Domingo  de 23 de diciembre 2007
Ciclo A.

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO
(Leccionario Común Revisado)

Evangelio : Mateo 1, 18-24

Primera Lectura: Isaías 7, 10-16

Salmo Responsorial: Salmo 80, 1-7, 16-18

Segunda Lectura: Romanos 1, 1-7


EVANGELIO

Mateo 1, 18-24

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu  Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla  públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:

La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán
el nombre de Emanuel,
que traducido significa "Dios con nosotros".

Al despertar, José hizo lo que el  Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.  El Evangelio del Señor.

CUIDADO, PELIGRO

Con este texto del evangelio nos movemos en un terreno plagado de peligros que pueden afectar seriamente nuestra tarea de educación, promoción de derechos y acompañamiento en el contexto de la epidemia del vih. Un énfasis más colocado en su lectura nos puede conducir a conclusiones erradas. Una lectura sacada de contexto posiblemente produzca consecuencias no deseadas ni por el autor del Evangelio ni por nosotras y nosotros mismos. Es peligroso todo aquello que románticamente se dice y se proclama en estos días y por ello, la reflexión a la cual nos debe conducir el Evangelio puede estar peligrosamente condicionada. Tenemos varias advertencias y ayudas que nos pueden facilitar una lectura desde otra perspectiva.

En primer lugar, no podemos reducir este texto a una cuestión meramente personal y casi privada. Toda la discusión de los comentaristas sobre la situación legal del compromiso de María y José no puede tener una lectura que quede limitada a una escena familiar. Es sumamente peligroso que hagamos de este pasaje un mero episodio de una telenovela de la tarde. Indudablemente tenemos que desentrañar el sentido político e inclusivo de la escena que va más allá de lo que muchas lecturas a lo largo de la historia le han hecho mucho daño a este texto.

Con mucha sabiduría la iglesia coloca como contexto de lectura de esta escena privada la perspectiva del Emmanuel que nos proclama Isaías. El Emmanuel es la fuerza liberadora que envía Dios para movilizar a su pueblo, para ayudarle a resistir y para sostener una esperanza en un futuro diferente y posible. Nunca podemos hacer de ese Emmanuel una fuerza que simplemente viene a resolver cuestiones privadas de sexualidad. Tenemos que resistir esa interpretación y esa lectura. Estamos hablando del Dios con nosotros y nosotras que nos viene a liberar de comprensiones limitadas, excluyentes y empobrecidas para abrirnos a que ese Emmanuel viene a estar no con nuestro pequeño grupo o familia, sino que viene a liberar a toda la creación. Es un Emmanuel público, político, activista, militante o como lo quieran llamar. Tenemos que resistir el transformar al Emmanuel en una fuerza también privatizada por esta mentalidad post moderna.

El Emmanuel que esperamos es el Emmanuel político y liberador del anuncio profético. En este tiempo de Adviento hemos estado esperando y trabajando para que irrumpa en nuestra realidad esa fuerza que nos congrega en la unidad para construir un mundo más solidario que trasciende las paredes de nuestro dormitorio. Es un crimen reducir toda la escena a una desavenencia conyugal y a un problema doméstico. Es muy posible que aquí disienta con el evangelista y me vuelque abiertamente a una lectura desde la perspectiva profética de Isaías pero no creo, con ello cometer ningún crimen. Ya me he peleado con tantos comentaristas durante estos años que no sería extraño que ahora comience a discutir y disentir con el evangelista mismo.

Debemos estar atentos a que nadie transforme al Emmanuel político y público de Isaías en el Emmanuel privado y preocupado por la sexualidad privada de Mateo. La discusión no puede pasar por dilucidar la vida privada de María y José. No puede y me resisto a pensarlo que todo se reduce a ese problema doméstico. Creo y presiento que debe haber algo más. No quiero hacer del Emmanuel liberador un maestro de moral sexual. La liberación política para construir un mundo más humano no puede pasar por el tema de la abstinencia sexual, la virginidad y todas esas cosas de la vida privada. Estoy seguro que el Emmanuel me trae un mensaje mucho más fuerte.

Este es el primer peligro que debemos evitar y que exige nuestra creatividad para descubrir aquello que proféticamente subyace en esta escena. Estoy seguro que, si bien el evangelista quiere mostrar una continuidad entre Isaías y el cumplimiento de esas profecías en este relato, hay más rupturas que continuidad. Y explorar esas rupturas pueden llevarnos a una lectura llena de posibilidades para nuestro compromiso de construir un mensaje alternativo en medio de la epidemia del vih. Es allí que debemos recuperar la lectura profética del Emmanuel, del Dios con nosotros y nosotras en el contexto de la pandemia.

Otra herramienta que nos puede ayudar a tener una lectura diferente es recordar la centralidad de Jesucristo en las Escrituras. En este pasaje como en cualquier otro, el centro es el Cristo del Dios del Reino. María y José son personajes secundarios. No es sobre ellos que se dirigen los focos de atención sino sobre aquel que aún no es visible pero ya esta presente. Es importante recordar que el Espíritu de Dios reposa sobre su Hijo bienamado y no debemos confundir esta efusión del Espíritu Santo. Toda la escena esta escrita para resaltar que el Espíritu de Dios desciende sobre Jesús y no sobre los actores secundarios. Si no entendemos esto, nuestra lectura de Adviento nos puede llevar a esperar la liberación y la construcción del Reino por caminos equivocados.

Jesús, el Emmanuel viene a salvar a su pueblo del pecado, pero ese pecado no puede ser simplemente las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Ese sería un Emmanuel demasiado pequeño. No podemos permitir que nuestras preocupaciones por un mundo más equitativo y  justo se limite a una discusión sobre sexualidad y sobre adulterio. La liberación no puede ser vista simplemente como teniendo su fuente en nuestras virtudes sexuales de fidelidad y rechazo del adulterio. El Emmanuel nos libera de los opresores y de nuestros silencios y cobardias frente a los opresores y frente a nuestras mismas tentaciones de oprimir a nuestros hermanos y hermanas. Nuestras esperanzas de liberación y de hacer que en esta tierra se cumpla la voluntad de Dios por la justicia y la solidaridad se cumpla teniendo como paradigma el cielo del Reino, no podemos permitir que se la transforme en una liberación de nuestras tentaciones sexuales y el vivir la virginidad.

Estoy seguro, y todos aquellos y aquellas que trabajamos en la prevención del vih, que el mundo nos será liberado simplemente distribuyendo condones. El Emmanuel no puede ser reducido a esa dimensión. Sabemos muy bien que nuestro Emmanuel va mucho más allá y viene a proclamar la igualdad de derechos para todos y todas. La discusión no puede pasar por los condones sino sobre la equidad de género, el respeto de todas las diversidades, el fin de las deudas inmorales de los pueblos. Ese es el Emmanuel que he esperado durante todos los Advientos de mi vida y no permitiré que me lo roben.

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina

Para la revisión de vida

  • ¿Cuáles han sido el contenido de tus oraciones y peticiones durante este tiempo de Adviento? ¿Estas oraciones te han llevado a levantar la vista más allá de tus preocupaciones personales? ¿Qué lugar ocupan en tus oraciones la justicia por una equidad de calidad de vida en nuestro mundo?

Para la reunión de grupo

  • - ¿Qué significa el anuncio de que Dios está en medio de nosotros y nosotras? ¿Qué sentido tiene la encarnación en el contexto de la epidemia del vih-sida? ¿Cómo podemos anunciarle a las personas que viven con vih-sida que Dios está en medio de ellos y ellas?

Para la oración de los fieles

  • En la activa espera de tu prometida luz que disipará todas las tinieblas, permítenos unirnos en la oración de pueblo, para interceder por tu iglesia, por este mundo que nos toca vivir y por toda la creación y todas las criaturas de Dios. Dios de misericordia…Devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre
  • Moviliza a tu iglesia, tú que eres el origen de todas las fidelidades, para que sea un signo coherente de tu presencia entre todos nosotros y nosotras, sin exclusiones ni marginaciones, para que a través de tu pueblo tu fuerza liberadora se pueda revelar. Dios de misericordia… Devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre
  •  Moviliza a toda la creación, tú que eres aquel que sostienes todas las fuentes de vida, para que sea un signo de tu proximidad. Manifiéstate ante los ojos de aquellos y aquellas que esperan el nacimiento de un tiempo de solidaridad, para que podamos contemplar la llegada de tu Reino ahora y aquí. Dios de misericordia… Devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre
  • Moviliza a todos los pueblos y todas las naciones, tú que nos congregas en la unidad, para que seamos espacios de paz y reconciliación. Haz brillar tu rostro sobre todos nuestros líderes para que cumplan sus compromisos y se pueda parar con la epidemia del vih y para que puedan ser modelos de acción para otros y otras, y para que todos y todas podamos caminar por tus senderos de justicia y dignidad de acuerdo a tu voluntad. Dios de misericordia… Devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre
  • Moviliza a todas aquellas personas que sufren estigma y discriminación, tú que eres el creador de todas las diversidades, para que podamos se un signo de sanación para esta sociedad y esta iglesia, para que aquellos y aquellas que están agobiados por la tristeza y la opresión puedan levantarse con el poder de tu liberación y tus dones de vida y dignidad. Dios de misericordia… Devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre
  • Moviliza esta comunidad, tú que nos has llamado a ser un solo cuerpo, para que podamos ser signos del amor que rompe barreras y obstáculos. Permítenos alimentarnos en la única mesa de comunión y unidad, aumenta nuestra sed y hambre de tu presencia. Dios de misericordia… Devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre

 Recibe estas plegarias y las intenciones de nuestros corazones, Tú que sabes escuchar en fidelidad, para que en todo momento tu Cristo sea nuestro camino.

Amén.

Oración comunitaria

  • Haz sentir tu presencia y ven, Renovador de los compromisos y de la justicia. Quita el estorbo de nuestros complicidades y silencios, prepáranos para la celebración de tu proximidad, a fin de que te recibamos con gozo y esperanza, y te sirvamos siempre en la promoción de tu Reino, pues tu vive y te haces presente en nuestras vidas en la comunión de la Trinidad, Creador, Restaurador y Santificador. Amén.

Emmanuel, que nunca dejas de ser el Dios con nosotros y nosotras,

Cristo de Dios, encárnate en nuestras esperanzas y proyectos,

Espíritu de Libertad y de Liberación ven a todas nuestras vidas,

Ayúdanos a amar nuestros cuerpos y todos los cuerpos,

Revélanos la dignidad de todos los seres humanos,

Concédenos integrar nuestra sexualidad en tu proyecto del Reino,

Santifica nuestros afectos y nuestros amores

para que puedan ser incondicionales e inclusivos

para que juntos y juntas encarnemos

a nueva tierra y el nuevo cielo

cuyo signo visible de tu presencia Emmanuel,

será la diversidad reconciliada. Amén

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina