Lunes 24 de diciembre 2007
Ciclo A. B.C.

LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR.

Amanecer de Navidad II

(Leccionario Común Revisado)

Evangelio : Lucas 2, [1-7] 8-20

Primera Lectura: Isaías 62. 6-13

Salmo Responsorial: Salmo 97

Segunda Lectura: Tito 3, 4-7

   

 

EVANGELIO
Lucas 2, [1-7] 8-20

 

[En aquella  época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue].

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el ángel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor, Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: 

“¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz a los seres humanos amados por  él!” 

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían  unos a otros. “Vayamos  a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado”.Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. 

Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído conforme al anuncio que habían recibido.   El Evangelio del Señor.

 

MARGENTES Y ESCANDALO

 

El gran desafío que nos presenta este texto del evangelio es mantener su carácter de escándalo. Lamentablemente a lo largo de los siglos y en diversos lugares y comunidades hemos domesticado este texto y edulcorado su mensaje. Actualmente es un texto que se puede representar, leer, utilizar para mensajes de Navidad sin que nadie se sienta cuestionado, interpelado o llamado a la conversión. Tenemos una visión romántica e idílica de la situación que nos protege del ser confrontados y confrontadas para asumir el riesgo de vivir el Evangelio en su plenitud.

En primer lugar tenemos el aspecto político de este relato. El nacimiento, la encarnación del Mesías no se produce en un vacío como muchas de nuestras celebraciones y predicaciones. Las indicaciones del censo y de emperadores y gobernadores, no solo son datos para fijar una fecha aproximada del nacimiento, sino que nos anuncia que toda encarnación de Dios se produce en un contexto político y tiene como objetivo en constituirse en un contra sistema alternativo.  Ese censo del emperador Augusto, que muy posiblemente nunca existió y que me importa muy poco si realmente  se hizo. Lo que si me revela es que el Evangelista capto la ideología globalizante de todo imperio. Este censo es una realidad de todos los imperios que quieren construir una paz impuesta por las armas y el poder desde los centros jerárquicos de las estructuras dominantes. Frente a esa pax romana, a esa globalización imperial, se construye una alternativa política que ya no se construye desde los poderosos y desde los centros financieros, sino que se construye desde todos los márgenes. Belén, el pesebre, María y José, representan todos los márgenes de nuestras vidas e historias. La pax Christi es totalmente diferente y alternativa a la paz que imponen los imperios con sus guerras preventivas de guerras.

La epidemia del vih también se encarna en un sistema político y tiene la fuerza suficiente como para ayudarnos a leer la realidad, construir la historia y proponer una iglesia que ya no espera nada de los centros imperiales sino que se construye desde todos los márgenes de ese sistema. El pesebre, Belén, pastores y los progenitores del Niño nos revelan que nosotros y nosotras también construimos una nueva historia y una globalización alternativa de los márgenes. ¡Qué formidable herramienta interpretativa del Evangelio nos concede nuestro diálogo honesto y franco con las personas y grupos en situación del vulnerabilidad al vih y sida! La epidemia nos ha llevado a los márgenes del sistema y de la iglesia como para que comencemos a recorrer otros caminos que conducen a los establos, pesebres, chiqueros, villas miserias, asentamientos, tierras ocupadas o como queramos hacer visible este nacimiento.

Todos aquellos y aquellas que han experimentado el estigma y el rechazo del sistema y de las comunidades de fe, en los pastores encuentran el paradigma de su dignidad. Junto a ellos y ellas, a todas y todos los pastores del mundo, es decir, traducidos en nuestras categorías, junto a quienes el sistema y las iglesias han colocado en el último y más bajo escalón de las dignidades. Desde allí estamos llamados y llamadas a construir esta paz de Cristo que marca una diferencia y marca nuestro nivel de compromiso con la liberación.

Si quisiera traducir en criterios contemporáneos, el escándalo de este relato nos lleva a pensar que el anuncio hecho a los pastores, es hoy hecho en las calles de nuestras ciudades, en las zonas rojas de nuestros pueblos a las y los usuarios de drogas ilegales, a los y las trabajadoras sexuales, a las personas que tienen más parejas de las que nosotros y nosotras les permitimos, las personas de orientación sexual diversa. Ellos y ellas son las y los destinatarios del anuncio de los ángeles y no otros. Nada de templos ni palacios gubernamentales de diversos colores.

Con el trabajo de acompañamiento y promoción de los derechos de las personas y grupos que viven en situación de vulnerabilidad al vih tenemos como misión anunciar: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor, Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”   Y este anuncio lo hacemos junto a sus rebaños, es decir, en los espacios públicos en los cuales el sistema los ha colocado. Es allí donde nuestra identidad y nuestra misión nos llevan.  Paz y buena voluntad son las primeras palabras que surgen de nuestros labios, y esa paz y buena voluntad es para todos y todas. Nadie queda excluido o excluida. Los ángeles nos conducen a una comunión e identificación en destino y clasificación con todos aquellos que están en los márgenes. ¿No es esto un escándalo? ¿Qué lugar ocupan en este día de Navidad los márgenes de la sociedad, dónde están las personas y los grupos vulnerables a nuestros estigmas y exclusiones?

Hace poco descubrí una exposición de una fotógrafa sueco que representó la anunciación como una pareja de lesbianas, la santa cena como una reunión de travestis o transféneros, y Jesús con tacos altos. El bautismo de Jesús con toda su sexualidad a la vista que me mostró que no tengo todos los temas conflictivos con mi cuerpo resuelto.  Las fotografías no me dejaban tomar aliento, una tras otra me golpeaban y me desafiaban. Cada una era una bofetada a mis piedades y paradigmas de cómo me imaginaba cada escena idílica que me he construido para domesticar el evangelio. Las fotografías de este artista me mostraban que mi conversión a la inclusividad del Evangelio todavía no es perfecta. Aún tengo miedo de las dimensiones de la convocatoria de los ángeles. El anuncio de no temer a la inclusividad es en primer lugar para mi y espero que lo sea para mi comunidad de fe.

Me imagino un paisaje de Belén aquí en mi ciudad, donde el león y el buey comen juntos de la misma mano, el lobo y el cordero cantan a varias voces el Gloria en los Cielos, pero también me imagino una comunidad donde usuarios de drogas y las maestras de la escuela dominical se alegran de la venida del Emmanuel, donde las personas de identidad transgénero presiden la oración del pueblo de Dios, donde las y los ministros ordenados al ministerio de la Palabra de Dios y los Sacramentos que viven en una unión estable y respetuosa con personas del mismo sexo ya no son miembros de segunda categoría. El león y el buey, el lobo y el cordero nos muestran el camino y el escándalo de este idílico y desafiante mensaje de Nochebuena y Navidad. Permitamos que el Espíritu nos escandalice como camino de conversión a la globalización alternativa de la inclusión en justicia, de una sociedad que utiliza el amor como herramienta de cambio y hace de todas las armas de opresión y miedo, instrumentos de edificación del Reino.

Para la revisión de vida

A lo largo de nuestras vidas, ¿cuándo nos hemos sentido excluidos o excluidas? ¿Qué diferencia experimentamos siendo excluidos y como ese sentimiento afectaba nuestras relaciones con los demás, con otros excluidos y excluidas y con Dios?

   

Para la reunión de grupo

¿De que forma su comunidad de fe celebra los dones y aportes que las personas y los grupos que viven en situación de vulnerabilidad al vih hacen cada día? ¿Cuál es el significado de los silencios frente a esa sabiduría y esos dones? ¿Qué clase de oración o acciones se podrían realizar para cambiar esta situación?

 

Para la oración de los fieles

Con los ángeles y arcángeles y con todos los coros de las personas estigmatizas por la sociedad pero redimidas por Dios, nos unimos a la oración de toda tu iglesia, que viene desde todos los márgenes de la historia y de los tiempos a cantar ya sin temores de exclusión al Verbo creador hecho carne.

 

(Se hace un breve silencio)

 

  • Por esta iglesia y por esta comunidad de fe para que pueda tener el coraje de escandalizarse con el relato del pesebre de Belén y permitir así los cambios que el Emmanuel nos pide. Que las buenas noticias de paz y bienestar para todos y todas aleje todos nuestros temores y den lugar a la alegría de la inclusión. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.
  • Por las naciones del mundo entero, para que en unidad puedan caminar los senderos de la paz y buscar la reconciliación de todos y todas en justicia y equidad de todos los géneros, para que todos los pueblos, todas las personas y todos los grupos que viven en situación de vulnerabilidad al vih y sida, se unan para alabar la Palabra que se hace comunión y garantía de dignidad con nosotros y nosotras. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.
  • Por las personas que la globalización imperial coloca en los márgenes de la vida y les quita la esperanza en el Reino, para que en la celebración junto al pesebre de Belén asumamos el compromiso de parar esas injusticias y para que todos y todas nos alegremos en la abundancia de tu gracia y tus regalos gratuitos e inmerecidos. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.
  • Por nuestra comunidad de fe, reunida alrededor de la Palabra y los Sacramentos para que renovada en su compromiso bautismal, abra sus corazones y mentes a todos los pastores y excluidos y excluidas del mundo sin temor y con la alegría de poder cumplir así las promesas de Aquel que nos llama a la unidad de todo el género humano. Fuente de todas las gracias y todas las verdades, escucha nuestras oraciones.

 

Confiando en tu misericordia, que nos salvas de los que se proclaman salvadores, tu eres el Señor que nos liberas  de los que se consideran señores de vida y bienes, y desarticulas en amor y justicia todas las jerarquías que hemos construido, gritamos ¡Maranata, ven pronto! Amén y amén.

 

Oración comunitaria

Poder de todos los poderes, tú te has dado a conocer en tu Hijo, Jesús, el redentor y transformador del mundo. Te pedimos que su nacimiento como criatura humana nos libere de todas las viejas esclavitudes de nuestros graves pecados de exclusión, egoísmo, intolerancia y falta de compromiso con el Reino. Te lo pedimos por Jesús, el Cristo, nuestro único Señor frente ta todos los otros señores, nuestro único Salvador frente a todos los otros salvadores, que vive y nos guía contigo y con el Espíritu que nos santifica a todas y todos, una sola fuerza, ahora y siempre. Amén.

 

(o también: )

 

Principio de todas las generaciones y de todos los tiempos,

No permitas que los gozos y las esperanzas de este tiempo de Navidad,

  nos haga olvidar que en medio de tu pueblo

aún hay estigma y discriminación.

Transforma esta alegría en fortaleza para cumplir nuestros compromisos.

que la esperanza se encarne en propuestas,

que la alegría sea el comienzo de alianzas estratégicas,

  para que tu epifanía sea realidad.

Que tu presencia en medio de tu iglesia,

sea un desafío para que juntos y juntas con todos los coros,

de ángeles, arcángeles y toda la diversidad de pueblos y   personas de buena voluntad,

proclamemos en palabra y acción,

paz y reconciliación,

  inclusión y comunión,

  justicia y misericordia,

para  todos y todas,

En el bendito nombre de Aquel que nos revela tú presencia

en los pobres pesebres de este mundo.

 

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Diciembre 2007