Domingo 13 de septiembre 2009

Ciclo B. Vigésimo Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Marcos 8, 27-38

(Leccionario Común Revisado. Propio 19)

Primera Lectura: Isaías 50, 4-9a

Salmo Responsorial: Salmo 116, 1-8

Segunda Lectura: Santiago 3, 1-12

 

 

EVANGELIO Marcos 8, 27-38

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo, Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos le respondieron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas". "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro respondió: "Tú eres el Mesías". Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo de la humanidad debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los seres humanos".

Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles". El Evangelio del Señor.

 

El Evangelio del Señor.

 

Y USTEDES, ¿QUÍEN DICEN QUE SOY YO?

El desarrollo de la epidemia del vih y del sida han puesto claramente de manifiesto que las comunidades de fe no tienen problema con el virus, probablemente se complican con los modos de transmisión y tienen claro que la información científica nos muestra que podemos ser plenamente solidarios porque los medios de transmisión son específicos y determinados. Aquello con lo que tienen problemas son las diversas y múltiples identidades de las personas que viven con vih o con sida. Aún discutimos acaloradamente si les hemos de permitir a las personas que viven en situación de prostitución si tienen el derecho de designarse a sí mismas como trabajadoras o trabajadores sexuales. El debate sobre la despenalización del uso personal de drogas ilícitas nos muestra que tenemos muchísimas dificultades de ubicar el tema en el área de la salud en perspectiva de derechos humanos y seguimos, con nuestros discursos, empujando a los usuarios de drogas en los brazos del crimen organizado. El debate sobre la orientación sexual y el derecho de las personas homosexuales a tener los mismos derechos con los mismos nombres pueden llevar a una clara división de las comunidades de fe. Debemos reconocer que tenemos graves problemas con las identidades y la dignidad de las personas desde una perspectiva bíblica y teológica de nuestras comunidades y de nosotras y nosotros mismos que nos ubica en el lugar de jueces y de los poderosos que se escandalizan del mensaje universal del Hijo de la Humanidad. Con mucha justicia personas y grupos que viven con vih y sida tiene el derecho de preguntarnos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?"

Para comprender este diálogo en profundidad tenemos que ubicarnos en la geografía teológica del relato. Cesarea de Filipo es sede de un gobierno muy poco democrático, con claros lazos de dependencia con el poder extranjero y considerada una zona totalmente excluida de las esperanzas mesiánicas de los grupos religiosos opuestos al mensaje de Jesús de Nazaret, quién indudablemente sabe dónde y a quiénes hacer preguntas.

La respuesta que lo relacionan con Juan el Bautista, Elías y los profetas, si bien aparecen como un halago, están demostrando que sus convicciones religiosas y políticas les impiden comprender que detrás de las acciones y palabras de Jesús de Nazaret se esconde el verdadero Mesías. Están esperando un Mesías que sea un poder semejante al que los monarcas que reinan en Cesarea puedan ejercer, pero esta vez en provecho propia. No existe en sus mentes un cambio de sistema sino solamente un cambio de manos que ejercerán el poder de la misma forma y con el mismo estilo. Esas convicciones les hacen sordos y ciegos que necesitan ser curados para que comprendan que estamos ante una ruptura total con una forma de ejercer poder.

La confesión de los discípulos a través de la afirmación de Pedro cuando se les hace la pregunta: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” nos reflejan exactamente la misma dificultad. Piensan en un Mesías al modo antiguo, exclusivo y excluyente, hecho a la medida de sus ambiciones de poder y prestigio. Es temerosa la permanente asociación de ese Mesías con la figura del rey David que ejerció el poder en forma bastante discrecional y muy poco participativa. Aparentemente Jesús de Nazaret tiene otra idea en la cabeza de cómo ejercer el poder en el nuevo espacio del Reino. A causa de esta mala comprensión de su modo de actuar que reside la orden terminante que no decir nada acerca de él como Mesías ya que no esta siguiendo ese modelo que niega. No es un ocultamiento de su identidad sino el rechazo de una forma de ser y actuar que Jesús de Nazaret no quiere asumir y su misión no es para nada el restaurar el ejercicio de un poder similar al que se está cuestionando. Muchas veces podemos decir verdades pero que son utilizadas de manera equivocada.

Frente a esa equivocación Jesús de Nazaret retoma su tarea docente y comienza a enseñarles la verdadera naturaleza de su misión. Por un lado y para que comprendan mejor trata de utilizar otra forma de expresar la universalidad de su tarea asumiendo el título de “Hijo de la Humanidad” que nos coloca en una perspectiva incluyente, universal y abarcadora que se contrapone con el equivocado concepto de un Mesías nacional. Por supuesto ese universalismo no puede ser bien aceptado por el poder político (los ancianos) ya que cuestiona los fundamentos de sus aspiraciones de explotar, oprimir y esclavizar. El Hijo del Hombre se opone en su proyecto al todos los proyectos de marginación y exclusión. Pero no solo los políticos se oponen a ese proyecto sino que también los líderes religiosos de entonces y de ahora (los sacerdotes) que no quieren saber nada de una comunidad radicalmente inclusiva, gratuita y equitativa. Las y los intelectuales también acompañan esa oposición porque destruye todas sus construcciones intelectuales que fundamentan con dudosas razones científicas la superioridad de unos sobre otros, de unas sobre otras. Estos intelectuales al servicio de sistemas de exclusión siempre han de demostrar que la diferencia del color de piel hace a unos superiores a otros, que una orientación sexual es mejor que otra y que quienes escriben con la mano izquierda son inferiores a las y los que escriben con la mano derecha. No puede dejar de sorprendernos las fuerzas que se oponen entonces y ahora a un proyecto que construye un Mesías al nuevo modo, muy diferente al Mesías que esperan esos líderes políticos, esos jefes espirituales y esa elite intelectual al servicio de los reinos de opresión y exclusión. El Hijo del Hombre en su modalidad universal se ha buscado enemigos de mucho poder y prestigio a los ojos y oídos sordos de discípulos y multitudes.

Jesús de Nazaret tiene muy clara la situación. Ese liderazgo al antiguo modo lo ha de condenar primero con discursos y luego con acciones. Pedro como vanguardia de las y los discípulos de entonces espera también un Mesías glorioso que con espada en mano imponga el nuevo sistema. Es sorprendente como el antiguo sistema de esperar y pensar se atreve a reprender la nueva comprensión teológica que nos revela como puede Jesús de Nazaret. En este diálogo tenemos el enfrentamiento de dos teologías: la de la gloria que espera una iglesia pomposa, desfilando con todo su poder para impresionar con sus huestes de la fe a los débiles y vulnerables a todas las miserias y una teología de la cruz que nos muestra una iglesias dispuesta a entregar su vida, su poder y sus bienes para liberar de todas las opresiones a quienes sociedad e iglesia consideran vulnerables y débiles.

Jesús de Nazaret responde con la misma energía a la reprensión de Pedro. Reprende al enemigo del Hijo del Hombre que se expresa en los labios de sus discípulos y que no han comprendido entonces y ahora que sus pensamientos no son los de Dios, porque no entiende la gracia libre, espontánea y gratuita que construye una comunidad ilimitada, sin fronteras ni distinciones de naciones, personas ni grupos que viven con vih o con sida. Todas y todos son ciudadanos de ese nuevo espacio para escándalo de todas y todos. Esa teología de la gloria le pertenece a Satanás. La teología política, social y religiosa de Jesús de Nazaret pasa necesariamente por el despojamiento total para construir otro fundamento.

Comprendiendo que sus discípulas y discípulos siguen teniendo pensamiento que no son los de Dios, sino de los seres humanos, convoca a la multitud para poner en claro las condiciones para ser verdaderamente sus seguidores. Ese discípulado tiene un precio porque los poderes que piensan en una perspectiva que no es la del Reino impondrán un costo. La Buena Noticia de un espacio de comunión ilimitada y total pide una entrega ilimitada y total. Se nos invita a cargar con la cruz de todas las comuniones y de todas las inclusiones. Esa cruz es consecuencia de esas comuniones que nos imponen los que no quieren que haya cambios, que todo continúe igual en beneficio de cada vez menos. No hay discipulado sin asumir el riesgo de perder prestigio por asumir la defensa y promoción de derechos de personas y grupos inadecuados. Es necesario que a favor de la universalidad de las Buenas Nuevas estemos dispuestos a entregar nuestra vida y llevar la cruz que el sistema imponía en los sospechosos de amenazar la seguridad del sistema y que los consideraba abiertamente subversivos. Será un gozo y la verdadera gloria cuando los sistemas políticos opresivos, y los religiosos clasificadores entre impuros y puros de todo aquello que Dios creo y proclamo como bueno y puro, y cuando los intelectuales y teólogos que sostienen esos sistemas estigmatizadores nos consideren dignos de la cruz de los subversivos a esos sistemas. Esa cruz es nuestra única gloria, prestigio y poder posible.

Para la oración de las y los fieles

Hijo de la Humanidad, que convocas a toda la creación, personas de todas las identidades y pueblos con todos los idiomas a un proyecto escandalosamente inclusivo, permanece junto a nosotros y nosotras para que nunca nos avergoncemos de esta Buena Noticia.

Se puede hacer un breve silencio.

Te pedimos por toda tu comunidad de fe, para que se atreva a llevar la cruz subversiva de tu Reino despojado de poder para que todas y todos sean empoderados y empoderadas y que tengamos la coherencia de terminar con toda cruz. Amamos al Señor, porque él escucha el clamor de nuestra súplica.

Envía tu Espíritu de renovación para aleje de nosotros y nosotras la tentación de utilizar el poder para ejercerlo de forma inequitativa, en beneficio propio o para excluir y humillar a otros y otras. El inclina su oído hacia nosotros y nosotras cuando lo invocamos.

Concédenos una mirada transformada y abierta a esta realidad para que podamos contemplar la presencia de aquellas y aquellos que estos sistemas quieren hacer invisibles y otorga a tu pueblo de escuchar el clamor de todas y todos que nos permita vivir en justicia y seguridad. El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo.

No permitas que nos avergoncemos de tu forma de ser y vivir en comunión de mesa y vida en todas las vulnerabilidad compartidas con quienes son estigmatizados por nuestras burlas y por nuestras dudas y desconocimiento de derechos y dignidades. El Señor protege a las y los sencillos: estábamos en la miseria y nos salvó.

Aquí se pueden ofrecer otras intercesiones.

Unimos nuestras voces, mentes y corazones para darte gracias por llamarnos a ser tus discípulos y discípulas con la misión de anunciar la Buena Noticia que es posible vivir en un espacio donde todas y todos, sin exclusiones ni olvidos, nos miremos como hermanos y hermanas, siempre a través de tu mirada de misericordia, reconciliación y amor. El Señor libra nuestra vida de la muerte, nuestros ojos de las lágrimas, y nuestros pies de la caída.

Constructor de toda la creación, en tus manos nos encomendamos junto con quienes hemos celebrado tu presencia y por quienes hemos intercedido, confiando siempre y sin avergonzarnos de tu identidad, tu que eres el Mesías del Dios del Reino. Amen.

Oración comunitaria

Hijo de la Humanidad, tú manifestaste tu absoluto poder en la absoluta vulnerabilidad de la misericordia y de la clemencia. Concédenos la plenitud de tu gracia a fin de que, procurando lo que tus has prometido, no tengamos miedo de perder fama, dignidad y vida y asumir tu gloria a través del coraje de llevar tu cruz hasta las últimas consecuencias. Te lo pedimos por Aquel de quién no nos avergonzamos, Jesús de Nazaret, a quien confesamos tu Cristo. Amén.

 

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina
Septiembre 2009