Domingo 4 de abril de 2010

Ciclo C. La Resurrección de Nuestro Señor

Día de Pascua

 (Leccionario Común Revisado)

Evangelio : Lucas 24, 1-12

Primera Lectura: Hechos 10, 34-43

Salmo Responsorial:  Salmo 118, 1-2, 15-24

Segunda Lectura: 1º Corintios 15, 19-26



EVANGELIO
Lucas 24, 1-12


Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado.  Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro  y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes.  Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?  No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: ‘Es necesario que el Hijo de la humanidad sea entregado en manos de las y los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día'".  Y las mujeres recordaron sus palabras.

Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás. Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles,  pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron.  Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido

. El Evangelio del Señor.


DESCONCIERTO, RECUERDOS Y ADMIRACIÓN

 

Este ha sido siempre un texto que me ha causado siempre ciertas inquietudes y dificultades tanto en su lectura como en su proclamación. Todo el proceso de la Pasión y la Crucifixión lo he encontrado lógico y consecuente con un caminar de Jesús de Nazaret en comunión con grupos teológica y políticamente incorrectos. Esas amistades y compromisos llevaban desde el comienzo mismo de la historia a un lógico final de enfrentamiento con quienes se sentían amenazados por sus relecturas y sus prácticas. El tema de un Dios que se despoja hasta el final de todo signo de poder y que muere como un subversivo político y teológico, siempre me ha parecido como el centro del escándalo al cual con fe, me quiero apropiar.

 

El acontecimiento de la cruz es lo que está fuera de todas las expectativas humanas y es el gran milagro de un Dios en plena entrega a quienes son los vulnerables en todos los sistemas de opresión y exclusión En cambio el tema del sepulcro vació siempre lo he visto como algo esperado y hacia que me preguntara dónde estaba en ese relato el escándalo y dónde la cruz. Quienes esperan, desde una visión tradicional de la naturaleza de Dios, lo mágico, lo sublime y el milagro que despliega todo el poder de Dios aquí tiene la respuesta a esas expectativas de gloria y poder. Eso es lo lógico y lo racional. No me pregunto mucho por el cómo pero si el para qué. Personalmente siempre he rechazado construir y fundamentar mi fe sobre lo extraordinario y sobre las demostraciones de poder. Es por ello que este relato me presenta  dificultades.

 

Entremos entonces en el relato. El tiempo teológico se ubica en el primer día de la semana, como el comienzo de una nueva creación. Aún hoy continuamos reuniéndonos cada primer día de la semana, que lamentablemente ahora es feriado pero que tendría que ser laborable para que no lo confundamos con el sábado original y sintamos la tentación de querer aplicar las mismas regulaciones y el mismo espíritu. El domingo en nuestra espiritualidad nunca debe convertirse en un sábado. No es un día de descanso sino de acción. Nos reunimos en este día y en esta hora  porque queremos que todos los sepulcros queden vacíos y se nos vuelva anunciar de recodar, hacer memoria y vida las enseñanzas de Galilea. Ha sido tan impactante la situación que cada domingo por la mañana esperamos que alguien haya movida las piedras que separan la vida de la muerte.

 

El escándalo en este texto es la presencia de las mujeres. Primero se acercan cumpliendo una función que todos esperaban que asumieran en ese contexto machista: que cumplan aquellas tareas consideradas en la frontera de la impureza ritual. Por más que haya mucho perfume siempre es una tarea difícil en todas las culturas y para todas las personas el acomodar un cadáver. Lo que me sorprende es que ninguna de estas mujeres se haya sorprendido al encontrar  que la gran piedra del sepulcro haya sido removida. No está allí el centro del relato sino lo que ocurre dentro de la tumba misma.

 

Lo primero que hacen es ver, para luego reflexionar y finalmente actuar. Siempre desde la fe cristiana el ver, cuando podemos ver correctamente, la realidad produce desconcierto, un sagrado desconcierto frente al empoderamiento de quienes consideramos teológica y socialmente muertos. Aún hoy somos invitados a entrar en los sepulcros sociales en los cuales el sistema de exclusión ha colocado a las personas vulnerables a esos sistemas. Nos desconcierta cuando esos grupos se liberan de esos espacios, remueven los obstáculos y se posicionan en espacios de vida y liberación. Aún hoy muchas comunidades de fe no pueden pronunciar cada uno y en detalles los nombres que los grupos afectados primariamente y en forma concentrada por la epidemia del vih. El silencio es una forma de expresar la muerte y mientras no los podamos nombrar estaremos consolidando los obstáculos que impiden una plena integración y comunión. Estaremos negando y olvidando las enseñanzas de Galilea. Tenemos aquí que reconocer que hay alguien que está removiendo esas piedras que permiten que entre la luz y el aire nuevo de la inclusión. No somos nosotros ni nosotras quienes apartamos esas piedras porque sorprendente y escandalosamente Alguien ya ha iniciado ese proceso.

 

En estos espacios de marginación y muerte siempre aparecen las sorprendentes y escandalosas epifanías del Dios crucificado con nuestras vulnerabilidades. Estas dos personas con vestiduras deslumbrantes nos recuerdan otras apariciones semejantes: la Transfiguración con la presencia de Elías el profeta  y Moisés el legislador,  y quienes en la  Ascensión de Jesús de Nazaret nos piden que dejemos de mirar hacia arriba para ponernos a transformar esta realidad. Esta relación y concatenación de eventos nos permite colocar la escena en una perspectiva de transformación y de un cielo que se mezcla con la tierra.

 

Las preguntas que estas personas le hacen al grupo de mujeres son muy coherentes porque ellas aún son prisioneras del sepulcro interpretativo que se manifiesta en el olvido de la nueva enseñanza liberadora de Jesús de Nazaret. A pesar del tiempo que han pasado juntos Maestro y discípulas aún siguen ellas pensando a la antigua manera. La teología de la gloria y de la prosperidad las ha ensordecido y enceguecido. "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: ‘Es necesario que el Hijo de la humanidad sea entregado en manos de las y los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día'" Muchas y muchos aún seguimos buscando a Jesús de Nazaret por caminos y en lugares de muerte. Sabemos que no está allí porque está en los desconcertantes espacios de inclusión. Allí esta la resurrección

 

Estas palabras son para nosotras y nosotros porque nos hemos olvidado de lo que Jesús de Nazaret enseña en los espacios marginales de la ortodoxia y su vivir y comer junto a las personas sospechosamente impuras. Hemos olvidado esos lugares y esas primeras personas que fueron y son el público privilegiado de las buenas nuevas de la ruptura de los sistemas de pureza que conducen a la muerte. Esa buena nueva es resurrección.

 

La resurrección comienza por el recuerdo, con la memoria que nunca es una tumba sino un camino ético de liberación. Estas dos personas dan un mandato: “Recuerden”. Aquí esta el escándalo, el desafió y la cruz. Nuestra memoria puesta en acción debe terminar con todos los espacios de muerte social y muerte teológica, aún corriendo todos los riesgos. Esa es nuestra herramienta de resurrección. Guardar la memoria del camino recorrido para que nunca más haya muerte y que desaparezcan de nuestro vocabulario las personas y grupos vulnerables porque esos es muerte. El nombrarlos, el no tener miedo de pronunciar sus nombres, eso es resurrección porque son palabras que traen a la vida aquello que los silencios han exiliado a la muerte. La sorpresa y aquello que nos desconcierta es tener memoria en esos sepulcros para terminar con esos sepulcros.

 

El recuerdo siempre es un riesgo. Estas mujeres que habían llegado cumpliendo funciones antiguas comienzan un proceso de empoderamiento y liberación y siempre en esos procesos en los que no tenemos caminos marcados porque son siempre nuevos, debemos reconocer nuestro temor ante tanta libertad. Las leyes y los reglamentos no dan ciertas seguridades pero los desiertos y los caminos que hay que construir nos llenan de temor. Pero aún teniendo temor la memoria se hacer carne en ellas. Recuerdan y honran aquello que Jesús de Nazaret decía y hacia cuando estaba en Galilea, en los márgenes con los marginados y marginadas. Primer paso en el camino a la construcción de otro espacio de vida frente a los espacios de muerte. Las mujeres recordaron sus palabras y nosotros y nosotras hoy debemos poder recordarlas en su primer impulso para que salgan de los sepulcros de los legalismos y formalidades que matan para vivir en la libertad del amor incondicional.

 

Esa memoria, ese recordar las palabras de Jesús de Nazaret no las paraliza sino que, muy por el contrario las moviliza como nos debe movilizar esa memoria de vida ahora y aquí a nosotros y nosotras. Esa memoria tiene una misión, anunciar que Cristo es Vida, Verdad y Camino. Esa misión y ese primer apostolado se confían, no a los que se consideran dueños y herederos de esa memoria, sino al grupo vulnerable al estigma y la descalificación patriarcal de un grupo de mujeres. María Magdalena, Juana y María la madre de Santiago, nunca lo suficientemente reconocidas como las primeras enviadas con misión apostólica, y que en esta escena representan a todas y todos los estigmatizados, olvidados de quienes no nos atrevemos a pronunciar sus nombres, superan sus miedos y temores y comienzan tener memoria. Por supuesto el sistema patriarcal y heterosexista descalifica al cartero. La memoria recuperada y hecha vida no puede ser verdad si quien lo dice pertenece a un grupo marginado por el sistema opresor y excluyente.

 

Pedro que representa en esta escena la organización jerárquica patriarcal solamente puede ver aquello que las mensajeras dijeron. La realidad corrobora lo que las mujeres ha comunicado pero se pierde la epifanía. Solo encuentra el lugar de la epifanía de Aquel que ahora se ha hecho memoria. Seguramente vuelve lleno de escandalosa admiración por la forma en que Aquel que se ha hecho palabra de vida escoge cuándo, dónde y con quien revelarse. Este es el día en que debemos hacer memoria de la sorprendente presencia de Dios en y junto a quienes son estigmatizados cotidianamente por nuestras propias comunidades y nuestra sociedad. Frente a ellos y ellas también debemos bajar la mirada en señal de reconocimiento de una presencia que nos evangeliza y transforma. Entonces podremos también regresar llenos de admiración por lo que está sucediendo y asumir la misión de ser la memoria de esa voluntad divina.

 

Para la oración de las y los fieles

 

Congregados delante de todas las tumbas vacías, te rogamos por tu comunidad de discípulos y discípulas, para que, dejando atrás asombros y temores, puedan ser signos de la nueva vida y de la buena noticia.

 

 Se hace un breve silencio.

 

Memoria construida junto a los márgenes de la vida y la historia, vigoriza a tu iglesia para que sea espacio de permanente buena noticia, de oportunidad del inicio de nuevas etapas, de comuniones sin fin y sin límites, porque la luz de Cristo vivo ilumina mentes y corazones. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

 

Sustento de todas las vidas renovadas, purifica tu creación tan lastimada, fortalece a las y los vulnerables, acoge a todos los exiliados de nuestras comunidades, fraternidad y amor. No permitas que olvidemos la renovación de nuestro compromiso de bautismo que vence todos los desiertos y nos lleva a los ríos de justicia y paz. Un grito de alegría y de victoria resuena en la carpa de las y los justos.

 

Vida de todas las nuevas vidas, compele a todos los líderes de todas las naciones y de todas las comunidades de fe,  a ser instrumentos de tu paz y solidaridad para que nuestra esperanza tenga fundamento y certezas. La mano del Señor hace proezas, la mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas.

 

Luz de todas las luces, gozo de todos los gozos, nos ponemos en tus manos para hacernos vulnerables a tu presencia viva que siempre nos desconcierta para poder renovarnos. No, no moriré, viviré para publicar lo que hizo el Señor.

 

Gloria que se revela en los estigmas de tus manos que sin cesar nos bendicen, escucha el clamor, las plegarias y las utopías de todas las comunidades que renuevan su compromiso con tu espacio de soberanía para servir incondicionalmente a quienes aún permanecen en sepulcros de soledad. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.

 

Aquí se pueden ofrecer otras intercesiones.

 

Bendito tu que vienes en el nombre del Señor, ponemos entre tus manos todas nuestras intenciones, preocupaciones y proyectos para que te hagas nuestro camino y nuestra meta. Que este nuevo día nos encuentre renovando nuestra vida para que seamos signos de aquella nueva vida a la cual convocas a todos los seres vivos, tú que eres el Hijo de la humanidad entera. Amén

 

ORACIÓN DEL DÍA

Memoria de todas las memorias, por tu único Hijo venciste a la muerte y nos abriste las puertas a todas las comuniones, dignidades y promoción de todos los derechos humanos. Danos tu ayuda continuamente para hacer sustentable nuestra renovación del compromiso bautismal, ilumina tu proyecto de vida para que nuestra mente lo comprenda y has que tu voluntad florezca en nuestras vidas, palabras y acciones. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Camino, Verdad y Vida, que en comunión contigo y con el Espíritu de renovación, vive y conduce, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Pascua de 2010, 4 de abril de 2010