10 de Febrero 2008

Ciclo A. Primer Domingo de Cuaresma

Evangelio: Mateo 4,1-11

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Génesis 2, 15-17; 3, 1-7

Salmo Responsorial : Salmo 32

Segunda Lectura: Romanos 5, 12-19

 

 

EVANGELIO. Mateo 4, 1-11

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

COMEDIA

Cada palabra y todos los diálogos nos introducen en la realidad de nuestros propio discipulado cristiano. “En aquel tiempo” se refiere y relaciona el relato con el bautismo mismo de Jesús de Nazaret y con todos los bautismos. Es necesario comprender esta escena en esa perspectiva, Estamos delante de la continuación de aquella visión que nos permite ver cómo se abren los cielos y como se ve al Espíritu de Dios descender hacia ese mismo Jesús, al igual que desciende sobre cada bautizado y bautizada, para proclamar que todas y todos somos hijos e hijas muy queridos, en quien Dios pone toda su predilección.

Consecuencia inmediata de todo bautismo es colocarnos en el espacio de construcción de un proyecto alternativo que no agrada a ninguno de aquellos que ejercen poderes de exclusión y explotación. Todo bautismo vivido en plenitud y con seriedad provocará siempre las mismas consecuencias. Nuestra identidad confesional nos ubica en la vanguardia de un proyecto que produce rechazo en aquellos y aquellas acostumbrados a mandar y ordenar. Este desierto no es un espacio geográfico sino un lugar teológico.

El ayuno de Jesús no tiene nada que ver con una disciplina ascética sino con una actitud de vigilancia, de estar preparado a comprender los signos de este tiempo y poder dar una respuesta rápida, justa y acertada ante las tentaciones de hacernos desistir de nuestro compromiso. Muy bien sabemos los cristianos y cristianas que no es fácil mantener nuestro propios compromiso, aún aquellos que hemos asumido conscientemente. El lema de las ultimas campañas mundiales para las jornadas mundiales del SIDA ponen de manifiesto la necesidad de recordar a gobiernos, autoridades y líderes que es necesario cumplir con aquello que hemos prometido con honestidad pero que las circunstancias nos hacen difícil cumplir.

El hambre es una realidad muy humana en Jesús y nos recuerda que estas tentaciones no son un juego ni una comedia. Es una realidad. El demonio hace una propuesta muy lógica y coherente. El hambre se soluciona con pan. La trampa y la tentación es pensar que ese pan se obtiene de forma mágica y sin solidaridad. La oferta es saciar el hambre sin cambiar estructuras, sin esfuerzos personales en el logro de un proyecto de solidaridad y en quedarnos en el círculo egoísta de saciar nuestras necesidades, nuestro acceso privado y personal a tratamientos y medicación, sin pensar en el contexto de injusticia y en la carencias que produce este sistema que quiere fragmentar nuestras propuestas. Se tiene muchísimo miedo a una comprensión racional y lógica de causa y efectos en el hambre del mundo y las soluciones mágicas calman la ansiedad de aquellos y aquellas que son responsables del hambre de justicia y dignidad en que viven millones de hermanos y hermanas. La propuesta mágica del demonio en la solución de problemas por la vía de los milagros continúa siendo una terrible tentación de iglesias, políticos y sistemas opresivos.

“Si tu eres hijo o hija de Dios…” Ese es el primer golpe con el que nos lastima el adversario. Poner en duda nuestra identidad de fe, nuestra pertenencia al proyecto del Reino y nuestro compromiso con el Dios del Reino. Toda esta escena tiene como objetivo destruir el proyecto de comunión y promoción de Jesús de Nazaret y el de todas y todos nosotros. Esa es la gran tentación. No ser fieles al camino de la cruz y escoger el camino fácil de la gloria que nada transforma ni nada cambia. Es aquello que reflejan tantos himnos, cánticos y canciones de nuestras iglesias que nos invitan a alabar, a llenar nuestros labios con muchos aleluyas y glorias de muchos matices para que pongamos la mirada en el más allá para no ocuparnos en los más acá en que la encarnación de nuestra fe nos ha colocado.

La segunda tentación que también pone en tela de juicio nuestra identidad bautismal ya que duda de nuestra condición de hijos e hijas de Dios, nos lleva al centro del poder religioso para que contemplemos lo que nos ofrece la teología de la gloria: un seguro de vida contra toda situación crítica. Nuestra condición de discípulos y discípulas lo único que nos puede asegurar que nuestra coherencia y compromiso con la justicia de Dios, la comunión de Jesús de Nazaret y la fuerza transformadora del Espíritu, nos aseguran que cada movimiento misionero en pos de ese ideal nos acerca a la cruz de ser perseguidos, estigmatizados y considerados subversivos a ese orden social injusto.

Nuestra identidad de ser hijos e hijas en la cual Dios se complace tiene como núcleo muy fuerte esa obediencia absoluta a las esperanzas que Dios mismo ha puesto en nuestro compromiso. Estas pruebas a las que nos someten los demonios del poder no tiene como finalidad el fortalecernos sino, muy por el contrario, debilitarnos. Esos poderes harán todo lo posible para confundirnos, dividirnos y finalmente lograr que traicionemos nuestra identidad bautismal.

Aquellos y aquellas que estamos comprometidos en la tarea de prevención del vih y sida conocemos muy bien la tentación de utilizar nuestra autoridad, responsabilidad y poder para colocar nuestro nombre, personas y prestigio al servicio de nosotras y nosotros mismos. No está mal utilizar el poder sino que el problema está en el objetivo y en la meta para la cual lo utilizamos. Las divisiones de las diversas y múltiples redes de personas que viven con vih y sida a nivel nacional e internacional, las divisiones, sospechas y oposiciones de las muchas organizaciones de la sociedad civil que trabajan en vih y sida, las complicidades y silencios de gobiernos y organizaciones internacionales son un claro ejemplo de este uso descuidado, egoísta y equivocado del poder. La tentación no es el poder en sí sino la forma en que utilizamos ese poder.

La ultima tentación pero nunca la final es sacarnos del medio en la construcción del Reino y que nos pasemos al lado de los que disfrutan del poder construido en el olvido del oprimido. La gloria que se nos muestra desde los techos de los muchos centros financieros del mundo globalizado en el poder económico pero fragmentado en el acceso humano a una vida digna, es la gloria demoníaca que se piensa a si misma como un dios al cual adorar. Es la tentación de confiar en los abundantes presupuestos financieros, en el poder de la fuerza de los números o de los cañones o del tráfico de influencias políticas.

Jesús de Nazaret es realmente puesto ante una disyuntiva que no es ninguna comedia de enredos: él y nosotras y nosotros tenemos que decidir entre el PODER a nuestro servicio o el servicio obediente al proyecto de Dios que promueve la vida en dignidad para todos y todas. Existen muchas propuestas mesiánicas de poder de acuerdo a criterios muy humanos pero nuestro bautismo nos llama a una misión en la humildad del servicio que pone el bienestar de otros y otras en el centro de nuestra acción, pensamiento y amor.


Para la revisión de vida

  • ¿Cuáles son aquellas acciones que ha emprendido a favor de las personas excluidas o estigmatizadas por el poder y que realmente le han traído aflicciones o dificultades en su propia vida como cristiana o cristiano?


Para la reunión de grupo

En este caminar de Cuaresma, ¿cómo buscamos el perdón de las personas que viven con vih o con sida por nuestros silencios, complicidades y rápido juicio de condena? ¿De que manera concretas y visible hemos de poner en práctica nuestro compromiso para terminar con mensajes y acciones que excluyen de nuestra comunidad a las personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih o al sida?


Para la oración de los fieles

Al iniciar nuestra jornada en los desiertos de esta Cuaresma con la mirada puesta en la esperanza de la resurrección, oremos por el mundo entero, la iglesia pueblo de Dios y por todas y todos aquellos que buscan una renovación en Cristo.

Se hace un breve silencio.

  • Que sean bendecidas y bendecidos todos aquellos que se preparan para la renovación y cumplimiento de sus compromisos bautismales, y por quienes en fidelidad asumen el riesgo de vivir la coherencia del Evangelio, para que todos podamos aprender a resistir las falsas promesas de gloria pasajera, y poder vivir más profundamente en tu gracia, Dios de nuestra salvación y liberación. Tú eres nuestro refugio.
  • Envía tu Espíritu sobre las y los líderes de todos los países y los gobernantes alrededor de toda la tierra, para que puedan ser instrumentos dóciles en la construcción de un mundo más solidario, equitativo y justo, para que busquen en primer lugar con honestidad y diligencia el bienestar de todas y todos, y pongan al servicio del bien común el poder que la comunidad ha colocado en sus manos, Dios de nuestra salvación y liberación. Tú eres nuestro refugio.
  • Rodea con tu presencia a quienes se sienten solos, aquellas y aquellos que están atormentados por culpas reales o ficticias, por vergüenza y por enfermedades, especialmente las personas estigmatizadas por su condición de ser vih positivas, para que ellos y ellas, nosotras y nosotros podamos conocer tu liberación de todo pecado y el regalo de la salud y de la plenitud de la dignidad del ser tus hijos e hijas. Dios de nuestra salvación y liberación. Tú eres nuestro refugio.
  • Enséñanos a compartir aquello que recibimos de ti con los excluidos, los marginados, los pobres, los hambrientos, los que no tienen ningún poder para cambiar su vida y condición, para que te podamos descubrir en el rostro de nuestros hermanos y hermanas y proclamar tu compromiso con toda la raza humana. Dios de nuestra salvación y liberación. Tú eres nuestro refugio.
  • Abre nuestros corazones a las y los extranjeros en nuestras celebraciones comunitarias y en nuestro vecindario, y concédenos tu Espíritu para que podamos acogerles con honestidad y compartir con alegría el pan de la vida y la copa de bendición. Dios de nuestra salvación y liberación. Tú eres nuestro refugio.


Se pueden realizar aquí otras peticiones.

Encomendamos entre tus manos a nuestros hermanos y hermanas que han muerto por enfermedades relacionadas con el vih, para que puedan descansar en tu gracia y en tu paz. Concédenos que finalmente ellos y nosotros, ellas y nosotras, podamos unirnos en el nuevo jardín de la vida en plenitud celebrando tu sorprendente misericordia. Dios de nuestra salvación y liberación. Tú eres nuestro refugio. Recibe nuestras oraciones y míranos con compasión, te lo pedimos en el nombre de aquel que fue crucificado y resucitado por nosotros y nosotras, Jesucristo, nuestro Salvador.

Amén.

 


Oración comunitaria

Nuestro refugio y fortaleza, tú que animas nuestra fe, consolidas nuestra esperanza y fortaleces nuestro amor, haz que apostemos siempre por el bien, la justicia y la paz, de modo que tu Reino crezca siempre, superando toda tentación de construir este mundo y esta sociedad sin contar contigo en nuestra vida. Te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.


Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina
10 de febrero 2008


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