Domingo 27 de noviembre de 2011
Ciclo B. Primer Domingo de Adviento
Evangelio: Marcos 13, 24-37
(Leccionario Común Revisado)
Primera Lectura: Isaías 64, 1-9
Salmo Responsorial: Salmo 80, 1-7, 16-18
Segunda Lectura: 1º Corintios 1, 3-9

 

 

EVANGELIO
Mateo 13,24-37
Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990
Pueden encontrar este texto en el sitio: http://www.sobicain.org/shell.asp?p=Biblia

 

En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos y discípulas: “En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo de la humanidad venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.

“Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como una persona que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!”
El Evangelio del Señor.


CERO DISCRIMINACIÓN

Hace pocos días viendo una imagen de un cuadro de Sandro Botticelli, titulado “La Virgen del Libro” me di cuenta que en esa escena de María y el Niño Jesús, lleno de ternura se hacen presente ya los signos de la pasión. El Niño Jesús tiene en sus manos los clavos de la pasión y en torno a su brazo la corona de espinas. El pintor con pensamiento teológico ubica esta escena del comienzo en la perspectiva del final. Igualmente la Iglesia al colocar este texto del Evangelio de Marcos al comienzo del año eclesiástico también nos induce a pensar en perspectiva, a no quedarnos en el día a día sino el planificar y ver el mañana. El lenguaje apocalíptico de este pasaje no nos tiene que someter al miedo y al terror, sino que tenemos que tener en cuenta que siempre este género literario tenía como intención marcar rupturas con sistemas de explotación y poder opresor, ver con confianza el mañana y actuar en forma atrevida mientras esperamos que esa victoria de la justicia y la equidad se haga visible, real y cotidiana. (Pueden ver una imagen de este cuadro al final de esta reflexión)

En esa misma perspectiva como comunidades de fe nos preparamos para celebrar el Día Mundial del SIDA 2011 sabiendo que es una invitación para asumir una militancia que esté dispuesta a correr riesgo al comprometerse con firmeza en el propósito de “Alcanzar la meta de CERO en nuevas infecciones, el CERO en las muertes relacionadas con el sida y el CERO en discriminación” Todas estas metas exigen de nosotros y nosotras una clara vocación de incidencia en políticas públicas que nos permitan implementar campañas de prevención que el hablen a la realidad específica y concreta de cada sociedad rompiendo los silencios que tabúes y prejuicios aún rodean a los temas críticos y esenciales de la prevención. Exige de quienes soñamos en un mundo sin vih ni sida en un acceso universal a los tratamientos que aseguran la calidad de vida de las personas infectadas, y a las comunidades de fe, a todas ellas, les corresponde un papel sumamente importante en alcanzar el CERO DISCRIMINACIÓN ya que muchas veces sus actitudes, sus mensajes y sus propuestas han sido el fundamento de mucha de la discriminación que existe en nuestras sociedades y en nuestras propias comunidades. Alcanzar el CERO DISCRIMINACIÓN exige una honesta relectura de nuestros fundamentos confesionales y de nuestras prácticas pastorales. Esperamos que la propuesta de este texto del Evangelio de Marcos nos pueda brindar un cuaderno de ruta para planificar esta acción de liberación, de esperanza y de ruptura con todos nuestros silencios y todas nuestras complicidades.

Tenemos como tarea en este domingo y en todos los demás de este año de encontrar la puerta que nos permita relacionar este texto con una perspectiva que les hable tanto a las personas con vih como a quienes son desde hace muchos años activistas en la promoción de todos los derechos y de todas las dignidades.

Desde la primera frase el evangelista coloca en labios de Jesús de Nazaret el sueño, la propuesta y el programa de acción que comienza ahora y que llegará a su plenitud en un futuro que ya está al alcance de las manos de toda la humanidad. “En ese tiempo” no es un tiempo ni de terror ni de miedo. El lenguaje simbólico de tribulaciones, del sol que se oscurece y de las estrellas que caen del cielo, son indicios de la radicalidad del cambio. Ese tiempo esperado es un tiempo de liberación de todas las opresiones y del brillo de la justicia y la verdad. Seguramente que para alcanzarlo tenemos que tener desde ahora la disposición de asumir que hemos de encontrar tribulaciones. Alcanzar el Cero de muertes relacionadas con el sida implica indudablemente una tarea constante de enfrentar la poca decisión política de gobiernos, funcionarios y estructuras diversas, que aún conserva muchísimo poder. Lograr que haya una efectiva educación para la prevención que nos permita soñar en un mundo sin vih y sin sida, lograr que haya Cero infecciones ha de demandar en quienes somos militantes de la vida, de la inclusión a todo nivel y de la justicia, un compromiso constante y permanente de enfrentar con todas nuestras energías infinidad de prejuicios, miedos, silencios e hipocresías.

“En ese tiempo” Jesús de Nazaret ubica nuestro hoy en una perspectiva de urgencia. Es necesario que ahora y aquí preparemos con todas nuestras fuerzas y compromiso la llegada del nuevo sol, de la nueva luna y de las nuevas estrellas que han de reemplazar este sistema que está y tiene que estar en crisis para permitir el nacimiento de nuevas propuestas y de sistemas más humanos y solidarios y menos financieros y de mercado. Es necesario conmover los astros y el cielo como condición previa para poder ver al Hijo de toda la humanidad venir en las nubes que anuncian un nuevo régimen que cumple la voluntad de Dios y donde quienes anuncian la verdadera gloria y poder de Dios consiste en la promoción de quienes son las y los más vulnerables a la exclusión, el estigma y la discriminación. Solo un radical cambio cósmico permitirá el nacimiento de una nueva realidad. Solo entonces los militantes de esta buena noticia de esperanza, justicia e inclusión se revelarán como los verdaderos y auténticos ángeles de ese Reino donde será realidad el Cero de nuevas infecciones de vih, el Cero de muertes relacionadas con el sida y Cero discriminación de las personas infectadas o afectadas por la epidemia.

La gran tarea de quienes escuchan este evangelio en este contexto del Día Mundial del SIDA 2011 es proponer a nuestras comunidades, a nuestros líderes y a todas las organizaciones de buena voluntad comprometidas con los derechos y las dignidades humanas, en que tenemos que proponernos alcanzar en este año lograr finalmente el Cero discriminación. Para ello tenemos que apagar el brillo de los soles y las lunas teológicas que aún fundamenta la exclusión, de dejar caer las estrellas pastorales que anuncian gloria donde solo hay pobreza, opresión y estigmas. No tenemos que tener miedo sino la plena confianza que luego de este tiempo de muchas rupturas, comprometiendo cada hora y cada día en romper con los sistemas teológicos y con las fundamentalistas y literales formas de comprender las Escrituras, podremos ver al Hijo de todas las humanidades venir sobre las nubes de una comunidad radicalmente inclusiva, porque esa incondicional comunión es el verdadero y escandaloso poder y gloria del Dios que asume todas las vulnerabilidades.

Aún cuando la propuesta radical, fascinante, provocativa de este Día Mundial del SIDA de alcanzar en los próximos meses CERO DISCRIMINACIÓN, CERO MUERTE Y CERO INFECCIÓN nos parezca utópica, el texto del Evangelio nos dice que es imparable. Todos los signos de este tiempo nos revelan que de una u otra forma esa meta es posible. Es muy posible que tendremos que pasar por muchas tribulaciones, algunas postergaciones temporarias y otras dificultades, pero estos objetivos continuarán vivos en nuestro compromiso y los de nuestras comunidades y organizaciones. Estos objetivos están cerca, todas las Declaraciones de Compromisos de gobiernos y sistemas ya lo prometen. Seguramente algunos han de trabajar con mayor entusiasmo y otros con menos, pero el objetivo se alcanzará. Dios no quiere que pase esta generación sin llegar a ver un mundo libre de sida. El cielo y la tierra del antiguo sistema pueden pasar pero esta promesa divina no pasará. Nadie sabe cuando será ese día y a que hora va ocurrir pero nuestra esperanza no se moverá de este objetivo.

Con la mirada puesta en el objetivo propuesto para este Día Mundial del SIDA queremos renovar nuestro compromiso de alcanzar el CERO muerte, CERO infecciones nuevas y CERO discriminación. Indudablemente para lograrlo tenemos que estar prevenidos y atentos frente a todas las tentaciones que nos rodean de bajar los brazos, de disminuir nuestras propuestas y de guardar silencio ante actos de corrupción, ignorancia, prejuicios e indolencia. No nos hemos de callar. Hemos de hablar porque esa es nuestra herramienta que hace visible nuestro compromiso. Estamos prevenidos y los estaremos cada día y a cada hora de este año, no nos tomarán por sorpresa porque les conocemos. No nos van a encontrar dormidos ni dormidas.

Para la reunión de grupo
Debemos analizar nuestro compromiso relacionado con el vih y sida: ¿estamos pensando en forma apocalíptica sin esperanza o nuestra aproximación al tema tiene como eje al anunciar la buena noticia que es posible alcanzar en medio de muchas tribulaciones que ya conocemos el objetivo de los tres CEROS es posibles? ¿Es central en nuestra forma de ver, pensar y actuar la certeza que a través de esta crisis veremos al Hijo de la humanidad venir lleno con el poder y la gloria de aquel que se hace vulnerable para terminar con todas las vulnerabilidades y que abre las puertas de nuestras comunidades a los cuatro puntos cardinales de las personas y grupos que aún no han viven la realidad del CERO discriminación?

Para la oración de las y los fieles
En este tiempo de Adviento y de espera confiada y atenta, nos unimos en oración para interceder por todas las personas que viven o están afectadas por el vih o sida y por todo el Cuerpo de Cristo para que tenga líderes proféticos que se atrevan a proponer alcanzar el CERO nuevas infecciones de vih, CERO muerte relacionadas con el sida y CERO discriminación, para que por tu espíritu de justicia e inclusión puedan actuar transformando esta tierra y este cielo en una casa de hermanos y hermanas.

(Se hace un breve silencio.)

Tú eres la Casa de quienes no encuentran su hogar en esta realidad, por ello concédenos el coraje de ponernos en tus manos para que nos lideres en las acciones que el estigma y la discriminación que vivimos en el contexto de la epidemia del vih y del sida, pueda ser superado y para que las puertas de nuestras mentes, corazones y comunidades se abran sin condiciones.

Meta de todos los milenios, concédenos un liderazgo que nos mantenga cuidadosos y prevenidos contra toda inequidad, injusticia y violencia. Concédenos la visión de servir a nuestros hermanos y hermanos sabiendo que en realidad te estamos sirviendo a ti. Sabemos que tu llegada siempre es imprevista y por ello te rogamos que nos mantengas despiertos y despiertas para que nunca te traicionemos ni traicionemos a quienes viven en situación de vulnerabilidad al estigma y la discriminación...

Meta de nuestro compromiso de bautismo, te rogamos que la justicia y la misericordia se encuentre y abracen en medio de nuestra comunidad y en nuestras vidas para que todas aquellas `personas que proceden de los cuatro puntos cardinales de la diversidad de estilos de vida encuentra en nosotros y nosotras su hogar, su familia y su comunidad.

Oración comunitaria
Misterio del tiempo del Reino, que sustentas a todo ser y toda vida, que cuidad del cosmos y al ser humano dentro de él: acoge nuestro deseo de caminar por la vida confiados en la bondad paradójica de tu iniciativa, que nos antecede y supera, y en la que queremos tener el coraje de cifrar nuestra esperanza a pesar de todos los signos de desesperanza que nos rodean. Te presentamos la expresión de nuestros sentimientos más profundos y compromiso de ser guías y líderes proféticos, empollerados por tu Espíritu para que podamos actuar proféticamente. Aumenta nuestra fe y esperanza, consolida tu amor en nosotros y nosotras que actuemos de forma tal que podamos celebrar en esta generación tu venida. Por aquel que Viene y se Encarna en nuestros sueños y se hace nuestra meta en este milenio y por siempre. Amén.

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires
Noviembre 2011

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