CICLO A. DOMINGO DÉCIMO PRIMERO DE TIEMPO ORDINARIO
Propio 6. Domingo entre junio 12 y 18

EVANGELIO : Mateo 9,36-10,8 (9-23)

Primera Lectura: Éxodo 19: 2-8ª
Salmo responsorial: 100
Segunda Lectura: Romanos 5: 1-8



EVANGELIO
Mateo 9,36-10,8
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba)

36 Viendo a las multitudes, se conmovió, porque andaban maltrechas y derrengadas como ovejas sin pastor.  37 Entonces dijo a sus discípulos:  -La mies es abundante y los braceros pocos; por eso, 38  rogad al dueño que mande braceros a su mies.

101 Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y curar todo achaque y enfermedad. 2 Los nombres de los doce apóstoles son éstos: en primer lugar, Simón, el llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago Zebedeo y su hermano Juan; 3 Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el recaudador, Santiago Alfeo y Tadeo, 4 Simón el fanático y Judas Iscariote el mismo que lo entregó. 5 A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: -No toméis el camino de los paganos ni entréis en ciudad de samaritanos; 6 mejor es que vayáis a las ovejas descarriadas de Israel. 7 Por el camino proclamad que está cerca el reinado de Dios, 8 curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. De balde lo recibisteis, dadlo de balde.


UN NUEVO MODELO

El relato que fundamente hoy nuestra reflexión describe la preocupación de Jesús por su pueblo y su temor de la dispersión. Aquellos y aquellas que trabajamos en vih y sida conocemos muy bien el permanente peligro que existe entre las organizaciones sociales de la dispersión, de la rivalidad y aún del antagonismo. Muchas veces perdemos de vista los objetivos que nos han convocado poniendo en primer lugar de nuestros esfuerzos situaciones personales o visiones parciales de la realidad que nos impide trabajar juntos. Nosotros también somos, muchas veces, multitudes que como ovejas nos encontramos sin pastor, si elementos que nos otorguen cohesión como para poder construir juntos y juntas un modelo de sociedad y de iglesia alternativo.

Ese modelo que se nos ofrece aquí en la misma descripción del grupo de discípulos, no es, como algunos y algunas pretenden, una comunidad homogénea. El grupo de discípulos que es el nuevo paradigma del nuevo pueblo de Dios, es ampliamente pluralista, diverso y heterogéneo. El nuevo modelo nos habla de la convivencia y de la inclusividad que quiere Dios para toda la humanidad: abrir incondicionalmente las puertas del nuevo pueblo a personas, pueblos, culturas, estilos de vida, ...Ese es el nuevo pueblo que se forma a partir de la proclamación del Evangelio. Hoy esa misma consecuencia tiene que surgir de nuestra vivencia del Evangelio en medio de la crisis desatada por el vih y el sida. Nuestro objetivo no es solamente una vacuna o un medicamento que ponga fin a la epidemia sino que nuestra meta es la construcción de un nuevo pueblo donde nadie queda excluido ni nadie se siente superior o con más derechos que otros y otras.

Aquellos y aquellas que siguen la tradición de Jesús se transforman en el espacio en el que se vive como primicia los valores y objetivos de la nueva humanidad. Ese espacio es un servicio, sin segundas intenciones, en defensa de la vida, la libertad, la dignidad y la felicidad de todas las personas. Es una propuesta apasionada que no admite a los tibios, a los prudentes, a los sabios porque ese proyecto es una locura de inclusividad.

Jesús reconoce que para esta acción se necesitan obreros nuevos que ahora y aquí estarán construyendo el Reino. Esta acción ya anuncia el inicio del tiempo final, del tiempo escatológico donde se define el destino del la humanidad. Por eso, aquellos y aquellas que estamos trabajando en el vih-sida, debemos levantar nuestras miradas y contemplar el desafío que tenemos por delante. El SIDA no es simplemente un tema de salud con soluciones médicas, es un tema de humanidad en el cual encontramos las propuestas de construir un modelo alternativo.

Este modelo, plenamente inclusivo, ha de encontrar obstáculos y resistencias. Jesús mismo capacita a sus discípulos para vencer esas resistencias al modelo del Reino. Los demonios de las ideologías que sirven al mercado, a la deuda externa, a la globalización danzan en medio de nuestras vidas y son los verdaderos demonios de nuestra existencia. Las verdaderas enfermedades que debemos curar son las enfermedades de la opresión, de la exclusión, de la explotación. Allí están nuestros demonios. Los endemoniados que debemos curar son aquellos y aquellas que han adherido a ideologías contrarias al plan de Dios.

Ese plan de Dios se refleja en la lista de los discípulos, grupo multicultural como ninguno. La presencia de Mateo en el medio de la lista es un símbolo del llamado a todos aquellos y aquellas que el sistema político y religiosos considera impuros e impuras. Desde los fanáticos fundamentalistas hasta los traidores, pasando por toda la gama de los considerados pecadores, están llamados a formar parte de esa heterogénea comunidad.

En este sentido es muy importante ver la el mandato que reciben los discípulos tiene el mismo contenido que la proclamación de Jesús, excepto sin la exhortación a la enmienda. La enmienda de vida y de corazón le pertenece siempre a Jesús. Nosotros como comunidad, como parte del grupo de los doce, tenemos como mandato la escueta tarea de anunciar las buenas nuevas, las buenas noticias: liberar a los pueblos y a las personas de doctrinas e ideologías que mantienen la división de la humanidad y de todo aquello que significa menor calidad de vida para hermanos y hermanas.  Y todo esto lo tenemos que hacer sin segundas intenciones, completamente libre y gratuito. Solo por amor al plan de Dios.

Para la revisión de vida

Jesús envía a sus apóstoles con unas instrucciones muy claras: “Proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, arrojen demonios. Gratis han recibido, denlo gratis”. ¿Cómo podemos vivir este escueto mandato en el contexto del vih y del sida?

Para la reunión del equipo.

Se compadeció Jesús, porque «los vio que estaban cansados y decaídos, como ovejas sin pastor»… ¿Qué sentiría Jesús si mirara hoy este planeta con esa muchedumbre de 42 millones de personas que viven con vih y sida y muchas de ellas no tienen acceso a los medicamentos que les salvarían la vida?

Jesús siente que hay pocos obreros para «cosechar»… Algún teólogo ha señalado que la metáfora o el símbolo de la evangelización como “siembra” no figura en el evangelio, que Jesús siempre que se refiere a la misión habla más bien de “cosechar”… ¿Qué sugerencias nos provoca esta constatación? ¿Será que Jesús es más optimista que nosotros y nosotras?

Para la oración de los fieles

  • Para que la Iglesia respete y defienda siempre la dignidad de todas las personas, como hijos e hijas de Dios que todos somos. Oremos.
  • Para que nuestra sociedad favorezca las relaciones de igualdad, justicia, tolerancia y respeto. Oremos.
  • Para que todos los que nos confesamos cristianos y cristianas seamos conscientes de la misión que Dios nos encomienda en el contexto de la epidemia del vih-sida y demos los frutos de derecho y justicia que espera de nosotros. Oremos.
  • Para que todos nosotros y nosotras vivamos nuestra condición de elegidos no como excusa para buscar privilegios, sino como motivo y aliciente para estar en primera línea en la construcción de  la paz, la justicia y la fraternidad. Oremos.
  • Para que los gobernantes busquen siempre y en todo el bien de los pueblos cuyos destinos tienen que regir. Oremos.
  • Para que nuestra comunidad descubra día a día el amor liberador y transformador que recibimos de Dios. Oremos.

Oración comunitaria

Señor, te pedimos que vayas transformando nuestra vida, de manera que desaparezca de nuestro corazón todo temor a las grandes preguntas e interrogantes que nos presentas cada día,  y que así podamos ser instrumentos de tu amor, de modo que las personas y las sociedades vivan llenas de esperanza, de justicia y de paz. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Pastor Lisandro Orlov.

Domingo 12 de Junio de 2005