volver a la página anterior
volver a la página de inicio

Encuentro Ecuménico.

"CELEBRAR LA VIDA EN LA CRISIS DEL SIDA".

Respuesta de las Iglesias.

Viernes 20 y sábado 21 de septiembre de l996

CONCLUSIONES

1. INTRODUCCION.

Buenos Aires, 21 de septiembre de l996

v      A las Iglesias:

Cristianos y cristianas de distintas iglesias y representantes de diversas organizaciones no gubernamentales, nos hemos reunidos en esta primavera para "CELEBRAR LA VIDA EN LA CRISIS DEL SIDA" y queremos reflexionar con ustedes, con el deseo de que estas palabras se conviertan en acciones comprometidas y responsables.

Después de haber  evaluado la marcha de la epidemia del SIDA que golpea a nuestra sociedad y considerado el incremento de los afectados por la enfermedad, la inexistencia de políticas preventivas y la falta de recursos necesarios destinados a la atención, por todo ello  es que solicitamos:

2. PREVENCION.

v      La presencia y compromiso más activo  de aquellos y aquellas que predican el amor de Jesucristo junto a los que trabajan y se esfuerzan diariamente en el acompañamiento y defensa de los derechos humanos y sociales de los afectados por el VIH/SIDA. 

v      Que se denuncie en palabras y acciones los cofactores que favorecen la difusión de la epidemia: la creciente pobreza de grandes sectores de la población, la exclusión y discriminación que sufren diversas minorías sociales, la falta de políticas publicas de prevención que respete profundamente el pluralismo de estilos de vida, escala de valores y opciones personales y grupales.

v      Apertura, aceptación y respeto de estilos de vida y orientación sexual diferente al de la mayoría.

v      Que exista una clara posición con respecto al uso del preservativo y si hubiere una posición opuesta al mismo, exigimos propuestas reales alternativas que sean útiles para preservar la vida.

v      Promover ante la sociedad y el Estado la decisión política de implementar programas de prevención dignos de cada persona humana.

v      Compromiso real en el aporte de recursos humanos y económicos que faciliten el trabajo en equipos solidarios y ecuménicos. Las comunidades cristianas deben prepararse para poder hablar con conocimiento sobre esta epidemia y todo lo que ella revela. El silencio no es salud, y el SIDA es un tema de justicia que reclama la voz clara del pueblo de Dios.

3. Educación.

v      Es primordial el encuentro personal e igualitario que construya un espacio de liberación. Como iglesias es importante recordar que el otro o la otra es una persona con igualdad de dignidad y derechos. Es necesario promover el diálogo educativo en todo nivel: padres, jóvenes, comunidades, sociedad.

v      La educación implica un amplio abanico de situaciones, el reconocer la existencia de grupos con culturas diferentes que exigen una adaptación e inculturación metodológica que ayuden a desmitificar situaciones socio culturales, de orientación sexual, género y de poder.

v      Expresar un compromiso con una educación amplia, permanente y popular, que evite concepciones elitistas y que muestren con claridad la opción evangélica.

v      Educar desde el amor como sinónimo de justicia y sin mandatos autoritarios, paternalistas. Es necesario hablar desde las vivencias y no desde lo puramente teórico.

4. ASISTENCIA.

v      Recuperemos el respeto y la solidaridad.

v      No nos paralicemos por falsas opciones morales o éticas. Hace falta acciones concretas en las instituciones y desde las instituciones (Iglesias, ONGs)

v      Que aquello que mueva la asistencia sea la dignidad de toda persona.

v      La realidad revelado hoy por la epidemia del VIH/SIDA nos impone recorrer nuevos caminos de solidaridad. No confundamos asistencia con asistencialismo. No convirtamos la asistencia en beneficencia, realizada con una actitud de superioridad paternalista.

v      Es necesario expresar un compromiso real de las Iglesias con los equipos que asisten a los afectados y un apoyo al esfuerzo de respuestas ecuménicas.

v      Escuchemos aquello que expresan las personas viviendo con VIH/SIDA, para que en unidad podamos reconocer las necesidades y crear los medios para que la asistencia sea digna y dignifique.

v      Unir nuestras voces y acciones en la denuncia de la discriminación y la marginación.

5. Acompañamiento.

v      Fomentar un acompañamiento incondicional de la Iglesia a grupos minoritarios y de cultura diferente a la de la mayoritaria, sin ideologías extrañas al evangelio.

v      Que haya una mayor presencia de las iglesias, para que las acciones de apoyo y acompañamiento sean más efectivas y visibles. Que se haga m s y se hable menos.

v      Crear espacios ecuménicos de reflexión y de contención para los equipos que acompañan.

v      Valorizar la vida m á allá de nuestras diferencias y realidades.

v      Desarrollar el concepto de inclusividad en nuestras iglesias para que ellas sean una herramienta dinámica, operativa e integral.

6. CONCLUSION.

Solicitamos que estas conclusiones sean compartidas por los equipos que ya están trabajando en la prevención, el acompañamiento y la asistencia, y por las comunidades y parroquias cristianas, para que su recepción y comentario puedan enriquecer el encuentro del año próximo. Seria muy útil que el Día Mundial del SIDA (1 de diciembre) estas líneas puedan ser leídas en la celebración dominical  como signo del compromiso pastoral de todos aquellos que estamos llamados a vivir los valores  del Reino.