CICLO A. DOMINGO DÉCIMO QUINTO DE TIEMPO ORDINARIO.
PROPIO 10. Domingo entre julio 10 y 16

Evangelio : Mateo 13, 1-9 

Primera lectura: Isaías 55, 10-13
Salmo responsorial: 65, (1-8) 9-14
Segunda Lectura: Romanos 8: 1-11


EVANGELIO Mateo 13, 1-9
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba )

13   1 Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar.  2 Se congregaron alrededor de él grandes multitudes; él entonces se subió a una barca y se quedó sentado allí; toda la multitud se quedó en la playa. 3 Les habló de muchas cosas en parábolas:  -Salió el sembrador a sembrar. 4 Al sembrar, unos granos cayeron junto al camino; vinieron los pájaros y se los comieron. 5 Otros cayeron en terreno rocoso, donde apenas tenían tierra; como la tierra no era profunda, brotaron en seguida; 6 pero en cuanto salió el sol se abrasaron y, por falta de raíz, se secaron. 7 Otros cayeron entre zarzas; las zarzas crecieron y los ahogaron. 8 Otros cayeron en tierra buena y fueron dando fruto: unos, ciento; otros, sesenta; otros treinta. 9 ¡Quien tenga oídos, que escuche!


EL EVANGELIO DE LAS FRONTERAS.

La lectura contemporánea de las parábolas de Jesús intentan restaurar en ellas el carácter crítico y subversivo que tenían para los oyentes originales. La intención original de la parábola, en general dirigida a los enemigos de Jesús y no específicamente a sus discípulos y el núcleo de esos relatos distorsionados por las comunidades cristianas primitivas exigen en nosotros una ardua tarea de recuperación de la tradición de Jesús escondida aún bajo ese ropaje.

Recordemos que este relato del sembrador con el cual se compara la construcción del Reino, nos presenta una realidad muy desafiante que nos pueden dar una nuevo panorama a todos aquellos y aquellas que trabajamos en el contexto del vih y del sida.

Frente a la magnitud de la tarea, aquellos que trabajamos con un espíritu de militantes de la vida, la dignidad y los derechos humanos somos un pequeño puñado de personas. No somos las multitudes. Luego de los primeros éxitos, junto a Jesús, también quedó un pequeño grupo de discípulos no siempre con grandes certezas. Las multitudes siempre tiene expectativas de éxitos rápidos y visibles. La tentación de muchas iglesias es ofrecer esos espectáculos y esas promesas dudosas.

Si tomamos en serio el texto, es un texto de grandes fracasos y pequeños éxitos. Gran parte de la semilla cae en espacios dónde no dará frutos. De hecho, cuatro de los seis versículos de este texto son relatos de fracasos. Los pájaros, las piedras, las espinas son realidades muy concretas que enfren aquellos y aquellas que sueñan con un mundo diferente. Pero el núcleo de este relato no son esos versículos ni esos obstáculos. El mensaje está contenido en las últimas frases que nos anuncian que no seremos vencidos. Hay un resultado inesperado que irá más allá de nuestras acciones y expectativas. Aquellos y aquellas que trabajamos para poner fin a tanta estigmatización y marginación que el vih y el sida han puesto tan de manifiesto, también tenemos la esperanza que los frutos vendrán a pesar de los pájaros, las piedras y las espinas. No podemos ignorar las resistencias y oposición en la construcción de un mundo y una iglesia más inclusiva. Paradójicamente estas oposiciones se pueden convertir en caminos de eficacia y fecundidad. El camino de la epidemia del vih y del sida nos revela aquello que estaba escondido: la necesidad de desafiar a nuestras comunidades para sean realmente inclusivas.

En el contexto de la epidemia del vih y del sida sabemos por experiencia que el Reino de Dios no se instaura en la sociedad ni en la iglesia sino a través de numerosos fracasos y errores. Estamos aprendiendo de nuestros errores, estamos modificando vocabulario y pensamiento. Nuevas actitudes y solidaridades van creciendo en medio de espinas y piedras. Tenemos una nueva mirada y una nueva escucha sobre los grupos vulnerables a los cuales la epidemia les va colocando bajo la luz del Reino.

Indudablemente la teología de la prosperidad también nos amenaza a nosotros. Debemos reconocer que nos gusta el éxito rápido y de acuerdo a nuestros pensamientos. Santa Teresa de Jesús no ponía en guardia cuando nuestros deseos y pensamientos coinciden demasiado con los de Dios. El Dios que nos revela el Evangelio siempre es contracultural con nuestras aspiraciones y proyectos. Siempre está más allá de lo que nos podemos permitir y siempre está corriendo las fronteras que nuestra sensibilidad y gustos construyen. Si queremos trabajar con Dios tenemos que tener mucha paciencia porque siempre se ubicará más allá de las fronteras de nuestras solidaridades y de nuestros amores.

La epidemia del vih y del sida nos ha enseñado que el mensaje de Jesús no echa raíces en cualquier sitio ni en cualquier corazón. No todos ni todas están dispuestas a caminar la segunda milla con Cristo. Esta epidemia nos muestra su fuerza revolucionario si nos ubicamos en las personas y no en el virus. Nuestras acciones educativas y de prevención, de tratamientos y de promoción social nos ubican en otro modo de vivir. La propuesta de Dios en esta epidemia es que vivamos como hermanos y hermanas, donde el sufrimiento, la exclusión y marginación del otro y de la otra se hace carne en nosotros y no nos es ya más indiferente.

En las acciones de prevención sabemos que tenemos que ir más allá del plano individual para denunciar los sistemas sociales, políticos o religiosos que hacen que muchas personas sean vulnerables al vih, no por opciones personales sino porque muchas personas y grupos han sido empujados a situaciones carenciadas de dignidad y futuro. No puede haber ni educación ni prevención el vih y el sida si antes no construimos condiciones mínimas de libertad y de autonomía tanto de grupos como de personas. Ese es el mensaje de Jesús. Todas las personas son buenas como todas las tierras son buenas. El centro de la cuestión es cómo hemos preparado esas tierras para que den los frutos de vida deseados. Nuestra acción educativa y de prevención tiene que preparar la vida de hermanos y hermanas libres de “pájaros, piedras y espinas”. Entonces tendrán la libertad como para recibir la semilla y dar los frutos de vida en abundancia.

“Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al mar”.  Este relato de la parábola del sembrador, como muchos relatos centrales del evangelio, se coloca en espacios fronterizos. Este relato, al igual que nuestro compromiso con las personas que viven con vih y con sida, nos ubica en las fronteras de los espacios decentes, aceptables. El Evangelio siempre se anuncia en la frontera de las zonas rojas de nuestra sociedad. Sembrar el evangelio siempre es sembrar en las fronteras rojas.

La epidemia del vih y del sida nos está revelando los secretos del Evangelio. Aquellos y aquellas que hemos sido llevados a esta frontera estamos vislumbrando los secretos del código de Jesús. Estamos comenzando a ver realidades y dignidades que hasta ayer estaban escondidas aún para nosotros mismos. El vih y el sida nos están enseñando leer el mensaje escondido en grupos fronterizos y vulnerables de nuestra sociedad y de nuestras iglesias. Nos está enseñando a comprender el Evangelio desde otra dimensión: ¡quien tiene oídos, que escuche!

Ese conocimiento no quedará en la esfera de lo teórico porque Jesús nos llama a transformarlo en comunión y vida. Esa revelación de un sentido nuevo tanto en la realidad como en el Evangelio nos permitirá construir una práctica y una acción pastoral totalmente renovada y alternativa, aún al precio de que se nos acuse por la novedad de la acción, tal como se acuso a Jesús de actuar en forma demoníaca. Tanto entonces como ahora, la fidelidad a la tradición de Jesús puede provocar muchos pájaros de mal agüero, espina y piedras de intolerancia. Ese es parte del precio a la fidelidad a la utopía de otro mundo y otra iglesia posibles.

Para la revisión de vida

Dios ha sembrado su palabra en nuestras vidas. ¿Cómo la hemos acogido en el contexto de la epidemia del vih y del sida? ¿Los pájaros, las piedras y las espinas nos desalentaron?

Para la reunión de grupo

  • Somos una generación que entiende la Biblia de forma muy diferente a como la han mirado y leído las anteriores generaciones de cristianos. Hagamos un elenco de cuáles podrían ser estas diferencias. Comentarlas después una a una.
  • “ La Biblia no es «la» palabra de Dios” sino que “la Biblia es palabra de Dios”: comentar la distinción. (Hay muchas otras «palabras de Dios».
  • La palabra de Dios es viva y eficaz… Sugerir cuáles pueden ser «amores equivocados» hacia la palabra de Dios: una lista de posibles fundamentalismos bíblicos…

Para la oración de los fieles

  • Por toda la Iglesia , para que su palabra sea veraz y eficaz como lo es la Palabra de Dios. Oremos.
  • Por todos aquellos y aquellas que desprestigian sus palabras con sus hechos, para que recapaciten y hagan que su vida sea coherente con lo que anuncian y prometen. Oremos.
  • Por todas y todos aquellos que tienen la misión de predicar el Evangelio, para que anuncien en el contexto de la epidemia del vih y del sida,  una fe viva, liberadora, salvífica y transformadora de personas y sociedades. Oremos.
  • Por todas las personas que trabajan para dar a luz un mundo nuevo y mejor, para que continúen  trabajando sin desfallecer. Oremos.
  • Por todos aquellos y aquellas  que sufren por vivir y convivir con el vih y el sida, para que la Palabra de Dios siembre en ellos y ellas la paz, la resistencia y la esperanza. Oremos.
  • Por todos nosotros y nosotras, para que tengamos cada día más abiertos el oído y el corazón a la palabra de Dios y a los grupos vulnerables al vih y al sida. Oremos.

Oración comunitaria

Señor, que la luz de tu Palabra sea siempre guía en nuestra vida; y que tu amor germine en nosotros para que así podamos dar frutos de vida entre nuestros hermanos y hermanas, de modo que todos alcancemos la libertad, el gozo y la paz. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.

Dios, misterio inefable, cuya palabra inunda al ser humano, a todos los seres humanos, y a todo el cosmos, atrayendo hacia adentro y hacia arriba la flecha de la evolución... Queremos expresarte nuestro deseo de participar en esa marcha ascendente e interiorizante de todos los seres hacia ti, ayudados por esa palabra tuya que podemos descubrir presente en toda la realidad. Tú que vives y alientas e inspiras, desde siempre, por milenios y milenios. Amén.

Pastor Lisandro Orlov

Domingo 10 de Julio de 2005