Domingo 11 de Octubre 2009

Ciclo B. Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Marcos 10, 17-31

(Leccionario Común Revisado. Propio 23)

Primera Lectura: Amós 5, 6-7, 10-15

Salmo Responsorial:Salmo 90, 12-17

Segunda Lectura:Hebreos 4, 12-16 

 

 

EVANGELIO Marcos 10, 17-31

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo, cuando Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?".  Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno.  Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre". El hombre le respondió: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme". El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes. 

Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!". Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: "Hijas e hijos míos, ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios". Las y los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?".  Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los seres humanos es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible". 

Pedro le dijo: "Tú  sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido". Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia,  desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros".

El Evangelio del Señor.

 

El Evangelio del Señor.

 

TODOS Y TODAS SOMOS CAMELLOS

Sería un verdadero atentado contra el texto considerar esta escena como una mera recomendación de austeridad personal o de ascetismo individual. No es central al texto la recomendación de abandonar las riquezas sino aquello que subyace debajo de esas palabras: la ruptura radical con las estructuras y sistemas de opresión. El abandono de las riquezas no es un objetivo en sí mismo sino que es un medio de liberación. Es necesario hacer un ejercicio de ir más allá de las palabras para encontrarnos con el sentido profundo de la exigencia evangélica de romper con los sistemas que en injusticia producen esas riquezas. Esta escena no la podemos ni debemos reducir a una interpretación piadosa de un comportamiento personal o individual sino que es un programa de acción comunitaria en la liberación del espacio en que se reconoce  la sola y excluyente soberanía de Dios en su reino aquí y ahora.  

Esta persona que se acerca a Jesús de Nazaret y ya con sus gestos y con su cuerpo no habla más elocuentemente que las palabras. La descripción de cada gesto es una revelación de su sinceridad y su teología. En primer lugar corre en público con lo que ello tiene de humillación para una persona de cierto nivel social ya que el correr era considerado propio de esclavos y servidumbre y no corresponde con su jerarquía social. Es un gesto de despojamiento de dignidad social. ¡Un buen comienzo! 

Luego se arrodilla delante de Jesús de Nazaret que es otra forma de confesar físicamente aquello que cree en su corazón. Lamentablemente la pregunta que hace no se basa en aquello que debe creer y confiar sino en aquello que debe hacer. Piensa que es necesario cumplir algún requisito previo como para ser digno de formar parte del espacio de en que se confiesa y vive la soberanía de Dios. Piensa a la antigua. Es por ello que toda la respuesta de Jesús de Nazaret se ubica en el espacio de promoción de dignidad y derechos que se refleja en la segunda tabla de los diez mandamientos. En la respuesta se omite todo lo relacionado con Dios y se centra en aquello que promueve equidad y justicia en las relaciones entre los seres humanos.  

Asimismo todo el anonadamiento del Cristo del Dios del Reino, tal como se manifiesta en Jesús de Nazaret, no es una simulación ni un juego de niños. Es en ese contexto en que debemos comprender su reacción ante la afirmación de “Maestro bueno…” El despojamiento de la naturaleza divina, su encarnación en la condición humana en esclavitud y en muerte de cruz como subversivo al sistema,  se expande a todos los espacios de su existencia. Esta incluye  la renuncia de ser considerado entre los buenos para ubicarse junto a quienes son estigmatizados. Ese despojarse de toda dignidad para entrar en comunión con quienes han sido despojados de toda dignidad manifiesta una radical comunión. Este es un paradigma de acción pastoral. No solo debemos abandonar las riquezas sino también todo intento de ser considerados diferentes o superiores moralmente a otros y otras. La radicalidad de la encarnación es real, constante y consistente.  

A la pregunta de esta persona por el más allá, toda la respuesta se refiere a un más acá  concreto, cotidiano y comunitario. Existen aún hoy quienes se sentirían muy cómodos pensando que esa exigencia de justicia y equidad se postergará para un maravilloso más allá pero la voluntad de Dios es que su soberanía se establezca ahora, aquí y en todas las relaciones sociales en las que estamos inmersos.  

Esta persona reconoce que el cumplimiento de mandamientos y reglas no llevan a la plenitud si no se las considera como consecuencia y no como requisito del vivir el espíritu del Reino. El peligro permanente en toda lectura del Evangelio es transformar aquello que tiene que ser consecuencia de una conversión en requisito de la conversión. No es suficiente cumplir todos los mandamientos y toda la ley para establecer una relación plena con el proyecto de Dios si no se tiene una visión más amplia de esas acciones. Todas y todos estamos de acuerdo con las acciones individuales de justicia pero es necesario tener una visión en la cual su promoción forma parte de un proyecto más amplio y universal.  

En ese gesto de abandono total de las riquezas que simbolizan todos los sistemas de opresión se busca la total autonomía frente a esas estructuras y pasar a la total dependencia de la voluntad de Dios. No es el cumplimiento de mandamientos que nos hace libres y autónomos sino el ponernos al servicio incondicional del espacio en el cual se cumple la voluntad de Dios.  

En su universalismo Jesús de Nazaret mira al rostro de este hombre y el evangelista se atreve a decir que le ama. Aquí las y los traductores tienen un grave problema y aún los otros evangelistas han omitido esta desconcertante frase ya que esta es casi la única vez en que se afirma concretamente que Jesús ama a una persona determinada. Siempre tenemos declaraciones generales y abstractas del amor de Dios pero muy pocas veces ese amor se individualiza al extremo como en esta escena porque muy bien sabe Jesús de Nazaret que un concepto de universalidad como derecho solo puede llegar a la plenitud en la medida que cada grupo y que cada persona en el arco iris de la creación puedan hacer su propia contribución en la construcción de ese concepto liberado y liberador de universalidad.  

En la segunda parte de esta escena y en un espacio más privado aparece el enfrentamiento de los dos pensamientos teológicos opuestos. Las y los discípulos que representan la forma antigua y superada de pensamiento  que asocian la riqueza con la bendición de Dios. Ese es el núcleo alrededor del cual se construyen todas las teologías de la prosperidad. Riqueza se considera como equivalente a ser bendecido y amado por el Aquel que está más allá de las treinta monedas. A causa de esa teología de la prosperidad es que las y los discípulos no pueden entender la advertencia de Jesús de Nazaret, frente a la opción que debe realizar aquella persona rica en bienes.  

Es necesario recordar que todo este encuentro y estos diálogos se producen en perspectiva de Jerusalén y del anuncio de la pasión y cruz. Esa es la clave para interpretar gestos y palabras. Indudablemente si pensamos a la antigua y ponemos mandamientos y consejos como requisitos para entrar en el Reino nadie podrá entrar en él. Ni ricos ni pobres. Absolutamente nadie porque esos mandamientos y consejos han sido colocados para hacernos a todos y todas democráticamente deficientes. Nadie los puede cumplir si no se apropio en la fe de la acción de Aquel único que los llevo hasta sus consecuencias últimas: la cruz.  El único requisito para formar parte del espacio del Reino ya no es el “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre". Solo nos apropiamos y arrebatamos ese espacio por la fe que nos coloca en comunión con la única puerta de entrada: la acción de comunión radical, inclusiva, gratuita que nos revela Jesús de Nazaret que en fe confesamos como el Cristo del Reino.  

Todos y todas somos los camellos que ahora podemos, a través de la cruz de Cristo pasar por el ojo de una aguja. No hay otro camino, otra puerta, otra verdad que esa. Aquello que era imposible por el camino de la Ley, los mandamientos y los consejos transformados en mandatos, ahora es posible porque ese es justamente el núcleo innegociable del Evangelio: "Para los seres humanos es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible". Solo hay una fuente de salvación y solo hay una condición para formar parte de ese espacio: la sola fe en solo Cristo tal como se nos revela en la sola Escritura por la sola gracia. Esa es la única forma en que nosotros y nosotras, camellos de diversos colores, tamañazos y diferentes desiertos podamos celebrar que en la cruz de Cristo hemos podido pasar por la aguja de todo juicio moralizante, liberarnos de todos los estigmas y condenas, y celebrar con asombro que estemos ahora y aquí del otro lado del ojo de todas las agujas que pretendían separarnos del amor y la gracia incondicional de Dios.  

La escena finaliza con comentario a la antigua de su discípulo Pedro que seguramente es portavoz de todos los demás y de nosotras y nosotros mismos. El abandono de los espacios de opresión se comprende como una negociación y un requisito y no como una consecuencia de vivir en plenitud la cruz de Cristo. Esa compromiso con Jesús de Nazaret y su utopía exige de quienes son sus discípulos y discípulas en coherencia con esa fe se haga visible el abandono de las estructuras sociales, mentales e ideológicas de opresión. El abandona de la casa paterna, de hermanos y hermanas, madre y padre, hijos y campos por Jesús de Nazaret y por la Buena Noticia es la descripción de estructuras que en la mentalidad de Jesús refleja la casa y autoridad patriarcal, los sistemas de herencia inequitativos que repartía en forma desigual los bienes entre hermanos y hermanas, entre hombres y mujeres tal como se continua haciendo actualmente en muchas partes del mundo  y confesar que frente a esas injusticias las comunidades cristianas han guardado un silencio que les protege de toda persecución.  

La escena termina con una afirmación para quienes se liberan de esas estructuras cotidianas de opresión e injusticia que recibirán transformadas esas mismas relaciones en un contexto revolucionario en que habrá una buena noticia de liberación para la casa liberada de la autoridad patriarcal, machista y heterosexista para dar lugar a una casa de iguales en la diferencia. Donde las hermanas y los hermanos tendrán los mismos derechos independiente de su género, de su primogenitura, donde las relaciones entre padres, madres, hijos e hijas se construirán no alrededor de los derechos de propiedad de campos y riquezas sino que se construirán alrededor de las dignidades en la diversidad porque el criterio que es Buena Noticia afirma que “muchas y muchos de los primeros serán los últimos y las y los últimos serán los primeros. Y todo eso ocurrirá en este maravilloso más acá de esta realidad cotidiana. Esa es la buena noticia que celebramos y anunciamos a todas y todos los camellos de la creación.  

  

Para la revisión de vida

  • ¿Será posible que quienes en este sistema inequitativo recibamos con gozo y alegría la invitación a despojarnos de nuestros privilegios, tanto a nivel personal como comunitario, de forma tal que podamos servir mejor a nuestros hermanos y hermanas en situación de estigma y marginación? ¿Ese despojarnos de privilegios nos pondrá triste o encontraremos caminos para espiritualizarlo de forma de quitarle toda realidad en nuestras vidas? 

 

Para la oración de las y los fieles

Creador de nuevas escala de valores, donde quienes se consideran primeros serán los últimos y quienes han sido marginados a los últimos espacios serán los primeros, permanece junto a tu pueblo para que aplique esta escala de valores hasta la cruz. Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.  

Se hace un breve silencio. 

  • Intercedemos por todos tus siervos y siervas que acompañan la vida de tu iglesia para que tu Espíritu de Vida les concede la fortalece de vivir en coherencia su compromiso de bautismo de romper con toda estructura de opresión, construir espacios de comunión y celebrar la buena noticia de la liberación de todo requisito para entrar en tu Reino. Sácianos con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida.  
  • Intercedemos por todos los pueblos, personas y grupos afectados por el vih y el sida, para que alentados por la inclusividad de tu comunión, por tu gracia sorprendente que nos permite pasar por el ojo de las agujas de todas las exclusiones, podamos juntos construir  el nuevo espacio donde tu voluntad se hace realidad. Que tus obras se manifiesten a tus servidores y servidoras y que tu esplendor esté sobre tus hijos e hijas.  
  • Intercedemos para que tu Espíritu nos conceda la fuerza de anunciar tu Evangelio lleno de promesas y buenas noticias sabiendo que por ello podemos ser perseguidos porque queremos que los últimos sean los primeros. Que descienda hasta nosotros y nosotras la bondad del Señor

 
Aquí  se pueden ofrecer otras intercesiones
 

  • Intercedemos para que en tu gracia nos permitas a todos y todas pasar por el ojo de la aguja colocándonos en fe a los pies de tu cruz para terminar con todas las cruces que producen estigma, exclusión y marginación, confiando radicalmente y con solamente fe, solo en tu gracia y solo en tu Cristo.  Que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar las obras de nuestras manos.

Amén.  

Oración comunitaria

Fuente de toda bendición: tu generosa bondad nos llega nueva cada día. Por la acción de tu Espíritu condúcenos a reconocer tu sorprendente gracia que nos permite pasar por medio de tu cruz  por el ojo de las agujas de todo juicio y exclusión. Concédenos celebrar tu bondad, a dar gracias por tus dones y a servirte ahora y aquí para hacer realidad la promesa que los últimos han de ser los primeros. Te lo pedimos por aquel que se ha despojado de todo para ser el Ultimo, tu Hijo, Jesucristo, nuestro camino y nuestra verdad. Amén.    

 

Pastor Lisandro Orlov.
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Octubre 2009