Domingo 7 de diciembre de 2008.

Ciclo B. Segundo Domingo de Adviento

Evangelio: Marcos 1, 1-8

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 40,1-11

Salmo Responsorial: Salmo 85,1-2, 8-13

Segunda Lectura: 2º Pedro 3, 8-15a

EVANGELIO Marcos 1, 1-8

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados.

Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.  

El Evangelio del Señor.

MODAS, DESIERTOS Y REVOLUCIÓN

El relato de hoy comienzo con todo. Fuegos artificiales, la orquesta tocando a fondo y con energía, los diferentes actores, todo nos brinda desde la primera frase las claves para una comprensión de todo el relato. Esas claves son el contenido profundo de toda proclamación que pretenda ser evangélica, el lugar desde donde se realiza esa proclamación y el objetivo de la misma. Toda una planificación estratégica para quienes trabajamos en el contexto de la epidemia del vih y del sida.

Comienzo de

la Buena Noticia de Jesús, es decir, un proceso que tiene un origen pero que aún no tiene un fin. Una vez que se inicia esa dinámica ya no se la puede parar. Esa Buena Nueva tiene una fuente en la cual se nutre pero continúa fluyendo en forma creativa y recreativa. Esa Buena Noticia no es un libro ni una biografía ni una historia. Es el núcleo duro y perdurable de toda evangelización: hacer presente, visible y palpable una buena noticia para todas las personas en situación de exclusión, de estigma y exclusión. Es una buena noticia para todas las personas y grupos vulnerables al vih y al sida. No es una nueva ley, ni son los mandamientos viejos o nuevos o los reglamentos diversos que imponen condiciones de pertenencia. Es la convocatoria sin exclusiones.

Esa buena noticia, ese evangelio, no nos pertenece porque tiene un propietario: Jesús de Nazaret, a quien confesamos el Cristo del Dios del Reino. No es propiedad de ninguna institución ni jerarquía. Esta buena noticia, ese evangelio, solamente se puede descifrar y comprender en perspectiva profética. Es el anuncio de liberación a todas y todos los oprimidos, estigmatizados y marginados en cualquier circunstancia y por diversos sistemas. Es el comienzo de un nuevo y definitivo éxodo hacia las tierras prometidas de  la libertad, solidaridad, equidad y justicia. Todo el escenario, las y los protagonistas y el libreto en general esta colocado de forma tal de no dejar dudas sobre la forma en que debemos comprender este evangelio. Siempre tiene que ser una buena noticia. No permitamos que comprensiones moralizantes y estigmatizadoras le hagan perder el rumbo a nuestra proclamación si quiere ser evangélica.

Esa proclamación se ubica en el lugar utópico y teológico de un desierto que se considera el espacio en el cual se vivió la relación con Dios y con la comunidad en clara obediencia a la voluntad de aquel que inicia todos los éxodos de liberación. En el imaginario popular de aquel tiempo el desierto era la memoria de un tiempo en que no había templos ni jerarquías políticas o religiosas que oprimieran económica o teológicamente. Se tenía como paradigma o modelo de toda construcción que se fundamentara en la justicia y la equidad. Esa voz que clama en ese espacio ya es toda una definición política que siempre es una amenaza a los poderes establecidos de distintos colores y estructuras. También nuestra proclamación de una buena nueva tiene que construirse desde las márgenes de toda sociedad y toda institución. Este desierto como definición política y teológica todavía tiene vigencia. La epidemia del vih y sida es hoy un desierto que nos ubica en las márgenes de muchos sistemas de exclusión.

Además de ser el espacio de la justicia y la solidaridad política y teológica, el desierto es el espacio en el cual se inician todas las revoluciones y de todos los movimientos contestatarios de situaciones inequitativas. Todos los movimientos de cambio y todas las revoluciones en el tiempo de Jesús de Nazaret comenzaron en los desiertos. Es una estrategia de cambios radicales y de cuestionamientos serios y con riesgos. La buena noticia, el evangelio, no es un elemento que se pueda negociar ni con Jerusalén ni con Judea. Las personas que quieran formar parte de la radical inclusión del proyecto de Dios que llamamos Reino, tienen la necesidad de abandonar sus complicidades con los espacios del poder opresor. Se terminó el tiempo de la diplomacia y de la paciencia. Las buenas nuevas siempre son una explosión de inclusión, de cambios inesperados y escandalosos. Es el comienzo del cumplimiento de las promesas de construcción de nuevos espacios donde todas las liberaciones han de ser proclamadas y donde se han de iniciar todos los éxodos que nos llevaran por diversos caminos a la unidad en equidad y justicia.

Indudablemente Juan a quien llaman el bautista, no es el centro de este prólogo al relato que nos describe el contenido del evangelio de Jesús de Nazaret. Es este Jesús quien es el actor principal de todo este relato. Es su camino y el de su proyecto el que debemos preparar. Para llegar a la nueva tierra prometida que todos los ríos  Jordán  nos hacen ya pregustar, debemos sortear muchos obstáculos y quitar muchas piedras de ese camino. Eso se nos aclara y especifica desde un primer momento en que se nos convoca a ser parte de este caminar. Nadie nos está engañando ni se nos promete ninguna falsa prosperidad fundamentada en el mantenimiento de situaciones conocidas de inequidad. Evangelio y revolución de todas las situaciones de opresión y exclusión, tanto a nivel personal como comunitario, van juntas. Las buenas noticias que proféticamente nos anuncia Jesús de Nazaret, obligatoriamente han de producir cambios muy fuertes y profundamente escandalosos para nuestros criterios de pureza y de aquello que consideramos política y teológicamente correcto. Solo en esa perspectiva el evangelio continuará siendo la revolucionaria buena noticia que anuncia un tiempo de reconstrucción del proyecto original del creador de toda vida

Es sorprendente como el anuncio de este bautismo de conversión para el perdón de los pecados se hace en clave de jubileo. El vocabulario utilizado une esta proclamación con el proceso establecido en el antiguo régimen para renovar la sociedad de estructuras injustas y volverle a dar el carácter solidario que se había vivido en la etapa del desierto. Todos los jubileos en las Escrituras tienen como finalidad poner fin a situaciones de injusticias, legales pero no legitimas. El movimiento de los jubileos es un intento siempre renovado de volver al espíritu de justicia vivido en aquel tiempo utópico y teológico ubicado en el desierto, pero es también un llamado a iniciar procesos revolucionarios de todos los éxodos que abandonan los pecados sociales y comunitarios.

Este bautismo de conversión para el perdón de los pecados hace que las personas que vivían en la zona de la ortodoxia fundamentalista de Judea y los que disfrutaban de los beneficios injustos de espacios de poder, simbolizado por las ciudades con sus palacios y templos, tengan que salir en forma de protesta y contestataria de esos espacios. El es inicio de un nuevo éxodo que revolucionariamente huye de esos espacios para ubicarse en otro horizonte teológico que acompaña otro horizonte político.  Frente a la buena noticia de que otra comunidad de fe y otra organización política es posible tenemos que tomar decisiones con graves consecuencias. O nos quedamos tal como estamos gozando de estructuras injustas o salimos a todos los desiertos de los éxodos, rompiendo complicidades. Este movimiento y esta peregrinación sin retorno es la parte visible del anuncio de la buena nueva que nos lleva a construir nuevas tierras prometidas donde todos los vulnerables de todos los sistemas y de todos los virus encontrarán una propuesta de un mundo renovado.

Es evidente que la descripción de las vestimentas de Juan al que llamamos el bautista, no es un detallado catálogo de la última moda “leather” en aquellos tiempos. Tiene que ve con la coherencia necesaria entre aquello que se proclama y la vida cotidiana personal y comunitaria. A lo largo de la historia del cristianismo se ha comprobado que si bien el hábito no hace al monje porque se han traicionado la simbología de esas vestimentas, no podemos dejar de comprobar la necesaria relación entre el anuncio de una buena noticia y las prácticas de la vida cotidiana.

Todas y cada uno de las vestimentas de Juan son un anuncio de la perspectiva profética del anuncio de la buena noticia del aquel que nos acompaña en todos los caminos y en todos los procesos de jubileos y de éxodos.

Para la revisión de vida

 

¿Estamos decididos a emprender un camino que me lleva a desiertos teológicos y pastorales que necesitan construir nuevos mensajes, actualizar acciones y llamar a mis hermanos y hermanas a un nuevo bautismo de conversión para dialogar con las personas que viven con vih y sida?

Para la reunión de grupo

  • A lo largo de los tiempos hemos exiliado a muchos y a muchas por sus diversidades: ¿estamos dispuestos a anunciar el fin de exilios y ser la tierra de inclusión y confidencialidad donde las personas que viven con vih y con sida se siente seguras frente a los peligros del estigma y la discriminación?

  •   ¿Hemos tomado conciencia de la necesidad de cambios en nuestras vidas personales y comunitarias a través de un renovado bautismo en las aguas de la vida nueva de quienes se atreven a dejar las estructuras de opresión?

Para la oración de las y  los fieles

Esperando el cumplimiento de todas tus promesas, concédenos la fuerza de interceder por tu iglesia para que sea instrumento de renovación y liberación en medio de las tinieblas de todos los poderes que nos tientan y que contaminan tu creación.

(Se hace un breve silencio)

 

  • Tu que nunca te dejas de escuchar las voces que proclaman en todos los desiertos y en todos los espacios de resistencia, te damos gracias por llamarnos a formar una comunidad de pecadores perdonados en nuestro bautismo de fuego y espíritu. Ayúdanos a escuchar tus buenas noticias como buenas noticias y nunca a transformarlas en leyes y reglamentos. Eres propicio, Señor, con tu tierra, cambias la suerte de tu pueblo.

  •   Tu que nunca estás ausente ni lejano del corazón de quienes de esperan, te alabamos porque nos propones todos los días nuevos caminos y nuevos desafíos. Envía tu Espíritu para que tengamos la valentía de remover las piedras que encontramos en el camino que nos lleva al Reino prometido, donde todas y todos seremos abrazados por tu reconciliación y perdón. Perdonas la culpa de tu pueblo, lo absuelves de sus pecados.

  • Luz de todas las luces, que nos llamas a ser luz que no se esconde ni tiene miedo de iluminar las injusticias y las discriminaciones. Concédenos que en nuestro trabajo pastoral junto a las personas estigmatizadas por vivir con vih ilumine mentes, corazones y vidas y nos lleve a gritar: justicia y libertad. ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación!

 

Oración comunitaria

Mueve nuestros corazones y nuestras voces, Tú que eres la promesa eterna, para que preparemos todos los caminos que conducen hacia aquel que es Camino, Verdad y Vida. Por su llegada siempre inesperada y siempre desafiante, concédenos la fortaleza en nuestros desiertos, para que iluminados por tu Evangelio y solamente desde el podamos vencer todas las tinieblas de este sistema de desertificación de naturaleza y existencias. Te lo pedimos por que es la esperanza de todas nuestras esperas. Amén.

 

(o también:)

 

Palabra viva y firme,

         murmullo que grita,

         dialogo que construye comunidad,

Concédenos la valentía de romper silencios,

         para que nuestro clamor se transforme en acción.

Condúcenos a los desiertos de la opresión,

         para que anunciemos buenas nuevas

         de libertad y de inclusión.

Revélate en todos los desiertos,

         para que junto a los márgenes

         vivamos la revolución de tu evangelio.

No permitas que transformemos

                 tus buenas nuevas en un libro cerrado.

Envía tu espíritu de transformación

         para que en todos los desiertos,

         crezca la semilla de la justicia,

         las flores de la equidad,

         y el fruto de la inclusividad.

Ven pronto, Palabra eterna,

         te estamos esperando.

Amén

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires.

Diciembre 2008