Domingo  6 de febrero de 2011

Ciclo A.

Quinto Domingo después de Epifanía

Quinto Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Matero 5, 13-20

 

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 58, 5-9ª (9b-12)

Salmo Responsorial : Salmo 112, 1-9 (10)

Segunda Lectura: 1º Corintios 2, 1-12 (13-16)

 

 

 

EVANGELIO Mateo 25, 31-46

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos y discípulas: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal  pierde  su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los seres humanos. 

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un  cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los seres humanos la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma  de la Ley, antes que desaparezca el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos. Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.  El Evangelio del Señor.

 

TRAICIONES Y PROFECIAS

 

Las bienaventuranzas o beatitudes o felicitaciones del así llamado Sermón del Monte son la más grande e importante apología de la teología de la cruz. Esa lista de congratulaciones culmina con la felicidad que se encuentra cuando se viven las consecuencias del radical compromiso con las personas y grupos vulnerables a todos los estigmas, discriminación y opresión. Cada una de las bienaventuranzas significa una clara opción que nos coloca en abierta tensión con los criterios teológicos, ideológicos y culturales vigentes tanto en la sociedad como dentro de nuestras propias comunidades de fe.

 

Estamos acostumbrados a proclamar que Jesús de Nazaret y su Evangelio es la luz del mundo pero nos resulta sorprendente cuando se afirma que nosotros y nosotras somos tanto luz como sal. La identidad y hoja de ruta que establecen las bienaventuranzas son la identidad integral de las comunidades cristianas y de cada uno de quienes llevan la marca del Cordero en sus frentes y en sus vidas. Luz como paradigma escandaloso de compromiso con quienes la sociedad y muchas veces las mismas comunidades de fe consideran impuros, indignos y descalificados. Luz que ilumina todos los pesebres marginales y olvidados del mundo contemporáneo y guía a quienes la contemplan, no por los caminos que conducen a templos y palacios, sino por aquellos senderos por los cuales muy pocos quieren transitar: las márgenes de las vulnerabilidades. El compromiso de nuestras comunidades de fe en la epidemia del vih y sida pretende ser luz que ilumina ese sendero que nos lleva al encuentro de Dios en los pesebres invisibilizados de nuestra realidad porque creemos y confesamos que somos iluminados por Aquel que paradójicamente se encarna y se revela en esos márgenes sociales, teológicos y pastorales.

 

También somos sal como ese espacio que preserva la radical y escandalosa voluntad de anunciar una buena noticia  de inclusión a quienes los sistemas de opresión han excluido y de comunión a quienes los sistemas teológicos han clasificados como impuros y descalificados de la gracia de Quien se ha hecho pan y vino para alimentar, no a la iglesia, sino para transformar al mundo.  

 

Pero inmediatamente y en el mismo anuncio de que somos sal y luz nos advierte sobre la grave tentación de traicionar esa vocación y esa identidad. Siempre queremos matizar, domesticar, rebajar la radicalidad del anuncio de la buena noticia. Esta es una vocación que las y los prudentes, diplomáticos y sabios de acuerdo a los criterios sociales y culturales vigentes consideran imposible de sustentar en su amplitud. Esa sal y esa luz destinadas a transformar el mundo y no a la iglesia,  también pueden ser domesticadas y relativizadas cuando se pretende cumplirlas, en su radicalidad, en un futuro distante y lejano que no nos incomoda ni exigen adaptaciones y cambios en este momento. Esos silencios y esas prudencias no son para nada evangélicos ni proféticos ni son dignos de ninguna felicitación por parte de Jesús de Nazaret. La lamentable prudencia de tantos líderes religiosos son claramente descalificadas en estas advertencias. El ser luz y el ser sal nos colocan en el estrecho camino de la cruz.

 

Esa fe se tiene que hacer visible en los arriesgados acontecimientos que estamos llamados a interpretar. Es una fe que se hace visible en comidas, abrazos, clamor, marchas, caminar junto a estigmatizados y oprimidos. Paradójicamente no estamos llamados a ser ni luz ni sal de los emprendedores triunfantes según los criterios de éxito de nuestra sociedad. Estamos llamados a ser luz y sal de quienes muchos consideran amistades tóxicas y en situaciones tóxicas. Esta sal y luz tienen que llegar a ser tóxicas para estos sistemas de acción y pensamiento vigente tanto dentro como fuera de nuestras comunidades. Tenemos que considerar que muchas veces nosotros y nosotras, al perder la radicalidad de nuestra identidad, llegamos a ser tóxicos para el Evangelio, para el mundo y para nosotros mismos.

 

Siempre he tenido miedo de llegar a este pasaje con esta afirmación de Jesús de Nazaret: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” Aquí se me viene abajo toda la imagen que he tengo del Jesús trasgresor de rituales y de lecturas literales. Indudablemente necesito encontrar una forma de comprender estas afirmaciones que superen una lectura apegada a la letra. Si me quedo con una comprensión del pasaje limitado a las palabras todo el resto del Evangelio es una continua y permanente contradicción con estas declaraciones. Si algo caracteriza a las buenas noticias que aporta la vida y el mensaje de Jesús de Nazaret es, entro muchas otras, superar el concepto de pureza externa y ritual cuyos exponentes más visibles era los fariseos con sus enseñanzas y observaciones. Desde esa comprensión literal de pureza se fundamentaron todas las prácticas de exclusión y discriminación, que justamente Jesús viene a anunciar que con encarnación han terminado. Es por ello que él produce un escándalo y es acusado de blasfemo cuando toca leprosos y cadáveres, cuando come con publicanos y prostitutas, cuando se deja tocar en público por mujeres de dudosa moralidad. Los ejemplos se pueden multiplicar hasta el hartazgo y todos y cada uno nos ofrecen una comprensión de la Ley que nada tiene que ver con la observancia literal de las letras sino es una constante búsqueda del espíritu que subyace detrás de esas letras. Su lectura es siempre una lectura profética, es decir, liberadora de esos conceptos de pureza que excluyen para poner conceptos de pureza interior de una radicalidad que supero los conceptos formales y externos de escribas y fariseos. Es una forma totalmente nueva y desafiante de comprender cada letra y cada palabra de la Ley, que repetidamente todo el Nuevo Testamento, nos anuncia que con Cristo han sido superadas.

 

En primer lugar Ley y Profetas han sido colocados en un mismo plano, es decir, la Ley tiene que ser interpretada en forma profética. No es el cumplimiento despojado de la Ley o de los mandamientos diversos del antiguo testamento, que tantas veces Jesús de Nazaret desconoció y rechazó. Estamos ante el cumplimiento ahora y aquí de la intencionalidad primera de la Ley, no como camino de salvación a través de su cumplimiento, sino como camino de salvación a través de su interpretación con espíritu profético.

 

Además, si la observancia de letras y palabras de la Ley y el cumplimiento de mandamientos siguiendo el estilo antiguo, entonces toda su encarnación es un engaño y no tiene sentido. Cuando afirmamos que el camino hacia Aquel que se ha hecho verdad y vida es solo Cristo, solo por fe y solo por gracia, estamos introduciendo una comprensión de la Ley que es claramente una idolatría. El solo Cristo, solo la fe y solo por gracia nos libera de la tiranía de esa Ley comprendida como camino de salvación y nos coloca en una radicalidad de vida que supera desde el evangelio ese estilo limitado al cumplimiento de formalidades para mostrar que el bautismo nos introduce en un mundo que supera las formalidades del cumplimiento de reglas de buena educación para ponernos en una existencia apasionada y comprometida con un modo de ser fundado en la justicia, la equidad y la solidaridad, es decir con el pleno ejercicio de los derechos humanos para todos y todas.

 

También debo confesar que necesito tener una comprensión superadora de esta imagen que coloca a algunos como pequeños en el Reino de los Cielos y a otros, de acuerdo a su fidelidad se los considera grandes en ese espacio que durante toda su vida Jesús de Nazaret nos dijo que era un espacio de iguales en dignidad y derechos. No me gusta pensar en un Reino de los Cielos con jerarquías ya que la experiencia que tenemos actualmente de las jerarquías no es de lo mejor.

 

Asimismo toda la vida de Jesús de Nazaret es una llave hermenéutica de este pasaje. Solo desde esa perspectiva podemos comprender estas afirmaciones sin caer en la trampa de una lectura literal y fundamentalista que nos libera de confundir los rituales en si mismos con la realidad que quieren simbolizar. Esta realidad siempre es trascendente a todos los rituales y nunca esas liturgia pueden reemplazar la dimensión simbólica que es el núcleo vivo de los rituales. Es confundir el sábado con la voluntad liberadora del Libertador. Los sábados y todas las liturgias, tanto en tiempos y lugares, son meros intentos de describir una voluntad que siempre supera y trasciende a todo ritual. Solamente si nos despojamos de interpretaciones literales y liberamos el sentido profunda de palabras y letras podremos entrar y abrir las puertas para que otros y otras, excluídos actualmente por rituales vividos con idolatría y conceptos de pureza externa que excluyen, también puedan entrar en una  multicolor procesión de la diversidad de pueblos, personas e identidades

 

Para la oración de las y los fieles

Verdadero, confiable y único interprete de las Escrituras, se imploramos que tu luz nos ilumine para que ella sea la luz a la cual estamos llamados a compartir con todas las naciones, personas, pueblos y grupos en situación de vulnerabilidad a la exclusión y la opresión. Que nuestro bautismo sea la sal que nunca pierde el saber y que cada día se renueva en tu Espíritu.

 

Se hace un breve silencio.

 

Transforma a tu comunidad en el espacio en que la sal de la radicalidad de tu Evangelio nunca pierde saber y nunca es domesticado con silencios cómplices o con la realización de rituales que pretenden usurpar el lugar de tu Buena Noticia anunciada a quienes conceptos equivocados de pureza externa han transformado en exiliados de tu iglesia. Para las y los buenos brilla una luz en las tinieblas, es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.

 

Concédele sabor evangélico a todo aquello que hacemos en cooperación con otras organizaciones tanto gubernamentales como con los actores de la sociedad civil. Ilumínanos con la comprensión  realmente universal de la vigencia de los derechos humanos que deben ser luz para todo el mundo, sin que queden ni personas, ni grupos, ni pueblos excluidos de tu Luz. Dichoso quien se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud.

 

Envía tu Espíritu para que tengamos la valentía de transgredir una lectura atada a letras y palabras para que liberados por tu gracia, vivamos pendientes en fe, de tu acción que une, desata y libera en el amor por la justicia, la equidad y la solidaridad. Quienes son justos no vacilarán jamás, su recuerdo permanecerá para siempre.

 

Renuévanos con tu Luz y tu Sal para que estemos dispuestos a asumir todos los riesgos de la fe, de solo confiar en tu Cristo que nos habla del tu Reino, y que enamorados de tus proyectos de unidad, no tengamos miedo de ser iluminados por la diversidad de luces que brillan en toda tu creación y en la diversidad de rostros de la humanidad que tú has creado. Feliz el ser humano que teme al Señor y se complace en sus mandamientos.

 

Congréganos alrededor de tu subversiva cruz para que a los pies de ese misterio nuestras propias vidas sean transformadas en un sacrificio de justicia  agradable a tus ojos pero escandaloso a los ojos de quienes aún no se atreven a ser sal ni a ser iluminados por tu sorprendente gracia. . Para las y los buenos brilla una luz en las tinieblas, es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.

 

Aquí es pueden incluir otras intercesiones

 

Reúnenos una y otra vez en tu Reino para que en comunión con quienes a lo largo de los siglos y en diferentes países se han transformado en sal y luz, desafiando potestades y dominaciones y que han confesado tu Evangelio con sus vidas. Envía tu espíritu para que también nosotros y nosotras estemos dispuestos a renovar una y otra vez el compromiso de nuestro bautismo de ser esa luz y esa sal de tu Reino, aún en medio de un mundo dividido, contaminado y quebrado pero que no pierde la esperanza de ver un día la epifanía de tus hijos e hijas. Quienes son justos no vacilarán jamás, su recuerdo permanecerá para siempre.

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH y SIDA

Buenos Aires, febrero de 2011