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DECLARACIÓN DE PUERTO NUEVO (San Juan de Puerto Rico) Nosotros, como parte del cuerpo místico de Jesucristo, confesamos que con nuestro silencio, acciones, omisiones, prejuicios y actitudes, no hemos cumplido con el deber solidario que nuestra vocación de cristianos y cristianas demanda y reclama. Nuestro mensaje quiere ser un signo visible de la tradición de la predicación de los profetas del Antiguo Testamento. El mensaje dado por Dios a Abraham era un mensaje inclusivo de todos los pueblos y todas las personas así como el profeta Amós proclamó un mensaje de denuncia social contra las injusticias cometidas contra los sectores marginados; así como Miqueas trabajó contra la distribución desigual de los recursos; así como Ezequiel denunció la sociedad injusta; así también nosotros queremos actuar. El modelo de nuestra acción pastoral sigue el modelo mismo de Cristo que fue inclusivo, abierto a todos y a todas, incondicional, con énfasis especial en los sectores excluidos y marginados. Esta pastoral quiere ser coherente, ya que quiere trabajar por la justicia y la dignidad que nos revela el amor de Cristo. En esa coherencia hacemos nuestro el dolor que produce la exclusión y el estigma de todas las personas que están expuestas o padecen el VIH - SIDA. Esta pastoral no quiere transformarse en una pastoral de condena y juicio, sino en una pastoral de justicia, solidaridad y acompañamiento. Esta pastoral quiere ser una de sanación de las relaciones humanas, de entrar en diálogo y contacto con todas las personas enfermas. de SIDA. Queremos una pastoral que eduque contra el miedo, el juicio y la condena. "Queremos construir juntos una acción pastoral que no sea paternalista, asistencial, moralista, oportunista, ni que sea dominada por expertos,. Buscamos crear una pastoral participativa y abierta al diálogo con las diversas categorías de personas". (DECLARACIÓN DE BUENOS AIRES – Consulta Luterana Latinoamericana sobre el Trabajo Pastoral con Relación al SIDA. ABRIL 1998) Esta pastoral busca crear una prevención que construya un espacio honesto de diálogo sobre temas tabúes en la Iglesia y en la sociedad., porque como dijo Jesús: "solo la verdad nos hará libres". La pandemia del SIDA nos reta a hacer una relectura de la Palabra de Dios y encarnarla en nuestras vidas. Queremos acompañar a Jesús sanando las heridas de nuestro pueblo, por eso nosotros hacemos nuestras las palabras del profeta Isaías 61: 1-3: “El espíritu de Jehová, el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel, a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de la venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los que están de luto; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé esplendor en lugar de ceniza, aceite de gozo en lugar de luto, n1anto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya" recogidas y afirmadas por Jesús en Lucas 4: 16-20. Reconocemos que esta tarea pastoral es tan grande y necesaria que hacemos un llamado a nuestros hermanos y hermanas de Puerto Rico, América Latina y el Caribe y las comunidades hispanohablantes en los Estados Unidos de América, para aunar esfuerzos y trabajar juntos en la construcción de un nuevo cielo y una nueva tierra. En este encuentro fraterno se sugiere el siguiente temario para realizar talleres interdisciplinarios de capacitación:
Sugerimos que esta sea la agenda de trabajo para los próximos dos años y que la misma sea evaluada al final de los mismos. Damos gracias a Dios por este encuentro fraterno de voluntades cristianas llamadas para dialogar sobre la realidad del SIDA en Puerto Rico y las comunidades hispanohablantes en los Estados Unidos de Norteamérica convocadas por el United Church Board Homeland Ministries (UCBHM) y la LUTHERAN AIDS NETWORK (LANET). 12 de mayo de 1998 |