Domingo 13 de mayo  de 2012

Sexto   Domingo de Pascua

Evangelio: Juan 15, 9.-17

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Hechos 10, 44-48

Salmo Responsorial: Salmo 98

Segunda Lectura: 1º Juan 5, 1-6

 

EVANGELIO  Juan 15, 9-17

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Pueden encontrar este texto en el sitio: http://www.sobicain.org/shell.asp?p=Biblia

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.  No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Aclamemos el Evangelio del Señor.

 

LAS Y LOS INDIGNADOS DE DIOS

La mejor forma de protegernos y no caer en la tentación de hacer interpretaciones edulcoradas de este texto es ubicarlo correctamente en su contexto. Este párrafo forma parte del largo discurso de despedida de Jesús de Nazaret. Enfrente tiene a Jerusalén con todas las escuelas interpretativas fundamentalistas que tanto se han escandalizado de los amores y comuniones de Jesús. Este es un párrafo que hay que leerlo a la  sombra de la cruz si queremos realmente captar su más desafiante significado. Los amores y comuniones de Jesús son el núcleo duro de los nuevos mandamientos que se contraponen a todos los Códigos de Santidad y a las diversas reglas de pureza ritual que a lo largo de la historia de todas las religiones han sido utilizadas para destruir el radical y sorprendente amor de Aquel que se hace persona que revelarnos su verdadero rostro.

 

Jesús de Nazaret nunca ha pretendido ser creativo sino que en todo momento se ha mostrado obediente. Su objetivo es mostrar el verdadero rostro del amor constante, sustentable y gratuito de Aquel que le envía con la misión de mostrar ese escandaloso amor. La gran dificultad es permanecer en ese amor que se revela incondicional, radicalmente incluyente y que al ser una iniciativa divina, no solo es barato sino que para derrota de nuestro orgullo es increíblemente “gratuito”. Ese

es el centro del problema porque siempre queremos colocarle un precio, una condición, un mérito, una virtud a la recepción de ese amor. Nos cuesta permanecer y aceptar esta iniciativa divina escandalosamente gratuita.

Este nuevo mandamiento de Jesús de Nazaret y para escándalo de quienes los juzgan desde los Jerusalén de entonces y de ahora, ya no nos tiene como la medida del amor. Ya no se nos pide que amemos al prójimo como a nosotros mismos. Eso es el pasado. Ahora hay un cambio profundo, rico, desafiante. Se nos pide que nos amemos unos a otros de la misma y escandalosa forma con la cual Jesús de Nazaret amó hasta la cruz. Se nos pide permanecer en un amor de cruz, que en la promoción de todas las dignidades, identidades y comuniones está dispuesto al martirio. Ese es el mandamiento del Padre en el cual permaneció Jesús de Nazaret y ahora nos pide que quienes somos sus discípulos y discípulas tratemos de permanecer el él sin oscurecerlo ni negociarlo.

 

El paradigma del amor en el cual estamos llamados a permanecer es el amor del Padre por su hijo y ese amor que viene gratis desde esa intimidad de relación se vuelca y hace visible como condición de encuentro con toda la humanidad en su universal diversidad. Solamente cuando aprendemos a amar a la diversidad de colores que tiene el universal y gratuito amor de Dios, el gozo nuestro y de Dios será completo y perfecto.  La coherencia de cruz de Jesús de Nazaret nos llama a amar de la misma manera que él lo hizo al sentarse a la mesa junto con quienes los diversos Códigos de Santidad y las reglas de pureza estigmatizaban y marginaban. Este amor es un amor que rompe con todos esos criterios y es un amor que nos pone en espacios de riesgo, de cruz.

 

Quienes estamos comprometidos con la promoción de todos los derechos con el mismo nombre de todas las personas y grupos vulnerables al estigma y la discriminación al vih, sabemos muy bien de todos los riesgos que hemos asumido. Permanecer en ese amor convocante a todas las comuniones continua siendo el gran problema tanto en la prevención del vih como en la promoción de derechos y dignidades.

El nuevo mandamiento de revelado por Jesús de Nazaret coloca la ética y la responsabilidad social de las comunidades de fe lejos de la antropología y la sociología y la ubica en estrecha relación con la cristología, es decir, nuestra ética y responsabilidad social se construye sobre la naturaleza de Dios revelada por Jesús de Nazaret, se construye sobre el amor arriesgado del Padre vivido en el Hijo. Nunca hubiera pensado que el amar a imagen de ese amor que fluye de manera constante y que ningún diluvio puede detener, tuviera riesgos, pero eso es justamente lo que nos anuncia su mensajero fiel.

 

En un mundo construido de forma tan jerárquico y donde los títulos que nos ponemos y nos damos muestran, aún en el espacio de las comunidades de fe que rechazamos ser hermanos y hermanas y nos encantan que nos llamen el muy reverendo, su excelencia, su santidad, su eminencia, mientras Jesús nos llama a un mundo de hermanos y hermanas. Esto significa un despojarse de los atributos de Señor para colocarse en la dimensión de Padre misericordioso.

 

Jesús de Nazaret nos coloca frente al llamado de vivir en amistad con Aquel que le envío con un mensaje que se hace persona y misión. Estamos ante un amor que se despoja para llamarnos amigos y amigas. Eso es lo sorprendente y lo que nos cuesta aún hoy vivir en plenitud. Tenemos que reconocer que las jerarquías nos enamoran y las igualdades, que declamamos, en realidad las seguimos pensando como sueños estrafalarios de Dios. La conversión de Dios que ya no quiere ser llamado ni vivido como Señor y que se ubica en la dimensión de una amistad fundada en la justicia, la equidad y la solidaridad, sabe muy bien el precio que se paga en medio de estas estructuras opresivas por esos atrevimientos.

 

La amistad de Dios vivida con todos los riesgos del amor increíblemente gratuito rompe con todos nuestros criterios de santidad, pureza y exclusividad y esa ruptura es un riesgo frente a las dominaciones y potestades que sostienen sus criterios tiránicos de interpretación de la voluntad de Dios. Me sorprende como aún hoy muchas comunidades cristianas se sigan llamando las siervas o las esclavas cuando Dios nos repite una y otra vez que quiere amigas y amigos. El colocarnos en la dimensión de siervos o esclavos hace que rechacemos la intimidad con el proyecto de Dios porque nos escandaliza y nos molesta su universalidad. El asumir la condición de amigos y amigas significa asumir el conocimiento sin negociación de los objetivos de inclusividad radical del proyecto de Dios. Muchos y muchas con sus códigos de santidad y sus reglas de pureza quieren vivir un amor no demasiado universal del Dios del Reino. Esa universalidad y esa radical inclusividad siguen molestando y sigue siendo considerada una teología blasfema a esos criterios de exclusividad excluyente.

 

Tenemos que salir a las calles y al centro de nuestras comunidades de fe y transformarnos en los indignados de Dios que ya hemos agotado toda nuestra paciencia para vivir en la santa y sagrada impaciencia de quienes están dispuestos a dar su vida por todos sus amigos y amigas sabiendo que esta es una iniciativa de Aquel que envió a su Hijo para mostrarnos el verdadero rostro de Dios, que ya no se identifica con leyes, códigos y mandamientos sino con uno solo que revela que todas y todos hemos sido elegidos para ser sus amigos y amigas.

 

 

Para la oración de las y  los fieles

Fundamentados en la recomendación de Jesús de Nazaret de pedir en su nombre para que en este mundo y en este tiempo haya más justicia, equidad y paz, nos atrevemos a interceder y comprometernos aún hasta dar nuestra vida para que aquello que pedimos se haga realidad.

Se hace un breve silencio 

Amor por el cual nos hacemos vulnerables a todos los amores, te pedimos que tengas paciencia por aquellos y aquellas que en las aguas del bautismo les has concedido a través de tu Espíritu el ser convocado a ser tus amigos y amigas. Perdónanos todas nuestras cobardías y derrama nuevamente tu Espíritu para que estemos dispuestos a dar nuestras vidas para que haya más derechos y más inclusividad en esta sociedad y en esta iglesia. Canten a nuestro Amigo un canto nuevo, porque él hizo maravillas.

 

Amor de todos los amores sorprendentes, que tu mensaje se haga vida y testimonio en quienes pretendemos ser tus testigos. Concédenos tu Espíritu de toda Verdad para que rompamos todos los silencios que nos han transformado en cómplices de estigmas y discriminaciones tanto en el pasado como en el presente.  Conviértenos en tus amigos y amigas. Nuestro Amigo manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones.

 

Aquí se pueden ofrecer otras intercesiones.

 

Amor de todos los rebaños y todas las viñas, nunca permitas que seamos obstáculos en los diversos caminos de tu amor que nos llamas a ser amigos de tus amigas y amigos. Concédenos tu Espíritu para que podamos aceptar tu amistad sin temor, sin especulaciones de exclusividad y tengamos la valentía de vivir tu universalidad sin intentar limitarla.  Nuestro Amigo se acordó de su amor y su fidelidad a favor de todos los pueblos.

 

Amigo hasta la muerte de cruz, nos encomendamos a tu Espíritu de todos los tiempos y de todos los espacios, para que iluminados por tu mensaje y misión hechos vida en tu persona, nos podamos unir a todos aquellos y aquellas que se abrieron a tu iniciativa y pudieron entregar sus vidas confesando tu Reino sin jerarquías, títulos o exclusiones. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Amigo.

 

 

Oración comunitaria

Fortaleza de todos los vulnerables, que nos amas incondicionalmente y, que en Jesús de Nazaret, nuestro hermano, has hecho renacer nuestra esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva; te pedimos que nos hagas apasionados seguidores de su Buena Noticia, de modo que sepamos transmitir a nuestros hermanos y hermanas, con la palabra y con las obras, las razones de la esperanza que nos sostiene. Te lo pedimos confiando en el mandato de Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro.

 

 

Oración del día

Viñador nuestro, de quien proceden todas las cosas buenas: condúcenos por la inspiración de tu Espíritu de liberación y de inclusión a buscar lo justo y equitativo y, por tu bondad, ayúdanos a hacerlo: te lo pedimos por tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, que vive y conduce contigo y con el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre.

 

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Mayo de 2012