Domingo 25 de Marzo de 2006

Ciclo C. QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

Evangelio : Juan 12, 1-8

Primera lectura: Isaías 43, 16-21
Salmo responsorial: Salmo 126
Segunda lectura: Filipenses 3, 4-14



EVANGELIO
Juan 12, 1-8

(traducción “El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Fundación Palabra de Vida. Ediciones Paulinas. Buenos Aires.1990)

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.  Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".  Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.  Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre". El Evangelio del Señor.


UN CENA MUY EXTRAÑA


Toda la escena de este evangelio es colocada bajo las coordenadas de tiempo y espacio que nos ayudan a comprender su significado y el significado de nuestras propias vidas y acciones. Siempre vivimos en el tiempo anterior a la Pascua definitiva, es decir, todo aquello que en nombre del Evangelio anunciamos o hacemos es siempre un proceso de liberación de opresiones, exclusiones y errores. Es un desafío el pensar que la planificación estratégica y las acciones que en todo plan de prevención del vih y del sida es realizada en esta perspectiva de liberación. Queremos liberar a nuestras comunidades de fe y a la sociedad en general de los bolsones de exclusión y estigma para construir una fraternidad humana que nos permita vivir de acuerdo a los modelos del Reino de Dios.

Asimismo el camino que transita este episodio coloca toda la acción en el horizonte de Jerusalén, es decir, bajo la sombra de la cruz. Seguramente Jesús vivió la tentación de encaminarse hacia el norte, hacia las tierras de los samaritanos, donde, de acuerdo a una fácil teología de la prosperidad, hubiera sido recibido con los brazos abiertos por las multitudes. ¡Qué fácil hubiera sida para Jesús de Nazaret desviar su camino e ir hacia aquellos y aquellas que veían con tan buenos ojos a todo aquel que criticara o pusiera en tela de juicio al templo de Jerusalén! Pero Jesús se coloca en camino hacia el espacio de poder de aquellos que están tramando su destrucción. Nosotras y nosotros mismos que estamos comprometidos en transformar esta epidemia del vih y sida en una herramienta de integración también tenemos que colocar toda nuestra tarea de acompañamiento bajo la cruz de Cristo que es en definitiva la esperanza  y la confirmación de la victoria del proyecto de inclusión incondicional que forma parte esencial del proyecto del Reino de Dios.

La escena ocurre en la casa de Lázaro, aquél que ya vivió una resurrección. Pascua y cruz se colocan también en esa perspectiva de resurrección, que es una forma de expresar el apoyo de Dios a todo proceso de inclusión y liberación. La Resurrección es el anuncio de qué lado se ha colocado Dios y qué proyectos apoya. Estos tres elementos, la liberación que actualiza la Pascua, la cruz que ya se puede contemplar desde Betania, y la seguridad que nosotras y nosotras también hemos de vivir la resurrección de la victoria de un sociedad y una comunidad cristiana totalmente renovada y que siempre se abren a la renovación.

Esa introducción a la escena revolucionaria de la unción de Jesús en Betania, en el tiempo previo a la Pascua, en casa de Lázaro, nos permite comprender en profundidad lo escandaloso de la escena que muchas veces hemos debilitado con lecturas meramente piadosas, individualistas y privadas. María de Betania asume un gesto profundamente sacerdotal. La unción de reyes  era una función reservada a varones y a un grupo especial de varones. Sin temor y con un coraje que hoy muchas mujeres han vuelto a emprender, María no tiene miedo de realizar un gesto que transforma nuestros criterios de género. Esta es una escena en la cual Jesús apoya y bendice las acciones que desafían los prejuicios de género. Primer elemento de escándalo y por supuesto de cruz con victoria.

El gesto mismo de unción es también revolucionario. Normalmente esa unción real se realizaba colocando el aceite en la cabeza o en el rostro. Esta unción en los pies de Jesús de Nazaret nos muestra que será otra forma de ejercer el poder. Ya es un preanuncio del lavado de los pies a los discípulos del Jueves Santo. Y debemos recordar que ese gesto, que también es un desafío a criterios de género, ya que es un gesto reservado a esclavos y mujeres, es hecho mandato por Jesús de Nazaret. Todos y todas estamos llamados a hacer lo mismo, es decir, no tener miedo de asumir gesto que desafían los criterios humanos y sociales de género.

Este gesto de unción, totalmente despojado de pompa y circunstancia, nos recuerda que todos y todas hemos sido, en el bautismo, ungidos para realizar la misma tarea de la misma forma. Con humildad y simplicidad anunciar y vivir el tiempo de liberación pascual, ponernos a la luz transformadora de la cruz y vivir ya la victoria de la resurrección en la construcción del proyecto del Dios del Reino.

Frente a esta acción aparece la crítica razonable, fundamentada, lógica de Judas Iscariote. Esa es la reflexión prudente y que nos parece tan fácil de acompañar. En esta escena seguramente todas y todos nosotros estamos más cerca de Judas que de María, aún cuando no lo queramos confesar abiertamente. Judas representa la Ley, los mandatos de aquello que debemos hacer tan amados por aquellos y aquellas que se quieren salvar por si mismo a través de sus esfuerzos personales, dejando la mediación de Jesús de Nazaret de lado o como un adorno interesante pero inútil. ¡Cuántas veces usamos a los excluidos, estigmatizados y pobres solamente como una forma de esconder nuestra propia avaricia y deseo de poder y tentación de manipular a los demás?

Para más escándalo esta mujer llamada María de Betania, tiene el atrevimiento de secar esos pies con sus cabellos. Qué habrán dicho los chismosos del barrio y los que se sienten dueños de la interpretación de las Escrituras. Ya que esta tan de moda de encontrar esposa para Jesús de Nazaret podríamos decir que este gesto puede anunciar que María es su mujer porque este gesto estaba reservado solamente a la relación entre esposos. Me parece una barata interpretación. Pero también este gesto puede proclamar algo que tendría que estar en silencio: la profesión de María de Betania. Como todos sabemos solamente las mujeres que ejercían la prostitución descubrían en público sus cabellos. ¿Este gesto nos estará diciendo que María de Betania era una trabajadora sexual? ¡Dios mío, qué escándalo! Creo que he ido muy lejos. Pero jamás he de ir demasiado lejos cuando miro a Jesús de Nazaret que acepta esta unción, hecha por mujer y por mujer que seca sus pies con sus cabellos. Que hermoso proceso de ir despojándose de todo signo de dignidad y poder para servir al Jesús que se encamina hacia la cruz. Gesto de comunión con todas y todos aquellos que aún hoy, tal como nos revela la epidemia del vih y del sida, son considerados indignos, excluidos y ciudadanos de segunda.

A la sombra de la cruz los valores y criterios humanos son totalmente desconcertados y puestos patas para arriba. El amor del evangelio pone de cabeza los mandatos de la ley y los reglamentos religiosos y sociales. Y toda esta acción ocurre en el contexto de una cena que es figura y símbolo del Banquete Mesiánico. Ese banquete siempre es insólito. A pesar de que en esa mesa está Lázaro, el resucitado, la unción la realiza una mujer que transgredí todas las barreras de género y de criterios de pureza y conveniencia social. Y Jesús de Nazaret, sorprendentemente, apoya esa acción de total despojo.

Me pregunto si podremos como personas y como iglesias realizar en este panorama y en este contexto el mismo despojo. ¿Podrán ser nuestra Cenas Eucarísticas reflejo de esta escandalosa cena?

Para la revisión de vida

  • ¿Cuál es el horizonte en que contemplo mi existencia y mi esperanza? ¿Hasta dónde llega mi voluntad de construir contra valores, es decir, de construir un espacio que vive de acuerdo a un proyecto que desafía al de la sociedad que me rodea.

Para la reunión de grupo

  • ¿Cuál es el objetivo de nuestra acción en sida? ¿Cuál es el centro de esa acción transformadora: la comunidad cristianas, las personas que viven con vih o sida, mi propia persona, la sociedad? ¿Cuál es nuestro proyecto como comunidad y hasta dónde llega mi comprensión de la inclusividad?

Para la oración de los fieles

  • Para que tengamos entrañas de misericordia ante todos los que sufren... "Despierta, Señor, nuestra solidaridad y nuestra esperanza"
  • Para que sintamos como en la propia carne las alegrías y tristezas de los hombres y mujeres que nos rodean... "Despierta, Señor, nuestra solidaridad y nuestra esperanza"
  • Para que seamos especialmente sensibles al dolor y el sufrimiento de los más pobres, más estigmatizados, más oprimidos... "Despierta, Señor, nuestra solidaridad y nuestra esperanza"
  • Para que nuestra vida sea "consuelo" de todas y  todos los que se crucen con nosotros en el camino de la vida... "Despierta, Señor, nuestra solidaridad y nuestra esperanza"
  • Para que tengamos claros nuestros valores y nuestras opciones fundamentales según el evangelio... "Despierta, Señor, nuestra solidaridad y nuestra esperanza"

  Oración comunitaria

            Oremos. Haz Señor que en medio de los tiempos que vivimos, que no los sentimos tanto como una época de cambios cuanto como un cambio de época, nuestros corazones estén firmes en las grandes Causas y Opciones que nos orientan, para que entre las dudas y las sombras, siempre encuentren "aquella Paz" que consuela con consuelos inefables. Nosotros y nosotras te lo pedimos inspirados en Jesús, nuestro hermano mayor, Transparencia tuya.

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina