Domingo 29 de agosto 2010

Ciclo C. 14º Domingo después de Pentecostés
22º Domingo del Tiempo Ordinario
Propio 17

Evangelio:  Lucas 14, 1, 7-14

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Proverbios 25, 6-7
Salmo Responsorial:   Salmo 112
Segunda Lectura: Hebreos 13, 1-8, 15-16

 

 

EVANGELIO Lc 14,1.7-14

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellas y ellos lo observaban atentamente.

Y al notar cómo las y los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: “Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.  Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados.  Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".  Después dijo al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.  Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.  ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!"

 

El Evangelio del Señor.

 

 

NI MAGO NI HECHICERO: LIBERADOR

 

Siempre hemos vivido bajo la tentación de transformar a Jesús de Nazaret en un mago que interrumpe el normal curso de las leyes de la naturaleza o en un maestro de Buenos modales. Con esa tentación hemos eliminado la tensión y critica situación en la cual nos coloca el Evangelio. La buena noticia anunciada a los pobres, oprimidos, estigmatizados y excluidos no se puede reducir a tan poca cosa. El Evangelio cuestiona, no a la naturaleza, sino que pone en tela de juicio a las estructuras y sistemas que las potestades y dominaciones de toda clase han sometido hasta hacer casi insustentable nuestra forma de vida y de relacionarnos unos con otros y otras.

 

Esta escena debemos contemplarla en perspectiva de una nueva hermenéutica bíblica, de una específica forma de comprender el mensaje de Aquel que nos invita a una cena completamente diferente a la de los que se sienten dueños de los espacios religiosos. El hecho de que la escena ocurra en día sábado ya es una clara indicación del cuestionamiento a las cenas de la exclusión y de una organización jerárquica fundamentada en el poder. Tampoco podemos olvidar que este relato ocurre durante el largo viaje de Jesús de Nazaret hacia Jerusalén, es decir, que esta relectura de las Escrituras se hace a la sombra de la cruz.

 

También estamos sometidos a dos miradas completamente diferentes. Por un lado la mirada de los principales del espacio religioso y por el otro la mirada de Jesús de Nazaret. Tenemos aquí un enfrentamiento de miradas diferentes y es en ese plano en el que debemos ubicarnos quienes queremos promover, en el diálogo y compromiso con las personas con vih, una sociedad y un espacio religioso más inclusivo y más equitativo.

 

En esta descripción de los invitados al banquete de los poderosos, no nos enfrentamos a una cuestión de reglas de etiqueta sino a una abierta lucha por el poder. Los lugares asignados en esa mesa de la inequidad eran el visible símbolo del poder que se ejercía en una estructura duramente jerárquica. Aquí no se están dando normas de buena educación sino un cuestionamiento a esas cenas de la exclusión y de la celebración del poder. En ella quienes ocupan el último lugar no lo hacen por una convicción personal ni por una resolución voluntaria. El sistema jerárquico los coloca en contra de su deseo en el último lugar. Se está cuestionando ese ordenamiento donde hay espacios de primera y otros de segunda, donde una tienen reservado los espacios VIP mientras que los demás deben ocupar el espacio económico. Tenemos aquí en enfrentamiento de dos banquetes y de dos mesas de comunión que se oponen y enfrentan y que nos exigen una decisión.

 

El colocarnos en el último lugar cuando participamos del banquete de Jesús de Nazaret, no lo hacemos en cumplimiento de una Ley ni para nuestra negociación de una justificación basada en nuestros propios logros, sino que esa humillación es parte de nuestra identidad. La mirada que viene de la cruz nos lleva a la escandalosa identificación con quienes el banquete de la inequidad y de las jerarquías han ubicado en el último lugar. En la medida que esa humillación nace de nuestro enamoramiento con la cruz la misma se transforma, a los ojos de Aquel que nos invita a este banquete de la igualdad, en exaltación. Solamente la mirada de nuestro anfitrión nos revela la verdadera naturaleza y dimensión de la identificación voluntaria, deseada y querida con los últimos lugares. No es una Ley, es una consecuencia lógica de mirar a los demás con la mirada de Jesús de Nazaret.

 

Muchos de los intentos de diversas capellanías a grupos y personas en situación de diversas vulnerabilidades sociales no son ni gratuitos ni desinteresados. Muchas y muchos confunden capellanía, la acción social, o el servicio de promoción de derechos como una oportunidad de proselitismo. Este proselitismo distorsiona la voluntad de colocarnos en el último lugar porque simplemente queremos manipular a las personas y grupos en situación de vulnerabilidad. En el banquete de Jesús de Nazaret ese último espacio tiene que ser totalmente libre, espontáneo y coherente con nuestra teología de la cruz. No podemos esperar nada a cambio porque el único que puede esperar algo es Aquel que invita al banquete.

 

En el banquete de quien se siente dueño del espacio religioso, los invitados pertenecen a una misma jerarquía y a una dignidad de iguales. Es un banquete entre semejantes, entre gente como uno. No se admite al extraño, extranjero y diferente. El escándalo del banquete de quién llamamos Padre, es la mesa de la inclusión de todas las diversidades, y esa diversidad continua aún hoy siendo el gran obstáculo para muchos y muchas. Es la causa de divisiones y murmuraciones de quienes solamente quieren estar en comunión con quienes piensa, creen y actúan de acuerdo un criterio hegemónico y homogéneo.

 

El segundo banquete, ese que aún debe llegar a su plenitud, tiene en su lista primera de invitados a todos los grupos teológica y políticamente incorrectos. En ese paradigma de comunidad y de imagen eclesiológica está el gran desafío. Las y los pobres, las y los lisiados, todos los paralíticos y todos los ciegos, representan en la mentalidad religiosa de aquel tiempo, la larga lista de las y los impuros porque enfermedad y pobreza eran los signos de la descalificación que imponían sus categorías teológicas. Muchas veces hemos olvidado que la lista de las personas y grupos vulnerables al estigma y la discriminación que nace en el diagnóstico del vih son parte de esa lista que se nos impone desde la mirada evangélica de Jesús de Nazaret. No tenemos opción porque es parte de nuestro envío a los últimos lugares para hacer visible, concreta y real nuestro total despojamiento de todo signo externo de poder. Además estamos invitando a quienes en el banquete de la inequidad han despojado de toda dignidad y que son sospechosos de todas las impurezas teológicas que nos podemos imaginar a incorporarse a un banquete circular, despojado de los primeros y de los segundos lugares. Nuestra invitación es totalmente diferente porque el espacio que queremos construir con las y los pobres, las y los estigmatizados, es un espacio de equidad y justicia bajo la mirada revolucionaria, desafiante y transformadora de personas y estructuras  de Jesús de Nazaret

 

Aquí tenemos un modelo y paradigma de comunidad, servicio, compromiso y transformación que nace de nuestro mismo bautismo de fuego y del banquete que queremos llegar a celebrar en la fiesta que no tendrá fin. En ese banquete alternativo y escandaloso de la incondicional inclusión encontraremos la verdadera retribución de toda justicia. ¡Felices las y los invitados a este banquete!

 

Para la oración de las y los fieles:

Junto a la segunda lista de invitados e invitadas, y con todo el pueblo de Dios, congregado bajo la mirada alternativa de Jesús, el Cristo de Dios, nos atrevemos, en la diversidad reconciliada, a interceder por quienes aún se encuentran en espacios de exclusión y opresión, para que toda la creación sea liberada y restituida.

 

Se hace un breve silencio.

 

Por esta comunidad de fe y por todas las estructuras de tu santa iglesia para que se atreva a despojarse de todo poder, de toda organización fundamentada en miradas jerárquicas de unos sobre otros. Para que nuestra hospitalidad con los del ultimo lugar sea  transparente, honesta y sin segundas intenciones. Dichoso y dichosa quien se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud.

 

Por toda la creación para que la administremos con criterios de sustentabilidad y para que sus bienes y riquezas sean distribuidos de acuerdo a la voluntad de Aquel que se hace pan y vino en la mesa de todas las comuniones. La persona justa no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre.

 

Por quienes tienen la responsabilidad de conducir y organizar las naciones, para que puedan gobernar con humildad, mirando la realidad desde el compromiso con los que el sistema ubicó en los últimos lugares. Te imploramos que se ponga fin ahora toda forma de tortura, opresión y estigmatización de personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih. Él da abundantemente a las y los pobres, su generosidad permanecerá para siempre y alzará su frente con dignidad.

 

Aquí es pueden incluir otras intercesiones.

 

Entre tus manos, Fuente de toda gracia, reconciliación y esperanza, encomendamos a quienes hemos recordado y a quienes tenemos en nuestros pensamientos y corazones, para que junto con nosotros, transformados en el pueblo que camina hacia el Reino, podamos confiar una y otra vez en su  llegada. Te los pedimos por la mediación de Jesucristo, nuestro amigo, modelo y maestro. Él da abundantemente a las y los pobres, su generosidad permanecerá para siempre y alzará su frente con dignidad.

 

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires. Argentina

Agosto 2010