Domingo 23 de septiembre 2007

Ciclo C. VIGESIMOQUINTO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO. Propio

Evangelio : Lucas 16, 1-13

Primera lectura: Amós 8, 4-7
Salmo responsorial: 113
Segunda lectura: 1º Timoteo 2, 1-7



EVANGELIO
Lucas 16, 1-13

16 1 Y añadió dirigiéndose a sus discípulos: -Había un hombre rico que tenía un administrador, y le fueron con el cuento de que éste derrochaba sus bienes. 2Entonces lo llamó y le dijo: -¿Qué es eso que oigo decir de ti? Dame cuenta de tu gestión, porque no podrás seguir de administrador.

3 El  administrador se dijo: -¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. 4Ya sé lo que voy a hacer, para que, cuando me despidan de la administración, haya quien me reciba en su casa.

5 Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero:

-¿Cuánto debes a mi señor?  6Aquél respondió: -Cien barriles de aceite.  Él le dijo: -Toma tu recibo; date prisa, siéntate y escribe "cin­cuenta".

7Luego preguntó a otro: -Y tú, ¿cuánto le debes?  Este contestó: -Cien fanegas de trigo.  Le dijo: -Toma tu recibo y escribe "ochenta".

8 El señor elogió a aquel administrador de lo injusto por la sagacidad con que había procedido, pues los que pertenecen a este mundo son más sagaces con su gente que los que pertenecen a la luz.

9 Ahora os digo yo: Haceos amigos con el injusto dinero, para que, cuando se acabe, os reciban en las moradas definitivas.

10 Quien es de fiar en lo de nada, también es de fiar en lo importante; quien no es honrado en lo de nada, tampoco es honrado en lo importante. 11 Por eso, si no ha­béis sido de fiar con el injusto dinero, ¿quién os va a con­fiar lo que vale de veras? 12Si no habéis sido de fiar en lo ajeno, lo vuestro, ¿quién os lo va a entregar? 13 Ningún criado puede estar al servicio de dos amos: porque o abo­rrecerá a uno y querrá al otro, o bien se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.  


EN EL CAMINO Y ENTRE DOS CENAS

 

Durante toda la semana he estado peleando con este texto y con todos las y los comentaristas de este evangelio. Nada me convenció. Todo me parecía demasiado tirado por los pelos para explicar el elogio del señor a su administrador y cada vez estaba más desalentado y confundido. Me resistía a entrar en el camino trillado tratando de explicar aquello que parecía inexplicable. Me fue fácil separar la parábola del administrador llamado infiel y los últimos versículos que todos coinciden en ubicar en otra fuente y en otra estrategia y colocados aquí por una semejanza de vocabulario o ideas. Pero nada me inspiraba y temía quedarme completamente helado frente a este texto y obligado a guardar un sagrado silencio.

Luego de sortear la tentación de hablar sobre el dinero sucio, el comercio injusto y otras proclamas tendenciosas que me parecían tan explicitas y tan fáciles pero que me ocultaban el escándalo que seguramente quería producir Jesús de Nazaret en su adverso auditorio. No quería defraudar a mis amigos y amigas que esperan siempre una relectura desafiante y renovada. Realmente he pasado una semana en tinieblas frente a este texto que parecía no hablarme y guardar sus secretos en forma desconsiderada.

Para escapar del texto comencé a mirar el contexto. No podía olvidar que este relato se produce en el camino hacia Jerusalén y hacia la cruz impuesta a las comuniones, comunidades y compromisos de Jesús de Nazaret. Estoy seguro que en esa perspectiva el texto me podía decir algo nuevo. Ciertamente este es un texto de escándalo que no estaba dirigido originalmente a los creyentes sino a aquellos que le esperaban con los clavos y el madera al final del camino de comuniones. Estoy convencido que allí esta una de las claves de comprensión de esta parábola.

Por otro lado, me sorprendió ver que este relato está ubicado entre dos cenas. Una es la fiesta con que se celebra la llegada del hijo pródigo y la otra es la cena a la cual el pobre Lázaro no esta invitado y de la cual espera que las migajas que caen de la mesa le sirvan de alimento. Cruz y cenas son el contexto en el cual estoy llamado a entender esta parábola misteriosa.

La cena de acogida e inclusión preparada por el Padre Misericordioso a la cual el hijo puro y ortodoxo se niega a entrar y que nos pone delante la imagen de muchos de nuestros hermanos y hermanas también consideraos, por ellos mismos, puros y ortodoxos y que también hoy en día se niegan a entrar a la mesa que produce toda acción de promoción de derechos y acompañamiento pastoral de las personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih y sida.

La otra imagen también me habla de las muchas mesas eucarísticas donde esas personas y grupos vulnerables al vih y al sida y a toda persona en  situación de estigma y marginación no están invitados y que,  parecieran ser invisibles a nuestros ojos, mentes y corazones.  

Estoy seguro que este contexto de camino y cenas me pueden ayudar a comprender el misterio de este texto que va más allá de explicar la situación hablando acerca del hecho de si los administradores recibían un salario o si se lo cobraban de los impuestos que recargaban a los deudores de su patrón.

Sospecho que esta es una parábola en la cual Jesús de Nazaret está justificando y fundamentando su compromiso en anunciar buenas noticias a los estigmatizados y a los excluidos de cenas de acción de gracia y a los que se excluyen de las cenas de la inclusión preparadas por el Padre misericordioso. 

Esta larga introducción tiene como función única justificar una lectura que tiene la posibilidad de ser una locura total y una inspiración inesperada del Espíritu de vida. Todas y todos ustedes tendrán que confesar de qué lado se inclinan.

Mi propuesta de lectura es la siguiente: Posiblemente el hombre rico no es otro que Dios mismo y el administrador sea el mismo Jesús de Nazaret. ¡Por favor no se escandalicen y sigan leyendo! En ninguna parte se afirma que lo que se dice de ese administrador sea verdadero. La acusación de su mala administración es literalmente “un cuento”, un chisme, una difamación. No será que esa misma difamación se aplicaba a Jesús de Nazaret porque iba por la vida dilapidando, de acuerdo a algunos ortodoxos y puros,  el perdón de los pecados en una actitud que para ellos y ellas era realmente blasfema. Cuantos cuentos, cuantos chismes, cuantos murmullos por esa forma extraña de perdonar a los deudores del dueño de la vida y de la creación. Nuevamente tenemos en el centro de la escena la actitud de misericordia, reconciliación y de incondicional amor del Padre que nos revela Jesús de Nazaret. Nuevamente el tema hermenéutico de formas diferentes de comprender la naturaleza y voluntad del dueño de la creación. Cuantos cuentos, chismes y difamación también se construyen alrededor de aquellos y aquellas que queremos ampliar las cenas del Señor y que en ella se puedan sentar los muchos Lazaros que nuestros sistemas ideológicos, teológicos y pastorales producen cada día y cada domingo.

A Jesús de Nazaret también se lo consideraba como indigno e injusto a causa de su cenar con estigmatizados y estigmatizadas. Aún ahora nos pregunta a cada uno de nosotros y nosotras ¿Cuánto le debemos al Padre? y nos perdona en forma exorbitante según los criterios mercantiles de muchos líderes religiosos pero justos a los ojos del Señor de los campos y ciudades.

¿De dónde sale y a dónde va tanta generosidad? Existe una razón pastoral que nos puede sorprender. Este relato de crisis que nos lleva a pensar en la urgencia de realizar los cambios necesarios que nos permitan romper los silencios y quebrar las complicidades que aún mantienen a tantas personas y grupos vulnerables al vih y sida fuera de nuestras mesas. Este administrador injusto para el reino secular pero justo para el Reino de Dios, es decir, Jesús de Nazaret quiere ser recibido en nuestra casa, en nuestra vida, en nuestra existencia. Allí está la buena noticia y allí está la consecuencia lógica de una acción pastoral que en código de cruz construye otras mesas de inclusividad para escándalo de muchos y muchas.  

Seguramente esta decisión de Jesús de Nazaret, el administrador infiel de la gracia de Dios, según los criterios mercantiles de ortodoxias diversas, es nuevamente la presencia revelada de la naturaleza del padre que esconde su misericordia en esta imagen paradójica de un administrador considerado por muchos y muchas como infiel a la Ley de pureza teológica y doctrinal. Una lectura desde la cruz nos puede revelar una presencia paradójica, escondida y que solo se revela a quienes pueden atreverse a tener otra mirada.

El Señor, es decir, Dios mismo alaba a aquel administrador injusto según los criterios humanos y legales de la sorprendente gracia de Dios. La palabra Señor utilizada de esta forma en el relato deja poca duda para pensar que el que alaba es Dios mismo o en todo caso es Jesús de Nazaret. Nuestra tarea de acompañamiento en la crisis de la epidemia del vih y sida nos ha revelado que los que pertenecen a este mundo, que pertenecen a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en la educación para la prevención del vih y del sida, en la promoción de derechos y en el cuidado y acompañamiento de las personas que viven en vih y con sida son más sagaces que aquellas personas que pertenecen a la luz de las diversas ortodoxias doctrinales.

En esta perspectiva de caminos y de cenas también quiero ser incluido entre aquellas y aquellos administradores considerados infieles, injustos y etc. por los que están en los muchos Jerusalén de hoy y de siempre esperándonos con las cruces del murmullo, la sospecha y el cuento a causa de nuestro caminar al lado de las personas que viven con vih o con sida. También espero que el Señor al final de esta crisis desatada por la epidemia del vih y sida pueda alabarnos por haber derrochado su gracia, su amor y su inclusividad.

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

www.pastoralsida.com.ar

 

 

Para la revisión de vida

            El mensaje de Jesús es claro: "no podemos servir a Dios y al dinero". ¿De qué lado me coloco yo? ¿Cómo vivo personalmente mi relación con los bienes temporales? ¿Me esclavizan? ¿Trato de contemporizar y servir a los dos?

 

Para la reunión de grupo

En las situaciones de estigma e injusticia que ha puesto de manifesto al epidemia del vih y del sida, ¿somos una comunidad que está al servicio del Dios de la Vida, alentándola, acogiéndola, favoreciéndola, agradeciéndola?

 

Para la oración de los fieles

Hermanos y hermanas, oremos por nuestra propia vida en este mundo, por todos los hijos e hijas de este mundo que muchas veces en momentos de crisis actúan más responsable y decididamente que los hijos e hijas de la luz.  

(Breve silencio)

  • Oramos por la iglesia extendida por todos los caminos de esta tierra, para que la unidad de todos y todas alrededor de las mesas de inclusividad de Dios, podamos ser signos de esperanza, de justicia y de solidaridad para todos aquellos y aquellas que son marginados de esos caminos. Señor, en tu misericordia: Escucha nuestra oración
  • Oremos para que recibamos la fortaleza y valentía para remediar toda división, curar todas las heridas en la dignidad y en la vida de las personas que viven con vih y sida como condición para poder celebrar con gozo la cena a la cual nos estás invitando. Señor, en tu misericordia: Escucha nuestra oración
  • Oremos para que nuestras vidas se abran a la visita y presencia de Jesús de Nazaret quien viene a anunciar la buena noticia de reconciliación. Señor, en tu misericordia: Escucha nuestra oración
  • Oración comunitaria

            Oh Dios que en Jesús has pronunciado una palabra radical sobre la imposibilidad de servirte a ti que nos revelas a un Dios sorprendentemente misericordioso y  de servir a quienes administran tus dones con mezquindad: ayúdanos a ser radicales también y a trabajar por someter toda acción pastoral y de promoción de derechos a los imperativos de  tu amor incondicional. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

 

 




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