Domingo 4 de febrero 2007

CICLO C. QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA – 5º DOMINGO  DE TIEMPO ORDINARIO

Primera lectura: Isaías 6, 1-2 a. 3-8

Salmo responsorial: Sal 137, 1-2 a. 2bc-3. 4-5. 7c-8

Segunda lectura: 1 Corintios 15, 1-11

EVANGELIO

Lucas 5, 1-11

 

 


EVANGELIO

Lucas 5, 1-11
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba )

 

5 1 Mientras la multitud se agolpaba alrededor de él para es­cuchar el mensaje de Dios, estando él también a la orilla del lago, 2 vio dos barcas que estaban en la orilla; los pes­cadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. 3 Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le rogó que la sacase un poco de tierra. Se sentó y, desde la barca, se puso a enseñar a las multitudes.

4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: -Sácala adonde haya fondo y echad vuestras redes para pescar.

5 Simón le contestó: -Jefe, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, fiado en tu palabra, echaré las redes.

6 Así lo hicieron, y capturaron tal cantidad de peces que reventaban las redes. 7Hicieron señas a los socios de la otra barca para que fueran a echarles una mano. Fueron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. 8Al ver esto, Simón Pedro se postró a los pies de Jesús, di­ciendo: -Apártate de mi, Señor, que soy un pecador.

9 Es que él y todos los que estaban con él se habían quedado pasmados por la redada de peces que habían co­gido, 10 y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: -No temas; desde ahora pescarás hombres vivos.

11 Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

 

 

LOS MARES DE EXCLUSIÓN.

 

Aquello que sorprende en el inicio de este relato son las motivaciones de las diversas multitudes Muchas personas quieren tomar como parámetro para medir el éxito de la predicación cristiana la magnitud e impacto en las muchedumbres. Se ha realizado como una ecuación matemática relacionando muchedumbres con fidelidad al evangelio y esto como signo de éxito en la predicación y aceptación del mensaje. Este texto, que se contrapone tan claramente a los que hemos escuchado los últimos domingos nos ubica en otra dimensión.

Las multitudes que hasta ayer buscaban a Jesús de Nazaret, estaban motivas por los milagros, prodigios y signos. Muchos y muchas transforman el Evangelio en un espectáculo y un entrenamiento que tiene muy poco que ver con nuestra persona, el comportamiento ético y el compromiso social. Se confunde el movimiento de brazos y piernas con el movimiento del Espíritu. Esas multitudes tienen fidelidades muy cortas y de limitada duración. Aquellas que saludaban a Jesús de Nazaret con entusiasmo al regresar a su pueblo natal, en pocas horas cambian de actitud y no tienen ningún reparo en querer desbarrancarlo en las afueras del pueblo. Igualmente muchas de las muchedumbres que actualmente se dicen cristianas también van cambiando de fidelidades rápidamente. Vemos, en el campo de los grupos evangélicos, como la fama y el éxito de ciertos pastores dura el mismo tiempo que el de un artista del espectáculo. En pocos años esas multitudes cambian de fidelidades y van detrás de otros que le ofrecen y le garantizan un espectáculo más entretenido. Igualmente en el lado de la iglesia católica romana vemos como las distintas devociones a santos y vírgenes cambian en el transcurso de los años y siempre aparece un santo o una devoción a la virgen que se la considera más llamativa y poderosa que la anterior.

Hoy el evangelio nos sorprende con una multitud que se agolpa alrededor de Jesús de Nazaret para escuchar el mensaje de Dios, su Palabra. Se ha colocado en el centro de la escucha al mismo Jesús, maestro, profeta y conductor. Hay una sed, no de milagros, sino de enseñanza que nos permita escuchar y discernir en nuestra realidad histórica y personal la palabra de Dios y esa escucha es siempre transformada en acción. Hoy al reflexionar nuevamente sobre este acontecimiento queremos escuchar esa voz más allá del relato y de la anécdota.

Este relato de la pesca milagrosa tiene un profundo contenido simbólico. No podemos quedarnos simplemente en la superficie del relato en sí, sino que estamos desafiados a ir más allá, a lo profundo, y descubrir en el relato la voz de Dios. Igualmente al analizar nuestra tarea de comunión y acompañamiento con las personas que viven con vih y sida tenemos la tarea de descubrir en cada uno de nuestros gestos de promoción social, de defensa de dignidades y de comunión con las y los estigmatizados la voz de Dios. En esta acción pastoral nosotros y nosotras también nos agolpamos alrededor de Jesús de Nazaret para escuchar, discernir y poner en acción el mensaje de Dios. Es necesario siempre y en toda circunstancia colocar en el centro de nuestra tarea pastoral, de comunión y de acompañamiento con las personas que viven con vih y sida a Jesús de Nazaret como condición para poder escuchar la voz de Dios en ese contexto determinado.

Esta pesca a la cual estamos llamados significa arrebatar a las personas, simbolizadas por los peces, de las fuerzas de la exclusión y del estigma. El mar representa ese dominio de todo aquello que se opone a la voz de Dios. Siempre el mar y las aguas han simbolizado en el pensamiento cultural de aquel tiempo el espacio y las fuerzas que se oponen y quieren destruir el proyecto de Dios. Las aguas son el hogar del Leviatán. Nosotros y nosotras en nuestra acción pastoral en el contexto de la epidemia del vih y sida también estamos llamadas y llamados a ser pescadores, es decir, instrumentos de liberación de fuerzas que se oponen a la justicia, la solidaridad y la verdad. Esa es la voz de Dios.

Estamos llamados a echar las redes una y otra vez, aún cuando manifestemos cansancio y decepción por los resultados obtenidos en el día de ayer. Nuevamente la voz de Dios nos invita a echar las redes, a recomenzar nuestra tarea pastoral, a continuar nuestra reflexión bíblica y teológica, a retomar nuestra acción de promoción social. En esa acción aún hay esperanza de un mañana pleno y libre.

El mensaje que nos presenta Jesús de Nazaret, no es un gran discurso teológico, ni una disertación llena de términos filosóficos. La voz de Dios es simple y clara. Es una invitación a renovar esfuerzos donde muchos solo ven pobreza y desaliento. Nos invita a una acción positiva ahora y a escapar de ensueños futuros. Es ahora que debemos pescar, es decir, liberar a los oprimidos, dar vista a los ciegos, liberar a los encarcelados, en resumen, devolver su condición de ciudadanos a todos los excluidos, excluidas y los oprimidos y juntos con ellos y ellas, en la escucha de la voz de Dios, construir ahora el Reino que siempre está en medio de nosotros y nosotras, pero que siempre también está delante nuestro.

Esta invitación es un decir basta a las frustraciones en la tarea, a los miedos en los desafíos y el temor de nuestros pobres elementos para transformar la realidad. Sabemos que el mar es un espacio duro y muchas veces peligroso, pero nunca Jesús de Nazaret nos prometió un lecho de rosas. El Reino es aquel proyecto que se opone al caos de valores del mar de la realidad en la cual vivimos. El estigma y la marginación es una ola fuerte y dura que golpea y desestabiliza a muchos y muchas, pero sabemos que la Palabra de Dios tiene dominio sobre esa tempestad.

La respuesta de los discípulos pasa por el abandonarlo todo. Ese todo es el símbolo de aquellas fuerzas que aún en nuestras personas se oponen, por egoísmo, cobardía, comodidad o por complicidad a constituirnos en herramientas de liberación. Por supuesto el sistema marítimo no se quedará tranquilo frente a la voz de Dios que pone límites a sus ansias de poder y dominación. Nosotras y nosotros también tenemos que pasar por un proceso bautismal de transformación y cambio que nos ayude a abandonar los miedos y las prudencias para escuchar esa voz que nos desafía a echar nuevamente las redes en aquellos espacios en los que, hasta ayer, nada había pasado. Esa voz de Dios es un claro anuncio de esperanza.

Las actividades de pesca frustrantes que habían ocurrido durante la noche, que simboliza el pasado con sus estrategias son reemplazadas por una invitación a actuar a la luz del día. Esta invitación de Dios a ser pescadores allí donde otros no encontraron nada es también un proceso de pasar de la antiguo a lo nuevo. Un cambio de metodología y de estrategia. Ya no necesitamos pescar en la noche, lo podemos hacer a pleno día iluminados por las buenas nuevas. Basta del aislamiento, ahora podemos trabajar en cooperación con las otras organizaciones de la sociedad civil que también participan de este proceso de liberación, y nos podremos ubicar en la vanguardia de esta invitación a la renovada esperanza.

La gran predicación de Jesús de Nazaret se transforma rápidamente en acción liberadora. No se queda en el mero discurso ni en la pasiva escucha. Es una invitación a escuchar la voz de Dios en la acción transfiguradota y que se transfigura en esa misma acción. El compromiso concreto, real, cotidiano, con las personas y los grupos vulnerables al vih y al sida también es un proceso de transformación de nosotras y nosotros mismos y de nuestros métodos de acompañamiento y criterios de inclusión. La red incluye a todos y todas sin ninguna pregunta selectiva o de clasificación. Nuestra pesca liberadora también ha de ser así de amplia si sabemos escuchar la voz de aquel que nos llama a ser pescadores liberadores del mar de exclusiones, estigmas y opresión.

 

Para la revisión de vida

Al pensar en nuestro compromiso de bautismo, ¿sentimos que estamos llamados y llamadas a iniciar un proceso de liberación tanto personal como comunitario? ¿Cómo me ubica frente al mar de desafíos y fuerzas opuestas al proyecto del Reino?

 

Para la reunión de grupo

  • ¿Qué es la vocación?, ¿a qué me siento llamado y llamada?
  • ¿Se puede ser cristiano sin decidir discernidamente ante Dios qué hacer con nuestra vida como totalidad?

Para la oración de los fieles

  • Te expresamos Señor, nuestra alegría por haber sido llamados a la existencia, a la vida y a los desafíos de la esperanza... En tu nombre echamos nuevamente las redes
  • Te expresamos Señor, nuestro agradecimiento por todas y todos los que han hecho posible nuestra vida de servicio, nuestro crecimiento en solidaridad, nuestra felicidad en la comunión y la liberación para construir una iglesia y un mundo posible… En tu nombre echamos nuevamente las redes
  • Te expresamos Señor, nuestro deseo de ser agradecidos y entregar gratis a los demás lo que gratis hemos recibido... En tu nombre echamos nuevamente las redes…
  • Te expresamos Señor, nuestra voluntad decidida de que en nuestra familia y en nuestra comunidad se cree un ambiente de amor y de acogida incondicional del llamado de Dios... En tu nombre echamos nuevamente las redes…
  • Te expresamos Señor, nuestra voluntad de comprometernos cada día a construir un mundo más digno de Dios y de sus hijos e hijas... En tu nombre echamos nuevamente las redes…

 

Oración comunitaria

            Dios creador de comunidades en justicia y solidaridad, que misteriosamente nos pones en la existencia y nos haces depositarios de este caudal invaluable que es la vida, el tiempo, la posibilidad de ser y de elegir, de querer y de hacer, de amar y construir... Queremos expresarte nuestro deseo de ser cada vez más conscientes del valor de la vida que llevamos entre manos, y la alegría estremecida de saber que podemos hacer de ella, ante Ti y ante la Historia, una aventura personal, irrepetible, de amor y de felicidad. A Ti que eres amor y felicidad por los siglos de los siglos. Amén

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

www.pastoralsida.com.ar