Domingo 21 de junio de 2009

Ciclo B. Décimosegundo Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Marcos 4, 35-41

(Leccionario Común Revisado)

Primera Lectura:Job 38, 1-11

Salmo Responsorial: Salmo 107, 1-3, 23-31

Segunda Lectura:1º Corintios 6, 1-13

 

 

EVANGELIO Marcos 4,35-41

Traducción: El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia. Ediciones Paulinas. Madrid. Buenos Aires. 1990

Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla".  Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.  Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.  Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.  Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?".  Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".

El Evangelio del Señor.

 

 

¿NO TE IMPORTA?

Al entrar en el espacio que el Evangelio nos abre debemos hacerlo con mucha tranquilidad y prestando especial atención a cada detalle y a cada gesto. Cada movimiento y cada acción están cargadas de mensajes y enigmas que debemos desentrañar. Para las personas que estamos comprometidos con acciones que superen estigmas y discriminación relacionados con el vih y el sida, este pasaje nos puede brindar indicaciones muy precisas para profundizar nuestra reflexión y acción.

La primer indicación que reciben las y los discípulos es la maravillosa y sorprendente invitación que hace Jesús de Nazaret de cruzar a la otra orilla. Esta es una indicación teológica y no meramente geográfica. La invitación de salir del espacio ortodoxo y política y socialmente correcto, abandonar esa seguridad ideológica y exponer la tranquilidad de siempre hacer y decir lo que siempre se dijo y se hizo subyace en esta invitación a cruzar a la otra orilla, de trasponer fronteras mentales y religiosas que limitan nuestra comprensión de Aquel que ha creado y sostiene ambos lados del mar y de todas las fronteras.

En la otra orilla se encuentran aquellos a quienes los de esta orilla consideraban teológicamente sospechosos, humanamente ciudadanos de segunda y poco confiables. Bajo la simple palabra de “gentiles” podemos incluir a todas aquellas personas que son diferentes a quienes pretendemos ser los ciudadanos de primera de este privilegiado lado del mar. En el contexto de la epidemia del vih y del sida también escuchamos esta invitación de ir hacia las otras orillas, los otros márgenes de la historia, de la sociedad y de las iglesias.

"Crucemos a la otra orilla" es una invitación permanente que escuchamos quienes queremos ser discípulos y discípulas de Jesús de Nazaret. Estamos invitados a superar las fronteras que nos dividen y nos llevan a hablar aún hoy de ellos y ellas y de nosotros y nosotras. Estamos invitados a cruzar las orillas de nuestros prejuicios para ir al encuentro de la diversidad y al diálogo.

Frente a esa sorprendente invitación de Jesús me confunde mucho la reacción de las y los discípulos. ¿Por qué el evangelista subraya que dejan de lado a la multitud? ¿Es esa una indicación de una actitud de exclusión y de exclusividad? ¿Aparece detrás de esa simple constatación un pensamiento jerárquico, una forma de actuar de acuerdo a pautas del antiguo régimen?

También me sorprende la pretensión de manipular a Jesús porque, si bien la iniciativa parte de ese mismo Jesús, las acciones siguientes nacen de las y los discípulos. Son ellos y ellas los que lo llevan a la barca y puedo sospechar que en ese gesto hay una intención de condicionar las escandalosas iniciativas de inclusión de quienes son considerados sospechosos aún por esos discípulos y discípulas Jesús de Nazaret.  En el contexto del vih y sida aún hoy, luego de 25 años de vivir la epidemia, encontramos discípulos y discípulas que quieren condicionar esa invitación de cruzar a las otras orillas de las iglesias y de la sociedad. Queremos apartarnos de las corrientes principales de nuestra sociedad y ser tan puros que ni un rayo de luna nos haya filtrado ni una margarita se diga nuestra hermana. Son esos grupos que aún hoy no pueden nombrar con todas las letras a todos y cada uno de los grupos y personas en situación de vulnerabilidad al vih. Son quienes solo pretenden hablar de las mujeres y de las y los niños pero que no se atreven a que sus escritos y sus labios hagan visibles en palabras y encuentros a los grupos afectados por el vih y el sida considerados teológicamente incorrectos.

Al costado y paralela a la barca donde han colocado a Jesús de Nazaret aparecen las otras barcas. Repentinamente aparecen barcas de primera y barcas de segunda. ¿No será ese proyecto que quiere condicionar la acción sorprendente de Jesús la que desata el vendaval? Recordemos que el mar siempre simbolizó en la imaginación popular y teológica de aquel tiempo el espacio opuesto a la voluntad de Aquel que vence el caos. Me atrevo a sospechar que ese vendaval tiene mucho que ver con esa actitud de rodear, aislar y condicionar el anuncio de las Buenas Nuevas de quien confesamos como el Cristo del Dios del Reino.

Toda la escena del vendaval es una escena en la intimidad de quienes pretenden ser discípulos y discípulas. Es para ellos y ellas la lección y el mensaje. Quienes pretendieron adueñarse del Cristo de Dios y separarlo de las otras barcas de la vida y de los otros grupos vulnerables al vih y a todos los estigmas y la discriminación los que son sometidos a las olas que ese comportamiento ha suscitado. Hay una relación entre esa acción pastoral exclusiva y excluyente y las olas del vendaval. No son situaciones independientes. Existe algo, una relación de causa y efecto que nos puede brindar una estupenda lección. En el Reino no puede haber barcas de primera y barcas de segunda. Todos estamos llamados a formar parte de la misma barca, de la misma comunidad, del mismo cuerpo de Cristo que hoy vive con vih.

Jesús de Nazaret se desentiende de ese proyecto jerárquico y excluyente. Cierra los ojos a esa comunidad de privilegiados que pueden decidir donde se ubica Jesús y en qué barca viajan los que nos pertenecen a ese grupo de elegidas y elegidos. Es importante esa palabra “entonces”. Me encanta como relaciona el evangelista una escena con la otra. Nunca le había prestado la atención a todos estos detalles y a todas estas intencionalidades. El convivir con toda la diversidad de personas y grupos que viven en situación de vulnerabilidad al estigma y la discriminación me han abierto corazón mente y abrazos. Me han enseñado a comprender las escrituras y mi identidad confesional de una forma realmente sorprendente.

Seguramente el dormir de Jesús es todo un símbolo y un juicio a ese proyecto de barcas diferenciales que indudablemente no es el suyo. Frente a la amenaza de las olas y como garante de su proyecto recurren a Jesús. Evidentemente no le importaba mucho a Jesús ese proyecto. A continuación hay toda una acción de exorcismo y no de milagro. ¡Despiértate tu que duermes y la luz brillará sobre ti! Las palabras pronunciadas no van tanto a las pobres olas que van y vienen sino que es un exorcismo al Espíritu que invadió a sus discípulos y discípulas.

"¡Silencio! ¡Cállate!". Nadie en su sano juicio le habla así a las aguas de ningún mar pero ese es el vocabulario utilizado para oponerse a un espíritu de exclusividad que se ha apoderado de la más íntima comunidad de Jesús de Nazaret. Esto nos revela que siempre tenemos que estar atento y vigilar nuestra lealtad y coherencia con relación al anuncio de la Buena Noticia que estamos llamados y llamadas a llevar a todas las otras orillas.

El milagro es la conversión de los discípulos que revelan su miedo y su falta de fe, no en las olas ni en las maravillas de Dios reconciliando este mundo en Cristo Jesús sino en la poca fe. Necesitamos de toda la fe para cruzar a las otras orillas y purificar en la travesía nuestro sentimiento de pretender ser dueños de Jesús, de sus Buenas Noticias y de administrar la inclusión en su comunidad. A ese proyecto de poca fe le están diciendo "¡Silencio! ¡Cállate!".

Para la revision de Vida

Es sorpréndete constatar que el exorcismo de Jesús al Espíritu del caos pone en evidencia el miedo y la poca fe de la comunidad de sus más directos discípulos. Esto nos puede llevar a preguntarnos si hemos comprendido correctamente la dimensión de la misión de ser portadores de buenas noticias que convocan a todos los pájaros de la creación a venir a compartir las mismas ramas y la barca común.

 

Para la oración de las y  los fieles

Junto a todo el pueblo de Dios que el Espíritu Santo convoca a vivir en Cristo Jesús las buenas nuevas que sobrepasan todas las orillas y fronteras para vivir en la misma barca, oremos para que nuestra fe aleje todos los miedos.

Se hace un breve silencio.

Intercedemos por esta iglesia, con manchas y arrugas, mojada y atemorizada por las olas de sus silencios y complicidades para que pueda superar sus miedos y atreverse a anunciar con su vida y en sus acciones  la buena noticia de la inclusividad de todas las orillas y de todos los márgenes de todos los mares de esta vida. Te lo pedimos confiando en tu sorprende gracia. Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los seres humanos.

Concédenos encontrar las palabras y los sentimientos que puedan expresar todo nuestro agradecimiento por tu creación, tan maltratado por nosotros y nosotras. Ayúdanos a encontrar juntos y juntas los caminos y las formas que puedan reparar el daño al cual sometemos a la naturaleza, los seres vivos y a otras personas y pueblos. Te lo pedimos en tu sorprendente gracia. En la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones: cambió el huracán en una brisa suave*

Nuestra oración quiere reflejar el deseo y la voluntad de quienes buscan y trabajan por la paz pero que viven en medio de conflictos, crisis y abandonos. Juntos y juntas nos unimos para ser signos de esperanza y de una fe inquebrantable en que la paz es posible y esa convicción la confesamos con todos los riesgos en medio de  todos los conflictos. Te lo pedimos en tu sorprendente gracia. Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los seres humanos.

Oremos por todas las personas que en situación de vulnerabilidad, necesidad, exclusión y opresión necesitan escuchar una buena noticia y para que el Espíritu que domina todas las olas que nos dividen y separan pueda crear en nosotros y nosotras una fe de tal dimensión que podamos ser puentes y no murallas. Te lo pedimos en tu sorprendente gracia. En la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones: cambió el huracán en una brisa suave*

 

Se pueden incluir otras intercesiones.

Te damos gracias por el testimonio de vida de quienes te han confesado en el contexto de crisis y que se atrevieron a cruzar hasta las otras orillas de nuestras comunidades y sociedades. Que su testimonio fortalezca nuestro compromiso de bautismo y para que tu Espíritu eche fuera de nuestras vidas y acciones pastorales todo temor y aumente nuestra fe en la maravillosa mediación de Jesús, tu Cristo. Te lo pedimos en tu sorprendente gracia. En la angustia invocaron al Señor, y él los libró de sus tribulaciones: cambió el huracán en una brisa suave*

Oración comunitaria

Tú que amas a quienes se atreven a convertirse y cambiar, se nuestro fundamento y defensor porque alrededor de nosotros y nosotras se agitan todas las tormentas y nos hacen temer. Rescata a tu pueblo de la desesperación, libra a tus hijos e hijas del temor y presérvanos a todos y todas de la incredulidad en la fuerza de tu amor transformador. Te lo pedimos por tu Hijo, Jesucristo, nuestro hermano y compañero de ruta.

Pastor Lisandro Orlov
Pastoral Ecuménica VIH-SIDA
Buenos Aires. Argentina
Junio 2009