Domingo 23 de Enero de 2011

Ciclo A.

Tercer Domingo después de Epifanía

Tercer Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Matero  4, 12-23

 

(Leccionario Común Revisado)

PPrimera Lectura: Isaías 9, 1-4

Salmo Responsorial : Salmo 27, 1, 4-9

Segunda Lectura: 1º Corintios 1, 10-18

 

 

 

 

EVANGELIO.  Mateo 4, 12-23 .

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Pueden encontrar este texto en el sitiohttp://www.sobicain.org/shell.asp?p=Biblia

 

En aquel tiempo, cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

           

¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la  Transjordania,

 Galilea de las naciones!

            El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.

 

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.

 

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

 

Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

 

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y  curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. El Evangelio del Señor.

 

 

PREDICAR Y OBEDECER EN TIEMPOS DEL SIDA

 

Existe una gran tentación. Cuando personas de las comunidades cristianas quieren fundamentar su acción pastoral o de promoción de derechos junto a las personas con vih sienten la necesidad de escoger textos que hablen de enfermedad, curación de leprosos y leprosas y toda otra clase de milagros relacionados con epidemias. Considero que no es justa ni equilibrada esa actitud. Todos y cada uno de los textos del Evangelio y de las Escrituras tienen una relación con el anuncio de una buena noticia en el contexto de la epidemia del vih. Cada una de esas escenas y pasajes tienen un aporte importantísimo en la construcción de una relectura tanto bíblica como confesional y la implementación de una acción pastoral que sea realmente integral.

 

Esta escena del comienzo de la predicación de Jesús de Nazaret nos ofrece una serie de elementos que tenemos que incorporar a nuestra reflexión y acción en vih y sida. La geografía teológica de Jesús no es casual y cada detalle e información obedece a un plan profundamente simbólico y que si logramos rescatar sus códigos de lectura pueden comenzar a hablarnos ahora y aquí tanto a nosotros y nosotras como a nuestro contexto cultural.

 

Esa predicación no comienza en un momento estratégicamente ponderado de forma tal que la multitud y los dirigentes le puedan escuchar y cuando se hayan dado las mejores condiciones. Seguramente el momento para comenzar esta acción fue impuesta por una situación crítica. También a quienes estamos comprometidos con hacer escuchar una buena noticia en el contexto de la epidemia del vih el tiempo de inicio de nuestras acciones no fue deliberadamente escogido sino que se nos impuso de un momento a otro y en esa urgencia hemos tenido que ser muy creativos, pero en medio de esa creatividad tenemos un fundamento que este pasaje nos revela.

 

Jesús de Nazaret al tomar conocimiento del arresto de Juan el Bautista se coloca en una posición geográfica de profunda significación. En primer lugar el colocarse en Galilea es comenzar el anuncio de una nueva soberanía en los márgenes del sistema. Ya ese desplazamiento es un anuncio de una buena noticia y una opción radicalmente comprometida. Pero además el ubicarse allí mismo dentro de otro margen como es la región de Zabulón y Neftali coloca esa acción pastoral en una perspectiva profética de liberación que se cumple con su presencia, anuncia y acción. Esas dos regiones fueron las primeras en ser sometidas a la opresión del Imperio Ninivita y el profeta Isaías proclama que ellas serán las primeras en ser liberadas. Traducido esto a nuestra acción pastoral es anunciarle a las personas y grupos vulnerables al estigma y la discriminación relacionados con el vih que ellos y ellas serán los primeros en ser liberados. Esas personas y grupos por sus identidades, orientaciones y estilos de vida pueden mostrar como a lo largo de sucesivos imperios han sido oprimidos por el estigma y la discriminación iluminadas por múltiples hogueras, silencios y complicidades. Hoy también teneos regiones sociales, mentales y teológicas que esperan que se les anuncie el comienzo de su liberación. Allí debemos ir urgidos por la epidemia del vih y esas personas y grupos ya no tienen más tiempo de paciencia como para esperar un mañana para que se les anuncie aquello que se tiene que proclamar hoy.

 

Si seguimos el pensamiento del profeta Isaías, la liberación de estas áreas que fueron primeramente oprimidas, tenemos que reconocer que nuestra propia liberación comienza con esa liberación. El resto del pueblo y del mundo serán liberados cuando aquellos que fueron primicias de una opresión vuelvan a gozar la plenitud de su condición de ciudadanos del nuevo Reino de los Cielos aquí en nuestra región y en nuestro tiempo. 

 

Esta geografía de Dios es una geografía que revela el plan de liberación de todos los estigmas, discriminaciones, opresiones y exclusiones. Ese es el propósito de este ministerio y que quienes queremos vivir ese ministerio también tenemos que poner de manifiesto que nuestra liberación comienza por la liberación e inclusión de las personas vulnerables a todos los estigmas y todas las discriminaciones. Nuestro destino está estrechamente unido al proyecto de Dios de anunciarles la escandalosa buena noticia de que los estigmas y las discriminaciones junto con la opresión han terminado.

 

Asimismo al ubicar el comienzo de su trabajo profético, pastoral, de enseñanza y de inclusión se escoge una región con mucha diversidad cultural, social y religiosa. Galilea no es una región homogénea desde el punto de vista humano. Es una región de diversidad que agrega a la perspectiva y horizonte de nuestra propia tarea una carácter universalmente inclusivo. No se busco una zona de iguales para comenzar la epifanía del plan de Dios sino un área de diversidad. Nuestra tarea en el contexto de la epidemia del vih también nos coloca en un espacio de la diversidad y de todas las diversidades. Las tinieblas y oscuridades de las exclusiones han terminado y podremos ver la luz de la inclusividad porque la luz, que son los acciones de Jesús de Nazaret brillan ahora y aquí para nosotros y nosotras.

 

La predicación de Jesús de Nazaret tiene ese contenido y ese contexto. La exigencia de conversión frete a la proximidad de la manifestación del Reino de los Cielos está claramente dirigida no a los otros, los extraños, los gentiles, los diferentes, sino a aquellos que frecuentan los templos, sinagogas e iglesias. Son ellos y ellas quienes para ser instrumentos de luz y de inclusividad universal tiene que pasar por el proceso de conversión. Muchas veces tenemos la grave tentación de imponer, exigir o proponer la conversión de los demás cuando la predicación de Jesús de Nazaret enfrenta, en primer lugar, la conversión de los convertidos como primer paso en la implantación de la nueva luz de la soberanía de Dios. Lo más difícil es lograr la conversión de las y los convertidos. Ese es el gran desafío y el gran mandato. Indudablemente nuestra oración debe centrarse en nuestra propia conversión a la inclusividad del Evangelio como para que esa luz facilite, permita, provoque, la conversión del mundo que nos rodea.

 

El llamado al discipulado pasa por la obediencia incondicional, arriesgada y escandalosa de ser seguidores de Aquel que anuncia liberación a todos los que son sociales, culturales, económicos y teológicamente oprimidas y oprimidos. Este evangelio es salvaje e imposible de domesticar sin ser traicionado. La universalidad que ahora llamamos inclusividad es la clara revelación de esa obediencia riesgosa.

 

La iniciativa de este llamado a la obediencia y pertenencia a este nuevo espacio de soberanía de Aquel que ha creado cielo y tierra le pertenece. Es Jesús de Nazaret el que llama, convoca y pide a sus discípulos conversión, es decir, romper con las estructuras de opresión. Es po ello que los discípulos abandonan como primer signo de conversión a su padre, no por falta de amor hacia él, sino como un signo de ruptura con la estructura familiar claramente opresiva por su carácter patriarcal, jerárquico e inequitativo. Detrás de ese seguimiento que comienza por el dejar atrás los lazos de esa estructura familiar violenta es el primer paso en el proceso de conversión que rompe complicidades con situaciones muy cercanas a nuestro corazón. Este abandona de trabajo y padre es un primer paso en el proceso de liberación de las estructuras opresivas y la familia patriarcal, tal como se la comprendía en el contexto de Jesús de Nazaret, es una primera manifestación del carácter contracultural de ese Reino que se viene a anunciar, proclamar y vivir.

 

Estos discípulos y todos los discípulos y discípulas de Jesús de Nazaret son llamados desde situaciones marginales de todos los mares de la exclusión. Ninguno de ellos fue escogido en condiciones ideales de formación académica y se prudencia política o teológica. Fueron escogido desde espacios provocadores y dudosos para aquellas y las actuales ortodoxias. Ninguno de ellos es un renombrado maestro en el manejo de la interpretación fundamentalista, literal y excluyente de las Escrituras. Son personas libres de esa malformación porque necesita instrumentos dóciles a la relectura que de esas Escrituras se hacen desde el espacio de universal soberanía de Dios.

 

El ser pescador de personas necesita una pequeña reflexión. Si miramos objetivamente la acción de un pescador de las perspectiva de los peces no es una buena noticia porque significa muerte, pero si lo hacemos desde una posición simbolica y no literal, aquellos peces reunidos en la nueva red del Reino pasan de una identidad a otro. Mueren a una identidad para todos y todas asumir la nueva identidad del bautismo que nos hacer a todos y todas radicalmente hermanos y hermanas y en esta nueva Galilea de todos los márgenes, nadie queda excluido ni condicionados para vivir en plenitud la nueva y única identidad con la cual nos reconocemos como discípulos y discípulas de Jesús de Nazaret, a quien confesamos como el Cristo del Dios del Reino.

 

Oración de las y los fieles:

Luz de todas las inclusividades y de toda la universalidad, permítenos clamar para que la luz de Cristo brille en primer lugar sobre quienes llevamos su nombre para que nos transforme en signo e instrumento vivo y apasionado de esa luz que ilumina cada rincón del universo, de pueblos, naciones y grupos y que ilumina tu iglesia para que sea obediente hasta la cruz  al Evangelio de la inclusividad.

 

Se hace un breve silencio.

 

Oración de las y los fieles:

Luz de todas las inclusividades y de toda la universalidad, permítenos clamar para que la luz de Cristo brille en primer lugar sobre quienes llevamos su nombre para que nos transforme en signo e instrumento vivo y apasionado de esa luz que ilumina cada rincón del universo, de pueblos, naciones y grupos y que ilumina tu iglesia para que sea obediente hasta la cruz  al Evangelio de la inclusividad.

 

Se hace un breve silencio.

 

Te pedimos por la conversión de nuestras comunidades de fe, y la nuestra personal, para que escuchando tu llamado al discipulado respondamos con valentía, y abandonando los espacios de opresión en los que nos hemos acostumbrados, para que liberados vivamos  con coraje en la unidad de cruz a la cual ese llamado nos convoca.

 

Te pedimos por quienes desafiando intereses políticos y económicos poderosos, se arriesgan a defender todas las aguas de tu creación, todos los ecosistemas, las plantas, los animales y toda la diversidad de tu creación para que todas y todos podamos vivir con simplicidad y amor por esa creación, de la cual formamos parte y que espera y clama por nuestra conversión.

 

Te pedimos por quienes a causa de nuestra equivocada comprensión de tu llamado y mensaje, viven aún en situaciones de exclusión, inequidad y opresión. Concédenos una calidad de conversión personal de tal dimensión que seamos luz para todas las naciones, personas y grupos estigmatizados y marginados y a ellos y ellas concédeles que nos tengan paciencia, que nos perdonen y nos alienten a transformar nuestras mentes, corazones y vidas bajo tu luz reveladora de la verdad, justicia y comunión.

 

Aquí se pueden incluir otras motives de intercesión

 

Congréganos en la diversidad, junto a tus múltiples santos y santas, que de muy diferentes maneras, carismas e identidades han vivido celebrando tu gracia incondicional, y en fe y amor para contigo y para con toda tu creación, han sido invitación visible a formar parte de tu comunidad de liberación y de justicia en el amor.

 

Recibe nuestras plegarias y nuestras esperanzas, Fuente de toda misericordia, justicia, equidad e inclusión, porque todo lo pedimos en el bendito nombre de Cristo, la luz de este nuestro mundo.

Amén.