Domingo 1º de febrero 2009..

Ciclo B. CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANIA (CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO)

Evangelio: Marcos 1, 21-28

(Leccionario Común Revisado)

Primera lectura: Deuteronomio 18, 15-20
Salmo responsorial:
Salmo 111
Segunda lectura: 1º Corintios 8,1-13

 

 

 

EVANGELIO Marcos 1,21-28

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo,  entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".  Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre".  El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.  Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!". Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea. El Evangelio del Señor.

El Evangelio del Señor

¿POR QUÉ NO TE CALLAS?

 

Sin ninguna duda y con todas las certezas podemos comprender que Jesús, el que viene de Nazaret, es todo un provocador. Con solo reflexionar sobre las primeras frases de este relato, ya nos damos cuenta que no ha de dejar tranquilos a quienes, desde una lectura fundamentalista, que les afirma en un sentido de superioridad, se sienten dueños de espacios, tiempos y mensaje.

Cafanaún es un espacio netamente fundamentalista, es decir, ortodoxamente opuesto a las buenas nuevas anunciadas por Jesús, el de Nazaret, a estigmatizados, pobres, oprimidos de diversos imperios. Ese anuncio en si mismo y en sus destinatarios es un asombroso escándalo. Este espacio es todo un enclave dentro de un espacio de sospechosos e impuros, de acuerdo a parámetros que surgen de una extraña forma de interpretar la Ley y los profetas. Jesús entra en ese espacio teológico opositor a mensaje y destinatarios, para transgredir todo aquello que desde esa perspectiva se consideraba sagrado. Evidentemente tiene otro concepto de lo que es y significa lo sagrado que no se aplica ni a tiempos ni espacios pero si a personas.

Sinagoga y sábado serán transgredidos por amor y ese es un paradigma que se nos ofrece en nuestra tarea de acompañamiento a las personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih y sida. No sabemos a ciencia cierta el contenido de su enseñanza pero sus actos y acciones son ya el contenido de su enseñanza y ese es nuestro modelo, metodología y paradigma. Esa enseñanza tan nueva y diferente, que es el núcleo del Evangelio, siempre produce asombro y escándalo, que necesariamente tiene que continuar hoy en día, a menos que hayamos domesticado las buenas nuevas y hayan dejado de serlo para las personas y grupos que viven con vih y sida. Y cuando decimos grupos y personas en situación de vulnerabilidad al vih y al sida decimos hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores y trabajadoras sexuales, usuarios de drogas, personas de identidad transgénero y personas heterosexuales con criterios de vida que los fundamentalistas etiquetan como “promiscuos”. Ese es el contexto en que los enclaves de nuestras comunidades de fe viven y tienen que transformarse en espacios de acogida incondicional.

Esa enseñanza visible en actos y acciones que produce tanto escándalo y asombro ya no se fundamenta en la Ley ni en los profetas. Quiebra y va más allá de todos los parámetros sobre los que se apoyaban las enseñanzas de los escribas y autoridades y más allá de lo que ellas y ellos podían admitir. Con las Escrituras en las manos, tanto escribas como autoridades podían mostrar que Jesús, el de Nazaret, estaba equivocado y esa equivocación los producía asombro porque sentían que en la transgresión estaba la novedad y la autoridad de esa enseñanza. La buena nueva, la enseñanza, la acción  de Jesús de Nazaret es el modelo que se nos propone para seguir.

En el espacio oficial del sistema teológica y de interpretación de las Escrituras, en un tiempo del cuan ese sistema se siente administrador, Jesús entra para provocarlos y en definitiva ponerle punto final. No hay compatibilidad entre la forma de comprender las Escrituras de acuerdo al antiguo régimen y el anuncio de las buenas nuevas. No hay forma de negociar la autoridad de la nueva enseñanza.

Puede sorprender, pero no mucho, que ese espacio considerado sagrado, encontremos a una persona poseída por el espíritu impuro de un sistema que desprecia, descalifica y humilla a quienes no se someten a sus criterios y leyes. Nosotros y nuestras comunidades sufrimos  esa posesión y enajenación cuando actuamos y comprendemos en forma enajenada la naturaleza de Aquel, que en su imagen, nos hace iguales en dignidad y derechos con criterios de superioridad. Las enseñanzas de Jesús, el de Nazaret, tienen como objetivo vencer esa enajenación en la comprensión de la voluntad del que nos transfigura en hermanos y hermanas.

La sorprendente y asombrosa autoridad de la nueva enseñanza se fundamenta en la restauración de la dignidad humana y desafía a las fuerzas e interpretaciones que quieren descalificar a gran parte de la humanidad, ya sea por razones económicas o por desconocimiento y rechazo de la diversidad de la naturaleza humana. Desafía, asombra y escandaliza a quienes se proponen como modelos exclusivo y excluyente de la “normalidad”  Quienes no se ajustan a esos rituales, criterios de dudosa e insostenibles leyes naturales, son ubicados y ubicadas fuera del sistema, del espacio y del tiempo considerado sagrado.

La novedad de la enseñanza de Jesús de Nazaret destruye esos sistemas de opresión ideológico, teológico y estructural. La impureza instalada en el centro de la asamblea del pueblo de Dios es desafiada a callarse, aún cuando en sus palabras confiesa verdades fundamentales. Palabra y acción están disociadas y esa disociación es la posesión demoníaca. Muchas veces confesamos que nuestras comunidades son radicalmente inclusivas pero nuestras acciones desmienten esa afirmación básica y central de la buena nueva anunciada  a los estigmatizados del sistema. Es por ello que nuestras comunidades y nosotros y nosotras como miembros de ellas necesitamos ser exorcizados.

Aquello que tendría que haberse sentido como algo natural y adecuado para actuar, realizar  y decir en el centro del sistema religioso es vivido como lo extraño y sorprendente. El trabajo, el diálogo y la comunión con las personas y los grupos vulnerables al vih y sida, que tendría que vivirse como natural y propia de nuestra identidad cristiana, es considerado como algo secundario, extemporáneo, superfluo o pintoresco. Muchos quieren considerar el tema del vih como un tema de una crisis de salud porque esa actitud les protege de pensar en la novedad de esta acción que desafía nuestra lectura de las Escrituras, de la tradición y de nuestra acción pastoral. Muchos y muchas estarían muy contentos si esta acción pastoral con las personas que viven con vih o sida se hiciera lejos, fuera de los espacios y tiempos considerados por ellas y ellos comosagrados. Los sábados sagrados continúan mentalmente vigentes en muchos y muchas.

El asombro y reconocimiento de la autoridad de la buena nueva anunciada y vivida, reside en que se hace visible en una acción que transforma la realidad. Las cosas no pueden quedar como estaban. Es espacio de la asamblea del pueblo de Dios tiene que ser sanado de sus impurezas. No es una persona que es exorcizada sino todo el sistema. De allí el plural utilizado. Quienes necesitan del médico, del exorcista  y de la sanación es toda la comunidad que se siente amenazada por la escandalosa novedad del Evangelio, entonces y ahora.  

Sabemos muy bien que muchos y muchas en nuestras comunidades tendrían que guardar silencio y callarse. Son quienes se sienten libres de aplicar generosamente leyes, reglamentos y estatutos que establecen relaciones jerárquicas de inequidad, donde unos son mejores o superiores que otros, más puros y más dueños de espacios y tiempos. Son ellos y ellas los que deben ser exorcizados por la buena noticia que  llama a la conversión y al cambio de mentalidad, corazón y acción. Es el espacio de la asamblea donde se congrega el pueblo de Dios el que necesita ser exorcizado para que la lectura de las Escrituras se pueda vivir como la Palabra viva y asombrosa de Aquel que se ha hecho carne para habitar en medio de todos los pueblos, todas las personas y todas las identidades. Esa es la novedad, el asombro y el escándalo de la vida comunitaria que exorciza todos los demonios de la estigmatización y la discriminación.

En el contexto de la epidemia del vih y sida, muchos y muchas estamos llamados a liderar un proceso de cambio que indudablemente producirá asombro y escándalo. Estamos llamados a empoderarnos a nosotras y nosotros mismos para poder exorcizar nuestros propios demonios y transformar el espacio de nuestras propias asambleas y nuestras propias comunidades de fe. Como consecuencia directa de ese liderazgo en el servicio y en ese empoderamiento para la transformación tenemos la fuente de una misión y una acción transformadora. Somos parte de una enseñanza nueva, integradora, inclusiva y liberadora.

Para la revisión de vida

La palabra de Jesús fue siempre una palabra autorizada, llena de verdad y de vida; por eso expulsaba demonios y liberaba a los oprimidos por el mal. ¿Somos verdaderos discípulos de nuestro Maestro? ¿Es nuestra palabra, como la suya, una palabra autorizada y eficaz, que engendra libertad, justicia, paz, esperanza, amor y vida a los hermanos más necesitados?

 

Para la reunión de grupo

Jesús actuaba de tal manera que nadie quedaba indiferente ante él; unos lo admiraban, otros no podían soportar su libertad y su cercanía a Aquel que es fuente de toda equidad. Mi actuación, la de mi comunidad, ¿interpela a la gente que nos ve y nos rodea, impresiona, cuestiona, hace reflexionar, alegra, libera, trae paz, justicia y esperanza, o deja indiferentes a los demás?

 

Para la oración de las y los fieles

Fuente de todas las sorpresas y asombro eterno en nuestras vidas. Siguiendo tus enseñanzas y tus ejemplos nos unimos para interceder por todos los espacios, personas y tiempos que necesitan ser liberados y exorcizados.

 

Se hace un breve silencio:

Concédenos la bendición del saber lamentarnos junto a pueblos, personas y grupos que viven bajo el domino del demonio y el poder del el estigma y la discriminación, por las muchas personas en muchos espacios son violentados y abusados en sus identidades y que esperan una buena noticia de comunión, inclusión y liberación. Damos gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de las y los justos.

Bendícenos con el dolor de sufrir todas las discriminaciones, tanto dentro como fuera de nuestras comunidades, contra las personas que consideramos deferentes: inmigrantes, refugiados, personas con diversidad de color de piel y orientación sexual. Grande son las obras del Señor, los que las aman desean comprenderlas.

Concédenos el nunca estar conformes con las respuestas simples y fáciles que pretenden reemplazar la verdad. Sabemos que Tú eres la única y asombrosa verdad que se revela en toda acción que transforma y exorciza la demagogia teológica y política que quiebra comuniones y oscurece el futuro.  Tu obra es esplendor y majestad, tu justicia permanece para siempre.

Bendícenos con mucha paciencia para que nunca traicionemos tu enseñanza, tengamos fuerza de llegar hasta el corazón del sistema que nos mira con sospecha y vivir en el centro de todos los huracanes tu llamado a ser cada vez más humanos en la compasión y la justicia. Tú haces portentos memorables, tú eres bondadoso y compasivo.

 

Oración comunitaria

Sabemos que donde hay amor allí Tú estás y  que nos amas hasta el extremo, enséñanos a amar a los demás con todas nuestras fuerzas, y que nuestro amor no se quede en buenas palabras sino que se traduzca en obras de justicia, de amor y de servicio a favor de todas las personas. Te lo pedimos por Jesús de Nazaret, tu Cristo, nuestro hermano y amigo. Amén.

Palabra viva, que suscitaste líderes y profetas que hablaran en tu nombre y guiaran a tu pueblo en todos los momentos de su historia, y que en la plenitud de los tiempos enviaste a tu hijo para que fuera maestro, camino, verdad y vida. Suscita de en medio nuestro nuevos profetas para que sepamos iluminar con tu palabra los retos que nos plantea la historia y seamos verdaderos testigos de tu proyecto

 

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina

Enero 2009