Domingo 2 de agosto 2009

Ciclo B. Décimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Juan 6, 24-35

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura: Éxodo 16, 2-4, 9-15

Salmo Responsorial: Salmo 78, 23-29

Segunda Lectura: Efesios 4, 1-16

 

 

EVANGELIO Juan 6, 24-35

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?". Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello". Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?". Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado". Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo". Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed

El Evangelio del Señor.

 

 

PAN, PESCADO Y CIRCO

Algunas veces, con tiempo libre, me he puesto a escuchar la predicación de ciertos evangelistas populares en las plazas de América Latina y en algunas emisoras de radio en horas de la madrugada. Todos tienen algo en común. Apelan a dramas y tragedias en la vida del sufrido pueblo. Se dirigen a aquellas personas que la realidad les ha pasado por encima como una aplanadora. Para escuchar el evangelio es necesario sufrir de un catalogo variado y terrible de enfermedades donde Jesús de Nazaret aparece como el sustituto de todo sistema de salud. Otra condición es vivir en situación de extrema pobreza para que Jesús de Nazaret aparezca como la milagrosa lotería que nos provee de todos los bienes que nos ofrece esta sociedad de consumo sin jamás criticar el sistema estructural de opresión formador de pobreza y miseria. También el rubro de hechizos diversos aparece en el muestrario de bondades contra los cuales la acción de Jesús de Nazaret puede contrarrestar efectos. Aquí se toma como verdadera la construcción de un mundo imaginario, fantasioso y de rica superstición donde aparecen una serie de fuerzas del mal con casi igual poder al asignado a Jesús de Nazaret. El tema de la justicia, equidad y transformación jamás aparecen en estos mensajes.

Jesús de Nazaret les tiene mucho miedo a esas multitudes que le siguen por las razones equivocadas. En ese contexto de confrontación es que debemos entender esta escena. Esa multitud ha separado la identidad de Jesús de Nazaret y su anuncio de la irrupción del Reino y sus valores de sus acciones. Le siguen por la espectacularidad de su multiplicación de los panes pero no le siguen por su mensaje que cuestiona los sistemas y las estructuras que producen hambre y pobreza. Ese milagro contiene como signo un mensaje de confrontación con una realidad que es necesario transformar. Esta multitud sigue el camino fácil de las intervenciones mágicas que cierra la puerta a un análisis lógico de la realidad.

Esta multitud le sigue para que mágicamente cambie su realidad pero sin asumir los valores de la predicación de Jesús de Nazaret que va mucho más allá del espacio privado e individual en el que le quieren circunscribir. Muchas de las predicaciones cristianas que escuchamos en plazas y mega iglesias también viven esa dicotomía y ese divorcio entre lo público y lo privado, como si el anuncio del Reino solo tiene poder sobre problemas personales y nunca sobre situaciones sociales.

El anuncio de Jesús de Nazaret no es mágico. Se nos pide que trabajemos para lograr un alimento que va más allá de nuestras necesidades individuales, reales y verdaderas, pero que debemos ubicar en una dimensión cósmica. Es necesario alejar de nosotros y nosotras la tentación mágica y pasiva para asumir una perspectiva de plena participación en el proyecto que forma el núcleo duro del anuncio de una vida de calidad para todos y todas. Ese compromiso lleva desde el inicio un sello, el sello de la cruz. Ese trabajar por el Reino, donde todas y todos hemos de encontrar el alimento de la justicia y la solidaridad que nada ni nadie nos podrá quitar, viene con una marca de cruz. No será fácil ni placentero transformar esta sociedad y sistema que produce excluidos y hambrientos. Será necesario pagar un precio: la cruz.

El diálogo entre Jesús de Nazaret y la multitud pone en evidencia los malos entendidos que aún hoy subsisten entre muchas y muchos cristianos. Aquí aparece la mentalidad de ley y evangelio. Acostumbrados al antiguo sistema piensan que la obra de Dios son mandamientos, reglas y leyes. Jesús de Nazaret les muestra otra perspectiva. La verdadera obra de Dios y la única necesaria es creer en Aquel que en su persona y no en sus acciones, es el verdadero pan de vida. El pan bajado del cielo ya no es la ley y los mandamientos sino la fe en Aquel en el que se hace visible el rostro del Dios del Reino. Moisés no ha sido el que ha dado el pan bajado del cielo sino que su origen esta en Aquel que quiere que su voluntad se cumpla tanto en esta tierra como en este cielo.

Esta multitud quiere espectacularidad y la única espectacularidad que se les entregará será el despojamiento total de la cruz, donde se hacen visibles todas las vulnerabilidades de este sistema de exclusión y estigmatización. No tenemos un Dios panadero, tenemos un Dios con un propósito y con un plan de acción. Es ese el signo que se nos ofrece pero siempre hay quienes piden el circo que nos entretiene pero no nos transforma.

En el contexto de la epidemia del vih como en muchas de las otras propuestas que promueven justicia y equidad, no es suficiente pedir el acceso universal a la educación para la prevención, el tratamiento y el cuidado si no pedimos a la vez la transformación del sistema que ha provocado justamente que muchas y muchos no tengan acceso a la educación para la vida, a la prevención en su variada gama de situaciones, al cuidado de todas las dignidades y a la promoción radical de todos los derechos y deberes que como ciudadanos y ciudadanos debemos asumir.

El pan bajado del cielo no es el que aparece milagrosamente en nuestra mesa y como por arte de magia sino que es el pan de la comunión con el proyecto de transformación al cual nos convoca el Reino, donde al santificar el nombre de Aquel que nos hace hermanos y hermanas, estaremos santificando la vida, el nombre y la identidad de todos los seres humanos.

Debajo de la palabra que nuestro texto traduce como “mundo” subyace la palabra griega “cosmos” que nos ubica en una perspectiva y dimensión desafiante. No tenemos un Dios que se ocupa de asuntos domésticos y privados sino que tenemos comunión con un proyecto que nos invita a tener una mirada abarcadora, cósmica, donde nada ni nadie queda excluido o excluida. La gran obra a la cual estamos invitados a realizar es hacer la obra misma de Dios tal como se nos manifiesta en el verdadero pan bajado del cielo. Cuando decimos verdadero debemos recordar otros panes que no lo son. Si el pan que se nos promete viene acompañado de mucho circo, debemos dudar de su verdad. Si el pan que se nos promete viene con el signo de la cruz que busca transformar radicalmente esta realidad, nuestra realidad, en perspectiva cósmica, entonces estaremos bien encaminados. En esa perspectiva de cósmica de la cruz tenemos la certeza que ya no tendremos más hambre ni sed porque la justicia se habrá abrazado con la misericordia.

Para la revisión de vida

¿Podemos pensar en una perspectiva cósmica del Pan de Vida bajado del cielo como para construir una agenda que ubique las necesidades personales y domésticas en un plano de cambios de estructuras y sistemas?

Para la reunión de grupo

¿Es posible pensar en nuestra imagen de Dios? ¿Su intervención sustituye al sistema de salud que debe proteger a todos y todas? ¿Tenemos un Dios que funciona como una agencia de empleo sin cuestionar el sistema de explotación?

Para la oración de las y los fieles

Junto a todo el pueblo de Dios, convocados por Jesús de Nazaret el Cristo de tu Reino, nos unimos para interceder por quienes hoy no tienen pan ni vida en dignidad, y con una mirada cósmica intercedemos más allá de todas las fronteras, barreras y abismos.

Se hace un breve silencio.

Pan de Vida y Justicia, siempre te revelas como la verdadera sabiduría y compasión. Cura nuestra incredulidad, termina con nuestra necesidad de circo y espectáculo, para que fortalecidos por tu Espíritu seamos una comunidad que repara y cura las profundas heridas y enfermedades que afectan nuestras relaciones humanas. El Señor nos dio lo que habíamos pedido.

Luz del mundo, intercedemos por quienes son estigmatizados, oprimidos y marginados, por tu creación que es contaminada y destruida, para que tu Espíritu nos conceda el sello y signo de tu cruz para nos atrevamos a construir un cosmos de solidaridad y equidad. Nos has dado como alimento un trigo celestial.

Puerta de todas las comuniones, hacemos memoria de todas las naciones para que se establezca la pan en justicia, para que quienes gobiernan a tu pueblo lo hagan con la responsabilidad de buenos pastores y por la reconciliación con todas y todos los que hemos excluido de nuestras comunidades. El Señor nos dio lo que habíamos pedido

Tú que eres camino, verdad y vida, condúcenos en paz para que construyamos espacios familiares libres de violencia, abuso, crueldad y silencios. Libéranos de nuestros temores para que pongamos palabras a nuestra indignación y que actuemos para poner fin a esas situaciones. Nos has dado como alimento un trigo celestial.

Aquí se pueden ofrecer otras intenciones de intercesión.

Vid verdadera que sacias nuestra sed por calidad de vida para todos y todas, te damos gracias por la vida y testimonio de quienes se atrevieron a vivir tu sueño por otro mundo posible y otra comunidad de fe marcada por el signo de tu cruz y resurrección. Todos y todas comemos un pan de ángeles.

Pastor de todos los rebaños, sabemos muy bien que tú estás cerca cuando clamamos por pan y agua, por justicia y misericordia, por paz y equidad. Entre tus manos nos encomendamos para que en todo momento podamos proclamar contigo que todo se ha consumado y que se ha hecho de acuerdo a tu voluntad.
Amen.

Oración comunitaria

Amigo de los que buscan el verdadero pan de Vida, tu bendito Hijo descendió del cielo y se encarno en nuestra realidad para ser el signo de contradicción y desafío para que el cosmos tenga vida, danos de ese pan a fin de que tengamos la valentía de promover que se cumpla tu voluntad aquí como allá y el proyecto del Reino viva en nosotros y nosotras, te lo pedimos por Jesús, tu Cristo, nuestro hermano y modelo. Amén.


Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina
Junio 2009