Domingo 24 de enero 2010
Ciclo C. Tercer Domingo después de Epifanía
o Tercer Domingo del Tiempo Ordinario

(Leccionario Común Revisado)
Evangelio : Lucas 4, 14-21
Primera Lectura: Nehemías 8, 1-3, 5-6, 8-10
Salmo Responsorial: Salmo 19
Segunda Lectura: 1º Corintios 12, 12-31a
 



EVANGELIO
Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo Jesús volvió a Galilea con del poder el Espíritu y su fama se extendió en toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todos y todas lo alababan.

Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a las y los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a las y los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír". El Evangelio del Señor.


PRIMERA ESTACIÓN DE LA CRUZ.

No es para nada inocente el dato geográfico del inicio del ministerio de Jesús de Nazaret. El anuncio de la buena noticia no comienza en Jerusalén, centro de todos los poderes, sino en contra de ese sistema opresivo, tanto político como teológico. La acción de liberación siempre comienza desde los márgenes sospechados de todas las impurezas. La transformación de los poderosos comienza por la transformación de las y los vulnerables al estigma y la discriminación, a la opresión y a la descalificación. El empoderamiento siempre comienza desde las márgenes porque los que ocupan el centro esta supra empoderados y empoderadas. El trabajo en, con y junto a las personas y grupos vulnerables al vih y sida es también un inicio de una acción que tendrá consecuencias transformadoras tanto en las márgenes como en el centro del sistema hermenéutico, teológico y pastoral. Si no fuera así sería una acción totalmente desprovista de sentido.

Esta primera acción de Jesús de Nazaret que se inicia en las márgenes del sistema, lo hace en los mismos espacios que serán cuestionados por su lectura liberadora de las Escrituras. La lectura profética de Isaías se dirige, para escándalo de todos y todas, a quienes han hecho de lugares y tiempos rituales que les permite manejar y manipular a los demás. La voluntad de comunión, igualdad y fraternidad de Aquel que nos ha hecho iguales en dignidad y derechos, la han transformado en reglas de pureza, de cumplimiento de ceremonias, de observancia de tiempos, con total olvido de las dignidades que ahora se ocupan el centro de esta ortodoxa espiritualidad opresiva y excluyente.

La primera estación en el camino que lleva a la cruz pone muy claramente la diferente forma de comprensión de las Escrituras. Es un problema hermenéutico, tanto entonces como ahora. Muchas de nuestros debates contemporáneos dentro de nuestras comunidades de fe son claros debates hermenéuticos. El cumplimiento de la profecía de Isaías será motivo de escándalo. Las consecuencias de este acto provocarán un rechazo y violencia que necesariamente debemos recuperar. Es preocupante que actualmente este pasaje profético de tal magnitud sea leído repetidas veces en nuestras comunidades sin provocar absolutamente ninguna reacción ni escándalo. Ese es, en verdad, un mal signo porque quiere decir que hemos vuelto a manipular el texto en forma mezquina. Nuevamente hemos enfatizado los aspectos rituales y morales sobre los aspectos transformadores y de inclusión radical.

Allí donde Jesús comprende el mensaje profético como una promesa de salvación e inclusión de todos aquellos y aquellas que han sido excluidos de las sinagogas y templos y de los sábados y rituales, y que es una buena noticia para los gentiles, es decir los impuros excluidos, hoy tiene la misma radicalidad. Este es un provocativo anuncio a los que cumplen con los espacios y tiempos considerados sagrados y transforma en sagrados a quienes han sido excluidos y sancionados. La buena noticia es escándalo para los que forman parte del sistema religioso fundado en rituales y moral y es buena nueva para los márgenes de todas las Galileas y Nazaret teológicos, morales y disciplinarios. Se rompe con el sistema que pretende regular las relaciones del mundo con Aquel que nos llama a vernos como hermanos y hermanas. Se quiebra con la voluntad de aquellos que ven la solución de todos los problemas con la imposición de la mano dura de las leyes que quieren judicializar la pobreza y la exclusión.

“La Sagrada Escritura contiene aseveraciones directamente contradictorias acerca de la liberta y la servidumbre del cristiano”[1] El tema no es qué dice la Escritura sino la forma y cómo leemos las Escrituras. Lo podemos hacer enfatizando la Ley o proféticamente enfatizando la Promesa y la Gracia. El debate está en el cómo leemos e interpretamos las Escrituras. Frente a Dios “El cristianos es libre señor de todas las cosas y no está sujeto a nadie” Frente a sus hermanos y hermanas “El cristiano es servidor de todas las cosas y está supeditado a todos”[2]

Pero ese sistema no solo quiere controlar en su comprensión de las Escrituras transformadas en códigos de moral y cumplimiento de mandamientos, sino que también quiere controlar la acción de Quien anuncia un año de gracia porque “ninguna cosa externa, sea cual fuere, lo hará libre, ni bueno, puesto que ni su bondad, ni su libertad ni por otra parte, su maldad ni servidumbre son corporales o externos”[3] Ese es el núcleo del escándalo de la cruz y de toda la reacción opositora al anuncio de una buena noticia a los oprimidos y pobres del sistema, a los cautivos de sistemas de moralina barata, a los ciegos de la acción de inclusión de Quien nos hace uno en dignidad, y proclamar libertad a todos oprimidos por ese sistema de mero cumplimiento ritual y anunciar un año de gracia de Aquel que es la fuente de toda gracia.

“Por otro lado, en nada perjudica al alma que el cuerpo se cubra con vestiduras profanas y more en lugar no santificado, como, beba, no peregrine, ni ore, ni haga las obras que los hipócritas mencionados ejecutan. Ni en el cielo ni en la tierra existe para el alma otra cosa en que vivir y ser buena, libre y cristiana que el Santo Evangelio, la Palabra de Dios predicada por Cristo” [4]

Nuevamente se enfrenta en esta escena la liberación y la salvación de los sistemas de opresión a través del cumplimiento de la Ley, los mandamientos y reglamentos, o la liberación a través de unirnos por la fe en la proclamación de un Reino que no nos dejará caer en la tentación de excluir y que nuestro pan cotidiano será el anunciar y vivir la Buena Noticia a todas las personas y grupos en situación de todas la vulnerabilidades que ha revelado la epidemia del vih, liberar a los cautivos que han asimilado un sistema de valores que les descalifica, dar vista a los ciegos que invisibilizan a grupos y personas consideradas impuras porque no cumplen los ritos y los reglamentos, dar la libertad ahora a las y los oprimidos económica y teológicamente y proclamar ese año sin final de la gracia escandalosa del que se hace escándalo por amor a todos los márgenes y a todas y todos los marginados.

Jesús de Nazaret termina de leer provocativamente la buena noticia profética, cierra el libro es espera la reacción. En ese espacio de hermenéuticas cerradas y estigmatizadoras todos los ojos ciegos están fijos en Aquel que les ha provocado. Comienza el murmullo del hormiguero que ha sido pateado. Todo el sistema se siente amenazado. Aquellos que enfatizan la Ley olvidan la Promesa de liberación, inclusión y abundante gracia. “La fe que encierra ya el cumplimiento de todos los mandamientos, justificará abundantemente a quienes la posean, de manera que nada más habrán menester para ser justos y buenos, como dice al apóstol Pablo: “Porque cuando se cree con el corazón, entonces se es justo y bueno” (Romanos 10,10)[5] El dilema de las obras de la ley y la salvación por la fe y la gracia comienzan su enfrentamiento. Dos escuelas, dos formas de comprender la acción del mismo Jesús de Nazaret. “Por esa fe te serán perdonados todos tus pecados: será superada tu perdición; serás justo, veraz, lleno de paz, bueno; y todos los mandamientos serán cumplidos y serás libre de todas las cosas” [6].

Indudablemente para realizar esta acción transformadora también necesitamos del Espíritu de nuestro bautismo. Solamente si logramos recuperar la fuerza de ese Espíritu de liberación podremos terminar con nuestra ceguera centrada en la Ley para abrirnos a todas las Promesas que contiene la Buena Noticia del año de todas las gracias para todos y todas. Nuestras comunidades y nuestras vidas tienen que transformarse en esos espacios ungidos por el Espíritu que nos incorpora en el proceso transformador de Dios que llamamos Reino.

Para la reunión de grupo

“La Palabra no es otra cosa que la predicación de Cristo, según está contenido en el Evangelio. Dicha predicación ha de ser –y lo es realmente- de tal manera que al oírla oigas hablar a Dios contigo”[7]



Para la oración de las y los fieles


Palabra y promesa viva, ilumínanos con la luz del Espíritu de Cristo, para que llenos con su luz, elevemos nuestras oraciones, esperanza y servicio en la plena confianza en tus promesas de amarnos más allá de toda frontera y escucharnos en todo tiempo y momento.

Se hace un breve silencio.

Comunión en la diversidad y en el pluralismo, congréganos en el Cuerpo de Cristo. Concédenos el llegar a ser en plenitud servidores unos de otros y reconocer los dones y aportes que cada uno y cada una hace en la construcción de tu Reino.

Constructor de nuevos mundos, desde siempre le has concedido a todas tus criaturas una sorprendente igualdad en dignidad. Concédenos el tener unos con otros tu misma mirada, consideración y respeto. Que la fuerza de tu Espíritu guíe nuestros pasos y nuestras manos para que en tu gracia, podamos abrazarnos en paz, justicia y amor.

Camino de gracia y liberación, tu proclamas un año eterno de gracia para quienes viven en opresión, cautivos de estigmas y discriminación, ciegos de egoísmos y sentimientos de falsa superioridad, para que en libertad vivamos en unidad de objetivos y solidaridad.

Aquí se pueden ofrecer otras intercesiones.

Resurrección de toda vida, ayúdanos a colocarnos al lado de quienes lloran y lamentan pérdidas y ausencias, para que podamos compartir sentimientos y compromisos en la esperanza de una comunión en la santidad de la misma fe, esperanza y caridad. Que tu Espíritu nos congregue, renueve y envíe transformados en la comunión de la misma Palabra que se hace carne en nuestras vidas.
Amen.

 

[1] Martín Lutero. “La Libertad Cristiana” Ediciones La Aurora. Buenos Aires. 1983. Pág. 50
[2] Idem.
[3] Idem. Pág. 51
[4] Idem. Pág. 51
[5] Idem. Pág. 52
[6] Idem. Pag. 53
[7] Idem. Pág. 53


Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH y SIDA
Buenos Aires, Argentina
Enero de 2010