SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA O DE TIEMPO ORDINARIO
Ciclo B. Domingo 15 de Enero de 2006

EVANGELIO: Juan 1, 35-42  

Primera lectura: 1 Samuel 3, 1-10 (11-20)
Salmo responsorial: 139: 1-5, 12-17
Segunda lectura: 1 Corintios 6, 12-20


EVANGELIO: Juan 1, 43-51

Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret". Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.  Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". "¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera". Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía". Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre". El Evangelio del Señor.


VER, JUZGAR Y ACTUAR

Al acercarnos al los textos bíblicos si deseamos realmente darle la dimensión que merecen es necesario seguir un cierto método que tiene algunos pasos que nos pueden ayudar a descubrir su significado y su relación con nuestras vidas y con nuestro trabajo en el contexto de la epidemia del vih y del sida. En primer lugar tenemos un momento muy objetivo y que es la lectura atenta del mismo texto. La intención de este primer momento, utilizando todos nuestros conocimientos, es el comprender el sentido del texto buscando comprender el significado de nombre, lugares, costumbres sociales, culturales o religiosas que el tiempo que ha pasado puede oscurecer en su significado. A continuación nos colocamos a la escucha atenta de aquello que ese texto tiene para decirnos a nosotros y a nuestra situación. Este es muy momento muy personal, subjetivo, privado, en el que dialogamos con el texto y nos abrimos a sus desafios. El tercer momento es el de transformar en oración ese texto y su significado. Es ya un momento de amor porque además de amar el texto comenzamos a amar la voluntad de Dios que ese texto expresa. Ese momento orante, de amistad con Dios, nos conduce al siguiente momento que es el de la contemplación, donde dejamos que la gracia de Dios comience a transformarnos para hacer de nosotros y nosotras instrumentos de su Reino. Y toda esta dinámica nos lleva necesariamente a una puesta en acción de aquello que estudiamos, oramos y contemplamos. La oración y la contemplación necesariamente desembocan en una acción pastoral y de servicio que invita a todos y a todas a vivir de acuerdo al proyecto que hemos contemplado en Dios.

Este texto del Evangelio de Juan tiene un contexto ya que viene inmediatamente a continuación del anuncio hecho por Juan el Bautista, que afirma que Jesús es el Cordero de Dios. Este texto está colocado en un plano de liberación, tal como nuestra tarea junto a las personas que viven con vih y sida es también una tarea puesta en un horizonte de liberación de estigmas, marginación y exclusión. No es esta una casualidad sino que le da toda una significación profunda a toda la acción pastoral de la comunidad cristiana. Toda acción de servicio, pastoral o de reflexión tiene como objetivo repetir la acción de liberación que la intervención de Dios puso como paradigma en Egipto al liberar al pueblo esclavizado. Todo trabajo de promoción social en el contexto del vih y del sida es también una proceso de liberación que Dios inicia en nuestro tiempo. El afirmar que Jesús de Nazaret es el cordero de Dios significa que reconocemos la permanente acción de liberación de la esclavitud y el reunir al pueblo liberado de Dios para que sea instrumento de liberación en este momento histórico.

Jesús encuentra a Felipe y le dice: "Sígueme”. Un imperativo muy simple y sin ninguna complicación. Jesús toma la iniciativa porque siempre Dios toma la iniciativa. Por ello tenemos que creer firmemente que toda acción pastoral y de promoción en el vih y el sida no es una iniciativa que nace de la buena voluntad de la comunidad cristiana sino que es otra acción liberadora comenzada por Dios y a la cual las y los cristianos estamos llamados a seguir a Jesús en ese proceso.

En esta simple invitación de seguir a Jesús no se nos invita a un debate teológico o ideológico. Jesús es maestro de vida y la invitación es a seguir un modelo, un paradigma de vida, a compartir la vida que Jesús compartió con los grupos vulnerables al estigma y a la marginación de su tiempo. El caminar junto a las personas que viven con vih y sida es una respuesta a ese llamado a seguir a Jesús de Nazaret por los caminos de la historia, de nuestra historia.

La respuesta de Felipe al llamado al seguimiento es salir al encuentro de amigos y amigas y compartir con ellos el hallazgo inesperado. El evangelio comienza como va a concluir. Felipe relata que ha hallado a aquel de quien se habla en la Ley y en los Profetas. El Cristo resucitado también le habla a los discípulos del camino de Emaus, del Mesías esperado tal como se detallaba en la Ley y en los Profetas. Sin lugar a dudas el corazón de Felipe ardía con el mismo fuego con el que va a arder el de los discípulos de Emaus.

En la siguiente escena, Natanael hace la pregunta lógica: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?”. Nazaret no figura en la línea de lectura tradicional en cuanto a las expectativas sobre el esperado  Mesías. Una vez más el Dios que se revela lo hace escondiéndose. Cumple la Ley y los Profetas de forma inesperada. Jesús es el Mesías inesperado, el Mesías que sorprende y que se manifiesta donde no lo esperamos. Más aún, se manifiesta en aquellos y aquellas de quienes la sociedad y los criterios del sistema social y político no espera nada. Cuanta fuerza pastoral tiene esta pregunta de Natanael, que hoy hacen nuestras iglesias y nuestra sociedad: ¿Acaso puede salir algo bueno de los grupos vulnerables al vih y al sida?. Nuestro caminar junto a las personas que viven con vih y con sida es una respuesta a esta pregunta. “Ven y verás” respondió Felipe y nosotros y nosotras también respondemos de la misma manera a nuestras comunidades y al mundo entero. Los grupos vulnerables a la epidemia ha sido transformados por Jesús de Nazaret en nuestro lugar teológico, en el lugar que se manifiesta el Mesías inesperado.

Natanael al dialogar con Jesús lo reconoce como maestro, como Hijo de Dios y como Rey de Israel. Natanael se coloca en la posición de discípulo, de aquel que expresa el deseo de vivir como su maestro y adoptar sus objetivos y cooperar en su misión.  Natanael es la imagen del “verdadero israelita, un hombre sin doblez” porque puede descubrió en el lugar inesperado la presencia del enviado por Dios a liberar a su pueblo y congregarles en la unidad. Al final del evangelio se contraponen los israelitas falsos, es decir, aquellos que por una limitada lectura de la Ley y de los Profetas no pueden descubrir al Dios de lo inesperado. Es un israelita, una persona sin doblez, porque puede abrirse a lo inesperado, porque se deja interpelar, porque está dispuesto a ver, juzgar y actuar libremente frente a este Hijo de Dios, es decir, frente a quien trae el espíritu de Dios y que se lo comunica a quienes quieren vivir su proyecto de libertad.

Como tema que se repite en este texto es la invitación a ver y la promesa de ver frente a tanta ceguera. En nuestra acción pastoral y de promoción de derechos humanos y de dignidad de las personas y grupos afectados por la epidemia del vih y del sida también estamos invitados a ver, tanto nosotros mismos, como nuestras comunidades y sociedades. Veremos los cielos abiertos, y a los ángeles de dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. Es decir, nuestra acción también sube a los cielos abiertos para todos y todas, ya sin exclusiones ni oprimidos, para recibir nuestra misión, para luego descender para ponerla en acción. Contemplamos en oración al Cordero de Dios, nos hacemos sus discípulos y obreros para ponerla en acción.

Cada uno de nosotros y nosotras que trabajamos en la emergencia que ha suscitado la epidemia del vih y del sida también estamos mostrando como los cielos se abren sobre las vida y las existencia de tantos hermanos y hermanas que hoy viven con vih y con sida y sobre ellos y ellas y sobre nosotros y nosotras también descienden los ángeles del cielo para empujarnos a este nuevo éxodo que nos llevará a la tierra prometida de la solidaridad, la justicia y al amor sin doblez, amplio y generoso.

Para la revisión de vida

  • ¿He desarrollado en mi vida personal y comunitaria de fe estas actitudes que propone hoy la Palabra de Dios? ¿Permito que Dios entre en mi cotidianidad, que transforme mi vida y forme parte de todas las dimensiones de mi existencia? Hay algunas facetas de mi vida que aún no he permitido que sean iluminadas y tocadas por Dios?
  • ¿En qué medida me he dispuesto a cambiar el rumbo de mi vida para seguir el proyecto del Maestro Jesús?

Para la reunión de grupo

  • Distinguir entre los «maestros o profesores», entre los que enseñan o dan lecciones con las ideas, y los que son «testigos», que testimonian con la propia vida

Para la oración de los fieles

  • Por nuestras comunidades de fe, para que sepamos escuchar no sólo los mandatos externos sino los inesperados llamados internos que Dios nos hace percibir en el interior de nuestros corazones.
  • Por las y los bautizados, para que descubran con entusiasmo y determinación su misión en el mundo y la vivan con coraje y autenticidad.
  • Por nuestro país, para que las políticas que en él se apliquen sean fruto del reconocimiento del valor de la vida y de la justicia y de la solidaridad.
  • Para que escuchemos la invitación de Jesús a ser personas nuevas capaces de asumir con convicción el camino del Maestro.

Oración comunitaria

Amado Dios, que hablas siempre en la historia y en lo profundo del corazón humano, y que a nosotros y nosotras nos hablaste en Jesús, nuestro hermano mayor, proponiéndonos en él un camino de servicio y promoción de la dignidad de las hermanos y hermanos que viven o están afectados por la epidemia del vih y del sida: danos un espíritu atento a tus llamados, actitud de búsqueda y discernimiento para buscar siempre y en todo la fidelidad a tu proyecto. Tú que vives y das vida por los siglos de los siglos.


Lisandro Orlov
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