Domingo 30 de noviembre de 2008.

Ciclo B. Primer Domingo de Adviento

Evangelio: Marcos 13, 24-37

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Isaías 64, 1-9

Salmo Responsorial: Salmo 80, 1-7, 16-18

Segunda Lectura: 1º Corintios 1, 3-9



 

EVANGELIO Marcos 13, 24-37

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo de la humanidad venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.

Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.

“Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como una persona que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!”

El Evangelio del Señor.


APOCALIPSIS NOW. LIDERA, EMPODERA. ACTÚA


Cuando recién se tuvo conciencia de la epidemia del vih, muchas voces que surgieron desde las comunidades de fe, la interpretaron en clave de Apocalipsis. Esta enfermedad fue leída como un signo de castigo, de maldición y de terror sobre personas y sobre grupos vulnerables. Aún hoy este pensamiento subyace en la forma de expresarse de muchos líderes de nuestras comunidades y de la sociedad. Es por ello que tenemos que tener mucho cuidado al enfrentar este texto de no caer en la misma trampa.


La literatura apocalíptica, como fenómeno histórico, siempre brota en medio de situaciones críticas, cuando pueblos y personas son oprimidos, perseguidos o aniquilados, para aliviar esa situación y construir esperanza. Este estilo literario tiene como función primaria, no crear terror ni miedo, sino que por el contrario, es una invitación a levantar los ojos y mirar más allá de la tragedia para contemplar un tiempo y un espacio donde ya no habrá más opresión, estigma ni discriminación. Es en esa perspectiva que tenemos que entender este pasaje del evangelio. No es un relato de condena y catástrofe sino que es un llamado a mantener la esperanza hasta sus últimas consecuencias.


Por ello, al comienzo de este tiempo de Adviento y tan cerca de la celebración del Día Mundial del SIDA 2008, tenemos aquí sostener esta clara invitación a mirar más allá de esta tribulación, de esta epidemia y contemplar la irrupción inesperada de aquel que es el arquetipo del ser humano libre, solidario y justo. Es una invitación a verlo llegar lleno del poder y de la gloria de su cruz que ha vencido todo mal para liberarnos de todas las cruces. Es un llamado para contemplar y rendir homenaje a todos aquellos y aquellas militantes que a lo largo de estos años han dado testimonio de estar atentos a estos signos, que nos llaman a la unidad y que han confiado en que después de esta epidemia habrá un mundo nuevo en donde los seres humanos habremos aprendido a convivir sin estigma ni discriminación, sin vih y sin sida.


En ese tiempo nuevo del Reino veremos congregarse en nuestras comunidades a los elegidos y elegidas del arcoiris que vendrán de los cuatro grupos vulnerables al vih, que vendrán de los cuatro puntos cardinales marcados por esas personas y grupos vulnerables al estigma y la discriminación. Entonces veremos a los porteros liderándonos, empoderados por tu Evangelio y actuando para que las puertas de nuestra sociedad y de nuestras iglesias sean abiertas de par en par para todos los grupos y personas que viene de las cuatro puntos cardinales de la diversidad de identidades y de estilos de vida.


Sabemos muy bien que el vocabulario empleado por el género literario que llamamos apocalíptico es simbólico y que no puede ser utilizado como un libro histórico o astronómico. Con solo mirar algunos programas de Discovery Channel sabemos muy bien que las estrellas del cielo no caerán sobre nuestras cabezas ni que los astros se han de conmover. Es muy posible que la catástrofe del recalentamiento global y la destrucción de nuestro mundo y nuestra casa vengan a través de actores mucho más cercanos. Por lo tanto tenemos que dejar de utilizar estos pasajes como llave interpretativa de toda catástrofe y nos pongamos a trabajar con la esperanza de que luego de todas las tribulaciones en nuestra tarea de eliminar toda opresión, estigma y discriminación dará paso a otro mundo, no en el más allá, sino aquí y ahora.


Indudablemente, al igual que ocurrió en la escena de la crucifixión de Jesús de Nazaret, el sol se oscureció y la luna acompañó traiciones y negaciones de los discípulos y de nuestros líderes en relación a la epidemia del vih. Seguramente también nosotros y nosotras hoy oscurecemos ese mismo sol y esa misma luna cuando negamos que el Reino ya esté aquí para quedarse. Oscurecemos ese sol y esa luna cuando traicionamos con nuestro silencio nuestra identidad de ser el espacio abierto a los cuatro puntos cardinales de todas las diversidades.


El Día Mundial del SIDA de este año llama a quienes estamos comprometidos en tareas pastorales y de promoción de derechos y dignidad a “LIDERAR” a nuestras comunidades, tanto en el plano social como religioso, rompiendo silencios cómplices que promueven situaciones de estigma y discriminación. Sabemos muy bien que quien conduce y lidera estos procesos históricos es el Hijo de la humanidad, que lleno del poder que da la cruz en el compromiso con los oprimidos y estigmatizados, nos invita a asumir el riesgo de liderar, conducir, guiar, a hermanos y hermanas, en la construcción del Reino que queremos que venga ahora y aquí. Esa construcción es el motor y meta de nuestra tarea de educación para la prevención, de incidencia en políticas publicas y en defensa de todos los derechos de las personas que viven con vih o con sida, para que todos y todas nos podamos congregar en la unidad que se vive con los lazos del amor y la justicia.


En este Día Mundial del SIDA, estamos llamados a “EMPODERAR” y esta acción tiene que tener como destinatarios primarios a nosotras y nosotros mismos que nos consideramos líderes en nuestra comunidad. Necesitamos ser empoderados y empoderadas con el espíritu de las palabras y las acciones del Evangelio. Nadie puede empoderar a los demás. Solamente podemos acompañar, respetar o reconocer los procesos de empoderamiento de las y los otros.


Esta acción pastoral exige que seamos atrevidos y empoderados como para atrevernos a escandalizar a los actuales porteros de nuestras comunidades que impiden el pleno ejercicio de los derechos de ciudadanía de tantas personas que viven con vih o que las miran desde la superioridad de poderes mal entendidos. Sabemos que este cielo y esta tierra oscurecidos por la injusticia, estigma y discriminación pasarán pero que el proyecto del Reino, no solo no pasará, sino que será visible, real, concreto. Es en esta perspectiva que queremos empoderarnos para resistir este tiempo de oscuridad con la certeza de que todo pasara, que la epidemia del vih terminará, que el estigma y la discriminación cesarán para dar paso al nuevo cielo y a la nueva tierra que nos promete el Apocalipsis.


Esta celebración del Día Mundial de SIDA 2008, no solamente nos invita, al igual que el Evangelio, a guiar y liderar, a empoderanos, sino que nos pide “ACTUAR” ya. Si bien se han hecho grandes logros y alcanzado algunos triunfos en el contexto de la epidemia del vih, aún falta mucho por hacer. Tenemos que tener cuidado y estar prevenidos como para tener plena conciencia que aún las metas de los compromisos asumidos en Naciones Unidas por nuestros gobiernos no han sido alcanzadas. Tenemos que tener cuidado y estar prevenidos porque las Metas de Desarrollo del Milenio, también firmadas por nuestros gobiernos no han sido alcanzadas y por los datos que tenemos actualmente, será muy difícil ver transformadas en realidad esas metas.


Es interesante que este pasaje del Evangelio nos sacan del espacio de los templos y de los palacios para ponernos en el horizonte del espacio doméstico, de la casa familiar. Es allí donde el dueño de la casa la deja al cuidado de sus servidores, pero no para que lo sirvan a él sino para que sirvan a la humanidad. El Hijo de la humanidad no quiere siervos y siervas para que le sirvan a Él porque no vino a esta realidad para ser servido sino para servir. Nosotros, como el espacio doméstico, simple y cotidiano, de la acción del dueño de casa, también estamos llamados a servir, no al dueño, sino a nuestros hermanos y hermanas que viven el estigma y la discriminación. Estamos llamados y llamadas a actuar para eliminar esas opresiones.

Debemos reconocer y confesar que la epidemia encontró dormida a las comunidades de fe en todo el mundo y que despertaron bruscamente sin saber liderar, empoderar ni actuar. Es necesario aprender de esa experiencia y estar prevenidos. La situación cambiante de la epidemia que cada día aporta nuevas y desafiante situaciones no llama a permanecer en vela y cuidadosos de no repetir errores y silencios del pasado. No podemos volver a escucha el canto del gallo sin haber asumido tanto palabras proféticas como acciones proféticas. Ya no es suficiente denunciar sino que ha llegado la hora de actuar. Y ese llamado no es solamente para quienes tienen la responsabilidad de presiden la oración de nuestras comunidades de fe, sino que es un llamado a estar prevenidos todos y todas.


Para la reunión de grupo

Debemos analizar nuestro mensaje relacionado con el vih y sida: ¿estamos pensando en forma apocalíptica sin esperanza o nuestra aproximación al tema tiene como eje al anunciar que un cielo nuevo y una nueva tierra ahora y aquí son posibles? ¿Es central en nuestra forma de hablar, pensar y actuar la certeza que después de esta crisis veremos al Hijo de la humanidad venir lleno del poder y la gloria de la cruz que abre las puertas de nuestras comunidades a los cuatro puntos cardinales de las personas y grupos en situación de vulnerabilidad al vih o sida?


Para la oración de las y los fieles

En este tiempo de Adviento y de espera confiada y atenta, nos unimos en oración para interceder por todas las personas que viven o están afectadas por el vih o sida y por todo el Cuerpo de Cristo para que tenga líderes proféticos, para que sea empoderado por tu espíritu de justicia y pueda actuar transformando esta tierra y este cielo en una casa de hermanos y hermanas.
(Se hace un breve silencio.)

  • Casa de aquellos y aquellas que no encuentran su hogar en esta realidad, concédenos el coraje de ponernos en tus manos para que nos lideres en las acciones que el estigma y la discriminación que vivimos en el contexto de la epidemia del vih y del sida pueda ser superado para que las puertas de nuestras mentes, corazones y comunidades se abran sin condiciones.
    Ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso.
  • Meta de todos los milenios, concédenos un liderazgo que nos mantenga cuidadosos y prevenidos contra toda inequidad, injusticia y violencia. Concédenos la visión de servir a nuestros hermanos y hermanos sabiendo que en realidad te estamos sirviendo a ti. Sabemos que tu llegada siempre es imprevista y por ello te rogamos que nos mantengas despiertos para que nunca te traicionemos.
    Ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso.
  • Meta de nuestro compromiso de bautismo, te rogamos que la justicia y la misericordia se encuentre y abracen en medio de nuestra comunidad y en nuestras vidas para que todas aquellas `personas que proceden de los cuatro puntos cardinales de la diversidad de estilos de vida encuentra en nosotros y nosotras su hogar, su familia y su comunidad.
    Ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso.


Oración comunitaria

Misterio del tiempo del Reino, que sustentas a todo ser y toda vida, que cuidad del cosmos y al ser humano dentro de él: acoge nuestro deseo de caminar por la vida confiados en la bondad paradójica de tu iniciativa, que nos antecede y supera, y en la que queremos tener el coraje de cifrar nuestra esperanza a pesar de todos los signos de desesperanza que nos rodean. Te presentamos la expresión de nuestros sentimientos más profundos y compromiso de ser guías y líderes proféticos, empollerados por tu Espíritu para que podamos actuar proféticamente. Aumenta nuestra fe y esperanza, consolida tu amor en nosotros y nosotras que actuemos de forma tal que podamos celebrar en esta generación tu venida. Por aquel que Viene y se Encarna en nuestros sueños y se hace nuestra meta en este milenio y por siempre. Amén.

Pastor Lisandro Orlov Pastoral Ecuménica VIH-SIDA Buenos Aires

Octubre 2008



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