Domingo 31 de diciembre de 2006

La Sagrada Familia

CICLO C. PRIMER DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD.
Evangelio : Lucas 2, 41-52

Primera lectura: Eclesiástico 3, 3-7. 14-17 a.
Salmo responsorial: 127, 1-2. 3. 4-5
Segunda lectura: Colosenses 3, 12-21

 


EVANGELIO
Lucas 2, 41-52
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba )

 

41 Sus padres iban en peregrinación cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. 42 Cuando Jesús había cumplido doce años subieron ellos a la fiesta según la costumbre, 43 y cuando los días terminaron, mientras ellos se volvían, el joven Jesús se quedó en Jerusalén sin que se enteraran sus padres.  44 Creyendo que iba en la caravana, después de una jor­nada de camino se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; 45al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

46 A los tres días lo encontraron en el templo sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Todos los que lo oían estaban desconcertados de sus inteligentes respuestas. 48Al verlo, quedaron impre­sionados, y le dijo su madre: -Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? ¡Mira con qué angustia te buscábamos tu padre y yo!  49 El les contestó: -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo tengo que estar en lo que es de mi Padre?  50 Pero ellos no comprendieron lo que les había dicho.  51 Jesús bajó con ellos, llegó a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo aquello en la memo­ria. 52 Y Jesús iba adelantando en saber, en madurez y en favor ante Dios y los hombres.

 


FAMILIAS ALTENATIVA

Debo confesar que esta celebración del año litúrgico muchas veces me ha creado conflictos de conciencia. Tanto el tema de sagrada o santa aplicada al concepto familia me hacia temer una reflexión o una predicación muy cercana a aquellos grupos que se pretenden ser la mayoría moral. El gran desafío fue siempre como encarar una predicación de este texto sin caer en alabanzas desmedidas y poco realistas de estructuras que muchas veces se han transformado en opresivas y que gozan actualmente de muy poca salud.

Debo reconocer que me gusta muy poco utilizar la palabra santa o sagrada a cualquier realidad humana. Me cuesta hablar de la “santa casa”, de la “sagrada congregación”, del “Santo Padre” o de la “Santa Sede”. Aún me cuesta y creo que nunca he utilizado la expresión Sagradas Escrituras. Aplicar el adjetivo de santo o sagrado a cualquier realidad diferente a Dios me parece peligroso y desmedido. Siento como si esas expresiones ubicaran una mediación en la relación con mi creador diferente a Jesucristo. Si bien soy muy amigo de leer y meditar vidas de santos y santas cualquier expresión de piedad que me aleje de la centralidad de Jesucristo y su única mediación enciende en mi luces rojas. Creo tener un amor y afecto por María y las mujeres del evangelio fieles discípulas de Jesús de Nazaret, pero me cuido mucho de pensar que puede haber otra mediación que la única de Jesucristo. Es como si mi piedad no siente la necesidad de complementar, añadir o agregar absolutamente nada a la sacralidad y santidad de la intervención de Jesucristo.

La relación de Jesús de Nazaret con el templo me ha hecho comprender que el único espacio sagrado desde la resurrección en adelante es el espacio de la comunidad de bautizados, aquellos y aquellas que por fidelidad al evangelio, se constituyen en un sacerdocio mediador entre la realidad del mundo y Dios. Ese espacio comunitario en el ejercicio del único y necesario sacerdocio es el espacio adorablemente sagrado y santo donde una y otra vez se nos hace presente el resucitado que fue crucificado o el crucificado que ha sido resucitado. Esa presencia real, visible, palpable, que se manifiesta en su cuerpo místico, la comunidad cristiana, hace totalmente innecesario todo otro espacio sagrado. No hay ya más necesidad de templos, libros, y objetos sagrados porque sabemos que Dios solo habita allí donde está su pueblo reunido e intercediendo sacerdotalmente por toda la familia de la humanidad y defendiendo todas las sagradas dignidades de toda la creación.

Creo que con estas líneas explico en forma pobre y ciertamente limitada mi dificultad de hablar de la sagrada o santa familia. En especial cuando se puede pensar en una familia idílica y muy irreal que la piedad simple ha construido alrededor de esta celebración. Por suerte el texto de este día rompe todo sueño de pensar en una familia modelo. Esta familia ‘sagrada’ es tan disfuncional como cualquier otra de las que hoy nos revela la realidad social, cultural y económica que nos rodea. Aquellos y aquellas que acompañamos a personas que viven con vih o sida sabemos muy bien que no hay familias saludables. Todas son estructuras en la que viven personas que tienen muchas virtudes pero también muchos defectos y que necesitan que unos y otros de los miembros de una familia puedan ejercer la tarea del perdón y la reconciliación mutua permanentemente. Los hijos e hijas deben aprender a perdonar a sus padres al descubrir que son seres profundamente humanos y los padres y las madres deben aprender a perdonar y comprender los errores y pecados de sus hijos e hijas.

Esta escena en la que por primera vez vamos a escuchar hablar a Jesús es una escena de conflicto. El adolescente de doce años comienza a comprender su identidad y la asume con muchos riesgos y bastante incomprensión de aquellos que tiene en su círculo más cercano. Nosotros y nosotras que acompañamos a personas que viven con vih o con sida sabemos como el diagnostico obliga a personas y familias asumir identidades que no se entienden rápidamente. Es exactamente el mismo proceso que nos revela la escena. Es la misma realidad cuando padres heterosexuales descubren la orientación homosexual de su hijo o su hija. No es fácil y solamente aquellos que guardan todo esto en su corazón pueden llegar en algún momento a comprender y aceptar. A Jesús de Nazaret no le fue fácil ni se le facilitó el asumir y comprender su identidad. Su familia de sangre no entendía esa realidad.

Es interesante ver el diálogo y las reacciones que se establecen entre las expectativas, tradiciones y educación de María y de José, que en esta escena representan las convicciones religiosas y culturales del medio en que se asume esta identidad de Jesucristo. Es importante destacar que la escena se produce en el contexto de la institución templo con todo lo profético que esa situación crea y el tiempo de pascua en que se produce. Todo tiene significación y todo es un lenguaje simbólico que complementa las palabras del diálogo.

El templo con su concepto de lo sagrado, de lo establecido y de lo normativo era la institución que oprimía a los seres humanos. Jesús va a cuestionar ese sistema desde un comienzo con su vida y sus enseñanzas. Esta escena no es casual que ocurra en el tiempo de Pascua porque preanuncia un nuevo tiempo de liberación. La siguiente vez que Jesús de Nazaret visite Jerusalén, centro del poder y de las ortodoxias, según el Evangelio de Lucas, será para asumir la cruz. Ese final ya aparece en el horizonte de este relato y de esta escena.

Pareciera que a Jesús de Nazaret siempre se lo encuentra y se nos revela después de tres días. Las recriminaciones de María y José con relación a la conducta inapropiada en relación a sus expectativas nos revelan que existe otra familia que si es sagrada y que no es la formada por José, María y Jesús. La pregunta de Jesús nos revela esa realidad: -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo tengo que estar en lo que es de mi Padre?  Es decir, que el centro de la familia alternativa es aquella que se reúne, no alrededor de lazos de sangre, sino la que se reúne alrededor de lazos de la fe, de un bautismo y de una sola confesión. Ese espacio centrado en Dios que se hace padre para que nosotros y nosotras podamos ser hermanos y hermanas muestra la estructura alternativa de familia que estamos llamados a defender y construir. Esa familia alternativa que es la comunidad de fe, de aquellos y aquellas que escucha las enseñanzas de Jesús de Nazaret y las ponen en práctica.

Los cristianaos y cristianas estamos llamados a defender esa familia alternativa donde todas la variedad de familias contemporáneas pueden encontrar un espacio que les permita ser espacios de reconciliación y de comprensión. La existencia de esa familia sagrada que es la comunión de todos los bautizados del mundo y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad amados por Dios, es lo que permite que las familias de sangre puedan dejar de ser disfuncionales y transformarse en espacios de inclusión y de salud.

Ante tantas familias quebradas, que son tan quebradas como antes y como lo seguirán siendo después, porque lamento tener que confesar, pero no existen familias modelos, los cristianos tenemos como propuesta otra familia construida alrededor de las cosas de Dios, es decir, de aquellos y aquellas que sueñan con el proyecto soñado por Dios y revelado en Jesús de Nazaret que aún hoy sigue asombrando a los maestros de religión.

En este nuevo espacio, las diversas formas en que hoy se manifiestan las familias humanas, la diversidad de identidades de todo tipo, género, orientación y realizaciones, todos y todas ellos podrán encontrar su lugar y su verdadera familia, y padres, madres, hijos e hijas podrán descubrir que todos somos hermanos y hermanas, e hijos e hijas del mismo padre y que nada ni nadie nos podrá excluir, separar, marginar, estigmatizar de esta familia tan extraña y tan poco natural. No hay nada más antinatural que la familia de los hijos e hijas de Dios porque allí nadie es extraño, diferente, raro y los colores se confunden en un juego de luces que forman un nuevo arco iris de esta asombrosa familia que se reúne para bañarse juntos y juntas con las aguas del bautismo que nos hace a los diferentes uno en Cristo.

De la misma manera como le resultó muy difícil entender esta nueva familia que le presenta Jesús de Nazaret también para muchos y muchas de nosotros nos puede resultar difícil entender este nuevo concepto de comunidad-familia pero muchas realidades, muchas identidades, muchas orientaciones solo se pueden comprender desde el corazón. También nosotros y nosotras estamos llamados como María a conservar todo esto en la memoria y en el corazón como para que todos y todas puedan ir creciendo en sabiduría, madurez y a favor ante Dios y ante los seres humanos, porque en definitiva toda acción pastoral en la crisis del vih y del sida no tiene otro objetivo que ser instrumento que permita que todos y todas vayan madurando en la fe, la vida y en la liberta que fundamenta toda acción responsable.

Para la revisión de vida

  •             -¿Cómo vivo mi vida familiar? ¿Pueden mis familiares estar sufriendo por mí?
  •             -¿Tengo un desajuste entre lo que digo en la sociedad pública y lo que vivo en la familia?
  •             -La familia es una realidad estática que pasa por etapas evolutivas muy diferentes... ¿Cuál es la próxima etapa que vivirá mi familia? ¿Precisa ya de alguna preparación o previsión?

 

Para la reunión de grupo

  •  El tema de la "defensa de la familia" es un área de conflicto entre la Iglesia y la sociedad actual. Analizar las posturas de ambos lados. Por parte de la Iglesia: ¿será que defiende no la familia sino un modelo concreto de familia? ¿Cómo quedan ahí las relaciones y diferencias entre Iglesia y realidades autónomas, fe y cultura, pluralismo legítimo, inculturacioón... Concretamente: ¿qué actitudes nuevas sería bueno que tomara la Iglesia en este tema?
  •  Jesús no destacó por ser un "defensor de la familia"... Para él, claramente, la familia no es lo más importante en la vida. Hay valores a los que debe someterse la familia, valores que uno debe poner también por encima de la relación con su familia... Comentar la conducta de Jesús.

 

Para la oración de los fieles

  •  Por toda la Iglesia, para que los cristianos hagamos de ella una verdadera familia en la que no haya discriminaciones sino que reinen la justicia, el amor y la fraternidad. Oremos.
  •  Por todos cristianos y cristianas, para que seamos solidarios en la tarea de hacer de este mundo una única familia humana llena de paz y fraternidad. Oremos.
  •  Por las familias cristianas, para que estén abiertas a todas las transformaciones positivas que vive hoy la institución familiar. Oremos.
  •  Por las familias rotas, los hijos que sufren las consecuencias de una separación, los que estén alejados de sus familias, los que no aciertan a saber convivir con los suyos, por las personas que por haber sido diagnosticadas con vih o con sida han sido excluidas y excluidos de sus familias. Oremos.
  •  Por las familias sin vivienda, sin trabajo, sin amor. Oremos.
  •  Por nuestras familias, para que vivamos en coherencia con nuestra fe, trabajando por la familia del Reino. Oremos.

 

Oración comunitaria

            Oh Dios, Comunidad Trinitaria plena, Padre y Madre de toda la Familia Humana: haz vibrar en todos nosotros el sentido de pertenencia a la misma y única Familia Universal, para que el mundo y la humanidad se transformen a la búsqueda de tu Proyecto de Amor. Tú que vives y haces vivir, por los siglos de los siglos. Amén.

 


Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina