30 de Diciembre de 2007

Ciclo A. PRIMER DOMINGO DE NAVIDAD.
Evangelio: Mateo 2, 13-23

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 63, 7-9
Salmo Responsorial : Salmo 148
Segunda Lectura: Hebreos 2,10-23


EVANGELIO. Mateo 2, 13-23

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo, después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. José se levantó, toma de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta :

            Desde Egipto llamé a mi hijo.

Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mando matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías :

En Ramá se oyó una voz,
hubo lágrimas y gemidos :
es Raquel, que llora a sus hijos

y no quiere que la consuelen,
porque ya no existen.

Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo:”Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”. José se levantó, tomo al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños , se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas :


LOS SANTOS INOCENTES

Extraño evangelio que rompe todo el encantamiento de la Navidad. Este relato nos hace aterrizar rápidamente en la realidad de nuestro sistema y de las diversas formas de ejercer el poder. Cuesta mucho encontrarle una explicación que pueda brindar esperanza y vivir la promesa del Emmanuel. Nos cuesta pensar que esta es la consecuencia directa e instantánea del gozo que nos produce la convicción de saber que Dios está de nuestro lado. Cuesta enormidades pensar que para que uno se salve es necesario que tantos inocentes mueran. La lógica nos dice que todo tendría que ser al revés. Es mucho más razonable pensar que para salvar a tantos y tantas es mejor que uno muera en su lugar. Poder comprender y aceptar este relato desprovisto de todo encanto exige de todas y todos nosotros un esfuerzo de imaginación.

Nuestro compromiso en proteger la vida y defender a los inocentes pareciera que se contrapone a este relato. Sostener el ideal de Navidad en el contexto de este relato exige de todos y toda valentía, resistencia y empeño en encontrar formas de unidad que puedan oponerse a las fuerzas que destruyen a los hijos e hijas de Dios.

Indudablemente esta huida a tierras más seguras no puede ser un paradigma ni modelo para el comportamiento de las comunidades de fe. Muchos intentaron hacerlo al inicio de la pandemia del vih y aún encontramos multitudes que quisieran escapar hacia lugares dónde no haya vih ni sida. Es necesario defender nuestra identidad confesional, nuestras prácticas pastorales y nuestra comprensión de las Escrituras de esta tentación de no enfrentar todos los desafíos que la pandemia representa para nuestras necesidades de sentirnos seguros. Mientras tantas personas viven con vih o con sida a nuestro alrededor, cuando aún por situaciones de injusticias comerciales y derechos de propiedad mal entendidos muchos y muchas mueren por no tener acceso a los medicamentos que les asegurarían calidad de vida, las comunidades de fe tiene que enfrentar el desafió, enfrentar sus propios miedos y prejuicios, y tener voy y visibilidad en ese espacio histórico que nos presenta el vih.

Tenemos la inmensa tarea de expresar con nuestra presencia en medio de la tragedia que significa esta epidemia las buenas nuevas de liberación, de saber que existe una tierra donde ya no habrá más llanto ni muerte. La muerte de las y los inocentes de todas las historias y de todas las enfermedades no puede ser un dolor inútil.

Una de las claves para tratar de encontrar una buena noticia en este relato de tanta crueldad es leerlo en perspectiva del éxodo y de la liberación de nuestros prejuicios y temores para hacernos mejores instrumentos de renovación de nuestras iglesias y sociedades. Sin duda, detrás de este relato podemos encontrar paralelos y semejanzas con los relatos previos a la liberación del pueblo de Dios de las esclavitudes en Egipto. También allí hay una matanza de inocentes y la salvación de Moisés en medio de ese drama.

Solo si comprendemos esta matanza en esa perspectiva de liberación podremos encontrar el sentido del evangelio, de una buena nueva para vivir y anunciar en medio de todas las matanzas que producen y provocan los faraones y Herodes de entonces y los poderosos de todo tipo y clasificación de la actualidad.

Quizás hoy al igual que entonces tendremos que tomar como paradigma y modelo de nuestra acción, palabra y testimonio es imitar a Raquel que se niega a ser consolada. Cuando sabemos que tantos y tantas hoy se siguen infectando por el vih porque no hay políticas sustentables de prevención y educación. Cuando sabemos que aquellos que hoy se enferman de vih son cada vez más los  jóvenes, las y los  pobres y las mujeres, no podemos aceptar ser consolados. Nuestro grito y llanto de rabia, de rechazo de esas políticas publicas en salud que niegan a multitud de inocentes que les ha tocado nacer en países que no tienen claras estrategias que permitan el universal acceso a los medicamentos antirretrovirales que dan calidad de vida a las personas que viven con vih. No queremos ser consolados, no queremos dejar de gemir ni llorar por tal violencia y tal matanza de inocentes. Asumimos el compromiso de rechazar todo consuelo para que nuestras lágrimas y nuestro dolor por la situación de injusticia a la que son sometidos hermanos y hermanas, amigos y amigas en todo el mundo puedan producir liberación de esta esclavitud a los faraones de este sistema que produce muertes inocentes.

Nuestro clamor, lágrimas y dolor tienen que darnos fuerza para rechazar a todos aquellos que se han propuestos como salvadores y mesias con promesas que luego no cumplieron y que nos defraudaron una y otra vez. Es por ello que hoy renovamos nuestro compromiso con el única que puede darnos la fuerza para salir de las esclavitudes de nuestros silencias, de dejar de esperar salvación en líderes equivocados y en organizaciones burocráticas.

Nosotros y nosotras también tenemos sueños que nos revenla que el proyecto del Dios del Reino es posible y no permitiremos que nadie nos consuele por menos. Reafirmamos en medio de todos los dramas y todas las matanzas de inocentes por motivos y razones que no compartimos ni compartiremos.

En esta perspectiva del éxodo y de la liberación de las esclavitudes también podemos mirar a la pandemia del vih y sida como una terrible preparación para que el mundo y la iglesia sean diferentes. Nuestras eclesiologías, nuestros conceptos de inclusividad, nuestra cristología y comprensión de la voluntad de Dios ya no pueden ser las mismas. Si realmente queremos ser fieles al Evangelio ya no podemos huir hacia los refugios teológicos que nos daban tantas seguridades. Los cimientos de todo nuestro aparato interpretativo han sido sacudidos por esta epidemia y tenemos que enfrentarlos, para que ya no produzcan más muerte de inocentes.

Que nuestro rechazo a ser consolados nos conduzca a crear conciencia de los horrores de todas las matanzas de inocentes que aún los poderosos fabrican en nuestro tiempo. Que nuestro rechazo a ser consolados y consoladas nos aleja de la tentación de querer salvarnos en soledad y nos conduzca a la comunidad de aquellos que sueñan los sueños de Dios. La muerte de los inocentes no tiene ningún sentido pero pueden ser las semillas que nos den la fortaleza de nunca olvidar las injusticias, los estigmas y las marginaciones que han producido muertes inocentes. Que nuestro rechazo a ser consoladas y consolados por esas muertes sin sentido y que sabemos que se podían y se pueden evitar,  sea una clara opción del pueblo de Dios de resistencia a este esquema de muerte y nuestro compromiso claro y sencilla con la vida para todos y todas.

Para la revisión de vida

  • ¿Cuál es nuestra respuesta a tantas tentaciones de huidas bíblicas, teológicas y pastorales en situaciones de crisis y de muerte de santas y santos inocentes muertos por el sida?

Para la reunión de grupo

  • Seguramente nuestras comunidades de fe han guardado silencio y se han dejado consolar en situaciones críticas, ¿cómo hemos reaccionado ante esos silencios? ¿Hemos propuestos nuevos y creativos caminos alternativos de actuar y pensar?

Para la oración de los fieles

  • Con la alegría de saber que tu Palabra se ha hecho carne, permítenos interceder por toda tu iglesia, por todos aquellos que están amenazados de muerte, y por toda la creación de Dios.

(Se hace un breve silencio)

  • Por todas las comunidades de fe, que celebran la fiesta del nacimiento de Cristo, puedan recibir la plenitud de la nueva vida que nos lleva a entregar nuestro propio cuerpo en sacrificio vivo para que renazca la esperanza en la liberación de estas estructuras poderosas de muerte. Dios de gracia y de la verdad.
    Sólo su Nombre es sublime
  • Por aquellos y aquellas que conducen a los pueblos del mundo entero, que en el atardecer de este año, puedan liberarse de sus proyectos de violencia y opresión para vivir en justicia que produce paz y para que todos los excluidos y estigmatizados en todo el mundo, escuchen tu anuncio de que hay una buena noticia. Dios de gracia y verdad.
    Sólo su Nombre es sublime
  • Hacemos memoria por todos aquellos y aquellas  que han tenido que abandonar sus hogares a causa del diagnóstico de vih, por aquellos y aquellas que han sido expulsados de sus comunidades de fe por su orientación sexual, y por todas las victimas de los muchos exilios. Dios de gracia y verdad.
    Sólo su Nombre es sublime
  • Por nuestra comunidad de fe, para que sigamos el ejemplo de Raquel y no admitamos jamás ser consolados frente a la injusticia y la opresión de las y los inocentes y que estemos atentos a los sueños y visiones de un cielo y una tierra donde ya no habrá más llanto ni muerte. Dios de gracia y verdad.
    Sólo su Nombre es sublime
  • Por todas las personas que viven con vih o sida, por aquellos que lamentan la muerte de alguno de ellos o ellas, para que puedan saber que en medio de esta crisis de la pandemia del vih y del sida, tenemos la seguridad de tu presencia y que nos conducirás a través de esta tragedia sin sentido hacia una sociedad y una comunidad de fe fortalecida por tu Palabra y tus Sacramentos. Dios de gracia y verdad.
    Sólo su Nombre es sublime

Confiando solo en tu misericordia, proclamamos que tú eres el único que salva y libera: nos encomendamos entre tus manos para que podamos encontrar consuelo en tus sueños del Reino.

Por Jesucristo.

Amén.

Oración comunitaria

Fuente de todos los consuelos, tú te has dado a conocer en la sorprendente vulnerabilidad de tu Hijo, Jesús de Nazaret, el único que cumple, desafía  y salva al mundo de sus estructuras que producen esclavitud y muerte. Te pedimos que ese niño vulnerable nos conduzca por los caminos que llevan a la solidaridad que nos libera de nuestro pecado y vieja esclavitud egoísta, te lo pedimos por el mismo fiel cumplidor de todas las promesas, Jesucristo, tu hijo, nuestro hermano y compañero.

Amén.

(o también:)

Fuerza de todos tus hijos e hijas oprimidos,

todos inocentes en su voluntad de vivir,

todas inocentes ante tus ojos de misericordia.

Ayúdanos a parar el sida,

para que ya no haya más matanza de personas que viven con vih

debido a que no tienen recursos para acceder a los medicamentos.

Perdona nuestros silencios y complicidades,

porque  callar y huir no pueden ser la respuestas de tu pueblo.

Concédenos la valentía de ser santuarios de seguridad

para todas la diversidad de identidades,

para terminar con todas las inequidades de género,

para que nadie tenga miedo de compartir su diagnóstico de vih,

para que seamos santuarios de confidencialidad.

Empodera a tu pueblo para que sea un cuerpo que anuncia:

la paz en la tierra a todas las personas que trabajan por la justicia.

Te lo pedimos por Aquel que no huye y se hace Emmanuel,

el Dios que habita entre todos los grupos y personas,

excluidas de sus hogares, de sus comunidades y de sus iglesias.

Pastor Lisandro Orlov

Pastoral Ecuménica VIH-SIDA

Buenos Aires, Argentina

28 de diciembre 2007

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