Domingo 21 de enero 2006

CICLO C. TERCER DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO O TERCER DOMINGO DESPUES DE EPIFANÍA.

Evangelio : Lucas 4, 14-21

Primera lectura: Nehemías 8, 2-4ª, 5-6,8-10
Salmo responsorial: 19
Segunda lectura: 1º Corintios 12, 12-30 



EVANGELIO
Lucas 1, 1-4; 4, 14-21
(trad. Juan Mateos, Nuevo Testamento, Ediciones El Almendro, Córdoba )

4  14 Con la fuerza del Espíritu regresó Jesús a Galilea, y la noticia se difundió por toda la comarca. 15 Enseñaba en aquellas sinagogas, y todos se hacían lenguas de él.  16 Llegó a Nazaret, donde se había criado. El sábado entró en la sinagoga, según su costumbre, y se levantó para tener la lectura. 17 Le entregaron el volumen del pro­feta Isaías y, desenrollando el volumen, dio con el pasaje donde estaba escrito:

18El Espíritu del Señor descansa sobre mí,porque él me ha ungido.  Me ha enviado a dar la buena noticia a los pobres,  a proclamar la libertad a los cautivos  y la vista a los ciegos,  a poner en libertad a los oprimidos,19 a proclamar el año favorable del Señor (Is 611 2)

20 Enrolló el volumen, lo devolvió al sacristán y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en el 21 y empezó a hablarles:-Hoy ha quedado cumplido este pasaje ante vosotros que lo habéis escuchado.


PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA.

Cada fin de semestre y cada fin de año, aquellos y aquellas que somos responsables de algún proyecto u organización de promoción social, somos acosados por las agencias y organizaciones que apoyan nuestra tarea que solicitan, ruegan, imploran que enviemos a la brevedad y dentro de los plazos pactados,  la planificación estratégica para el siguiente período y a la vez nos acosan para que redactemos el informa narrativo de la planificación estratégica pasada y que agreguemos todos los informes financieros necesarios. Pero he aquí, en este pasaje la solución a tanta angustia y tarea meticulosa pero sumamente aburrida. Este texto es la mejor, única, posible y deseada planificación estratégica que pueda hacer una organización relacionada con la comunidad cristiana y que pretende ser fiel al evangelio.

El evangelista Lucas coloca teológicamente este relato al comienzo de su evangelio para resumir brevemente pero con profundidad la planificación estratégica de toda la acción de Jesús de Nazaret. Es por ello que ubica este relato en tiempo primordial de un sábado también teológico y en un espació sagrado también con implicaciones simbólicas. El sábado es el día en que la tradición ubica el descanso de Dios luego de la creación. Es un momento de culminación y plenitud. Igualmente Jesús ubica su planificación estratégica como una nueva plenitud y culminación de una nueva creación que tiene un sentido y objetivos diferentes a la antigua creación.

El espacio escogido tampoco es libre de una profunda significación. Toda sinagoga era considerada como una prolongación del Templo de Jerusalén. De hecho se las orientaban de forma tal que el espacio en el cual se guardaban los libros sagrados miraban hacia la ciudad santa. Jesús de Nazaret también ubica su planificación estratégica en la perspectiva del Reino de Dios. Considero que todos nosotros y nosotras cuando hacemos nuestra planificación estratégica para este período también tenemos que ubicarlos en ese tiempo del inicio de una nueva creación donde todos y todas recuperan su inocencia inicial y en la perspectiva del nuevo templo, que es el cuerpo viviente y activo de Cristo en la historia y la realidad: la comunidad cristiana que saborea y es símbolo ahora y aquí del Reino por el cual también aquí y ahora trabajamos.

Para poder llevar a buen termino esa planificación estratégico, Jesús de Nazaret ha sido ungido como Mesías. Nosotros y nosotras también hemos sido ungidos mesías pequeño e imperfecto, pero mesías al fin, como para llevar a cabo la misma e idéntica planificación. Nuestro bautismo es esa unción en el Espíritu del Mesías para que sus discípulos y discípulas puedan poner en acción la fe en que es posible una nueva creación y es posible un nuevo tiempo de gracia.

Esta planificación tiene como centro el anuncio de una buena noticia a un listado de personas que por situación económica, legal, de salud, han perdido su condición de ciudadanía. El anuncio de la buena noticia significa proclamar, reconocer y promover la condición de ciudadanos del Reino de toda esa larga lista de seres humanos que nuestros prejuicios sociales o teológicos han descalificado de su condición. El centro de esa planificación es anunciar buenas noticias y siempre debemos analizar, cuestionar y revisar nuestros mensajes y acciones en la perspectiva de este anuncio de una buena noticia que es la esencia del evangelio. Es decir, hemos de anunciar que las condiciones que llevaron a las personas a la marginación, la explotación, la estigmatización han sido derogadas y que ya no tienen vigencia. El anuncio de la buena nueva, del evangelio, siempre es un anuncio de liberación, transformación e integración. Estoy seguro que para aquellos y aquellas que acompañamos a personas que viven con vih o con sida esta planificación suena a nuestros oídos como música celestial.

También es llamativo la extraña y liberadora forma en que Jesús de Nazaret lee las escrituras y que nos invita a imitar. El pasaje escogido del texto del profeta Isaías tiene una frase omitida y esa omisión es sumamente significativa. El ritual impuesto en la sinagoga prohibía introducir cambios u omitir parte del texto. La integridad literaria de la lectura era fundamental. Jesús de Nazaret, para asombro y escándalo de muchos omite la frase con la cual concluye el texto y omite todas los frases que siguen a este texto. Es una lectura realmente selectiva porque quiere mostrar la primacía del evangelio, de la buena nueva sobre el anuncio de la venganza, la exclusión y la ley.

Jesús de Nazaret, en su revelación de la verdadera naturaleza de Dios, omite “proclamar el desquite de Dios” tal como sigue el texto de profeta Isaías. Nosotros y nosotras también estamos llamados a tener la misma forma de lectura selectiva. Lo nuestro, al igual que era lo propio de Jesús de Nazaret, es proclamar, anunciar y vivir que el perdón, el amor, la reconciliación y la nueva etapa anunciada era una etapa de gracia y no de venganza. El centro es la gracia, es decir, el amor incondicional de Dios para con todos los que son oprimidos, excluidos y estigmatizados por las estructuras sociales y teológicas de nuestra realidad. Este año de gracia cancela todas las deudas, es decir todas en plenitud. Esa es una buena noticia, y es una buena noticia para todas las personas y grupos vulnerables al vih y al sida. Ese es el eje de la planificación pastoral que tenemos para el futuro. Y esa es nuestra forma liberadora de comprender las escrituras. Nuestro maestro de la forma en que debemos leer las escrituras no es Moisés sino que es Jesús de Nazaret. El mismo criterio liberador y de integración tiene que ser nuestro criterio de lectura y comprensión de la Palabra de Dios, y recordar que esa Palabra no es un libro sino que es una persona. La Palabra que se encarna es Jesús, el de Nazaret.

El anuncio del año de gracia, que es nuestra planificación y el contenido de toda nuestra acción, es el gesto evangelizador más profundo. Somos promotores de dignidades, de derechos humanos y promotores de promoción social. Esa es nuestra tarea evangelizadora, para eso hemos sido ungidos. Hemos sido ungidos y ungidas para devolver la dignidad robada, por la sociedad y por las estructuras eclesiásticas, a todos aquellos que han sido sometidos a la esclavitud de temer a Dios en lugar de vivir el inicio de la nueva relación con Dios que nos anuncia el evangelio, la buena nueva que nos revela Jesús de Nazaret.

Como participes de la unción mesiánica de Jesús de Nazaret, nosotros y nosotras que acompañamos a personas que viven con vih y con sida, también estamos llamados y ungidos para renovar la imagen y presencia de Dios en todo ser humano, en especial, en aquellos que viven en la opresión organizada por nuestros sistemas sociales, ideológicos y teológicos. Ellos y ellas son el objeto central y que dan identidad a esta planificación estratégica de Jesús de Nazaret.

Por lo tanto, nuestro objetivo también es enrollar a fin del semestre y del año y poder colocar en nuestro informe narrativo la afirmación real: “Hoy ha quedado cumplido esta planificación estratégica ante todos ustedes que han escuchado el texto del profeta Isaías”.  Para eso hemos sido ungidos y ungidas.

Para la revisión de vida

            -Las palabras de Isaías que se aplicó Jesús no son sólo para el «Hijo de Dios», sino para todos los hijos e hijas  de Dios. ¿Se cumplen en mí? ¿Me siento enviado a dar la buena noticia a los pobres, a los encarcelados, a los estigmatizados...? ¿Es mi vida una buena noticia para todos ellos y ellas?

Para la reunión de grupo

  • ¿Qué significa hoy anunciar la Buena Noticia de la liberación, del año de gracia en nuestro diálogo, comunión y compromiso con las personas que viven con vih o con sida en medio de una epidemia que pareciera afectar cada vez más a los pobres, los marginados y los excluidos?
  • ¿Qué pueden anunciar de utopía de esperanza (buena noticia para los considerados ciudadanos de segunda)?

Para la oración de los fieles

  • Por todos los hombres y mujeres del mundo que viven con vih o con sida y que todavía esperan la buena noticia de su liberación y de su integración: para que haya también hoy profetas que se la anuncien, roguemos al Señor.
  • Por todas y  todos los que, consciente o inconscientemente, piensan no se puede transformar esta creación y renovarla con la celebración de un nuevo sábado de gracia que anuncia el fin de la vieja creación con sus exclusiones, violencia e inequidades de género, de dignidad y de derechos humanos: para que el Año de Gracia nos abra a las nuevas perspectivas del Evangelio, roguemos al Señor.
  • Por todas y todos los que sirven al pueblo de Dios, a las personas y grupos que viven con vih y con sida, tanto con sus vida como  con sus palabras, para que sean agentes de una buena noticia de liberación y de inclusión: para que sus palabras sean, como la de Jesús, comprometida y eficaz, encarnada y utópica, roguemos al Señor
  • Para que llenos y llenas de entusiasmo nos decidamos con alegría a asumir nuestra misión de seguidores de Jesús para la cual hemos sido ungidos en nuestro bautismo para que seamos anunciadores de la Buena Noticia, constructores de un mundo de paz, de reconciliación universal y de esperanza, roguemos al Señor.
  • Por todas y todos y  los que vivimos sin exclusiones ni estigma, para que nos preguntemos si ello puede obedecer a un incumplimiento de la misión de dar en fidelidad y obediencia la radical Buena Noticia a los pobres, los marginados, roguemos al Señor...

Oración comunitaria

            Oh Dios que en tantas personas y grupos vulnerables al vih y al sida has suscitado desde el principio de la epidemia, por obra de tu Espíritu, hombres y mujeres capaces de intuir tu amor liberador por los estigmatizados y pobres, y que en Jesús nos has dado a nosotras y  nosotros el modelo perfecto; haz, te pedimos, que también nosotras y nosotros "hoy", en nuestro día a día, demos cumplimiento al sueño de los profetas, sintiéndonos ungidos y enviados a anunciar la Buena Noticia a los pobres y a todas y todos los que necesitan convertirse a los pobres. Nosotros te lo pedimos inspirados por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.