Domingo 6 de julio de 2008

Ciclo A.  Décimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Mateo 11, 16-19, 25-30

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Zacarías 9, 9-12

Salmo Responsorial: Salmo 145, 8-15

Segunda Lectura: Romanos 7, 15-25a

  

 

EVANGELIO Mateo 11, 16-19, 25-30

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo, Jesús dijo: ¿Conque puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: ¡Les tocamos la flauta y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!” Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: “¡Ha perdido la cabeza!”  Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Es un glotón y un borracho, amigo de publícanos y pecadores”. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras”.

 

 En esa oportunidad, Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mi todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”.  El Evangelio del Señor.

 

UNA BODA Y MUCHOS FUNERALES

 

Siempre en toda comunidad de fe existen dos escuelas: una del rigor centrada en el cumplimiento de reglamentos y leyes y otra centrada en la mirada compasiva de Dios. Existe un permanente conflicto entre lo antiguo y lo nuevo, entre el pasado y el futuro. Depende de cada uno de nosotros hacia dónde miramos y para qué. Podemos mirar hacia el pasado para relanzar en forma renovada pero en fidelidad los hallazgos de la historia humana, para crear un futuro más liberador o mirar hacia el pasado para quedarnos con las formas pero sin los contenidos.

 

En la primera escena tenemos justamente ese enfrentamiento de dos escuelas de predicación y de concepción de la comunidad cristiana. Por un lado, Juan el bautista, que tenemos que tomar muy en serio que es el último profeta con una predicación del rigor en el arrepentimiento y que está simbolizado por los cánticos fúnebres. Por el otro lado y con los cánticos de bodas la celebración del anuncio gozoso del Reino que se hace presente y próximo con Jesús de Nazaret. Aquí también tenemos que tomar en serio que Jesús nos revela un Dios con nosotros y con nosotras. Dos estilos que son símbolo de dos comunidades de fe. Una excluye con el rigor y las exigencias y condiciones de un arrepentimiento hecho a medida y modelo de quienes lo imponen, la  otra comunidad incluye incondicionalmente viviendo en la sorprendente gracia de Dios, fuente de todas las alegrías y fuerza de todos los cambios y de todas las acciones que tienen por objetivo hacer más digna y humana la vida de hermanos y hermanas excluidos por las otras comunidades. Esta es la boda alternativa a todos los funerales de los estigmas y la marginación.

 

El caminar por los senderos que nos marca la epidemia del vih y la situación de las personas y grupos en situación de vulnerabilidad a la enfermedad, al estigma y la marginación nos han revelado que en esta generación aún existen esos modelos opuestos de comprensión del Reino y ese es el centro del conflicto. No es el virus ni la epidemia que nos tensiona y nos divide sino nuestra hermenéutica bíblica, nuestra comprensión del Evangelio y nuestra forma de vivir el Reino. Aquí esta el punto de conflicto y el núcleo duro de debate. Muchas veces preferimos hablar del virus y sus características, de las formas en que se transmite y las muchas formas de la vida cotidiana por las cuales no se transmite el virus como una forma elegante de evitar enfrentar el núcleo duro del debate. Tenemos que decidir si queremos entretenernos con los cantos fúnebres de todos los Apocalipsis anunciados o entrar en la comunidad que celebra las bodas de la semejanza y está dispuesta a derramar bendiciones sin exclusiones, gratuitamente, alegremente, confiadamente.  En el contexto de la epidemia del vih tenemos que tomar conciencia de cómo y de qué forma creemos en el Reino anunciado por Jesús de Nazaret. Allí se encuentra la cuestión.

 

Frente al escándalo de las mesas del Hijo de la Humanidad , que come y bebe, y que aparentemente como buen gourmet, goza con alegría de los dones de Dios y con esas comidas y esas bebidas en cantidad y calidad, y que para peor comparte con personas que nos son políticamente correctas para esta generación y para muchos sistemas ideológicos y teológicos. Esas comuniones extrañas de Jesús de Nazaret tienen siempre la recompensa de los profetas: la murmuración y finalmente la cruz. Si queremos desafiar a esos sistemas ideológicos y teológicos debemos nosotros también debemos perder nuestra cabeza, nuestra cordura, nuestra diplomacia y jugarnos por aquellos por los cuales nadie se quiere jugar. Eso es lo que nos enseña este caminar en los caminos por los cuales nos conduce la epidemia del vih.

 

Nosotros queremos esa comunidad que tiene en su centro la mesa, el pan y la sal compartida con aquellos y aquellas que el sistema considera impuros, indignos, incorrectos, feos, malos y sucios. En nuestra acción pastoral en el contexto del vih y del sida estamos anunciando esta sabiduría. Esas mesas de la inclusividad son la justificación de nuestra sabiduría que no es otra que la sabiduría del Cristo del Dios del Reino. Entonces vayamos por los caminos de la epidemia del vih con la fortaleza para asumir toda difamación. Ya no importa que nos critiquen por nuestras comuniones con usuarios de drogas, personas en situación de prostitución, hombres que tienen sexo con hombres y con toda la diversidad de familias que existen en nuestra sociedad. Esos murmullos y esas sospechas serán de ahora en adelante nuestra gloria y consecuencias de la Sabiduría que queda justificada por nuestras mesas, nuestro caminar y nuestras acciones que nacen de la fe que busca siempre la justicia y la dignidad de hermanos y hermanas colocados por el rigor legalista de los sistemas ideológicos y teológicos en los márgenes de la vida y de las comunidades.

 

Frente a esos proyectos, tenemos un nuevo sábado. Así como el antiguo sábado de la ley simbolizaba la voluntad liberadora y de equidad en todo sentido, ahora tenemos un nuevo sábado, ya no en el tiempo sino en una persona. El gozo de la boda se continúa en el nuevo y liberador sábado que es la persona, la vida y el proyecto de Jesús de Nazaret en quien reconocemos al Cristo del Dios del Reino. La revelación de Dios nunca es barata ni fácil. Sabemos muy bien que no se revela a las y los prudentes. ¡Cuantas veces nos han solicitado en nuestras comunidades prudencia en la forma de predicar, en la forma de hablar, en la forma de compartir el pan y la comunión! Jesús de Nazaret nos dice que a los prudentes la sabiduría del Reino se les oculta y por ello me resulta tan extraño y difícil de cumplir cuando mis hermanos y hermanas en el sacerdocio universal de todas y todos los creyentes me piden prudencia cuando me tendrían que pedir más locura evangélica, más sabiduría integradora e incluyente del Reino.

 

Nuestro paradójico Dios se revela a los pequeños que seguramente son aquellas personas que han sido excluidas de otras comunidades de fe por cuestiones disciplinarias. ¡Cuantas personas hoy nuestros sistemas ideológicos y teológicos son considerados pequeños, de segunda clase, de calidad diferente, de dignidad disminuida! La epidemia del vih pone de manifiesto estos pensamientos ocultos que llenan nuestras mentes y corazones. La fuerza de la gracia, la voluntad de la fe es el único camino para limpiar vidas y comunidades de prejuicios y prudencia para vivir en la dimensión de la loca sabiduría que queda justificada por nuestras acciones y nuestro obrar.

 

Que estupenda oportunidad tiene esta generación de transformar su predicación y su acción evangelizadora y colocarnos en medio de todos los grupos vulnerables al vih y al sida y anunciar una y otra vez que: “Vengan a mi todas y todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré”  Ese es el cántico de las bodas del Cordero que se inmola en la cruz para que pueda nacer una nueva mesa de comunión.

 

Frente a yugos pesados e injustos impuesto por sistemas de exclusión y opresión se opone el nuevo yugo del Reino que es un sábado eterno donde todos y todas pueden encontrar alivio. Y esa es nuestra permanente opción. Frente al rigor de aquellos que continúan con los cánticos fúnebres de los muchos Apocalipsis estamos convocados y llamados a vivir otra sabiduría con un espíritu de cruz que siempre es paciente y humilde en su mismo corazón pero que es la nueva sabiduría que locamente cambia nuestras vidas para transformarlas en ofrendas agradables a Dios y que hace de nuestro yugo un yugo de inclusión para que todos y todas puedan conocer verdaderamente al Padre. Nadie conoce al Padre sino aquellos y aquellas que reflejan la paciencia y la humildad de la fortaleza y victoria de la cruz que desafía exclusiones prudentes para vivir la loca aventura del Evangelio del Reino.

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

   

Para la revisión de vida

            Dice Jesús: "vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo les aliviaré". ¿Cuáles son mis cansancios? ¿Qué los causa: el trabajo por el Reino o mis intereses personales, mis egoísmos? ¿Dónde y cómo busco alivio a mi cansancio?

            ¿Cuál es mi valoración de la sabiduría de las y los pequeños, de las y los sencillos? ¿Creo que las personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih y al sida tiene su sabiduría y su capacidad para ser protagonistas de su propia historia?

 

Para la reunión de grupo

Te alabo, Padre, porque has revelado estas cosas a la gente sencilla..." La frase podría entenderse como la afirmación de que Dios ha hecho "revelaciones especiales" a los  pobres y  sencillos... Pero, ¿cuáles son "estas cosas" a las que se refiere Jesús?

 

Orientación de la respuesta: El contenido de esa "revelación" no son afirmaciones doctrinales, "verdades reveladas"... sino "las cosas del Reino". El Padre ha revelado "las cosas del Reino" a la gente sencilla, a los pobres... Jesús no está hablando quizá de ningún "milagro", de ninguna "revelación positiva", sino de un hecho fácilmente comprobable: dada la naturaleza del Reino de Dios, sólo lo ven con claridad (sólo entienden ‘estas cosas') los sencillos, los que tienen corazón de pobre, los que no dejan que el egoísmo les sofoque la transparencia de su mirada...

 

Para la oración de las y los fieles

  • Con todas y todos aquellos que están afligidos y agobiados y con todo el pueblo de Dios en Cristo Jesús, oremos por la creación entera y por nosotras y nosotros mismos.

 

Se hace un breve silencio.

 

  • Revelación del Reino, fuente de gracia totalmente gratuita, queremos unir nuestras voces para implorar junto a los que han tenido que cargar los yugos pesados del maltrato que muchas de nuestras iglesias han impuesto sobre diversos hermanos y hermanas y darte gracias porque siempre han aparecido en nuestras comunidades voces que desafiaron esa mesas de la exclusión y con voz y acción profética construyeron espacios alternativos fieles a tu sabiduría.
    El Señor es bueno con todas y todos, y tiene compasión de todas sus criaturas.

 

  • Paciencia y humildad de todos los corazones, inspira en tus comunidades la voluntad de cuidad con responsabilidad la creación que has puesto en nuestras manos, a los que nuestros sistemas ideológicos y teológicos consideran pequeños, para que haciendo memoria de tus acciones de liberación podamos ser esas voces y esos espacios en que nuevamente resuena tu voz llamando a llevar tu yugo suave y liberadora.
    El Señor es bueno con todas y todos, y tiene compasión de todas sus criaturas.

 

  • Sabiduría oculta para sabios y prudentes, envía tu Espíritu para que tengamos la voluntad y la valentía de tomar tu yugo que sabemos suave y tu carga liviana para que se haga realidad aquí y ahora tu revelación en la justicia y la misericordia.
    El Señor es bueno con todas y todos, y tiene compasión de todas sus criaturas.

 

  • Revelación del Padre, te rogamos por nuestras comunidades para seamos santuarios donde aquellos que no encuentran liberación puedan entrar por la puerta ancha del Reino de la inclusión que transforma y convierte. Que nuestro corazón asuma la paciencia y la humildad que se hace palabra y descanso para los que están agobiados y afligidos.
    El Señor es bueno con todas y todos, y tiene compasión de todas sus criaturas.

 

Entre tus manos, Dios de toda gracia, nos encomendamos y encomendamos a todos aquellos y aquellas por los que oramos, confiando locamente en tu misericordia, hecha en tu Espíritu, nuestra sabiduría. Por Jesús de Nazaret que confesamos como el Cristo del Dios del Reino. Amén.

 

Oración comunitaria

Te bendecimos, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido grandes cosas a los ‘sabios y prudentes', y se las has revelado a las y los pequeños Te pedimos que también a nosotros y nosotras nos des un corazón de pobre, un amor a la Causa de las y los excluidos y estigmatizados, y el desprendimiento necesario para no dejarnos atrapar por los intereses egoístas, de forma que siempre sepamos captar el sentido de "estas cosas" que revelas a los sencillos.