Domingo 21 de septiembre de 2008.

Ciclo A. VIGESIMO QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Evangelio: Mateo 20,1-6

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Jonás 3, 10-4:11

Salmo Responsorial: Salmo 145, 1-8

Segunda Lectura: Filipenses 1,21-30

 

 

 

EVANGELIO Mateo 20, 1-16

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'. Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.

 

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'. Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,  diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'. El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?  Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'. Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos". El Evangelio del Señor.

 

 

¡ESE ES MI HEROE!

 

Las imágenes piadosas que hemos construido sobre Jesús de Nazaret son en general alambicadas, melosas y sin mucha fuerza. La realidad es muy diferente. Jesús sabe enfrentar a los que le critican. No se queda callado ni quieto. Actúa, reacciona, debate, critica y asume las consecuencias de sus palabras y acciones. Este pasaje del Evangelio tiene que ver con esa actitud militante y desafiante. Enfrenta a quienes le critican que anuncie la buena noticia a todas y todos los vulnerables de sistemas políticos y religiosos.

 

Sabemos muy bien que Jesús de Nazaret muchas veces asume una actitud de mansedumbre como un cordero en algunas situaciones pero tiene una astuta planificación estratégica,  tiene una astucia de serpiente para enfrentar a los poderosos. Este pasaje corresponde a ese segundo aspecto de su compromiso con las y los vulnerables y estigmatizados.

 

No puedo dejar de gritar con todas mis fuerzas que este es mi héroe y mi ejemplo. Nosotros y nosotras no podemos quedar en silencio frente a quienes, con las Escrituras en las manos, pretenden imponer malas noticias y condicionamientos a las y los vulnerables sociales, culturales y religiosos. Estamos llamados por el constructor de todas las dignidades a debatir, discutir, disentir y contestar con energía esas posiciones que ponen de manifiesto que muchos y muchas continúan aún hoy escandalizados por la sorprendente, generosa e incondicional acogida que Dios tiene para con los que llegan tarde al banquete de la equidad y la inclusividad.

 

Quienes trabajamos con las personas y los grupos en situación de vulnerabilidad al vih y al sida, conocemos esa gratuita y variada convocatoria que nos hace aquel que busca todas la equidades. Pero al mismo tiempo conocemos a quienes, en nuestras propias comunidades, continúan criticando nuestro anuncio de una buena noticia a todas y todos los vulnerables y excluidos  de todos los sistemas políticos y religiosos y en especial por las multifacéticos identidades que revelan las personas y grupos que viven con vih o con sida.

 

Por otro lado, el centro de la atención de este pasaje no está puesto sobre las y los obreros desocupados. Todos conocemos muy bien en América Latina los lugares y las plazas en las que se reúnen las y los desocupados, en general migrantes, en general las y los vulnerables de este sistema económico. Sabemos muy bien  que esperan desde muy temprano y hasta muy tarde ser convocados a trabajos, en general, aquellos que son despreciados por el resto de la población y siempre muy mal pagos. Al igual que en esta escena el salario solo se acuerda y establece con los obreros convocados en la primera hora. Los que son ocupados en las horas restante ya ni entra en discusión el salario porque siempre se sabe que será por casi nada, como un favor o una beneficencia, y muchas veces solamente se trabaja por la comida y el transporte. Todo eso lo conocemos a partir de nuestra realidad que replica en muchas maneras las situaciones de explotación y pobreza que tan bien conocía Jesús de Nazaret. Los que critican su anuncia de una buena noticia no pueden encontrar escándalo en esta situación de injusticia que por desgracia nos es tan familiar. Allí no está lo sorprendente.

 

El escándalo y la crítica se ubica sobre este extraño propietario que convoca a trabajar en su propiedad en distintas horas y según sus criterios de urgencias diferentes. De hecho la escena se construye de forma tal de provocar en nosotros y nosotras una reacción. Nadie puede quedar tranquilo, de acuerdo a nuestros criterios tan racionales, de lo que está pasando. Es de dudosa legalidad que, al llegar el momento de pagar,  se llame primero a los que llegaron últimos. Esto no es equitativo. Parece que el propietario lo hace con toda intención de provocar una reacción. La lógica nuestra, no la del propietario, nos diría que debemos comenzar por un orden cronológico inverso. Primero los que llegaron temprano y finalmente por los que llegaron al final. Pero en esta propiedad no ocurre así.  Las situaciones de aquellos y aquellas que se consideran con derechos adquiridos para asombro de todos y todas son totalmente trastocadas. La generosidad de este propietario, que es una máscara del actuar del Dios del Reino, es totalmente escandalosa para los que consideran que tiene derechos y méritos como para controlar y administrar la generosidad del propietario del campo.

 

Todo esto nos parece tan conocido en nuestras propias comunidades. Allí vemos a los que llegaron a la primera hora estar muy abiertos y convocar a más obreros, pero siempre imponiendo condiciones y requisitos que hacen muy difícil escuchar en esa invitación una buena noticia. Para ser miembro de nuestras comunidades de fe imponemos criterios de pureza física, abstinencias y fidelidades diversas, prohibiciones variadas, una lectura de las Escrituras controlada por los obreros de la primera hora, una permanente sospecha sobre las y los obreros de las segunda y de la tercera convocatoria. Ellos y ellas serán los que siempre tendrán que rendir un examen de aptitud y de ortodoxia. Siempre son esos obreros de la primera hora los que pretenden establecer  el salario que se les debe ofrecer a estos obreros de las llamadas tardías. En definitiva imponemos la ley sin nada de buena noticia y sin evangelio.

 

Esta escena nos coloca claramente en la dimensión de la teología de los méritos que hacen de la gracia de Dios algo que me merezco y sobre la cual tengo derechos adquiridos por mis muchos y sufridos esfuerzos. De hecho esos méritos que fundamentan todos nuestros reproches a la generosidad escandalosa de la gracia y del evangelio, hacen que en definitiva la mediación de Jesús de Nazaret sea casi un adorno llamativo pero poco útil.

 

El núcleo duro de este pasaje ocurre como introducción y prólogo al tercer anuncio de la pasión. Es un pasaje que debemos comprender y vivir en perspectiva de cruz y con el horizonte de todos los Jerusalén que discuten y critican nuestro compromiso de anunciar una buena noticia de inclusión, amor y justificación por la fe a las personas y grupos vulnerables al vih y al sida. Mi héroe, y espero que sea el héroe de todos y todas,  nos llama a enfrentar con astucia a los que nos critican y a jamás quedarnos callados con esos silencios que construyen tantas complicidades que terminan siempre engordando a la vaca gorda.

 

Debo confesar que muchas veces he sentido la tentación de moderar aquello que me siento compelido a decir y proclamar y a invisibilizar las comuniones que el Espíritu construye a mi alrededor. Muchos y muchas me aconsejan extraña mansedumbre pero mi héroe me dice todo lo contrario. Se muy bien que debo ser astuto y responder a las críticas con inteligencia pero no debemos callar. Nuestro  héroe esta de nuestro lado, del lado de aquellos y aquellas que solo conocen la loca y sorprendente gracia de Dios. No nos deben importar las críticas, las murmuraciones, las sospechas o los quiebres de amistades. Estamos llamados a vivir siempre en el escándalo del salario generoso, inclusivo, incondicional al cual estamos llamados a participar y compartir con todos y todas.

 

También todos y todas somos conscientes que esa voluntad de hablar en defensa de las y los vulnerables a todo sistema de exclusión y opresión tiene un precio. Jerusalén no queda lejos y allí no nos perdonará fácilmente nuestras comuniones. Solamente el propietario del campo tiene la valentía de concedernos ahora y aquí el compartir el mismo salario, el salario de las dignidades equitativas, del cuidado amoroso y delicado de aquel y aquella que quedo abandonado en las calles y plazas de nuestras vidas y de nuestras ciudades. Estamos llamados a celebrar y gozarnos con la locura de este propietario que pretende que aquí y ahora las y los que son considerados por los sistemas políticos y teológicos como últimos,  sean los primeros y aquellos y aquellas que se consideran a si mismos como los primeros y dueños de las decisiones del propietario de la historia y del mundo, como consecuencia de esa misma teología,  sean las y los últimos.

 

En el camino hacia la cruz me comprometo a contar una y otra vez esta historia y vivir esta realidad porque este es mi héroe y es mi sueño que todos y todas se enamoren de él.

 

Para la revisión de vida

¿Pienso que "tengo méritos" ante Dios? ¿Pienso que formo parte de «el pueblo elegido»? ¿O pienso en el fondo de mi corazón que tengo la ventaja de colocarme en la puerta del Reino y decidir quien merece o no su salario?

 

Para la reunión de grupo

En el Evangelio nadie recibe menos de lo prometido. La equidad de la generosidad de Dios fortalece a los más débiles y vulnerables de todos los sistemas y de todas las comunidades. ¿De qué lado nos ubicamos en nuestras comuniones? ¿Son ellas un desafío a situaciones de inequidad?

 

Para la oración de las y los fieles

Confiando en la escandalosa misericordia de aquel que nos convoca a trabajar en su Reino, oramos por el mundo entero, sin olvidos y sin exclusiones, por todo el cuerpo de Cristo extendido por todos los continentes, y por aquellos y aquellas que claman por un salario justo.

  Se hace un breve silencio.

 

  • Propietario de vidas y proyectos, ayúdanos a vivir de tal manera que toda nuestra fortaleza fluya desde tu cruz y que desde allí podamos contemplar la constante resurrección de tu Reino que viene y se establece en medio nuestro. Se nuestra fuerza para que podamos sostenernos sin traiciones y sin temor frente a criticas, murmuraciones y sospechas de aquellos y aquellas que se hacen a si mismos los primeros y los administradores egoístas de tu amor. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable!

 

  • Gozo y alegría de tus obreros y obreras, que siempre muestras tu mirada respetuosa a quienes viven en angustia y necesidad. Concede a quienes gobiernan los sistemas económicos, la voluntad de terminar con la desocupación, la pobreza y las injusticias sociales, que empujan a hermanos y hermanas a las calles de nuestras ciudades en busca del pan cotidiano. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable!

 

  • Soporte de toda paz fundamentada en la justicia, nos ponemos entre tus manos para que nos hagas instrumentos de tu paz y de tu justicia. Concédenos un sentimiento de solidaridad y comunión que nos permita en todo momento celebrar tus comuniones con las y los obreros de las distintas horas. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable!

 

  • Esperanza de todos los pueblos, infunde tu poder que restaura dignidades y proyectos para que juntos y juntas podamos cantar siempre las victoria de tu Cordero obediente, manso y astuto. Amén.

 

Oración comunitaria

Salario equitativo de quienes te sirven con fidelidad, que te manifiestas en la vulnerabilidad de todas las misericordias y de todas las clemencias. Concédenos la plenitud de tu gracia incondicional a fin de que, procurando el Reino que tu has prometido, podamos compartir tu cruz y tu gloria aquí y ahora. Te lo pedimos por  Jesús de Nazaret a quien confesamos tú Cristo. Amén.

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Septiembre 2008