Domingo 6 de diciembre de 2009
Ciclo C. SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO
(Leccionario Común Revisado)
Evangelio : Lucas 3, 1-6
Primera Lectura: Malaquías 3, 1-4 o Baruch 5, 1-9
Salmo Responsorial: Lucas 1, 68-79
Segunda Lectura: Filipenses 1, 3-11

 

EVANGELIO Lucas 3, 1-6

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía  de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!".  Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama".  Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?". El le respondió: "Maestro, que yo pueda ver".  Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino. El Evangelio del Señor

 

ACCESO UNIVERSAL A TODOS LOS NIVELES DE DIGNIDAD

 

Cuando hablamos de acceso universal y derechos humanos, que es el lema escogido para este año por la Campaña Mundial de SIDA, no podemos dejar de reconocer que ese lema lo estamos viviendo en un contexto complejo, donde las fuerzas sociales, políticas y religiosas se unen, mezclan y oponen en forma dinámica. Cada uno de los conceptos necesitan ser revisitados y redefinidos. Cuando se hizo la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, los legisladores y pensadores de la Revolución excluyeron de ese concepto de universal, en primer lugar, a los pobres porque una de las condiciones para gozar de esos derechos ‘universales’ además de tener que ser varón había que ser propietario. Otro grupo, que desde el mismo título quedó excluido, fue el enorme grupo conformado por las mujeres en toda su diversidad, que aún hoy debe trabajar duro para que se reconozcan todos sus derechos en igualdad de condiciones. En ese contexto, el concepto de universal, construido en el siglo XVIII por varones occidentales, propietarios, machistas y heterosexistas, necesita ser reconstruido y redefinido con la amplia participación de todos los grupos humanos. El mismo proceso debemos realizar con el concepto de derechos humanos que cada generación debe enriquecer y ampliar.

El texto del Evangelio de hoy, en sus primeras frases ubica el proceso de encarnación del mensaje de la llegada del Reino, en un concreto contexto político, social y religioso detallado y preciso. Igualmente nuestro reclamo por el acceso universal a la educación, prevención, cuidado y derechos humanos en relación al vih y al sida, no se realiza en un vació simbólico sino que tiene como interlocutor sistemas de poder muy semejantes. Si bien esta introducción puede ser comprendida como una de las formulas que se utilizaba para ponerle fecha a un documento o a un relato en el tiempo del Imperio Romano, no por ello podemos dejar de ver que esa acción de Dios se realiza en un contexto determinado y que afectará tanto el nivel internacional en que se mueve el emperador y su sistema, al igual que el nivel regional donde tienen autoridad algunos funcionarios imperiales, y finalmente el espacio político y religioso local donde toma decisiones el gobernador designado por aquel emperador distante. También nuestra acción de promoción de acceso a educación, prevención, tratamientos y cuidados en vih afectan todos esos niveles. Hemos asumido como comunidades de fe en distintos espacios el compromiso de monitorear y vigilar el cumplimiento de acuerdos internacionales, su aplicación regional y la supervisión de políticas nacionales y locales. El clamor por el acceso universal es transversal a todas esas esferas de poder. Nuestra tarea supera toda comprensión fragmentado de la intervención en los temas relacionados al vih y sida. La incidencia en políticas públicas es parte constitutiva de la identidad de las comunidades de fe y esa incidencia afecta todos los niveles. Esa es la perspectiva ideológica, teológica y pastoral desde la que actuamos y promovemos mensajes si aplicamos este texto del Evangelio.

El emperadorTiberio, el gobernador Poncio Pilato, el tetrarca Herodes, los pontífices Anás y Caifás hoy tienen nuevos nombres pero siempre ejerciendo viejos poderes, con los mismos criterios de exclusión, provecho propio y opresión. Cuando hablamos de acceso universal estamos hablando del acceso a todos los respeto, a todos los derechos, pero no estamos pensando en una incorporación simple y llana dentro del contexto del viejo sistema que oprime sino el acceso a derechos mientras construimos un nuevo espacio donde vivimos nuevas formas de relacionarnos entre todos los seres humanos. No es suficiente promover un acceso universal que simplemente signifique sumatoria de las excluidos y estigmatizados al viejo sistema que los excluyó y oprimió sino que es necesario promover un acceso universal en el marco de un nuevo sistema y formas de relacionarnos unos con otros.

Es llamativo como luego de poner delante de nuestra mirada y atención el orden jerárquico, tanto político como religioso, el evangelista nos muestra que Dios no les dirige la palabra a esa estructura ni a esos personajes sino que la dirige a alguien que se ha colocado fuera y enfrentado al sistema. Aparentemente ese es el único espacio en el cual se puede escuchar la voz de Dios que llevará hasta la cruz este proceso de comunión con las y los marginados. Es importante reconocer que desde el mismo comienzo de la acción liberadora Dios se ubica en espacios y con personas que cuestionan todos los sistemas de exclusión. La palabra de Dios no se dirige a Tiberio como emperador pero tampoco a los que ejercen todos los pontificados como Anás y Caifás. Es una palabra que cuestiona esos valores. El comienzo de este proceso divino es igual a su final: la Palabra se dirige y es escuchada en los márgenes y por aquellos que desde allí la quieren y pueden escuchar.

La palabra se dirige a quien ha optado libre y con decisión por el desierto de los contestatarios y críticos a las situaciones establecidas. Ese espacio significa una voluntad de ruptura con todos los sistemas y desde ese margen cuestiona todas sus escalas de valores. La Palabra de Dios siempre es acción y no discurso sin consecuencias. Esa Palabra lleva inmediatamente a Juan a caminar por las regiones fronterizas entre ortodoxia y vulnerabilidades. Escoger el desierto es hacerse vulnerable, despojado de todo poder y prestigio. Es parte del proceso de anonadamiento que exige la construcción de un nuevo espacio de igualdad. Desde allí anuncia la necesidad de un bautismo de conversión para el perdón de los pecados de silencio y complicidades. Cuando Juan pronuncia esas palabras esta mirando esas escalas jerárquicas de poderosos que necesitan, ellos y ellas en primer lugar, arrepentirse de sus acciones y mensajes que impiden los accesos universales a derechos a las multitudes. Hoy nuestro compromiso, siempre renovado y siempre vigente, nos pide que trabajemos por alcanzar ese arrepentimiento en el contexto del sistema mundial de comercio, enfrentando a aquellos cuyos privilegios concedido por las patentes de propiedad intelectual les permite decidir sobre las vida y la muerte de las multitudes que viven en los desiertos de la exclusión y que solo tienen como estrella diversas del mercado bursátil.

Pero esos desiertos también pueden ser los espacios del cambio. En esos desiertos, tan temidos por los poderosos de las muchas ciudades, comenzaron muchos de los procesos revolucionarios que se iniciaron en la época de Juan el Bautista y de Jesús de Nazaret. El inicio de esta palabra de Dios nos ubica en ese desierto que clama por cambios necesarios y urgentes para permitir a muchas personas vivir en plenitud todas sus dignidades. Siempre la Palabra de Dios nos ubica en esos espacios de subversión de jerarquías y valores para colocarnos en el camino de las comuniones y las promociones de todos los derechos en perspectiva de cruz, es decir, de un compromiso que pone toda nuestra vida en riesgo para alcanzar la meta del Reino de equidad, justicia y fraternidad.

La salvación promovida por Dios hoy tiene el rostro del acceso universal a todos los derechos de todas las personas con todas sus identidades. Nuestro compromiso es enderezar los senderos sinuosos a través de los cuales nuestros sistemas jurídicos niegan derechos, A nivelar todas las escalas jerárquicas de valores que impiden el acceso universal a todas las personas. Estamos llamados y llamadas a gritar en el desierto de la injusticia para aplanar todos los senderos que conducen a la igualdad incondicional de todos los seres humanos y rellenar los valles, aplanar las colinas y las montañas de forma tal que todas las odiadas restricciones de viaje, de peregrinación, de libertad terminen ya. Tenemos que enderezar todos los caminos de forma tal que todas las metas que nos llevan al cumplimiento de la Metas de Desarrollo del Milenio, firmadas y afirmadas por nuestros gobiernos, nos encuentren en el 2015 celebrando la eliminación de todas las trabas que han impedido antes y ahora el acceso universal a todos los derechos y al reconocimiento de todas las dignidades. Entonces veremos la Salvación de Dios que nos libera de todos los sistemas de inequidad, injusticia y estigma.

Para la reunión de grupo

Sabemos muy bien que igualar no es uniformar. Cada persona conserva su identidad y su diversidad en la comunidad de fe. Es allí que aprendemos a respetar la diferencia, Allí aprendemos que las diferencias no son obstáculo sino riqueza. En ese respeto y reconocimiento de la diversidad en la igualdad es que promovemos el acceso universal a todos los derechos. Igualar en la diversidad demanda un espíritu de servicio incondicional y provocativo frente a quienes quieren mantener las montañas y abismos de los privilegios y obstaculizar los caminos hacia todas las reconciliaciones.

Para la oración de las y los fieles.

Meta de todas nuestras esperanzas, nos unimos para interceder por el acceso universal al ejercicio pleno de todos los derechos de todos tus hijos e hijas a quienes les diriges la palabra para hacerles tus interlocutores válidos ahora y aquí.


Se hace un breve silencio.

Purifica con tu Palabra nuestras equivocadas seguridades y sentimientos de superioridad, concédenos toda la fe necesaria para apegarnos a tu promesa de que un nuevo mundo de equidad y justicia es posible, para que nuestra oración, vida y compromiso pueda liberarnos de toda esclavitud, temor y silencios cómplices. Bendito sea el Señor, porque ha visitado y redimido a su Pueblo.

Palabra activa de Dios, concédenos la alegría de los nuevos comienzos que renuevan nuestros compromisos, esperanzas y comuniones. Prepara nuestras vidas y comunidades para que sean los santuarios de todos los derechos humanos de forma que todos y todas podamos ser transformados en mensajeros de la buena noticia de nuestra igualdad. Para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados.

Promesa activa de liberación, tu prometiste en nuestro bautismo permanecer junto a quienes trabajan por la paz fundamentada en la justicia, la dignidad construida en el respeto de todos los derechos, fortalece a las comunidades de fe para que nunca duden en proclamar y defender el acceso universal a todos los derechos humanos como para que asumamos nuestras obligaciones en la construcción de relaciones de equidad. Gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente.

Creador, defensor y santuario de todos los derechos, concédenos la sabiduría de reconocer tus caminos y permanece al lado de quienes se han comprometido en allanar los senderos que en la diversidad nos permiten vivir en unidad, enderezar los sinuosos senderos de la injusticia como para vivir en equidad, y nivelar los caminos desparejos que nos impiden ser realmente una comunidad radicalmente inclusiva. Para iluminar a las y los que están en las tinieblas.

Fuente de todo perdón, concédenos el arrepentimiento de todas nuestras acciones, complicidades y silencios que quebraron comuniones, dignidades y acceso a derechos. Concédenos la fuerzo de tu espíritu para que al romper el pan de la comunión con extraños y extranjeros podamos contemplar en el rostro de la diversidad tu salvación. Para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Aquí se pueden incluir otras intercesiones.

Atentos, vigilando y monitoreando el cumplimiento de nuestras propias promesas de ser signos de tu santuario en el cual se cuidan, promueven y alienta el acceso universal al reconocimiento de toda dignidad, nos ponemos entre tus manos para que podamos caminar junto a Aquel que nos dirige su palabra de transformación. Amén.

Oración comunitaria.
Mueve nuestros corazones y nuestras vidas, Voz que clama en todos los desiertos de inequidad, para que tengamos el valor de preparar el camino de Aquel que se hace camino. Por su advenimiento a nuestra realidad, concédenos fortaleza para transformar esa misma realidad e ilumina el camino que debemos recorrer en medio de las tinieblas que amenazan el acceso universal de todos tus hijos e hijas a los espacios de dignidad y de ejercicio pleno de todos los derechos que reflejan tu imagen y semejanza en cada uno de nosotros y nosotras. Te lo pedimos por aquel que asume todas nuestras identidades y nos concede una igual dignidad, Jesús, tu hijo, nuestro hermano y compañero de camino hacia el Reino.
Amén.

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Diciembre 2009

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