Domingo Cuarto de Tiempo Ordinario - Ciclo B
(Domingo 29 de Enero de 2006
)

Primera Lectura: Deuteronomio 18, 15-20 /
Salmo responsorial: 111
Segunda Lectura: 1º Corintios 8, 21-28

EVANGELIO Marcos 1, 21-28
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento , Ediciones El Almendro, Córdoba)

21 ª Y fueron a Cafarnaún.  21b  El sábado entró en la sinagoga e inmediatamente se puso a enseñar. 22 Estaban impresionados de su enseñanza, pues les enseñaba como quien tiene autoridad, no como los letrados. 23 Estaba en aquella sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo e inmediatamente empezó a gritar:  24 -¿Qué tienes tú contra nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú, el Consagrado por Dios. 25 -Jesús le conminó:  -¿Cállate la boca y sal de él! 26 El espíritu inmundo, retorciéndolo y dando un alarido, salió de él. 27  Se quedaron todos ellos tan desconcertados que se preguntaba unos a otros: -¿Qué significa esto? ¡Un nuevo modo de enseñar, con autoridad: incluso da órdenes a los espíritus inmundos y le obedecen! 28 Su fama se extendió inmediatamente por todas partes, llegando a todo el territorio circundante de Galilea.


EXORCICEMOS LA REALIDAD

Los demonios han regresado y gozan de muy buena salud. En un momento de la historia de la humanidad se había pensado que el triunfo de la razón era definitivo y que toda la realidad podía ser explicada aplicando la formula de causa y efecto. Pero el discurso mágico ha retornado. Se le tiene miedo a la explicación lógica y al análisis científico de la vida y de los acontecimientos porque podrían poner de manifiesto la verdaderas causas de las miserias que sufre la humanidad. Los poderosos y poderosas que se benefician con esas situaciones de injusticias valoran muy positivamente esa explicación mágica de los acontecimientos porque es la más segura defensa con la que cuentan actualmente.

Así como el discurso mágico se estableció en el campo de la política, igualmente se ha establecido con muchísima fuerza en el área de las iglesias en América Latina. La vida cristiana se la ha reducido al ámbito privado, individual y personal. Ya las conductas individuales han dejado de ser reflejo de las conductas sociales y los padecimientos que viven muchos hermanos y hermanas en nuestra región no son consecuencias de un sistema económico y social injusto sino que se debe a la intervención mágica de los demonios, de la macumba, de los hechizos y las brujerías. Y esto es sumamente funcional al sistema de opresión y las víctimas asumen la explicación de los opresores que también se expresan en la derecha religiosa que hoy tiene tanto éxito en América Latina.

Este texto corre el riesgo de ser leído con mucho entusiasmo por aquellos que quieren hacer de Jesús de Nazaret un hacedor de magia y milagros correcaminos. Los milagros de Jesús siempre tiene una profunda crítica al sistema de opresión tanto económico como religioso. Ese es el centro de este relato. La curación del endemoniado es una crítica al sistema. Allí está su fuerza.

Aquellos y aquellas que trabajamos en el acompañamiento pastoral e integral de las personas que viven con vih y con sida también tenemos que tener clara conciencia que nuestra acción es primariamente una peligrosa crítica al sistema de exclusiones religiosas, culturales y económicas de nuestro contexto. Estamos en franco enfrentamiento a los muchos sábados que subsisten en nuestras culturas.

El primer acto público del ministerio de Jesús, cuando ya tiene constituido un pequeño grupo de discípulos, es adentrarse en un espacio que le es totalmente extraño. La sinagoga es el  símbolo viviente de una lectura fundamentalista de las escrituras. El mar al cual los discípulos son introducidos para que sean pescadores de personas en un espacio sumamente complicado. Aquellos que desde las iglesias trabajamos en la defensa de los derechos humanos y la dignidad de las personas y los grupos que viven con vih y sida también sabemos que justamente el espacio de las iglesias y de las comunidades cristianas es muchas veces es mar tormentoso donde, en definitiva, tenemos que ejercer nuestro ministerio de mostrar que otra comprensión de las Escrituras y la tradición es posible.

Este texto es un relato esquemático de un exorcismo. Las enfermedades mentales a diferencia de la lepra, no era considerado consecuencia del pecado personal o familiar, sino que era obra de una presencia que enajenaba a la persona sin responsabilidad de la misma. Hoy podríamos afirmar que muchos y muchas de nosotros también estamos en esa situación de enajenados por el sistema y que necesitamos de un exorcismo para ser liberados de imposiciones que no siempre podemos manejar. Jesús de Nazaret entiende justamente su función primaria es liberar a las personas de los sistemas que los enajenan de si mismas y de Dios. Por eso es la importancia de este exorcismo realizado en el contexto de la sinagoga. Ese es un sistema religioso que necesita ser exorcizado. Es necesario liberar a las personas de una lectura fundamentalista de las Escrituras que las está enajenando de la verdadera voluntad de Dios. Allí, en ese espacio, que tendría que ser dócil a la Palabra es donde se encuentra la mayor necesidad de gestos de curación y sanidad.

En una acción pastoral liberado con las personas que viven con vih y con sida, siguiendo el modelo impuesto por Jesús de Nazaret, también estamos llamados y llamadas a restaurar la integridad humana, oponiéndonos a todas las fuerzas disgregadoras de la comunidad humana. El liberar de la lectura opresiva y excluyente de personas y grupos estamos restaurando la dignidad de toda la creación. El poder de Dios consiste justamente en este cambio de paradigmas sociales y religiosos. Ese es el poder verdadero de Dios. No lo podemos transformar en un simple mago que suspende las leyes de la creación o de la naturaleza. Ese si que sería un pobre dios.

Nuestras iglesias, al igual que la sinagoga, son los espacios en el cual la unidad del pueblo de Dios se hace visible. Iglesia y sinagoga tienen como función unir al pueblo liberado alrededor de la Palabra, es decir, el proyecto de Dios. Es el lugar en el cual nos manifestamos como asamblea del pueblo de Dios porque queremos vivir su plan de salvación. Pero muchas veces ese espacio se ha transformado en una desfiguración de esa Palabra oculta bajo un manto de reglamentos, códigos canónicos y mandamientos de diverso y dudoso origen. Reglamentos y mandamientos que se han constituidos para marcar límites y para dejar a muchos y muchas fuera de la asamblea. 

Jesús de Nazaret tiene una nueva manera de enseñar y de hablar. Palabra que se hace acción. Palabra que se cumple. Su enseñanza ya no está prisionera de la mera repetición de leyes y tradiciones que matan el espíritu. Justamente su enseñanza libera el espíritu de Dios de los encasillamientos a los que lo somete una estéril repetición de formulas que pudieron ser efectivas en el pasado pero que el presente exige una total renovación.

Nuestra acción pastoral en el contexto del vih y del sida, tiene que legitimarse, no en la tradición, tal como lo hacen los escribas, sino en una acción potente que hable de algo nuevo y que establece una clara coherencia entre lo que esperamos y lo que hacemos. Nuestro modelo no está en el pasado sino en el futuro y esta acción pastoral en vih y sida es parte del anuncio de ese futuro.

Es por ello que el objetivo ultimo de nuestra acción pastoral, la relectura de las Escrituras, de la tradición y de la identidad confesional no tiene otro objetivo de hacer que la sinagoga, las iglesias, dejen de ser el espacio de “ello y ellas” y que se transforme en el espacio de “nosotros y nosotras”. Es una forma de empoderar a los endemoniados por este sistema de exclusiones, liberarlos en su integridad para que se apoderen de ese espacio y que sea, a imagen del banquete escatológico, el banquete del final de los tiempos, en un espacio liberado por el exorcismo de la Palabra de Dios: Jesús de Nazaret. 

Es necesario que aquellos y aquellas que trabajan desde la fe cristiana en el contexto del vih y del sida que esta acción es perturbadora. Muchos y muchas en las iglesias nos han de hacer la misma pregunta: ¿Han venido a destruir la iglesia, nuestras tradiciones, nuestras buenas costumbres?. Al igual que el Consagrado por Dios entra en el espacio que por ironía tenía que ser santo porque allí se anuncia y se vive el proyecto integrador de Dios, tenemos que exorcizar ese sistema que va en contra justamente del ministerio del Consagrado por Dios. La novedad y la autoridad de la forma de hablar de Jesús de Nazaret esta fundamenta en esa capacidad de transformar una realidad de opresión. Igualmente, el compromiso de las comunidades cristianas, al integrarse a la tarea de acompañar los procesos desatados por la epidemia del vih y del sida, se fundamenta en transformar esas realidades de estigma y marginación, tanto vivida hacia adentro de las iglesias como la vivida en la sociedad.

Al exorcizar a nuestras iglesias, sinagogas y sociedades estamos construyendo una nueva casa de Dios donde serán posible otras relaciones entre los seres humanos y de esta forma la Casa de Dios será la Casa de la Asamblea ilimitada del Pueblo de Dios. Eso es coherencia porque habremos terminado con las divisiones internas que desgarran a las personas pero también habremos terminado con las divisiones de la comunidad y de la sociedad integrando a ellos y ellas en un nosotros y nosotras.

Para la revisión de vida

La palabra de Jesús fue siempre una palabra autorizada, llena de verdad y de vida; por eso expulsaba demonios y liberaba a los oprimidos por el mal. ¿Somos verdaderos discípulos de nuestro Maestro? ¿Es nuestra palabra, como la suya, una palabra autorizada y eficaz, que engendra libertad, justicia, paz, esperanza, amor y vida a los hermanos y hermanas estigmatizados y marginados ?

Para la reunión de grupo

Una constante tentación de la gente religiosa es la de pretender forzar y manipular la divinidad. ¿Busco en mi vida a un Dios doméstico y domesticado, hecho a mi imagen y semejanza, de acuerdo con mis conveniencias personales, ideológicas y sociales, o le acepto tal cual El es y se me da a conocer?

Jesús actuaba de tal manera que nadie quedaba indiferente ante él; unos lo admiraban, otros no podían soportar su libertad y su cercanía a Dios Padre y su comer con los que ellos y ellas consideraban impuros, pecadores.... Mi actuación, la de mi comunidad, ¿interpela a la gente que nos ve y nos rodea, impresiona, cuestiona, hace reflexionar, alegra, libera, trae paz, justicia y esperanza, o deja indiferentes a los demás?

Para la oración de los fieles

  • Para que la Iglesia tenga siempre una palabra creíble, basada en su compromiso real y eficaz con los pobres y con las personas que viven con vih y con sida. Roguemos al Señor.
  • Para que los que viven en condición de exclusión, estigmatización relacionada con el vih y con el sida o por pertenecer a grupos vulnerables a la epidemia,  escuchen la Buena Noticia de su liberación en palabras y en hechos. Roguemos…
  • Para que tanto los y las el compromiso del bautismo sepamos vivir en fidelidad a lo que Dios ha pedido a cada uno y cada una. Roguemos
  • Para que los gobernantes sepan trabajar eficazmente por el bien común, preocupándose de manera especial que todas y todos tengan acceso al mejor tratamiento para el vih y el sida y para que cumplan con aquello que se comprometieron en la Sesión Espacial de la Asamblea de las Naciones Unidas dedicada al sida. Roguemos…
  • Para que nuestros hermanos y hermanas que nos han precedido en el encuentro con Dios sean estimulo para que cada uno de nosotros asuma las desafíos que nos presenta la epidemia del sida. Roguemos…
  • Para que todos nosotros y nosotras sepamos hacer de nuestra fe, nuestra vida y de nuestras comunidades, un  testimonio autorizado ante todos y todas de Jesucristo Muerto y Resucitado. Roguemos…

Oración comunitaria

Dios nuestro, Tu que nos amas hasta el extremo, enséñanos a amar a los demás con todas nuestras fuerzas, y que nuestro amor no se quede en buenas palabras sino que se traduzca en obras de justicia, de amor y de servicio a favor de todas las personas. Por Jesucristo.

Dios nuestro, que suscitaste líderes y profetas y profetizas que hablaran en tu nombre y guiaran a tu pueblo en todos los momentos de su historia, y que en la plenitud de los tiempos enviaste a tu hijo para que fuera maestro, camino, verdad y vida. Suscita de en medio nuestro nuevos profetas y profetizas para que sepamos iluminar con tu palabra los retos que nos plantea la historia y seamos verdaderos testigos de Cristo Jesús. Amén

 

Lisandro Orlov
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