CICLO A. B. C.  SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD.

EVANGELIO : Juan 1, (1-9) 10-18

Primera lectura: Jeremías 31: 7-14
Salmo responsorial: 147, 13-21
Segunda lectura: Efesios 1: 3-14 


LECTURA DEL ANTIGUO TESTAMENTO: Jeremías 31: 7-14

Porque así habla el Señor:¡Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Háganse oír, alaben y digan: "¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!". Yo los hago venir del país del Norte y los reúno desde los extremos de la tierra; hay entre ellos ciegos y lisiados, mujeres embarazadas y parturientas: ¡es una gran asamblea la que vuelve aquí! Habían partido llorando, pero yo los traigo llenos de consuelo; los conduciré a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarán. Porque yo soy un padre para Israel y Efraím es mi primogénito.

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: "El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño".  Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él.  Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor, hacia el trigo, el vino nuevo y el aceite, hacia las crías de ovejas y de vacas. Sus almas serán como un jardín bien regado y no volverán a desfallecer. Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. Colmaré a los sacerdotes con la grasa de las víctimas, y mi pueblo se saciará de mis bienes -oráculo del Señor-.


CAMBIARÉ SU DUELO EN ALEGRÍA.

¡Qué hermoso comenzar el año con al anuncio de este texto de un sorprendente optimismo, alegría y expectativa para todos y todas aquellos que han estado exiliados de la vida de la iglesia y de la sociedad. El retorno al hogar es inminente, ya se lo puede comenzar a vivir. El pequeño rebaño recibe la promesa. Siempre en la historia de la salvación tenemos pequeños rebaños, aquellos que saben que el evangelio es caro, que el discipulado es exigente. Las imágenes de los mega eventos, de las mega iglesias pertenecen a la mentalidad del emperador Constantino pero no a la tradición registrada en las Escrituras. No importa la cantidad sino la calidad de la promesa y la calidad de la visión del futuro.

Este texto del profeta Jeremías esta tomado del la sección del libro (Cap. 30 y 31) que algunos especialistas llaman “El Libro de la Consolación”. Están ubicados en esta parte de libro para expresar esperanza en un contexto de prueba y angustia. Al igual que muchos hermanos y hermanas a quienes se les anuncia que deben aún soportar un largo periodo de exilio, cuando en muchas iglesias se discute sobre los derechos y deberes de las personas de orientación  homosexual y su  acceso al ministerio pastoral, cuando aún se comprende mal la situación de los trabajadores y trabajadoras sexuales, cuando los usuarios y usuarias de drogas son mal vistas cuando quieren sentarse a la mesa eucarística, este texto nos ofrece pistas de esperanza y consuelo. Aquellos y aquellas que debían esperar un largo período de exilio ahora se les anuncia que ese tiempo de prueba terminará. Esperamos que nuestra tarea pastoral en el contexto del vih-sida también pueda servir para hacer el mismo anuncio a todos y todas las exiliadas de la casa del Esposo.

El desafío continua siendo cómo comprender ese largo período de exilio en que muchos hermanos y hermanas han vivido y en muchos lugares aún son sometidos a permanecer como extranjeros y extranjeras a las puertas de nuestras iglesias y de nuestra sociedad. Ese tiempo de exilio hoy da lugar a un tiempo de restauración, de justicia. Es muy posible que ese período de exilio en que han vivido y viven muchos de los grupos vulnerables al vih-sida, haya sido en manos de Dios, un período de sensibilización. Aquellos que han sufrido en carne propia el estigma y la marginación hoy pueden ser una fuerza creativa de inclusión que transforme nuestra forma de comprender las Escrituras, pensar la teología y la práctica pastoral. Es muy posible que podamos mirar la epidemia del vih-sida con los ojos de Dios y comprender que el tiempo del retorno ha comenzado y  el quiebre del exilio, y la superación del estigma y la exclusión ya es una realidad. Los largos discursos de exclusión dan hoy lugar a  al anuncio de la novedad de vida comunitaria incondicionalmente una y llena de esperanza en otro pueblo posible.

Es la expectativa que este largo período de exilio pueda dar lugar a través de la epidemia del vih-sida, entendida como un tiempo de pasaje de una realidad de juicio  y lamento a un tiempo de promesa y esperanza. Para fundamentar esa promesa y esperanza sabemos que Dios puede y quiere transformar estructuras y mentalidades. La liberación tan largamente esperada hoy, en el contexto de la epidemia del vih-sida, se hace realidad. La cautividad opresiva de la exclusión ha terminado. Vivimos una nueva experiencia de Dios. El lenguaje inclusivo, la apropiación del mismo lenguaje por parte de los grupos estigmatizados, que ya no permiten que otros y otras los nombres y son ellos mismos los que se asumen como propietarios de palabras e idiomas son signos de ese cambio. Ese cambio en los acontecimientos históricos son reflejo de acontecimientos celestiales. La  historia humana de liberación es reflejo de la historia de salvación.

El anuncio del camino de retorno a la iglesia inclusiva, incluye en el mensaje del profeta aquellos y aquellas que sabemos que tendrán dificultades en caminar esas sendas de encuentro y reconciliación. Los ciegos y lisiados, las mujeres embarazados y parturientas representa a todos y todas aquellos que van a tener dificultades en transitar ese camino de regreso a casa. El profeta es realista y sabe que toda reconciliación exige esfuerzos que no todos están en condiciones de asumir. Pero con un lenguaje muy poético el profeta Jeremías les invita a formar parte de esa gozosa marcha hacia otra realidad. Nadie quedará excluido o excluida. Este mensaje no pide que vayamos más allá de la realidad para entender los acontecimientos que nos presenta la epidemia del vih-sida como una oportunidad de comenzar a vivir el mundo imaginado por Dios.

El mensaje del profeta tiene como objetivo que  aquellos que  escuchan su anuncio superen las situaciones opresivas y dolorosas de exclusión y miren aquellos que es posible desde la perspectiva de Dios. Nosotros y nosotras también estamos llamados a ubicarnos en la epidemia del vih-sida en esa perspectiva. Nosotros también estamos a la intemperie donde siempre se manifiesta la presencia divina. Pocas veces utiliza Dios los tempos y las iglesias para manifestar su presencia. Tiene una cierta preferencia por los lugares seculares, cotidianos, familiares. Se nos manifiestas en rocas, ríos, zarzas, desiertos. Es el Dios de lo cotidiano que se nos manifiesta en nuestros grupos de autoayuda, al costado de una cama en el hospital cuando en silencio acompañamos a un hermano o hermana. Se nos manifiesta en los pasillos y corredores que debemos hacer para cumplir con los innumerables tramites que cada etapa de una persona viviendo con vih-sida debe cumplir para acceder a una mejor calidad de vida. La liberación de la opresión se hace presente en ese contexto de sufrimiento, de parto de una nueva realidad donde todos y todas asumen su dignidad y la hacen valer. Esa conciencia de derechos en un contexto de sufrimiento es el comienzo de la esperanza de la liberación. Aquellos que han conocido situaciones en que Dios no estaba con nosotros y nosotras son los que pueden vivir en toda su profundidad la realidad de DIOS CON NOSOTROS Y NOSOTRAS. Aquellos y aquellas que han saboreado las ausencias son hoy los que pueden vivir en plenitud la presencia de aquel que nos guía en el camino del retorno de todos los exilios.

Para la revisión de vida.

Dios por medio de Jesús, convoca a todas las personas a regresar de sus exilios y formar parte de un solo pueblo y de una sola familia. La universalidad de la convocatoria va más allá de todo lo que podemos pensar o sentir. ¿Tenemos ese mismo sentimiento que el profeta expresa "¡El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!". Yo los hago venir del país del Norte y los reúno desde los extremos de la tierra”.

Para la reunión de grupo.

El tema de este texto profético es anunciar que todos aquellos y aquellas que “Habían partido llorando, pero yo los traigo llenos de consuelo; los conduciré a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarán”. La convocatoria es universal

Para la oración de los fieles.

  • Para que estemos siempre dispuestos a retomar los caminos de regreso con alegría y esperanza y abrir las puertas para que entren en la casa común todos y todas. Roguemos al Señor.
  • Para que cada comunidad cristiana sea un espacio de acogida de los exiliados, excluidos y marginados que retornan. Roguemos al Señor.
  • Para que podamos anunciar más allá de los límites de nuestras confesiones religiosas, de nuestras parroquias que todos los dispersos y dispersas han sido rescatados  y redimidos y que Dios nos cuidará a todos como un pastor a su rebaño. Roguemos al Señor.

Oración comunitaria

Oh Dios, Dios único, «Dios de todos los nombres» con los que los humanos de todos los tiempos te han buscado. Tú que te has hecho buscar por todos los pueblos, y a todos ellos también les has salido al encuentro en su propia vida, concédenos apertura de corazón para sentir tu presencia en todas los acontecimientos de la tierra. Tú que vives y reinas, y dialogas con todos los pueblos, por los siglos de los siglos. Amén.

Pastor Lisandro Orlov. Domingo 2 de enero de 2005