CICLO A. DOMINGO DÉCIMO NOVENO DE TIEMPO ORDINARIO Leccionario Ecuménico Propio 14.
Domingo entre agosto 7 y 13

Evangelio : Mateo 14, 22-33

Primera Lectura: 1º Reyes 19, 9-18
Salmo Responsorial:85, 8-13
Segunda Lectura: Romanos 10, 5-15 

 

 


EVANGELIO
Mateo 14, 22-33
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba )

22 Enseguida obligó a los discípulos á que se embarcaran y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a las multitudes. 23ª  Después de despedirlas subió al monte para orar a solas.

23b  Caída la tarde, seguía allí solo. 24 Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, maltratada por las olas, porque llevaba viento contrario. 25 De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el mar. 26 Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar se asustaron diciendo que era un fantasma, y daban gritos de miedo.

27 Jesús les habló enseguida:  -¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!

28 Pedro le contestó:  -Señor, si eres tú, mándame llegar hasta ti andando sobre el agua.

29 El  le dijo:  -Ven.

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua para llegar hasta Jesús; 30 pero al sentir la fuerza del viento le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:  -¡Sálvame, Señor!

31 Jesús extendió en seguida la mano, lo agarró y le dijo:  -¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?

32 En cuanto subieron a la barca cesó el viento.  33 Los de la barca se postraron ante él diciendo:  -Realmente eres Hijo de Dios.  34 Terminada la travesía tomaron tierra en Genesaret.

35 Las personas del lugar, al reconocerlo, avisaron por toda la comarca, y le llevaron los enfermos y las enfermas, 36 rogándole que les dejara tocar siquiera el borde de su manto, y todas y todos los que lo tocaron se curaron.

 


CAMINEMOS SOBRE LOS MARES

El evangelio nos sorprende cada día. Cuando en el contexto de la epidemia del vih y del sida los problemas nos abruman o las noticias nos desalientas, cuando estamos en medio de tormentas que nos agotan y en situaciones que nos angustian o desalientan, Jesús en forma inesperada nos invita a caminar sobre las aguas y enfrentar las tormentas. Como si no fuera suficiente esta realidad que nos quita las seguridades que pensábamos que sostenían nuestros pies firmemente sobre la tierra, ¡ahora nos invita a caminar sobre los mares dónde no tenemos caminos construidos ni senderos que nos aseguren un rumbo claro.  Extraña tabla de salvación que Jesús nos extiende en medio de las tormentas.

Pero creo que en medio de nuestras tormentas no hay mejor invitación que esa. Es creativa, inesperada, sorprendente y que nos propone otra mirada sobre los problemas. Esta invitación es un llamado a asumir características que se consideran divinas. Caminar sobre las aguas no es algo que pertenezca al mundo natural, es una acción totalmente contra natura.

Para emprender esta aventura necesitamos de lo único realmente necesario: tener fe. Necesitamos mirar a los ojos de Jesús y lanzarnos a la aventura. En el contexto de la epidemia del vih y del sida hay tantas situaciones que nos desconciertan y tantas voces diferentes que nos susurran extrañas soluciones que a semejanza de las olas de una tormenta nos empujan en una y otra dirección.

Para construir el otro mundo posible y la otra iglesia inclusiva tenemos que enamorarnos totalmente del proyecto de Jesús y no tener más ojos y oídos que a esta invitación caminar sobre los nuevos mares de una nueva creación. No es fácil pero es fascinante y seguro, porque tenemos la garantía que aún cuando nos podemos hundir tenemos la certeza que la mano de Jesús esta extendida para auxiliarnos y sacarnos del pozo y tener una segunda oportunidad de retomar el camino.

Luego de la escena del compartir el pan con las multitudes, Jesús nos envía a tierras extrañas, hacia ideologías diferentes y a enfrentar proyectos opuestos. Al igual que los discípulos fueron enviados inmediatamente a tierras paganos para que tuvieran conciencia que aquellas maravillas no podían quedar reservadas para unos pocos elegidos sino que debían abrir esos tesoros y compartirlos  sin aceptar fronteras de ninguna naturaleza. Ya no hay un pueblo elegido sino que en Cristo todos los pueblos y todas y cada una de las personas son elegidas. Que impacto tiene esta certeza en nuestra aproximación y acompañamiento junto a las personas que viven con vih y con sida. ¿Tendremos la suficiente fe como para ponerla en práctica en forma incondicional o nos hemos de hundir en consideraciones dogmáticas?

Este envío de los discípulos hacia tierras extrañas y aún hostiles, nos abre nuevas perspectivas porque al desaparecer las fronteras todos los grupos vulnerables, vistos y contemplados desde el espacio de la fe son iguales a cada uno de los miembros fieles y practicantes de la comunidad de fe. ¡Que evangélica locura! Estamos llamados a proclamar y vivir un Dios que se encarna y se hace familiar de toda criatura y nos hace familias unos de otros y unas de otras. Hasta ayer considerábamos impuros y sujetos de conversión a medio mundo y de repente Jesús nos revela la igualdad que construye la fraternidad para que todos seamos libres. Una verdadera revolución y toda una proclamación de derechos humanos. Dios no es nuestra propiedad y todos los pueblos son su pueblo elegido, sin fronteras, sin excluidos, sin estigmatizados. Un anuncio y una proclama para que todos y todas seamos uno. Este es el único camino que puede permitir que todo el mundo crea en el proyecto de Cristo.

Seguramente este proyecto encontrará muchos vientos en contrario. Nuestra acción pastoral y de defensa de los derechos humanos de las personas que viven con vih y con sida y de los grupos vulnerables a la epidemia encontrarán muchos vientos en contra y mucha incomprensión porque el evangelio es difícil de comprender porque es la pura locura de Dios. Siempre tenemos miedo en aceptar a los demás y esos miedos impiden que la barca de la iglesia avance y que sus discípulos podamos caminar sobre las aguas. El considerar a los demás iguales nos quita poder y el compartir nos rebaja autoridad. Encontrarnos con los demás, con los diferentes, con otras culturas, con otras étnias nos hace frágiles pero a la vez fuertes. Ese es el caminar en las aguas nuevas de la nueva creación. Esa apertura es vencer el caos de esta cultura que todo lo separa y todo lo divide.

Jesús no es un fantasma a pesar de todos nuestros intentos de transformarlo en un ídolo que no nos perturbe con sus invitaciones. No es un fantasma hacedor de milagros sino que es la palabra encarnada de Dios que nos llama poner en práctica lo imposible: la destrucción de las fronteras y mirarnos en su rostro humano para poder ver todos los rostros humanos. Dios se ha hecho uno de nosotros y nosotras, ni más ni menos. Se ha hecho nuestro vecino, es decir Emmanuel, que en lenguaje cotidiano afirma que Dios tiene una mano tendida para que no nos hundamos en el mar del miedo que nos da el encuentro con los demás, con el o la diferente.

Esta invitación del evangelio a caminar sobre los mares nos recuerda que el proyecto de Dios se construye en medio de oposiciones, persecuciones y sospechas. Pero ese caminar es también un anuncio de nuestra condición divina como hijos e hijas de Dios, como hermanos y hermanas de Jesús. Caminar sobre los mares es una invitación a que cada uno de nosotros y nosotras se transforme en un signo de la presencia de Cristo en medio de las muchas tormentas que ha desatado la epidemia del vih y del sida.

Jesús nos revela un Dios que no interviene desde el cielo en forma milagrosa, pasando por encima de las leyes de la naturaleza sino que nos manifiesta un Dios que se hace próximo y que camina junto con nosotros sobre las aguas de los mares de nuestros conflictos y nuestros miedos y que su mano amiga está próxima para fortalecernos en nuestra caminada.

Para la revisión de vida

La fe es capaz de hacernos caminar sobre el mar. ¿Cómo va mi fe cuando es tan difícil enfrentar los estigmas que producen discriminación relacionadas con el vih y el sida? ¿Tengo confianza en el proyecto de Dios? ¿Qué hago con mis dudas? ¿Me pasa como a Pedro, que me hundo en la vida... por dudar?

Para la reunión de grupo

Muchos de las narraciones de los evangelios sabemos que son simbólicas, explicaciones teológicas, no históricas. No son una narración objetiva de lo que realmente pasó. Ni era ésa la intención del evangelista al incorporar ese texto al evangelio. Pero durante más de milenio y medio la cristiandad entendió aquellas narraciones al pie de la letra como hechos reales. Todavía muchas personas los entienden así. ¿Es un problema, o no lo es? ¿En qué sentido sí y en qué sentido no? ¿Qué habría que hacer?

Para la oración de los fieles

  • Por la Iglesia , para que busque siempre en el Señor la fuerza necesaria para llevar a cabo su misión en el mundo. Oremos en paz...
  • Por todos los cristianos y cristianas, para que nos esforcemos en conocer cada día más y mejor la voluntad de Dios y así vivamos con más coherencia nuestra fe. Oremos en paz...
  • Por todos aquellos y aquellas que trabajan por lograr un mundo más humano y más fraterno, para que nunca se desanimen ante las dificultades y vean recompensados sus esfuerzos con el triunfo. Oremos en paz...
  • Por todos los pueblos, personas y grupos que viven o son afectados por la epidemia del vih y del sida, para que disfruten de paz y libertad verdaderas y plenas. Oremos en paz....
  • Por todos los que dudan y vacilan en su fe, para que encuentren la fortaleza que da el confiar plenamente en Dios. Oremos en paz....
  • Por todos nosotros y nosotras, para que encontremos en la Eucaristía y en la Comunidad la fuerza y el ánimo necesarios para no perder nunca la ilusión ni la esperanza de un mañana sin vih y sin sida. Oremos en paz ...

Oración comunitaria

Dios, Fuerza Viva, Creadora, Energizante, que nos atraes sin manifestarte, y nos seduces sin entregarte, sin atravesar ni romper nunca el leve y opaco velo que nos separa y nos comunica... Haznos sentir tu presencia en la profundidad de todo lo que existe, en la naturaleza pero también en la historia, en la tierra como en el cielo, en el pasado como en el futuro, en nuestra religión como en las de todos los pueblos. Nosotros y nosotras te hemos sentido especialmente cerca en Jesús de Nazaret, y en el mismo Espíritu que él ha manifestado, Te sentimos presente, a Ti y a Todo lo que existe. Amén

O también:

Dios, salvador nuestro, acrecienta en nosotros  y nosotras el sentimiento de hijos e hijas tuyos, nuestro amor y nuestra confianza en Ti, para que seamos en todo momento y circunstancia, y en especial en medio de la epidemia del vih y sida,  signos vivos de tu presencia en medio de la humanidad. Te lo pedimos por Jesucristo.

Pastor Lisandro Orlov. Domingo 7 de Agosto de 2005