Domingo 8 de agosto 2010

Ciclo C. 11º Domingo después de Pentecostés
19º Domingo del Tiempo Ordinario
Propio 14

Evangelio:   Lucas 12, 32-40

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Génesis 15, 1-6
Salmo Responsorial:   Salmo 33, 12-22
Segunda Lectura: Hebreos 11, 1-3, 8-16

 

 

EVANGELIO Lc 12,32-40

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.  Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.

Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.  Sean como las personas que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.  ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.  ¡Felices ellos y ellas, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!  Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.  Ustedes también estén preparados, porque el Hijo de la humanidad llegará a la hora menos pensada". 

El Evangelio del Señor.

 

BASTA DE PRUDENCIA

 

El poder ha sido siempre ese monstruo que rodea el entorno de nuestros liderazgos y aún de nuestras comunidades tratando de devorarlos con sus encantamientos. Se ha establecido firmemente en la forma de calificar el éxito de una predicación en relación al numero de convertidos y la multitud que participa en una comunidad. Indudablemente las estadísticas y la teología y el compromiso evangélico radical no siempre se han llevado bien. Aún perdura en nuestras mentes el modelo de la iglesia imperial donde todo el pueblo se los consideraba miembros de la iglesia por el solo hecho de ser residente en un determinado espacio. Aún en tiempos de la reforma se consideraba que el habitante de un territorio tenía que seguir las convicciones religiosas de su príncipe. El concepto de la libertad de conciencia aún no se había consolidado.

Hoy vivimos en muchos espacios eclesiásticos con esa añoranza de aquello que llamamos cristiandad, donde se considera en bloque a todos miembros de un pueblo como comprometido y viviendo valores que dudosamente se consideran  occidentales y cristianos. La nostalgia de la iglesia imperial también continua vigente en nuestra forma de valorar y apreciar los resultados de una predicación y una vida comunitaria.

Es por ello que consideramos estas palabras de aliento y desafío en labios de Jesús de Nazaret que le habla al pequeño rebaño para que no tenga miedo en la implementación del Reino. No son palabras de consuelo en una etapa transitoria de la comunidad cristiana. Tenemos que reconocer que el compromiso profundo y hasta sus límites con el mensaje del espacio de soberanía de Aquel que nos hace hermanos y hermanas tiene riesgos. Es muy difícil ser discípulo de Jesús de Nazaret y promotor de esa soberanía del Reino. Los poderes establecidos han de amenazar permanentemente con enfrentamientos francos o con captaciones sutiles de forma tal que la sal pierda su sabor y que la levadura pierda su efecto.

Siempre la verdadera comunidad de fe será una minoría amenazada por dominaciones y poderes totalmente opuestos a los valores de justicia y equidad que quiere implantar esa comunidad siguiendo el modelo de las buenas nuevas predicadas a quienes los poderosos y poderosas consideran políticamente y teológicamente incorrectos. La iglesia imperial aún tiene poder para movilizar muchedumbres para impedir el pleno ejercicio de los derechos de ciudadanía de diversas minorías. El pequeño rebaño no tiene que tener miedo de expresar su voz desafiando esas movilizaciones y esos criterios porque sabemos que la buena noticia de inclusión, de reconocimiento de todas las dignidades de todas las diversidades de personas, identidades y valores necesita de todo el coraje del pequeño resto que subsiste en medio de tantas complicidades. No temas pequeño rebaño, los tiempos de decisión han llegado.

El Reino es siempre un regalo que procede justamente del Dios de ese espacio donde quiere que su proyecto sea santificado por nuestra activa, riesgosa y temeraria participación, que para escándalo de aquellos que se sienten dueños del occidente y del cristianismo han de oponerse con todos sus poderes y dominaciones. Frente a las estructuras de opresión tenemos una figura de Padre que nos acoge en la equidad, la justicia y la solidaridad. Es importante ver que este Padre del Reino se contrapone a la figura paterna de la familia con estructura patriarcal. Este pequeño rebaño es la nueva familia alternativa del Reino dónde todas y todos tienen lugar, realmente tienen lugar y no meramente una declamación que no se hace realidad. Es con razón que ese pequeño rebaño tienen que tener miedo tanto a los opositores internos como externos porque su paradigma de vida cuestiona toda estructura de poder jerárquico, nada democrático y sin respetar el pleno ejercicio de la libertad de conciencia y de la separación clara de las esferas del Reino que no se equipara con ningún espacio secular porque siempre estará, en forma trascendente, más allá de todo proyecto humano, sea religioso, cultural, político o económico.

No tiene que temer este pequeño rebaño del Reino en su proclamación y vida de los valores extremos del Reino que nos piden un abandona ahora y aquí de toda prudencia para confiar plenamente en la providencia activa de Aquel que se hace padre de todos y todas, en espacial de los oprimidos por dominaciones inhumanas. Tenemos una hoja de ruta del Reino que nos pide colocar la confianza en la calidad de las relaciones humanas y no en los números y las estadísticas. Aquello que ahora medirá el éxito y la plenitud del mensaje evangélico está colocado en la renovación dinámica y constante de las relaciones entre quienes están llamados a ser hermanos y hermanas en equidad total, radical, exigente, plena y desafiante. Tanto nuestro tesoro como nuestro corazón están puesto en la construcción de ese espacio de una comunidad construida sobre los fundamentos de de justicia, la equidad de todos los géneros y el reconocimiento de todas las dignidades de todas la identidades. Seguramente este programa de acción, que ve y juzga los poderes y dominaciones que hacen obstáculo a esa realidad, no congregará a multitudes.  

Las advertencias para estar ahora y aquí preparados para la crisis es sumamente comprensibles. Es la vigilia de todas las cruces. No es una vigilia y un estar preparados piadoso o pasivo sino una vigilia en la acción. El Reino ya es una realidad en medio de ese pequeño rebaño, pero aún es una realidad vulnerable a todas nuestras debilidades internas y personales al igual que las amenazas que vienen de las estadísticas y la eficiencia de los logros medidos también en cantidades. Todos los proyectos quieren resultados pero nunca miden la calidad, la radicalidad y el paradigma que esos proyectos pretenden transmitir para sustentar la vida, compromiso y acción del pequeño rebaño. Se ha establecido en medio de ese pequeño rebaño la tiranía de los números como criterio de autenticidad y la soberbia de resultados como si la implantación del Reino dependiera del éxito de nuestros proyectos desconociendo la soberanía de Dios. Toda la historia del cristianismo está repleta de ejemplos de testimonios radicales del evangelio que los contemporáneos del proyecto consideraron fracaso.

Esta vigilia activa tiene como objetivo prepara esa mesa a la cual el Cristo del Reino invitará a todos los pequeños rebaños donde una vez más se romperán todos nuestros criterios de jerarquía y de valores. Ese mismo Cristo será el servidor de las mesas de la inclusividad y de la justicia. Este pequeño rebaño ha comprendido que tiene que arriesgarse porque este es el tiempo por el cual ha velado. El tiempo ha llegado. Dejemos atrás toda prudencia y todo temor. El hijo de la humanidad, título que simbólicamente representa a este pequeño rebaño que espera justamente esta hora tan esperada y tan pensada. Ese pequeño rebaño no quiere ser sorprendido y por ello en su renovado compromiso bautismal realizado al pie de la cruz clama por el regalo del Reino y actúa en coherencia para que venga ahora y aquí. Ya estamos sentados a la mesa  y nos alegramos del saber que es el mismo Cristo del Dios del Reino que se hace siervo, diacono, servidor de las mesas en la cual quienes son estigmatizados, marginados y oprimidos encuentran su lugar de dignidad.

Para la oración de las y los fieles

Unidos alrededor de la mesa en la cual Dios en Cristo Jesús no sirve, intercedemos por esta comunidad de fe para que no tenga miedo por las consecuencias de sus compromisos con las personas y grupos vulnerables al estigma relacionado con el vih y el sida y con diversas opresiones y exclusiones.

Se hace un breve silencio.

Intercedemos por quienes se sienten llamados y descubren en sus vidas la vocación de proclamar con convicción, vivir sin compromisos y compartir sin barreras tu Evangelio, para que nunca tengan miedo de las consecuencias de  una radical obediencia a este llamado. El designio del Señor permanece para siempre y sus planes a lo largo de las generaciones.

Por nuestros gobernantes, para que puedan comprometerse en la construcción de una sociedad más justa sin temer las consecuencias con las que le amenazarán todos los poderes e intereses que se verán afectado por el anuncia y el vivir el Evangelio. ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia!

Por esta comunidad, para que nunca tenga miedo en poner toda su confianza en la justicia y reconciliación que nos concede Jesucristo y que nos habilita a todos y todas a soñar con un lugar en la celebración de esa mesa de comunión en la cual él mismo nos servirá, desafiando todos nuestros criterios de dignidad e inclusión. El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los seres humanos.

Aquí se pueden introducir otras peticiones libremente.

Elevamos nuestro agradecimiento por quienes a lo largo del camino por el cual ha transitado tu pequeño rebaño a lo largo de la historia y la geografía no han tenido miedo de vivir en plenitud su fe encarnada en contextos desafiantes, difíciles y aún hostiles. Que su memoria no conceda la fortaleza de esperarte activamente  recibiendo tu Reino ahora y aquí. El Señor mira desde su trono a todos los habitantes de la tierra; modela el corazón de cada uno y conoce el fondo de todas sus acciones.

Oración comunitaria:

Creador de toda la familia humana, reconocemos que tú siempre estás atento a escucharnos de lo que nosotras y nosotros estamos dispuestos a pedir y clamar, y a darnos tu Reino aún cuando nuestras acciones, complicidades y pereza  no nos hacen merecedores de participar en tu mesa de comunión e inclusión. Por ello te pedimos que derrames sobre tu pequeño rebaño la abundancia de tu misericordia, de tu perdón y de tu paz para que nos transformemos en instrumentos de esa misericordia, de ese perdón y de esa paz, aún corriendo todos los riesgos que nos puedan acercar a la cruz. Te lo pedimos por la vida, entrega y desafíos que nos ha revelado Jesucristo, tu Hijo, nuestro hermano y compañero. Amén.

 

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina
Agosto de 2010