Domingo 13 de abril de 2008

Ciclo A. Cuarto Domingo de Pascua

Evangelio: Juan 10, 1-10

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Hechos 2, 42-47

Salmo Responsorial: Salmo 23

Segunda Lectura: 1º Pedro 2, 19-25  

 

EVANGELIO Juan 10, 1-10

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz”. Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mi son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mi se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia. El Evangelio del Señor.

 

CREO EN UNA SOLA PUERTA

 

La comprensión de este texto nos solicita tener en mente aquellas personas con las cuales Jesús de Nazaret está debatiendo. Tanto dentro como fuera de su comunidad de discípulos y discípulas existen murmuraciones y rechazos. Las y los de afuera oponen firmemente las enseñanzas de Moisés a las actitudes de Jesús de Nazaret. Sus propios discípulos y discípulas tampoco han comprendido la nueva forma de entender las escrituras y la voluntad de Dios tal como la pone de manifiesto la vida y las enseñanzas de Jesús de Nazaret. Estamos nuevamente en un debate cuyo centro es la comprensión de las Escrituras que en definitiva es hablar sobre la naturaleza de Dios y su proyecto de vida.

Entramos así en el campo de las alegorías, imágenes que a la vez que revelan ocultan. El significado de cada alegoría requiere de todo un trabajo de reflexión que nos pide ir más allá de las palabras. Metáforas o alegorías que no podemos leer en forma literal sino que piden que nos adentremos en su significado más profundo, en su espíritu.

La primera alegoría de este pasaje nos habla del portal que nos da acceso a las ovejas. Su sentido profundo nos quiere decir que existe una sola puerta que nos permite comprender el mensaje de las Escrituras, la naturaleza de Dios y el proyecto del Reino. Entonces como ahora se han propuestos infinidad de otras puertas para tener un acceso directo a Dios y no han sido más que caminos sin salida. Esas otras puertas,  promovidas por ladrones y asaltantes teológicos, pretenden tener como llave hermenéutica la prosperidad, las propiedades, las vestimentas de mucho brillo que ocultan los pobres contenidos pastorales y las muchas posesiones materiales que en lugar de darnos vida plena nos llevan a diversas esclavitudes, miedos de pérdidas y escalas de valores donde solo pueden sobrevivir las y los más fuertes. Esas puertas teológicas, diferentes a la única que nos señala Jesús de Nazaret, nos lleva a esclavitudes consumistas que nada tienen que ver con la vida abundante que promete esta puerta.

El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas y ese pastor es el Jesús, el Cristo de Dios, y esa puerta es la cruz que vence todas las cruces que nos esclavizan. La única voz que las ovejas pueden escuchar es aquella que clama desde esa misma cruz. No podemos escuchar otras palabras ni otros murmullas que se presente como una opción mágica, fácil y engañosa a la difícil, dolorosa pero renovadora voz de la cruz. La puerta que nos permite comprender las Escrituras y el proyecto del Dios del Reino es la puerta de la cruz. Las otras puertas pertenecen a ladrones y asaltantes ideológicos.  

Quien ha gustado del sabor del proyecto que culmina en la cruz de las comuniones paradójicas de Dios ya no puede escuchar los cantos de sirenas que nos proponen las voces extrañas. Aquel que da su vida en abundancia en la cruz abre las puertas de todas nuestras esclavitudes y temores y nos llama a cada uno por su nombre. Aquellos y aquellas que trabajamos junto a personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih y sida conocemos muy bien la importancia de nombres y rótulos. En los hospitales conocemos como los números de cama o de historias clínicas reemplazan poco a poco la identidad y el nombre de las personas. Conocemos el gran esfuerzo de recuperar nombres e historias. En la sociedad conocemos los rótulos descalificadotes que el estigma que fundamenta toda discriminación, utiliza para marginar y excluir. Conocemos los procesos liberadores de las personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih por apropiarse del lenguaje y comenzar ellas y ellos mismos a decidir cómo y de qué forma quieren ser llamados. Conocemos ese proceso de empoderamiento y apropiación del lenguaje como un primer paso en los procesos de liberación de los estigmatizados y los vemos como signos de la vida abundante que nos promete está puerta liberadora.

Ese pastor de las ovejas que nos muestra sus propias heridas por las cruces de la solidaridad y la comunión de mesa y vida con otras y otros estigmatizados, entra en “el closet”, en esos espacios en que el estigma exilia a todas aquellas personas que considera ciudadanos y ciudadanas de segunda, con la intención de sacarlos de la invisibilidad. La llama por su nombre, las llama desde su verdadera identidad, les pide que se asuman en su verdad y que con orgullo, individualizándolas, sin perderlas en el montón ni la muchedumbre, las llama a salir para construir el arco iris de la diversidad reconciliada que escucha la única voz del pastor que las conoce por su verdadero nombre. Ese pastor y esa puerta conduce a la vida abundante de la verdad que libera, de las identidades hecha públicas, del quiebre de los silencios porque las voz que se reconoce en el único pastor es una invitación a salir del anonimato y de la invisibilidad del estigma y la marginación.

En la crisis del vih y sida sabemos muy bien que no hemos de descansar hasta que todas las personas viviendo con vih puedan salir de los espacios en los márgenes que tanto iglesias como sociedades han ubicados a personas y grupos. Como comunidad cristiana sabemos muy bien en algún lugar de nuestras mentes y corazones que nuestra propia identidad de cruz nos pide que nos pongamos a la vanguardia de este movimiento pastoral.

Las y los discípulos no comprenden aquello que anuncia en alegoría Jesús de Nazaret porque siguen pensando al viejo estilo y con valores superados. Aún así Jesús de Nazaret sigue hablando en alegorías que al mismo tiempo que revelan continúan guardando el paradójico misterio de Dios y su Reino.  En esta segunda alegoría ya no solo habla de las puertas de liberación que él mismo ha atravesado en la cruz, sino que anuncia que él es esa puerta, esa llave hermenéutica de comprensión de las Escrituras y esa acción pastoral que libera de sus exclusiones a todas las ovejas que pueden escuchar y reconocer su voz entre las muchas voces de ladrones y usurpadores.  Solo tenemos esta puerta de salvación que nos permite comprender el proyecto del Reino que pasa por la cruz y no por la prosperidad, que pasa por la comunión con excluidos y marginados y no por el logro de objetivos meramente individuales o personales. Nos muestra la legitimidad y originalidad del proyecto que tiene como objetivo que todas las ovejas de todos los colores pasen por esta puerta, Esta propuesta de salvación es comunitaria y enfrenta todas las propuestas de prosperidad individual y aislada de contextos.

La puerta a la vida abundante ya no es Moisés ni ningún otro liderazgo pasado o presente. Solo hay un pastor, una puerta y una voz:  la que nos llama desde la cruz del resucitado a construir una comunidad con ovejas de este y de otros rebaños para que en unidad tengamos la el coraje de dejar los rediles de ortodoxias que se sienten seguras en el aislamiento y correr el riesgo de vivir la vida abundante que se nos ofrece en este mundo y con esta diversidad de nombres y personas que encontramos en la infinita y abundante vida que Dios nos llama a iluminar y a ser iluminados por ella.

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina

 

Para la revisión de vida

  • Muchas veces hemos vivido en la tentación de vivir en la seguridad ser amados por Dios en grupos y comunidades totalmente aisladas del mundo y del contexto en que hemos sido implantados por Dios. ¿Podemos reconocer que esa seguridad ha sido un obstáculos para identificarnos con los otros rebaños de Dios?

 

Para la reunión de grupo

  • Muchas personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih o al sida conocen muy bien puertas cerradas y muros difíciles de escalar. ¿Cuáles son las teologías y acciones pastorales que han cerrado las puertas de los rebaños y de qué forma se pueden abrir de forma tal que en la cruz de Cristo podamos desafiar las enseñanzas dominantes o hegemónicas ya sea en temas de género, sexualidad, orientación sexual?
  • ¿Podemos pensar en aquellos momentos en que como personas o grupos hemos sentido que las puertas de nuestra comunidad de fe se han cerrado para nosotros y nosotras? ¿Podemos pensar en aquellos momentos en que nosotros y nosotros hemos cerrado las puertas de la vida abundante a otras personas por cuestiones de género, sexualidad, orientación sexual y estigmas diversos?

 

Para la oración de los fieles

Con la alegría y la maravilla de la nueva vida que nos ofrece el crucificado resucitado, Jesús de Nazaret, el Cristo del Dios del Reino, oremos por la iglesia, por el mundo en su diversidad y por toda la multifacético creación de Dios.

 

Se observa un breve silencio.

 

  • Pastor y puerta de la comunión de fe, ayúdanos a escuchar tu voz entre las muchas voces de ladrones y usurpadores, para que nos puedas sacar de nuestros encierros y conducirnos a la liberación de tus hijos e hijas para que en diversidad podamos ser un único rebaño que te sigue por los abundantes caminos de la reconciliación.
  • Conduce a todas las naciones y pueblos para que podamos construir una sola comunidad internacional, donde todas las identidades y todos los grupos llamados por sus nombres, sin silencios ni negaciones, podamos construir la vida abundante de la equidad y la justicia.
  • Hogar de todas y  todos los que no tienen un hogar, transforma a tu comunidad de fe en ese espacio de acogida de extraños y extrañas, de extranjeros y extranjeras y de la diversidad de diferentes, para que juntos podamos construir el Reino donde ya no habrá más exiliados, extraños ni extranjeros porque todos y todas seremos incondicionalmente uno en tu cruz y resurrección.  

 

Oración comunitaria

            Pastor bueno, puerta de la Vida, cuida de todos  y todos nosotros, y ya que nos alegramos por la alegría de la Pascua, danos fuerza para trabajar con coraje por el Reino, y el gozo de verlo crecer poco a poco en el mundo, de modo que la fraternidad universal sea cada día más real entre nosotros y nosotros. Te lo pedimos con la mirada puesta en Jesús de Nazaret, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.

            Tú que eres la puerta hacia la vida abundante, que has dado a la Iglesia el gozo pascual de la Resurrección del crucificado; concédenos también la paz y la confianza de saber que, en medio de los problemas y las dificultades de la vida, que aparecen cada vez que nos comprometemos con la justicia y la inclusividad estamos siempre en tus manos, pues nos has hecho hijos e hijas tuyos y nada hemos de temer. Nosotros te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Buen Pastor. Amén.