TRIGÉSIMO PRIMERO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO.
PROPIO 26 PARA LOS DOMINGOS ENTRE OCTUBRE 30 Y NOVIEMBRE 5.

EVANGELIO: Lucas 9: 1-10

Primera lectura: Isaías 1: 10-18
Salmo responsorial: 32: 1-8
Segunda lectura: 2 Tesalonicenses 1: 1-4, 11-12


EVANGELIO: Lucas 19, 1-10
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento , Ediciones El Almendro, Córdoba)

19: 1  Entró en Jericó y empezó a atravesar la ciudad. 2 En esto, un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de recaudadores y además rico, 3 trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Entonces se adelantó corriendo y, para verlo, se subió a una higuera, porque iba a pasar por allí. 5 Al llegar a aquel sitio, levantó Jesús la vista y le dijo: -Zaqueo, baja en seguida, que hoy tengo que alojarme en tu casa. 6 Él bajó enseguida y lo recibió muy contento. 7 Al ver aquello, se pusieron todos a criticarlo diciendo: -¡Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador! 8 Zaqueo se puso en pie y dirigiéndose al Señor le dijo: -La mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres, y si a alguien he extorsionado dinero, se lo restituiré cuatro veces.9 Jesús le contesto: -Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también él es hijo de Abrahán. 10Porque el Hombre ha venido a buscar lo que estaba perdido y a salvarlo.


UN EXCLUIDO NO MUY HONORABLE QUE QUIERE VER A JESUS

Caminando con el Evangelio de Lucas hoy llegamos a un punto en que la iglesia y todas la comunidades y programas relacionados con la iglesia deben establecer prioridades en sus planes de acción pastoral. En este texto Jesucristo nos presenta su plan de acción y el centro de sus preocupaciones.

En primer lugar existe en ese plan de acción una clara opción por los excluidos y marginados. Nos podemos preguntar porqué Zaqueo tiene tanta interés en ver a Jesús. Seguramente este estigmatizado ha escuchado o visto él mismo la forma en que Jesús se aproximaba a otros excluidos de las celebraciones religiosas. Seguramente tenía en mente la forma en que Jesús desafió las normas sobre la pureza ritual al tocar a leprosos, dejarse tocar en público por mujeres con flujos de sangre, que también era una impureza litúrgica, sus conversaciones con trabajadoras sexuales y su comer con cuanta persona que viviera bajo el estigma religioso. Indudablemente Zaqueo tenía noticias de la forma en que Jesús construía una comunidad inclusiva y abierta a todos aquellos que eran abandonados por los religiosos de su tiempo.

También es llamativa su forma de aproximarse pastoralmente a todas estas personas. Es muy atrevido el dialogo que establece Jesús con Zaqueo: “levantó Jesús la vista y le dijo: -Zaqueo, baja en seguida, que hoy tengo que alojarme en tu casa”. Ninguna condición, ninguna imposición previa. No le predicó ningún mandamiento, ni aún le recordó el séptimo mandamiento   a pesar de que Zaqueo pertenecía a una estructura internacional de explotación.

Es interesante como Lutero trata el tema del hurto en el comentario del séptimo mandamiento en el Catecismo Mayor. Siguiendo una gradación de importancia y una secuencia de un sentido de propiedad afirma: “Después de tu propia persona y de tu cónyuge, siguen como lo más próximo los bienes temporales”. Texto interesante para comprender muchas de las relaciones que la Escrituras establecen entre sexualidad y propiedad.

Seguramente Zaqueo no representa al ladrón de gallinas sino a los que Lutero llama “salteadores del país y de caminos” no a los que son desvalijadores de cofres o ladrones clandestinos que roban del peculio, sino a los que ocupan un alto sitial, son considerados grandes señores y burgueses, honrados y piadosos, y bajo la apariencia del derecho asaltan y roban” [1] . En cierta forma Zaqueo pertenece a este grupo.

Jesús toma actitudes realmente revolucionarias con los grupos estigmatizados. No solo dirigía su mensaje a ellos y ellas, no solo hablaba sino que hacia lo que las palabras anunciaban. Eso es proclamar el evangelio: cumplir aquello que la Palabra promete y cumplirlas ahora y aquí. Esa es la urgencia. Jesús no solo dirige su mensaje a los grupos vulnerables al prejuicio religioso y hace de ellos el centro de su misión sino que se les asemeja haciéndose uno de ellos y ellas.

La acción pastoral de las iglesias en la crisis del vih-sida también tiene hoy los mismos desafíos. Hacernos uno con ellos y ellas sabiendo que las dificultades no vendrán de los grupos vulnerables sino de los honorables miembros de nuestras comunidades cristianas cuyos objetivos no necesariamente son los marginados y grupos vulnerables, no solo al vih-sida, sino a todo un sistema social, cultural y económico.

La solidaridad con los marginados en el contexto de el sistema globalizador de exclusión y estigmatización  es siempre un riesgo y un peligro porque el Evangelio proclamado, es decir, anunciado y vivido, es un peligro. Y el peligro viene de aquellos que de tan cerca que están de Jesús le impiden a los Zaqueos de hoy verlo, acercarse y tener comunión con él.

Las acciones de inclusión, como en este ejemplo, el alojarse en casa de una persona excluida y estigmatizada, provocan cambios en la vida de los incluidos. Es irónico que el nombre de Zaqueo deriva de una palabra hebrea que significa puro o íntegro. En la exclusión y la marginación esta designación era una ironía. En la inclusión se transfigura en una realidad. La actitud de cambio en Zaqueo va mucho más allá de la Ley porque el Libro del Levítico exigía una suma mucho menor en concepto de reparación. Aquel o aquella que se enamora de la comunidad inclusiva que anuncia Jesús seguramente en su vida abrirá su mente, su corazón y su comunión en una dimensión mucho más generosa que cualquier mandamiento y aspecto legal. Las acciones de respeto de la dignidad del otro o la otra, el querer reparar un daño o el ser solidarios con excluidos y marginados no nace del temor a un hipotético castigo sino que nace de una visión totalmente nueva de un mundo que queremos que sea el espacio donde se cumple la voluntad de Dios: justicia para todos y todas ahora y aquí.

Es interesante ver el movimiento de toda esta escena. Zaqueo para ver a Jesús se sube a un árbol. Jesús le pide que baje y que lo invite a comer en su casa. Y como consecuencia de sentirse incluido en el proyecto de Jesús, Zaqueo que era bajo se hace espiritualmente el más bajo de todos y todas. En el contexto de la crisis del vih-sida, la única opción de fidelidad al evangelio y reproducir en nuestro compromiso el mismo movimiento debemos escuchar a Jesús que nos invita a todos nosotros y nosotras que tenemos obstáculos para encontrarnos con Jesús, porque sus seguidores nos lo impiden es escuchar esa invitación a cenar con los grupos vulnerables y hacernos servidores de todas y todas, en especial los más marginados.

Muchas veces nuestras declaraciones sociales o teológicas nos hablan de esa opción por los pobres, pero nosotros la entendemos solo como un compromiso con pobres limpitos y puros, pero si ese pobre es una personas de orientación homosexual, si ese pobre es un o una trabajadora sexual, si ese pobre es un usuario de drogas ilícitas que continua consumiendo, los pobres que tienen conductas sexuales diferentes a nuestras opciones,  entonces nuestro compromiso y opción se resquebraja. La epidemia del vih-sida nos invita a optar por aquellos y aquellas por los cuales nadie quiere optar. Sólo Jesús tiene el coraje y la fuerza de hacer esa opción y hoy nos llama a repetir frente a todos esos grupos la misma invitación: “levantó Jesús la vista y le dijo: -Zaqueo, baja en seguida, que hoy tengo que alojarme en tu casa.

 Para la revisión de vida

Nuestra experiencia de fe no puede quedarse en un reconocimiento frío y estático de Dios. La fe nos debe llevar a la conversión, a mejorar nuestra vida y nuestras actitudes, a concretar nuestra vivencia cristiana en obras, en generosidad, en solidaridad y en servicio a los demás. Cada uno de nosotros y nosotras,  y cada comunidad ha de revisar su práctica de la justicia -a la luz de Jesús- buscando testificar con la vida y las palabras la Novedad del Reino. Un paso ineludible es la constante "experiencia personal" de la reconciliación ofrecida por Dios; mendigarla, gustarla, compartirla... ¿Cómo experimento en mi vida y en el contexto del vih-sida la reconciliación de Dios? ¿Qué significa convertirse?

Para la reunión de grupo

  • La globalización neo-liberal y la epidemia del VIH-SIDA están generando cada día más empobrecidos, excluidos y marginados. ¿Qué gestos de solidaridad y justicia están revelando hoy el rostro del Dios de Jesús? ¿qué gestos faltan para que se manifieste ese Dios frente a tantas situaciones inhumanas?
  • En el trabajo que realizamos como grupo o como comunidad. ¿quiénes están siendo los destinatarios del anuncio y la práctica de la inclusión? ¿quiénes deben serlo en primer lugar, viendo los destinatarios preferenciales del anuncio y la práctica de Jesús?.
  • ¿Cómo estamos asumiendo en nuestra vida cristiana el compromiso del cambio y la conversión?
  • Nuestra vida y acción, ¿está llena de aquella solidaridad y amistad que nos hace llorar con quien llora y compartir la alegría del que se siente gozoso, o bien se limita simplemente a “solucionar problemas”?

Para la oración de los fieles

  • Por cada uno de nosotros y nosotras, para que encontremos en el camino de nuestra vida la presencia de Jesús que nos invita al cambio y la conversión.
  • Por los grupos vulnerables al vih-sida, excluidos y marginados por nuestra sociedad, para que encuentren manos solidarias que les ayuden a buscar propuestas de cambio y transformación de su realidad.
  • Por toda la comunidad, para que en la Iglesia encuentre una casa donde vivir el perdón y la reconciliación.
  • Por los que tienen la tarea y la responsabilidad de gobernar las naciones y manejar los recursos económicos, que deben tomar decisiones con relación al acceso de todos y todas a los tratamientos antiretrovirales,  para que sean transparentes, honestos y leales en el compromiso que el pueblo ha puesto en sus manos.

Oración comunitaria

Te damos gracias Señor porque en tu Hijo Jesús nos has manifestado tu rostro amoroso de Padre Misericordioso, te pedimos que nos ayudes a cambiar y a transformar nuestras vidas asumiendo actitudes verdaderas de conversión que se expresen en la justicia, la solidaridad y el amor con nuestros hermanos y hermanas que viven con VIH-SIDA. Por Jesucristo nuestro Señor.

Pastor Lisandro Orlov

Domingo 31 de Octubre de 2004



[1] Obras de Martín Lutero. Tomo V. Pàg. 80-81