Domingo 21 de febrero 2010
Ciclo C. Primer Domingo de Cuaresma
(Leccionario Común Revisado)
Evangelio : Lucas 4, 1-13
Primera Lectura: Deuteronomio 26, 1-11
Salmo Responsorial: Salmo 91, 1-2, 9-16
Segunda Lectura: Romanos 10,8b-13
 

 

 

EVANGELIO
Lucas 4, 1-13

 

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. El demonio le dijo entonces: "Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan". Pero Jesús le respondió: "Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan". Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: "Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá". Pero Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto". Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra". Pero Jesús le respondió: "Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios". Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno. El Evangelio del Señor.


MALAS PERSPECTIVAS.

Esta escena de las tentaciones debemos considerarlas con toda la seriedad que merece. Jesús de Nazaret no esta jugando a interpretar una ficción sino que cada momento y cada situación son totalmente reales. Como parte de su anonadamiento, su encarnación como persona, ha asumido todos los riesgos. Las tentaciones son una posibilidad que transforman a la vida de Jesús de Nazaret en una real comunión con todas sus consecuencias con nuestra propia existencia. No estamos viviendo un proyecto predeterminado y donde ya se conoce el final con anticipación. La angustia, el dolor, la furia, la decepción, las esperanzas junto con las lágrimas y las sonrisas son reales y plenos en la vida de Jesús.

Esa vulnerabilidad le concede a esta escena toda su significación. El Espíritu que le proclamo en escenas anteriores, como el Hijo muy amado en el momento del bautismo y que desciende con todo su poder, ahora le lleva, como consecuencia inmediata de ese y de todos los bautismos, al espacio de las tentaciones en las cuales tendrá que enfrentar todo el poder y toda la gloria de los sistemas de opresión. El compromiso del bautismo asumido en el nombre de Jesús de Nazaret no nos libera de ese espacio de tentación sino que nos concede las herramientas para transformar ese espacio.

El espacio en que estas tentaciones ocurren es a las orillas del Jordán que, no solo una frontera política sino que es también una frontera teológica. Todo el diálogo mantiene un delicado equilibrio sobre el sistema político y teológico que Jesús de Nazaret va a asumir y contra cuál se opondrá. Tenemos como telón de fondo la tensión del enfrentamiento de dos formas de hacer teología: entre la teología de la prosperidad y la teología de la cruz. La pregunta sostenida y repetida por el demonio será respondida por el soldado romano a los pies de la cruz y esa tiene que ser nuestra llave hermenéutica de esta escena. "Si tú eres Hijo de Dios” es la tendenciosa sospecha del sistema enemigo y solo a los pies de la cruz podremos afirmar que “Verdaderamente este era el Hijo de Dios”. Es sorprendente que tanto la pregunta como la respuesta han venido de labios inesperados como también vienen las preguntas y las respuestas en el contexto de la epidemia del vih.

La primera tentación nos ubica a Jesús de Nazaret en los márgenes de aquellos que tienen hambre. Su experiencia y su comunión con los hambrientos no son teóricas. Vive en sí con toda su radicalidad todas las hambres que sufren todas las criaturas de Aquel que les ha creado para una convivencia armónica. Aquí hay una terrible tentación que aún hoy nos afecta a todos y todas. El enemigo propone una solución al hambre totalmente individual y privada. Es satisfacer el hambre sin cambiar las estructuras y sin desafiar las injusticias. En el contexto de la epidemia del vih vemos como algunos líderes que viven con vih tanto en el plano de la sociedad civil como dentro de los líderes religiosos con vih, que al satisfacer ellos en si mismos el hambre de tratamientos antiretrovirales se olvidaron de quienes no tienen acceso universal a esa posibilidad de vida. Han saciado su hambre de tratamientos pero no continúan con el hambre de justicia, equidad y solidaridad. Jesús de Nazaret se niega a sentarse a las mesas de las exclusiones y de las privaciones. No está dispuesto a sentarse a esa mesa preparada y administrada por el sistema de exclusión. Su hambre le ha llevado a una comunión que grita que si no hay justicia ese pan es el pan de la locura. Seguramente la gran tentación que subyace sobre esta propuesta del opresor y dueño del sistema de inequidad es no romper los silencios que rodea el hambre en todas sus facetas en que viven la gran mayoría de personas y pueblos. Nuestro ayuno de cuaresma tiene que llevarnos a una total comunión con quienes tiene ese hambre de justicia porque sabemos muy bien que no se vive solamente del pan de las mesas de la inequidad.

La segunda tentación pretende sacar a Jesús de Nazaret de sus espacios de comunión y solidaridad. Desde los márgenes de la sociedad y de las comunidades de fe, le lleva a los lugares cinco estrellas de todos los poderes, a los santuarios de la inequidad que siempre están en los más altos de nuestras escalas de consideración. Esta escena es totalmente contraria a la acción de Dios que nos revela el cántico de Maria cuando anuncia que esos que están en los lugares más altos serán enviados con las manos vacías. El poder y el brillo del poder siempre están a la puerta o a la entrada de todas las tentaciones. La teología de la prosperidad no quiere ni puede cuestionar estos movimientos del demonio que nos quiere hacer dejar la opción por quienes son estigmatizados, marginados y excluidos por esos reinos del poder y que cada día nos muestran su esplendor. Sabemos que con una pequeña traición y con un pequeño cambio de énfasis en nuestras posiciones o en nuestra predicación todo eso nos podría pertenecer. El enemigo siempre nos ha de ofrecer atajos para llegar más rápido a los objetivos deseados. El tema es si es legítimo utilizar esos caminos para alcanzar metas legítimas. Es por ello que debemos retornar al comienzo de cada Cuaresma el Espíritu de nuestro compromiso de bautismo que nos concede la fuerza de no caer en la tentación de adorar los sistemas de opresión, romper nuestras solidaridades con los márgenes de la sociedad y de la historia y con cambiar por unas monedas de plata nuestra denuncia profética.

La tercera tentación se desarrolla en el centro del sistema de poder de la teología de la gloria. Aquí tenemos nuevamente una tentación muy real y que es la de transformar nuestra fe en un espectáculo que no transforma ese mismo sistema teológico. Mucho incienso, muchas cenizas, mucho ayuno, mucho movimiento de cada parte del cuerpo para disimular el movimiento del espíritu, todo para que nada cambie. El enemigo tiene una muy fundamentalista lectura de las Escrituras que conoce en forma literal. Cada una de sus tentaciones está fundamentada en un texto bíblico pero Jesús de Nazaret le muestra que el problema no está en lo que dicen las Escrituras sino en el Espíritu en el cual uno las puede leer. Allí está el gran desafío y la gran tentación. Hacemos de la lectura de las Escrituras un espectáculo que acompañe todo el espectáculo de los opresores y nos negamos a movernos de nuestras posiciones y espacios de comprensión de esas Escrituras hasta que todos puedan sentarse a la mesa de la justicio, la inclusión y la equidad.

Sabemos muy bien que el sistema opresor ha de ensayar siempre renovadas formas de tentarnos para acallar las voces que quieren romper los silencios. Siempre querrá domesticar el Evangelio y su lectura profética para romper los compromisos junto con quienes no están en lo más alto de los espacios en que se toman las decisiones de cómo y a quién repartir el poder. Siempre habrá un conflicto teológico en la base de nuestros compromisos. Desde las fronteras del Jordán contemporáneo tendremos que decidir si seguimos la corriente y nos sentamos rompiendo comuniones y solidaridades en las mesas de la inequidad, o si nos dejamos tentar por los espacios cinco estrellas y clase ejecutiva que se nos ofrecen con la condición de bajar el volumen de nuestros reclamos y que nuestras comuniones no sean tan visibles. En este tiempo de Cuaresma tendremos que reconfirmar nuestra fe en una comprensión del Evangelio y en una lectura profética de las Escrituras que nos permita rescatar el escándalo del mensaje provocador de Jesús de Nazaret que tiene una lectura sagradamente selectiva de los contenidos de la voluntad de Aquel que quiere que todos participemos de la misma fiesta.

Como consecuencia de nuestra manera de responder a estas tentaciones habremos hecho que las cenizas desparramadas sobre nuestras frentes y sobre nuestras vidas no hayan sido en vano y que tengamos la fuerza del Espíritu para mantenernos firmas en nuestras perspectivas junto a las personas y grupos que en la diversidad de identidades viven con vih.

  • Para la oración de las y los fieles
    Reunidos y reunidas por Espíritu de Aquel que sabe cómo vencer las tentaciones, intercedemos para que las cenizas que hemos colocado en nuestras frentes no hayan sido en vano y que tengan consecuencias en nuestras vidas y en nuestra comunidad.

    Se hace un breve silencio.

    Fundamento de nuestros compromisos, enséñanos a vivir en plenitud y sin traiciones nuestro compromiso de bautismo, defiéndenos de toda tentación de pactar con las mesas de la exclusión, con los poderes de la opresión que siempre están en los lugares altos de la consideración de todos y todas y con los mensajes religiosos que quieren hacer de tu Evangelio un espectáculo para que nada cambie. Di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío.

    Condúcenos por los caminos y los desiertos que nos permitan lograr que todas las personas y pueblos puedan gozar de las bellezas de tu creación para que podamos celebrar el banquete y la fiesta de la justicia y le equidad y proclamar tu año de gracia. El te librará de la red del cazador.

    Envía sobre todas las personas y pueblos los dones de tu Espíritu, para que guiados por tu sabiduría podamos ser gobernados de forma tal que haya paz, equidad, acceso universal a todas las dignidades y liberados quienes sufren violencia, crueldad y desconocimiento de sus derechos humanos. El te cubrirá con sus plumas y hallarás un refugio bajo sus alas.

    Permanece junto con quienes lamentan nuestras faltas de coraje para denunciar y cambiar los sistemas que nos tientan con su poder y esplendor conseguidos a base de tantos sufrimientos y exclusiones del banquete de la vida. Di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío.

    No apagues el Espíritu de esta Cuaresma de forma tal que se un tiempo de transfiguración personal a tu imagen y de transformación de nuestra comunidad según la voluntad de Aquel que te ha enviado a desafiar a quien nos quiere oprimir de forma tal que no hayamos esparcido en vano las cenizas de la esperanza. El te librará de la red del cazador.

Aquí se pueden ofrecer otras intercesiones

Destino final de todas nuestras plegarias, tú nos has pedido en confiar plenamente en ellas como herramientas de transformación. Escucha nuestras intenciones y las de todo tu pueblo y concédenos la comunión necesaria como para abrir nuestras mesas para celebrar sin exclusiones tu presencia y tu envío. Contigo tenemos una visión, una misión y un mismo objetivo al cual llegaremos por el mismo camino, la misma verdad y la misma puerta. El te cubrirá con sus plumas y hallarás un refugio bajo sus alas.

Oración comunitaria
Eterno protector contra toda tentación de injusticia, de falso poder y falsa teología, sabemos que tú no rechazas a nada ni nadie que tú has creado y que perdonas nuestras traiciones cuando tomamos conciencia de ellas y nos comprometemos en no repetirlas. Crea en nosotros y nosotras un corazón sincero, a fin de que, con nuevas propuestas de vida, obtengamos finalmente el ser admitido en tu mesa de la equidad y la justicia. Te lo pedimos por Aquel que siempre se coloca en las fronteras de nuestras exclusiones. Amén.


Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH y SIDA
Buenos Aires, Argentina
Febrero de 2010

 

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