liberadora e incluyente sin condiciones ni restricciones de Dios. El gran escándalo no es solamente aquella acusación de abaratar la gracia sino de no aceptar que esa gracia es gratuita. No soportan esa verdad y siempre van a poner alguna condición que por más pequeña que sea oculta, deforma e inutiliza la cruz de Cristo. Quienes pertenecen a esta verdad escuchan la sorprendente verdad que nos habla de un Dios profunda y radicalmente incluyente y liberadora de todas las tiranías, tanto del pecado, la muerte, la ley y aún de la misma ira de Dios.

El proyecto de Dios en Jesús de Nazaret sale del closet y se muestra en toda su plenitud y en su identidad: “Para esto he nacido y he venido al mundo para dar testimonio de la verdad” En este reino se terminan las agendas secretas y los documentos inconfesables. Esa verdad en un sistema político le hace ser un una calidad y de un mundo que es una propuesta indecente desde la perspectiva de todos los opresores. En esta epifanía, en esta salida del closet del proyecto de quien es Verdad y vida se fundamenta la necesidad de crear espacios donde nadie tenga necesidad de mentir para ser incluido. Es una verdad que acoge con ternura todas la diversidades y que celebra como sagrado todos los arcoíris

Es una propuesta que nunca va a utilizar la violencia como metodología política: “”Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido…” En sistemas fundados en todas las violencias la construcción de un espacio político fundado en medios pacíficos es un escándalo y no es visto como de este mundo. Aún hoy hay muchos y muchas que continúan argumentando con razones aparentemente muy poderosas que ese reino no es de este mundo de mentiras y violencias. Quienes cada día clamamos que se cumpla su voluntad de paz y verdad, sabemos que ese espacio ya se está construyendo en medio de nosotros y nosotras.

Para la oración de las y los fieles: En comunión con el arcoíris de identidades manifestadas y celebradas en las vidas de tus santos y santas de todo tiempo y en todo lugar, te rogamos para que la verdad que acoge la diversidad de tu creación y de tu humanidad sea una realidad visible.

Se hace un breve silencio.

Santísima diversidad en trinidad, por medio de tu Espíritu de unidad, concédele a tu iglesia ser el rostro de ese reino y ese espacio donde tu verdad y tu compromiso con toda acción denuncie y aleje la tentación de respuestas fundadas en violencia

Tú que eres Verdad y Vida, envía tu Espíritu para liberarnos de toda violencia y de toda mentira para que todos los pueblos de tu mundo se puedan abrazar en la construcción de la justicia, la equidad y la solidaridad.

Concédenos la gracia de la paz y la reconciliación y haznos siempre instrumentos de tu paz y a no permanecer indiferentes a la violencia de la opresión, el estigma y la discriminación. Transfigúranos en signos validos y valientes de tu llamado universal y sin exclusiones a vivir en la plenitud de la verdad.

Aquí se pueden incluir otras intercesiones

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Santiago de Chile Noviembre 2012