Domingo 19 de febrero de 2006

CICLO B. SÉPTIMO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO

Evangelio : Marcos 2, 1-12

Primera lectura: Isías 43, 18-25
Salmo responsorial: 41
Segunda lectura: 2 Corintios 1, 18-22
 

 


EVANGELIO
Marcos 2, 1-12
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento , Ediciones El Almendro, Córdoba)

2, 1 Entró de nuevo en Cafarnaún y, pasados unos días, se supo que estaba en casa. 2 Se congregaron tantos que ya no se cabía ni a la puerta, y él les exponía el mensaje.

3 Llegaron llevándole un paralítico transportado entre cuatro. Como no podían acercárselo por causa de la multitud, levantaron el techo del lugar donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

5 Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:  -Hijo, se te perdonan tus pecados.

6 Pero estaban sentados allí unos letrados y empezaron a razonar en su interior:

7 -¿Cómo habla éste así? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios solo?

8 Jesús, intuyendo cómo razonaban dentro de ellos, les dijo al momento:  -¿Por qué razonáis así? 9 ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico «se te perdonan tus pecados» o decirle «levántate, carga con tu camilla y echa a andar»? 10 Pues para que veáis que el Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados ... -le dice al paralítico:

11 -A ti te digo: Levántate, carga con tu camilla y márchate a tu casa.

12 Se levantó, cargó en seguida con la camilla y salió a la vista de todos. Todos se quedaron atónitos y alababan a Dios diciendo:  -Nunca hemos visto cosa igual.

 

 

ABRIR BOQUETES EN EL SISTEMA

Vivir junto a personas afectadas por el vih y el sida nos ha permitido comprender la importancia de la perspectiva en la cual se leen las Escrituras y se dialoga con Dios. El espacio de nuestro compromiso no es ni inocente ni neutral. Ubicarnos junto a personas o grupos vulnerables que viven con vih y con sida  le ha dado a nuestra comprensión del Evangelio una dimensión que para muchos y muchas puede resultar blasfemo y escandaloso. Muchos y muchas estamos convencidos que la discusión entre Jesús de Nazaret y los letrados en Biblia y teología no ha concluido.

Nuevamente Jesús de Nazaret se ubica en las márgenes de la sociedad, lejos de templos y palacios. Cafanaum  es zona sospechosa, a medio camino de la ortodoxia y con una mirada hacia el mundo externo a la cultura aprobada y consagrada que la hacia de dudosa pureza doctrinal y social. Asimismo en ese espacio marginal esta escena nuevamente nos ubica en el espacio alternativo de la casa cristiana. Seguramente es el mismo espacio en el cual se congregaban en democrática asamblea la comunidad cristiana como modelo alternativo. Este modelo de unidad económica y de lazos de solidaridad se va construyendo para enfrentar y exorcizar el espacio endemoniado de la lectura fundamentalista de las Escrituras.

En la acción pastoral de acompañamiento a las personas y grupos afectados por la epidemia del vih y del sida también nos lleva permanentemente a vivir la fe y el compromiso cristiano desde los bordes de la sociedad y desde zonas poco ortodoxas para las ideologías y teologías consagradas. También en esta acción estamos construyendo el espacio alternativo de la pluralidad de estilos de vida. La amistad y escucha de personas y grupos vulnerables a la epidemia nos han llevado a descubrir los boquetes de ese sistema que nos permiten dar la bienvenida a la comunidad a personas y grupos considerados impuros y excluidos por los discursos construidos desde los palacios y templos.

Seguramente en el trasfondo de este pasaje está presente la realidad del bautismo porque es en ese compromiso asumido por Cristo con aquellos y aquellas que le han dicho que si que todos todas hemos sido levantados de nuestras parálisis y hemos sido liberados de los pecados que nos obligaban a vivir aislados y postrados. En el bautismo todos y todas hemos sido levantados para vivir una nueva forma de relacionarnos unos con otros.  Ya no vivimos bajo el imperio de la circuncisión ni de la observancia de la Ley sino que hemos sido convocados para vivir la libertad del perdón y la reconciliación en el nombre de Jesús de Nazaret.

Todo enfermo es, para el sistema religioso del tiempo de Jesús de Nazaret, un pecador y un impuro. En esta escena tenemos un asombroso espectáculo donde un impuro y pecador es conducido por otros impuros y pecadores a su liberación. Estamos en presencia de un grupo de excluidos y estigmatizados que deciden tomar su destino entre sus manos. Reconocen que el proceso de liberación solo lo pueden hacer con la mediación de Jesús de Nazaret y escuchan en su mensaje la voz que los convoca a apoderarse de un espacio que sienten que les pertenece. El hecho de tocar a un impuro hace que la persona sea considerada impura. Tocar un enfermo es semejante a tocar a un muerto. La impureza tal como la comprende una interpretación literal de las escrituras es contagiosa. Esta escena hace visible aquello que hubiera querido que permanezca invisible. Las barreras ideológicas de la sociedad y las religiosas del templo que discriminan y clasifican a las personas en puras e impuras y que en definitiva legitima el sistema de exclusiones, es desafiado. Para llegar al verdadero Jesús de Nazaret es necesario hacer boquetes en el sistema.

La casa en la cual se encuentra Jesús de Nazaret exponía su mensaje necesitaba ser abierta para que todos encontraran su lugar. Algunos y algunas entraron por la puerta. Otros y otras entran por el techo pero todas y todos son bienvenidos. Lo importante es que el espacio fue abierto y el impuro encontró a Jesús. Nuestra acción pastoral, siguiendo este modelo, tiene que ser justamente la apertura de ese boquete que permite la alegre entrada en el espacio nuevo de todos los impuros del mundo. Seguramente el número cuatro de los amigos que aproximan al paralítico es un símbolo de la universalidad del llamado. Representa los cuatro puntos cardinales de la realidad que está convocada a entrar en este nuevo espacio de liberación.

En la medida que ese espacio se abre, aparece con más claridad Jesús de Nazaret recibiendo a los excluidos, a los débiles de este sistema, a los impuros de nuestras teologías. La primera palabra que escucha el excluido es “Hijo”. Esta es una afirmación teológica. El padre misericordioso encuentra a su hijo perdido por el sistema social y religioso. Pero nunca ha perdido su condición de miembro de la familia de Dios. Recupera, en la mirada de Jesús, la plenitud de su membresía familiar. A continuación escucha el evangelio: se te perdonan tus pecados. No estamos frente a alguien que tiene más pecados que los demás pero si es un anuncio que la exclusión y el estigma aplicado por el sistema teológico ha sido levantado. Esa concepción de enfermedad y pecado ya no tiene valor. Este es un anuncio liberador porque a partir de este momento nuevamente es ciudadano pleno de la casa comunitaria: la iglesia. Este es un anuncio de inocencia y de dignidad. Se disuelven los criterios de puro e impuro, de santos y pecadores.

La forma indirecta de la afirmación nos muestra que quien perdona es Dios mismo y cada uno de nosotros y nosotras al abrir boquetes en el sistema teológico y en los prejuicios sociales al trabajar en la promoción de las personas estigmatizadas a causa del vih y del sida también estamos anunciando un mensaje que pertenece a otro, que pertenece a Dios mismo. Esta declaración y esta acción pastoral son una amenaza al sistema hegemónico en nuestras iglesias y en nuestra sociedad. La tarea de Jesús de Nazaret en su enfrentamiento con los letrados no ha terminado. Nuestra acción pastoral y de defensa de los derechos humanos en el contexto del vih y sida es una directa prolongación de ese enfrentamiento.

Perdonar es siempre restaurar en dignidad e inocencia. Es un gesto de inclusión y esa inclusión puede ser una blasfemia para muchos letrados. El Hijo del Hombre, el Cristo enviado por Dios se revela en la inclusión de impuros e impuras, de excluidos y excluidas. Nuestro compromiso y acción pastoral es parte de ese anuncio de inclusividad y parte de la construcción de esa casa alternativa y una forma de exorcizar otros espacios y sistemas de estigmatización. Estamos llamando a que se levanten todas y todos aquellos que han sido paralizados por un sistema opresor y excluyente. Que nuestra tarea de comunión, acompañamiento y promoción sea una invitación a que todos y todas se pongan de pie para que ocupen ahora y aquí el espacio que les está destinado.

 

Para la revisión de vida

  • ¿En qué momentos de mi vida he experimentado el perdón de Dios que fundamenta todos los demás perdones?
  • ¿En que situaciones he puesto las leyes por encima de la vida de las personas? ¿Si personalmente no me siento perdonado ni con la necesidad de serlo, puedo perdonar a los demás?

Para la reunión de grupo

  • La misión del cristiano, ¿es fundamentalmente decir o hacer? ¿Qué boquetes necesitamos hacer en nuestras comunidades para permitir la entrada de impuros e impuras? 
  • Analizar si nuestras comunidades están más próximas de la actitud de Jesús llamando Hijo al impuro paralizado o de los letrados considerando blasfema esa inclusión?

Para la oración de los fieles

  • Por el pueblo santo de Dios, para que sea para toda la humanidad primicia de la salvación y germen fecundo de unidad y de esperanza…
  • Por los pastores de la Iglesia , para que sepan recoger en torno a Cristo la entera familia de Dios, y la sirvan humildemente con la Palabra y el ejemplo…
  • Por los responsables de las naciones y de los organismos internacionales, para que busquen con conciencia recta lo que lleva al progreso y no se dejen corromper por el dinero o el poder…
  • Por todos los que ayudan a aliviar los sufrimientos humanos, para que sepan reconocer a Cristo presente en los más pequeños hermanos y hermanas, en los estigmatizados y en los marginados, en espacial a causa directa del diagnóstico de vih y sida…
  • Por nosotros acá reunidos en torno al altar, para que seamos constructores del Reino de Dios y para tener la valentía de abrir boquetes por los cuales todos y todas puedan encontrarse con Jesús de Nazaret... 
  • Para que tengamos la sabiduría del corazón a fin de comprender y ayudar a los “nuevos pobres y leprosos de nuestro tiempo”: ancianos, discapacitados, emigrantes, marginados, enfermos de vih y sida… todos hermanos y hermanas que están a nuestro lado…

Oración comunitaria

Dios fiel que has permanecido actuando en la historia y que manifestaste tu fidelidad en la vida de Jesús tu hijo, actuando a favor de la vida y la dignidad de tus hijos e hijas, llénanos de tu espíritu para sepamos leerte en la historia y podamos actuar en ella en coherencia y radicalidad, siendo verdaderos protagonistas en la construcción de tu Reino.


Lisandro Orlov
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