Domingo 18 de Enero de 2009.

Ciclo B. SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANIA O DE TIEMPO ORDINARIO

Evangelio: Juan 1, 35-42

(Leccionario Común Revisado)

Primera lectura: 1 Samuel 3, 1-10 (11-20)
Salmo responsorial: 139: 1-5, 12-17
Segunda lectura: 1º Corintios 6, 12-20

 

 

 

EVANGELIO Juan 1, 35-42

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Al día siguiente, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: "Sígueme". Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret". Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". "¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi. antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera". Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees. Verás cosas más grandes todavía". Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo de la humanidad".

       

El Evangelio del Señor

 

 

DE SORPRESA EN SORPRESA

 

Es sorprendente la rapidez y claridad con la que el evangelista nos ubica en la escena. Inmediatamente aparecen los datos de la geografía teológica con la cual se le da el contexto y la perspectiva en la cual se va a desarrollar la convocatoria de quienes son llamados y llamadas a ser discípulos del proyecto del Reino. Esta nueva comunidad, a diferencia de otras, comienza a ser construida desde los márgenes más sospechosos e inesperado. Esta comunidad comienza en Galilea, llamada de los gentiles, es decir, de los diferentes, de los otros y las otras. Es la Galilea de aquellos y aquellas que no son como uno, es el espacio de quienes son mirados de costado. De esos márgenes surgen los primeros discípulos y seguramente de esos mismos márgenes surgirán las y los últimos en responder al mismo llamado.

Galilea se contrapone teológicamente con la ortodoxa Judea y con el centro del poder político y religioso que representa a todos los Jerusalén de entonces y de ahora. La propuesta de Jesús de Nazaret se fundamenta en la escandalosa convocatoria de quienes desde esos mismos centros de poder teológico y estructural, son mirados con cierta sorna e ironía. Paradójica comunidad para un paradójico proyecto. El llamado a seguirle es total, sin preámbulo y sin explicaciones mayores. El hecho de que Felipe, el primer convocado a ser parte de esta sorprendente comunidad, proceda de Betsaida no mejora demasiado la situación. Queda demasiado claro y es el centro del escándalo el que esta convocatoria se hace desde los márgenes. Esa convocatoria y esa característica tienen que ser sostenida actualmente por quienes pretenden formar parte de este proyecto. Basta ya de las teologías de la gloria que quieren que las y os convocados sean puros en una dimensión y de tal forma que ni un rayo de luna les haya filtrado, ni que una margarita se diga su hermana.

La segunda parte de esta escena tan amplia y sorprendente se fundamenta en una teología paradójica. Felipe, que aún pertenece en su manera de pensar al antiguo régimen, anuncia que ha encontrado “a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas”. Tenemos que tener cuidado con estas supuestas continuidades. Jesús al que llaman de Nazaret, más bien es una ruptura con las expectativas que había creado una cierta lectura fundamentalista de ese mismo Moisés y de esos mismos Profetas. Es necesario reconocer que el Jesús de Nazaret cumple con esas profecías siempre y cuando hagamos una lectura selectiva de ellas. No todo se desarrolla como era esperado ni de la misma manera en que se describió al esperado liberador ni de la misma forma en que fueron leídas esas profecías. La Encarnación paradójica de Aquel que es el compañero de todas y todos los marginados, es una sorprendente y escandalosa revolución de valores y conductas, que tiene muy poco que ver con el Moisés tradicional y con mucho de aquello que anunciaron los profetas. Muchas veces es todo una inesperada alternativa y es necesario mantener esa novedad y no someterla al cumplimiento rígido del Antiguo Testamento, sino que muy por el contrario, todas las Escrituras deben someterse a la forma específica y novedosa de cómo las lee e interpreta Aquél que procede de Nazaret .

El diálogo que se establece entre los protagonistas de la escena, es decir, entre Felipe, Natanael y Jesús el hijo de José de Nazaret, es ilustrativo del encuentro de escuelas teológicas divergentes. Felipe continúa pensando de acuerdo al antiguo régimen y viejas expectativas de una sospechosa gloria mundana, si la miramos desde los valores del Reino. Indudablemente no ha comprendido muy bien a Aquel a quien ha encontrado. Natanael razona de acuerdo a esas mismas normas y continúa esperando que lo bueno proceda de Judea y de Jerusalén. No puede comprender que el nuevo proyecto revelado en Jesús, el hijo de José de Nazaret, es totalmente diferente y cuyo centro esta totalmente descentrado. Es lógico que no pueda esperar nada bueno que venga desde los márgenes, desde las y los excluidos, desde los espacios sospechosos y despreciados.

Para quienes trabajamos en el contexto de la epidemia del vih y del sida, sería como proponer a nuestros hermanos y hermanas, que también continúan pensando a la antigua, le dijéramos que la salvación y la renovación de nuestros sueños y de nuestras comunidades vienen de las personas y grupos vulnerables al vih o al sida. Es como si anunciáramos al Jesús del vih y el sida. Seguramente si nos atreviéramos a proclamar esa realidad desde los techos de nuestras ciudades provocaríamos el mismo comentario sarcástico de muchas personas de fe genuina y sin doblez. Si dijéramos eso estaríamos próximo a la reacción que vivió Natanael y seguro que nuestra reacción no sería muy diferente. Pero ese es el centro del escándalo del paradójico compañero de aventura.

Aquel que despoja a toda criatura de estigmas y marginación revela la verdadera identidad de Natanael. En la nueva comunidad construida desde las márgenes de todos los centros de poder, nadie necesita fingir otra identidad o pretender representar una identidad que no le corresponde. Aquél que viene de Nazaret llama a seguirle a cada uno con su verdadera identidad, sin necesidad de continuar encerrados en el armario o en el closet de los temores a lo que otras y otros dirán. Muchas personas y grupos que viven en situación de vulnerabilidad al estigma y la exclusión pueden hacerse la misma pregunta de Natanael: ¿de dónde me conoces? Sabemos que Aquel que llama conoce a todas las personas en su identidad antes de que fueran convocados al proyecto del Reino. Es por ello que hoy, en nuestro acompañamiento a la diversidad de identidades que son llamadas a incorporarse al proyecto de una comunidad de radical equidad e igualdad, nuestro sueño y nuestra utopía es hacer nuestra la afirmación de Felipe: “Ven y verás”. ¡Basta de discursos y fundamentaciones teológicas que siempre pretenden fundamentar postergaciones en la inclusividad! ¡Tengamos la valentía de poner en acto y en acción aquellas convicciones que nos permitan abrir las puertas de nuestras comunidades sin condiciones! Estamos llamados y llamadas a ser comunidades radicalmente inclusivas ahora y aquí.

En toda la serie de nombres mesiánicos que se le asigna a Jesús en este pasaje me quedo con el único que es un escándalo: Jesús de Nazaret. Este título es el verdaderamente nuevo e inesperado, es la descripción del Mesías que viene desde los márgenes, sin abolengo ni prestigio. Totalmente despojado y plenamente encarnado en los bordes del sistema que excluye y oprime. Todos los demás títulos corresponden al antiguo régimen pero colocado en el lugar y en la persona inesperada que no cumple con ninguna de las expectativas de la teología de la vana gloria. Los títulos son viejos y tradicionales pero es nueva y sorprendente la calidad de la persona sobre la cual se aplican.

Prefiero ese dulce nombre de Jesús de Nazaret, el que viene de los márgenes y de los espacios desde los cuales nada bueno esperamos, si utilizamos criterios lógicos y moderadamente humanos. Esa forma de designar a Aquel que ama a las y los transgresores, es toda una planificación estratégica y una confesión de comunión y pertenencia. Además se contrapone y equilibra el pensar un Jesús de Belén. Siempre me he sentido algo incomodo con los intentos tan atrevidos de querer relacionar a Jesús con el Rey David y su abolengo. Seguramente al ubicar en Belén el nacimiento de aquel que viene de Nazaret ha sido un intento de suavizar el escándalo de la encarnación. Relacionar a quién proclama que los que trabajan por la paz con aquel personaje que andaba a los mamporros por el mundo para establecer su poder político me resulta difícil de aceptar. Me cuesta pensar en que el monte Sión sea el trono de Aquel que ama la paz, sabiendo toda la sangre que se derramó y las cabezas que rodaron para conquistarlo. No me gusta ese proyecto centrado en Belén, a pesar de todos los pesebres. La sombra de aquel rey con espada en mano no termino de digerirla. Prefiero contraponer Nazaret a Belén.

A la teología de gloria que tan entusiastamente proclama Natanael, con la confesión de Maestro, Hijo de Dios y Rey de Israel, todos títulos esperados y nuevamente confundido. Frente a ese proyecto político de reyes y príncipes que es refleja en expectativas jerárquicas y poco democráticas prefiero al Jesús de todos los Nazaret que con ironía y con sorpresa reacciona ante una tan desmedida confesión. Lo maravilloso aún está por venir. Esa incondicional aceptación de identidades diversas, esa construcción de una comunidad compuesta por todos aquellos y aquellas que vienen de los cuatro puntos cardinales de todos los márgenes de la historia y de la vida, necesariamente pagará un precio. Es en la cruz donde veremos la plenitud de la comunión con los márgenes y esa es el milagro y la maravilla. Es allí donde veremos los cielos abiertos para todos y todas, abiertos para la diversidad de todos los márgenes. Es allí, en la cruz, que veremos a los ángeles de Aquel que ama la diversidad primero subir con ese regalo de la inclusividad y bajar sobre el Hijo de la humanidad con la misión y tarea de seguirle en la construcción del nuevo espacio de la radical inclusividad. Ese es el verdadero Evangelio que nos llama y que sustenta a todos y todas.

Para la revisión de vida

Siempre Jesús de Nazaret nos revela nuestra verdadera identidad y desde ella nos llama a seguirle. Aún cuando estamos lejos y sin saberlo Aquel que es incondicional en su amor, nos llama a pesar de nuestras limitaciones, pobrezas y fracasos. ¿Podemos anunciar y vivir esta iniciativa de Dios? ¿Tenemos clara idea que hay Alguien que nos llama, que se hace Palabra en nosotros y nosotras y que nos envía con su Espíritu que hace nueva todas las cosas y todas las personas?

Para la reunión de grupo

En estos momentos de la historia de nuestra comunidad, ¿qué dificultades encontramos para vivir el llamado incondicional de Quien es padre y creador de todos y todas? ¿Qué posibilidades tenemos de ser el espacio en que se vive un llamado a construir una comunidad alternativa que incluye todos los márgenes y a todas y todos los marginados?

Para la oración de las y los fieles

Guiados por la voz de tu llamado a seguir a Aquel que viene desde los márgenes y dejarnos iluminar por su brillante luz, te imploramos por tu iglesia y por todos aquellos y aquellas que esperan que sus identidades sean reconocidas en el amor

Se hace un breve silencio.

Tu compasión abarca a todos y todas, tu brillante luz ilumina toda identidad y hecha fuera todo temor y todas las tinieblas de los estigmas y las discriminaciones. Aporta a tu comunidad la fortaleza de ser el espacio donde las divisiones son curadas, los enfrentamientos pacificados y las lágrimas enjugadas. Concédenos ser nosotras y nosotros mismos luz en medio de tantas tinieblas que nacen de la ignorancia y sentimientos de falsas e insoportables sentimientos de superioridad o de exclusividad. Señor, tú nos sondeas y nos conoces, tú sabes si nos sentamos o nos levantamos, de lejos percibes lo que pensamos

Origen de toda compasión y justicia, fortalece la vida en la inclusividad de toda tu iglesia. Guía a nuestra comunidad en los caminos nuevos y paradójicos de tu Evangelio. Concédenos el don de saber dialogar y valorar la diversidad entre culturas, personas y caminos, para que nos podamos contemplar en la unidad de saber que formamos parte de la una y santa comunidad que vive bajo tu cruz. Antes que la palabra esté en nuestra lengua, tú, Señor, la conoces plenamente.

Fidelidad eterna y sin quiebres, enriquece a esta comunidad con los dones pastorales y de servicio que pone de manifiesto las fuentes de todas las injusticias y todas las inequidades. Ayúdanos a usar la fuerza de tu Espíritu para que toda nuestra persona esté al servicio del proyecto del espacio en el cual tu voluntad se cumple y tu nombre se santifica en nuestros compromisos, palabras y acciones. Nos rodeas por detrás y por delante y tienes puesta tu mano sobre nosotros y nosotras.

Oración comunitaria

Tu que tienes las llaves de todas las puertas, y que mostraste la verdadera gloria en la cruz de Jesús de Nazaret y llamaste a seguirte a través de la fe en las palabras y acciones de Aquel que se hace maestro, camino y puerta. De la misma forma que en su Encarnación nos trajo una paradójica y sorprendente alegría y sanación para una realidad quebrada y dividida, concédenos una mirada que transforme todas las identidades en un espacio sagrado que revele tu presencia y amor incondicional. Te lo pedimos por el mismo Jesús, hijo de José de Nazaret, que es nuestro maestro y hermano. Amén.

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Noviembre 2008