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NUESTRA VISIÓN, NUESTRA ESPERANZA. PRIMER PASO ESTRUCTURA DE LA PROGRAMACIÓN SOBRE SIDA, DE LOS ANGLICANOS DE TODA ÁFRICA AGOSTO 2001 JOHANNESBURGO - 1 - 1. Visión Nosotros, la Comunión Anglicana a través de toda África, nos comprometemos en la promesa de que las futuras generaciones nacerán y vivirán en un mundo libre de SIDA. 2. El llamado de Dios a la conversión. Estamos viviendo con el SIDA. Como el Cuerpo de Cristo, confrontado por un desastre sin precedentes en la historia del género humano, compartimos el dolor de todos los que sufren como consecuencia del SIDA. Confrontados por esta crisis, escuchamos el llamado de Dios a que nos convirtamos. Confesamos nuestros pecados por prejuicio, ignorancia, silencio, indiferencia y negación.
Sólo entonces, podemos vivir de acuerdo con las Buenas Nuevas del amor de Cristo, que todo lo abarca. 3. Nuestra misión.
Confesamos que no podemos hacer esto por nosotros mismos. Nos sostiene el amor de Dios y nos anima el Espíritu Santo. Nos inspiran los misericordiosos esfuerzos de los fieles que asisten a aquellos que están afectados de VIH/SIDA. Aceptamos la responsabilidad de nuestro liderazgo. Invitamos a la comunidad toda, a una participación creativa, vivificante. 4. Nuestro cometido en el contexto del SIDA. Creemos que somos creados a la imagen de Dios, como seres físicos y espirituales. Somos creados para estar en relación con Dios, con la comunidad y con nosotros mismos. Creemos que se nos da la libertad de elegir, de amar, de celebrar, de vivir dignamente y de deleitarnos en la creación de Dios. Creemos que el sufrimiento y la muerte no son ni un castigo de Dios ni el fin de la vida, y que estamos llamados a una eterna unión con Dios. El estigma es una negación de que somos creados a la imagen de Dios. Destruye la autoestima, diezma a las familias, desorganiza a las comunidades y aniquila la esperanza para las generaciones futuras. Nos comprometemos a hacer todo lo posible -personal y corporativamente, pragmática y litúrgicamente- para hacer frente al estigma como pecado y para trabajar por su fin. Dado quienes somos y a quienes se nos llama para ser en el Nombre de Dios, en respuesta al SIDA, hemos determinado y adoptado una misión de seis partes del ministerio. Estas seis vocaciones de nuestra misión son: 4.1 Prevención El compromiso de la Iglesia en la prevención, reconoce que toda vida es sagrada. Porque amamos a nuestros hijos, hablamos y actuamos para protegerlos de la infección. El sexo es un don de Dios. Somos responsables ante Dios y ante los demás, de nuestra conducta sexual. Las comunidades cristianas tienen una especial responsabilidad y capacidad para alentar y sostener relaciones amorosas, justas y honestas. 4.2 Cuidado Pastoral El cuidado pastoral sostiene el crecimiento espiritual, con el objetivo de mantener relaciones totales y santas con Dios, con los demás y con la comunidad. Esto se logra afirmando la dignidad y el valor de cada ser humano y haciendo claro el mandato de Dios en nuestras vidas. 4.3 Asesoramiento El asesormiento cristiano capacita a las personas para que vivan, según la invitación de Dios, en integridad, liberados de las cargas del pasado y capaces de moverse en libertad, hacia la perfección prometida en el ejemplo de Cristo, con confianza y determinación. 4.4 Cuidados Cuidando a todos los que sufren, cumplimos el propósito de Dios, restituyendo dignidad y sentido a las vidas de las personas. Por lo tanto, el cuidado cristiano busca la plenitud de vida, en el contexto de la comunidad, mediante la restauración de cuerpo, mente y espíritu. 4.5 La muerte y los moribundos La muerte es un rito de pasaje en nuestro viaje espiritual y a la vida eterna. La vocación de todos los cristianos es sostener, por medio de nuestro amor, a todos los moribundos, así como también a los que siguen viviendo y a los que están apesadumbrados. Mientras que la muerte acarrea sufrimiento y pérdida, nuestra fe puede transformar este tiempo para una mejor relación y crecimiento, tanto individual como comunitario. Somos pueblo resucitado y nuestra relación con Dios no se termina con la muerte de cuerpos físicos. 4.6 El liderazgo Toda autoridad es responsable ante Dios. Todas las personas de la Iglesia son mayordomos de la creación de Dios. Tenemos la singular responsabilidad de decir la verdad al poder, de actuar sin temor y de encarnar los valores cristianos de amor, misericordia y justicia. 5 Nuestra respuesta 5.1 Prevención Más allá del amor por nuestros hijos, por unos y otros y por nuestras comunidades, nos comprometemos a hablar abiertamente y con autoridad moral sobre la conducta sexual responsable, y a sostenernos mutuamente, abrazando y adoptando conductas que eviten la transmisión del VIH. 5.2. Cuidado Pastoral Como la encarnación del Cristo misericordioso en medio de un mundo sufriente, nos comprometemos a capacitar a nuestros clérigos y laicos para que sostengan a todas las personas, especialmente a aquellas que viven con VIH, en relaciones sostenedoras de vida, con su Dios y su comunidad. 5.3 Asesoramiento Nos comprometemos a promover el asesoramiento voluntario y el testeo sobre VIH, mediante nuestros propios ejemplos y como un ministerio de la Iglesia. Requerimos la formación de grupos de apoyo y otros servicios de asesoramiento para los huérfanos, enfermos, temerosos, moribundos o deudos. 5.4 Cuidados del VIH Nos comprometemos a ser centrales de redes de sostén comunitario, para hacer frente al cuidado de la salud y a las necesidades básicas aquellos que son huérfanos, enfermos o excluidos debido al VIH, liberándolos para una vida productiva, siempre y cuando su salud lo permita. 5.5 La muerte y los moribundos Dado que la muerte transforma el cuerpo, el SIDA nos llama a transformar aquellas tradiciones y prácticas mediante las cuales cuidamos a los moribundos y honramos a nuestros muertos, las que acaban con los insuficientes recursos y contribuyen al rechazo. Nos comprometemos a:
5.6 El liderazgo El silencio se presta a la inercia y es el caldo de cultivo del estigma. Hacemos un llamamiento a la comunidad misericordiosa y valiente y al liderazgo institucional de todo nivel, para prevenir la infección y cuidar a los enfermos y moribundos. Invitamos al liderazgo equivalente a nivel gubernamental y de todos los sectores de la sociedad y asociados internacionales Porque el liderazgo debe dirigirse al poder, a la cultura y a la moralidad, hacemos un llamamiento a nuestros líderes gubernamentales, para que sean responsables del presupuesto sanitario y que declaren un “Estado de Emergencia de VIH”, a fin de combatir el SIDA y movilizar recursos. Además, declaramos que todas las personas tienen el derecho a la salud, que incluye el acceso a cuidados sanitarios básicos. El VIH requiere valientes y creativas propuestas de nuestros líderes, las cuales reconozcan la realidad del poder y las pautas de género en los niveles de la sociedad, y movilicen recursos y faciliten el desarrollo de nuevos modelos de liderazgo, particularmente entre los laicos y las mujeres. 5.7 La educación y el entrenamiento Nada, en nuestros sistemas educativos, nos capacita para abordar esta catástrofe. Para implementar las estrategias delineadas en este documento, es esencial evaluar las necesidades y establecer las condiciones de la educación y entrenamiento, a fin de asegurar que suficiente número de clérigos y laicos:
5.8 Reflexión teológica Como Iglesia, nuestra tarea particular es reunirnos para estudiar, para orar y para adorar. Por lo tanto, debemos comprometernos en una permanente reflexión teológica, buscando discernimiento sobre los temas de pecado, culpa, gracia, juicio y perdón. A esto nos comprometemos a nosotros mismos, a nuestras familias y a nuestros amigos. ¡Amén!
OUR VISION, OUR HOPE: THE FIRST STEP ALL AFRICA ANGLICAN AIDS PLANNING FRAMEWORK AUGUST 2001 JOHANNESBURG Index 1. Vision 2. God’s call to transformation 3. Our mission 4. Our commission in the context of AIDS 4.1. Prevention 4.2. Pastoral care 4.3. Counselling 4.4. Care 4.5. Death and dying 4.6. Leadership 5. Our response 5.1. Prevention 5.2. Pastoral care 5.3. Counselling 5.4. Care 5.5. Death and dying 5.6. Leadership 5.7. Education and training 5.8. Theological reflection
1. Vision We, the Anglican Communion across Africa, 2. God’s call to transformation
3. Our mission Our mission is to respect the dignity of all people by:
We acknowledge that we cannot do this alone. We are sustained by the love of God and emboldened by the Holy Spirit. We are inspired by the compassionate efforts of the faithful in attending to those affected by HIV/AIDS. We accept the responsibility of our leadership. We invite the wider community into creative, life-giving partnership.
4. Our commission in the context of AIDS We believe we are created, in the image of God, as physical and spiritual beings. We are created to be in relationship to God, the community and ourselves. We believe that we are given the freedom to make choices, to love, to celebrate, to live in dignity and to delight in God’s creation. We believe that suffering and death are neither punishment from God nor the end of life and that we are called to an eternal union with God. Stigma is a denial that we are created in the image of God. It destroys self-esteem, decimates families, disrupts communities and annihilates hope for future generations. We commit in all our efforts - personal and corporate, programmatic and liturgical - to confront it as sin and work for its end. Given who we are, and who we are called to be by God, we have defined and embraced a six-fold commission of ministry in response to AIDS. These six calls in our commission are: 4.1 Prevention The Church’s commitment to prevention recognises that all life is sacred. Because we love our children, we speak and act to protect them from infection. Sex is a gift from God. We are accountable to God and one another for our sexual behaviour. Christian communities have a special responsibility and capacity for encouraging and supporting loving, just, honest relationships.
4.2 Pastoral Care Pastoral care supports spiritual growth with the aim of sustaining whole and holy relationships with God, each other and community. This is achieved by affirming the dignity and worth of each human being and making clear the claim of God in our lives.
4.3 Counselling Christian counselling equips people to live into God’s invitation to wholeness, freed of the burdens of the past, and capable of moving in freedom toward the perfection promised in Christ’s example with confidence and determination. 4.4 Care In caring for all who suffer, we fulfill God’s purpose by restoring dignity and purpose to people’s lives. Christian care, therefore, seeks the fullness of life, in the context of the community, by the restoration of body, mind and spirit. 4.5 Death and dying Death is a rite of passage in our spiritual journey and into eternal life. The call of all Christians is to uphold the dying by our love, as well as those who live on and those who mourn. While death brings suffering and loss, our faith can make it a time of enhanced relationship and growth for individuals and communities. We are a resurrection people and our relationship with God does not end with the death of physical bodies. 4.6 Leadership All authority is accountable before God. All people of the church are stewards of God’s creation. We have a unique responsibility to speak truth to power, to act without fear, and to embody Christian values of love, compassion and justice. 5. Our Response
5.1 Prevention Out of love for our children, one another and our communities, we commit to speak openly and with moral authority about responsible sexual behaviour, and to support one another, embracing and adopting behaviours that avoid the transmission of HIV.
5.2 Pastoral Care As the embodiment of the merciful Christ in a suffering world, we commit to equip our clergy and laity to support all people, especially those living with HIV, in life-sustaining relationships with their God and their community. 5.3 Counselling We commit to promote voluntary counselling and testing for HIV by our own examples and as a ministry of the Church. We call for the establishment of support groups and other counselling services for those who are orphaned, ill, afraid, dying or bereaved.
5.4 HIV Care We commit to being central to networks of community support, to meet the health care and basic needs of those who are orphaned, ill or excluded due to HIV, freeing them to productive life as long as their health permits. 5.5 Death and Dying As death transforms the body, AIDS calls us to transform those traditions and practices, by which we care for the dying and honor our dead, that consume scarce resources and contribute to denial. We commit to:
5.6 Leadership Silence permits inaction and is the breeding ground of stigma. We call for bold, compassionate community and institutional leadership at every level, to prevent infection and care for the ill and dying. We invite similar leadership by government, and all sections of society and international partners. Because leadership must address power, culture and morality, we call on our government leaders to be accountable for health expenditures and to declare an ‘HIV state of emergency’, in order to combat AIDS and mobilise resources. We further declare that all people have the right to health, which includes access to basic health care. HIV calls for bold and creative approaches by our leaders, which recognizes the reality of power and gender patterns at community levels, and mobilize resources and facilitate development of new models of leadership, particularly among laity and women. 5.7 Education and training Nothing in our educational systems equips us to deal with this catastrophe. In achieving the strategies outlined in this document, it is essential to assess needs and establish education and training capacity, in order to assure that sufficient numbers of clergy and laity:
5.8 Theological reflection As the Church, it is uniquely our task to gather for study, for prayer and for worship. Therefore we must engage in constant theological reflection, seeking discernment on the issues of sin, guilt, grace, judgement and forgiveness. To this we commit ourselves, our families and our friends.
Amen! |
Pastoral Ecuménica y Solidaria con las Personas que Viven con VIH-SIDA.